FUENTE: MAS ALLA


 

CULTURAL

 

Religiones Comparadas

 

El Paraíso Yoruba

Los Yorubas en América

 

La santería, una religión tan antigua como desconocida, se mantiene en Cuba en un estado prácticamente puro. Ésta es la historia de una cultura ancestral, la yoruba, arrancada de lo más profundo de África y trasladada a la isla caribeña. Sobrevivió a la colonización española y ha logrado pervivir con los distintos regímenes políticos que han gobernado en Cuba. Y una vez que el partido comunista aceptara en 1991 la compatibilidad de militancia y religión, la santería ha salido a la luz pública. En la actualidad, millones de africanos e iberoamericanos profesan esta religión. Pero, ¿en qué consiste?, ¿cuáles son sus rituales y ceremonias?, ¿qué es lo que la diferencia de la brujería?

 

Un babalawo (sacerdote santero) realiza una ofrenda a Ochún, diosa del amor y de la sexualidad, arrojando al río junto con miel y girasoles los restos de una gallina sacrificada.

 

No podía creérmelo; de hecho, todavía no me lo explico». Francisco Brioso fotografiaba el momento en que un Babalawo (sacerdote santero) realizaba una ofrenda a la diosa del amor y la sexualidad, Ochún, en el río Almendrales, La Habana. En un descuido, resbaló y cayó al agua rodeado de peligrosas rocas. El resultado, certificado en el Hospital Cira García (para turistas) fue la rotura del dedo pulgar de la mano derecha, al que aplicaron escayola. Al día siguiente, Francisco tuvo la oportunidad (el acceso a profanos o extranjeros no es común) de asistir a una ceremonia típicamente santera en la casa de Lázaro Ros, el más importante representante de la música ritual afro-cubana.

El extraño suceso que allí vivió quedó grabado a fuego en su memoria. El acto se celebró en honor al ahijado de Lázaro bajo los auspicios de Ochún. Francisco tubo el doble privilegio de acudir acompañado por Natalia Bolívar, antropóloga y la experta viva con mayores conocimientos en santería.

Desde el principio, los asistentes a la ceremonia se mostraron muy interesados en el vendaje que presentaba el fotógrafo. Le dieron a lamer miel dos veces, cuando lo normal en el ritual es hacerlo sólo una, y acto seguido el asistente que encarnaba al espíritu del orixá expelió el humo de un puro encendido en la mano vendada de Francisco. Acabada la ceremonia, Natalia informó al improvisado protagonista de la misma (que no sabía por qué todo el mundo le miraba sonriente) de la curación de su dedo. El fotógrafo (agnóstico), en un principio se negó a creerlo. Una hora después visitaba a un médico cirujano para efectuar una mera comprobación que le sacara de dudas. La radiografía no dejó lugar a dudas: «Chico. ¿Qué rotura? El dedo está en perfectas condiciones», le dijo el doctor. Una fractura curada en 24 horas. A Francisco se le quedó una cara digna de haber sido retratada.

La verdad es que sucesos similares a éste se dan en le día a día de La Habana y ya forman parte de la realidad cotidiana del pueblo cubano...

 

 

Origen y sincretismo

 

Todo comenzó siglos atrás, cuando las tres carabelas capitaneadas por Cristóbal Colón arribaban al nuevo Mundo. A miles de kilómetros de allí, en el corazón de África, empezaba la cuenta atrás para el éxodo forzoso de un pueblo (el yoruba) que nada tenía que ver con el Descubrimiento. La Historia es, algunas veces, así de caprichosa.

 

En la fotografía, durante un baile santero.

 

La explotación comercial de la América exigió desde el principio mano de obra barata. ¿Y qué hay más barato que un esclavo? Desde 1503 hasta finales del siglo XIX se estima que entre unas 435.000 y 900.000 personas provenientes del continente africano fueron embarcadas a la fuerza y vendidas como esclavas en Cuba. Su destino: trabajar en las plantaciones.

Aquellos africanos llegados a la isla caribeña procedían de Togo y, principalmente, del sudoeste de Nigeria. En este último país se encuentra una vieja ciudad: Ilé Ifé, hoy más conocida como Ilé Lodun, fundada a principios del siglo XI, tal como ha quedado registrado en los libros de historia, y cuya religión es la yoruba, de origen tan antiguo como el mismo hombre. Pues bien, de las numerosas etnias que arribaron a Cuba, la más importante en número fue la yoruba, que dio lugar a la Regla de Ochá, más conocida popularmente como santería. En un ámbito más reducido también tuvieron cierta influencia la Regla de Arará o las Sociedades Secretas Abakúa, que merecen un estudio aparte. Pero de todas ellas, la más destacada y extendida fue (y hoy en día lo sigue siendo) la santería.

 

Muñeca sobre una lápida del cementerio de La Habana utilizada en un ritual de brujería.

 

Fruto del choque entre la religión católica y la yoruba surgió un sincretismo religioso que constituye uno de los aspectos más interesantes de la relación amo / esclavo y que permitió la supervivencia de la religión yoruba. Sincretismo que Natalia Bolívar atribuye a la permisividad de los colonizadores españoles, pues si bien los esclavos fueron forzados a recibir una educación católica, encontraron ciertos parecidos entre los santos cristianos y sus propias deidades, lo que les ayudó a aceptar las nuevas creencias. Y así, mientras los españoles rezaban a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, los esclavos veían en la misma imagen a Ochún. De ahí que hoy podamos encontrar en Cuba una verdadera cultura africana por la que no parece haber pasado el tiempo. Es, incluso, más pura que la de origen, ya que se resistió a ser contaminada.

 

 

Tomar el santo

 

La santería se va transmitiendo de generación en generación. Está fuertemente vinculada al concepto de familia. Según la religión yoruba, existe un ancestro común que controla las fuerzas de la Naturaleza. De estos ancestros, aquellos que disponen de más poder se convierten en orixás (dioses). Pero de los doscientos que había en un principio, hoy apenas se venera a una veintena. El ancestro común engloba a toda la rama de una familia, tanto vivos como muertos. Por eso los creyentes rezan y dirigen sus ritos a un caldero que contiene huesos, calaveras o restos provenientes de sus antepasados.

 

Nganga o «caldero de poder», integrado por plantas, raíces, piedras mágicas y huesos de animales y humanos.

 

La ceremonia más importante y vistosa es la toma del santo. Dura siete días y, durante ese tiempo, se rinde homenaje a un orixá en concreto. Se necesita un gran número de objetos, alimentos e incluso el sacrificio de animales. En la Cuba actual, donde son escasos los productos de primera necesidad, llevar a cabo esta ceremonia exige un tremendo esfuerzo.

Antes de la inmolación del animal (generalmente un gallo o gallina) se le ofrecen hojas de un árbol consagrado. Si las come, es señal de que el orixá lo recibirá con agrado. La víctima, atada por las patas, es degollada por el Babalawo (sacerdote). Cortada la cabeza del animal, ésta es aproximada a la boca del novicio recién iniciado (ibayó), que lame la sangre fresca y luego la escupe. Inmediatamente después se produce un frenético baile de Babalawo con la cabeza del animal, que es ofrecida al orixá, acto que se repite con cada una de las partes descuartizadas del mismo.

El conocido como Día de En medio resulta de los más vistosos. Es el momento en el que los profanos y extranjeros (que tienen muy difícil el acceso a estas ceremonias) pueden visitar a la iyabó, rendida por la fatiga y el cansancio de los días anteriores. Esta jornada es considerada como el nacimiento de un nuevo ser al que debe cuidarse como si de un recién nacido se tratara. El día finaliza con un gran banquete.

 

 

La difícil vida de una Iyabo

 

Tras el Día de Asiento, la iyabó se convierte en «esposa» del santo. Volverá a su hogar, pero no podrá hacer vida normal en una año. Estas son las reglas que habrá de observar:

- Si está casada, dormirá en una cama aparte; si es soltera, esquivará la compañía de los hombres.

- No dará la mano a nadie puesto que es intocable.

- Vestirá siempre de blanco, no se podrá maquillar ni mirarse a un espejo y protegerá siempre su cabeza con un pañuelo blanco.

- Durante los tres primeros meses, tiene prohibido sentarse a la mesa a comer con otras personas. Sólo tendrá una cuchara para comer y cortará la carne con las manos.

- No puede salir de noche y tratará de evitar el calor y el frío.

- La peor de las faltas que puede cometer es faltar a su castidad.

 

 

Brujería

 

Como sucede con toda religión, la santería también tiene su lado oscuro, negativo. En Cuba se le conoce con el nombre de brujería; en Haití se la llama vudú. Ambas tienen características similares, como es la utilización de macabros muñecos. Pero ni la brujería ni el vudú deben ser confundidas nunca con la santería. Sería una barbaridad tal como identificar la religión católica con el satanismo, por ejemplo.

 

Muñeco utilizado para un mismo ritual de brujería.

 

La manifestación más temida de la brujería es el cambio de vida: el paso de una enfermedad mortal de un cuerpo a otro. O lo que es lo mismo, la salvación de un cuerpo enfermo arrebatando la salud y vitalidad a otra persona. Este fenómeno preocupa seriamente al estamento médico cubano, que se ha reunido en numerosas ocasiones, aunque siempre de forma clandestina porque se trata de un fenómeno que oficialmente no existe.

Sirva el siguiente ejemplo como ilustración: dos enfermos descansan en el mismo hospital, uno con una simple gripe y otro en estado terminal. Inexplicablemente, en un par de días el afectado por la gripe fallece sin motivo alguno, mientras que el que estaba a las puertas de la muerte recobra la vitalidad milagrosamente. ¿Respuestas médicas? Sencillamente, no las hay.

El cambio de vida requiere alguna prenda de la víctima. Un trozo de uña, un pelo o un simple calcetín son válidos para el macabro propósito.

La familia de un enfermo en cualquier hospital cubano no dejará solo al paciente ni un instante en cuanto tenga la más mínima sospecha de que el compañero de habitación es practicante. De momento no hay denuncias, puesto que (ya lo hemos dicho) esta práctica no es oficial y, por tanto, teóricamente no existe. Pero la realidad es otra bien distinta y el ritual del cambio de vida está tan extendido que incluso se lleva a cabo en los cementerios, con aquellos que ya han abandonado este mundo. Cualquier lector que tenga la oportunidad de visitar un camposanto en Cuba podrá contemplar a simple vista signos inequívocos de «cambios de vida» personificados en siniestros muñecos situados sobre las lápidas.

 

 

Al son de los tambores

 

La música, por su parte, es un elemento esencial en la santería. El sonido de todo tipo de percusión junto con los bailes frenéticos de los babalawos son norma común en sus ceremonias. Lázaro Ros, en la actualidad el máximo representante de la música ritual afro-cubana, demostró toda la espiritualidad de los ritmos que acompañan a los rituales santeros durante la gira que le trajo a nuestro país el pasado mes de julio junto a Natalia Bolívar, Zaida del Río (la más importante artista plástica y visual de la isla) y otros representantes de la cultura afro-cubana.

 

Altar en el que se puede observar la cantidad de alimentos que se ofrecen a la deidad invocada pra celebrar el ritual.

 

En la anterior nota gráfica podemos apreciar una Ofrenda culinaria para los Orixás

 

En un plano mucho más popular, como lo es el de la música moderna, la santería también ha dejado su huella. Perry Farrel, cantante y guru de Jane’s Addiction (la banda estadounidense que revolucionó el rock para toda la década de los ’90 y cuya influencia llega hasta hoy en día), ha mostrado en numerosas entrevistas su pasión por la santería llevando su iconografía a la portada de alguna de sus obras, como Ritual de lo habitual. Otros grupos han optado por el lado oscuro, es el caso de Brujería, que gusta adornar las portadas de sus discos con imágenes cruentas sacadas de la más brutal realidad.

 

 

Realidad distorsionada

 

La santería busca la salvación en la misma vida terrenal, no tras la muerte. O así, al menos, lo creen quienes la practican. Quizá éste sea el factor que la hace tan atractiva en aquellos países donde la vida no es de color de rosa. Sólo en África, unos veinte millones de nigerianos aceptan y practican la religión yoruba. En América Latina, la santería ha traspasado fronteras y colores de piel y se ha asentado en todo el continente. Y en Cuba son cada día más y más los jóvenes que toman el «santo» mientras que las iyabós dejan su colorido inmaculado en las calles de la Habana.

 

Bastón de Omolú (foto: P. Verger)

 

Mientras, en España (y por extensión en toda Europa), la santería sigue rememorando un mundo de prácticas ocultas, conjuros y hechizos. El desconocimiento general ha hecho que en la sociedad occidental no se distinga entre santería y vudú, confusión potenciada por los medios de comunicación (en especial el cine y la televisión, que han utilizado la santería en tétricas películas de serie B), creando una imagen de la santería totalmente distorsionada.

La realidad es mucho más simple y bien distinta. La santería es, en esencia, la religión de un pueblo arrancado a la fuerza de su tierra natal y que, pese al transcurrir de los siglos, se ha negado a dejar desaparecer su historia, su cultura y tradición. Y, de momento, lo ha conseguido.

 

 

Naciones

 

Las diferentes Naciones o Etnias africanas procedentes de la actual África, conforman las actuales tradiciones africanas en América. Los grupos distribuidos en las diferentes colonias (hoy países) procedían de Angola, Congo, Mozambique, Senegal, DAHOMEY (hoy República Popular de Benin) Nigeria, etc. Las diferencias existentes entre unos y otros son precisamente el lenguaje y los dioses de cada lugar. Junto a esto se produce una nueva forma de cultura que se denominó «Transculturación», en ambos sentidos, el primero es los grupos étnicos mayoritarios convertían a los menos a sus creencias, siglos después estos grupos convertían a los descendientes de europeos (actual) a sus formas religiosas. Estas son las dos etapas de la «Transculturación «. Veamos en detalle la primera parte. Los grupos provenientes de Angola - Congo aceptaron los Orixás (Dioses) de los Yorubas dando nacimiento a los Candomblé de Angola - Congo. Los cabindas procedentes del norte de Angola de origen Bantú adoptan los Orixás y fundamentos de los Yorubas. Los Yorubas originales pertenecientes al hoy estado de OYO se denominaron Nación OYO’S. Manteniendo sus nombres originales los Ijexa de la región de Ilé - Ifé, los Nago de la actual República Popular de Benin actual ciudad de Keto. Este último nombre da nacimiento a la Nación de Keto por ende a los Candomblé de Keto.

 

Oxalá en el Palacio de Alafin Oyó (foto: P. Verger)

 

Según Pierre Verger las Naciones Yorubas son las siguientes:

 

AFRICA

Adele - Ashanti - Gen - Hula

Hueda - Goun - Aizo - Adja

Fon - Mahí - Nago - Egbado

Egba - Yoruba - Ijesa - Fula

 

Muchas de ellas son desconocidas en América pero vigentes en África, otras por el contrario forman el rico patrimonio cultural que nutre el conocimiento de las naciones que no están representadas en la propia África debido a el traslado de todos sus integrantes.

Existen en África, específicamente en la región Yoruba conocida como Yorubalandia una serie de orixás propios de cada lugar, pueblo o ciudad. En las diferentes ramas de las tradiciones culturales Africanas (Religión Africana), en América los orixás son agrupados por escala y clasificación. La escala corresponde al que comienza y finaliza la ceremonia. La clasificación corresponde a los diferentes nombres dados a lo orixás según su lugar, reino, edad y comportamiento.

 

Ej.: el Batuque

 

ORIXAGUIAN:

Edad: Joven (Mozo), Reino: Cerca del Agua en la Playa, Comportamiento: Joven guerrero

 

Grande monolito existente en Ifé, Opa Oranian (foto: P. Verger)

 

CANDOMBLE

AFRICA

VODOU SANTERIA

BATUQUE

Exú

Esu Elegbará

Elegua

Bara Exú

Ogum

Ògún

Oggun

Ogum

Oxóssi

Òsóòsì

Ochosi

Ode - Otim

Logunedé

Lógunède

 

 

Ossain

Òsanyìn

Osain

Osanha

Orunmilá

Òrúnmìlà

Orula, Orumila

Orumilaia

 

Òrànmíyàn

Ozacriñan

 

Xangô

Sàngó

Chango

Xangô

Oiá-Iansã

Oya Yánsàn

Oya

Oiá - Iansã

Oxum

Òsun

Ochun

Oxum

Obá

Obà

Oba Nani

Obá

Iemanjá

Yemoja

Yemaya

Iemanjá

Oxumaré

Òsùmàrè

Oshumare

 

Obaluaê - Omolu - Xapanã

Obalúayé - Omolu - Sàpònna

Bablu - Aye

Xapanã

Nanã Buruku

Nàná Buruku - Nàná Bùkùú - Nàná Brukung

Nana - Buruku

Nana Burukum

Orivalá - Obatalá - Oxalá

Òrìsànlá - Obàtálá

Obbatala

Oxalá

Orixaguian

Òrìsà Ògiyán

Oguian

Oxala Mozo - Orixaguian

Oxalufã

Òrìsà Olúfón

 

 

Odudua

Odùduà

Oddua, Odudua camino de Obatalá en IFA

 

Iroko

Iroko

Oricha Oko

 

Euá

Yewa

Yewa

 

Olokun

Olóòkun

 

 

 

Olofin

Olofi

Olofi camino de Oxala

Logunedé

Lógunède

 

 

Ibeyis

Ibeyis

Ibeyis - Jimaguas

Ibeyis en el camino de Xango