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INVESTIGACION CULTURAL

Homenaje a Umbanda

En sus 92 años, la historia inédita de los primeros movimientos umbandistas en nuestro país

 

 

Ya en los finales de los ‘50, la Mãe Teta enfermó y los médicos no encontraban la razón de la misma y no había caboclo que la curara, no había ningún mensaje de caboclo que hiciera que ella se sintiera bien, que se curara y que saliera adelante. El hecho es que una señora en Sant'Ana de Livramento también pionera en lo que se conoce como el Batuque y debemos de resaltar su nombre Doña Matilde de Iemanjá, conocida más tarde como Mãe Matilde de Iemanjá. Esta Sra. amiga de Mãe Teta, un día que iba por allí cerca de su barrio a ver a un hijo de santo de ella se enteró de su enfermedad y decidió visitarla. Entre ambas, una Cacique de Umbanda y una Mãe de Santo llegaron a la conclusión de que lo que la Mãe Teta tenía no era una enfermedad para ser tratada por médicos sino que era espiritual. Este hecho espiritual movió a la Mãe Matilde de Iemanjá que escribiera una carta a Porto Alegre, al Babalorixá Joan Correia Lima, conocido como Pai João, el Jefe espiritual de la Mãe Matilde. El Pai João responde indicando que debería de concurrir a Sant'Ana de Livramento para hacer una obligación espiritual a la Mãe Teta porque su Orixá estaba pidiendo ser asentado, y una vez que se asentara a su Orixá (Oxalá) su vida, su salud cambiaría. La respuesta de Sant'Ana a Porto Alegre no se hizo esperar. Combinadas las fechas, Pai João se hizo presente en Sant'Ana acompañado en esa oportunidad por Piqueno de Bará Lodé y su esposa René de Oyá (la hija del Pai João y su yerno), Baldir de Bará y Evinha de Xangó (la primer mujer ogan de tambor de todo el estado de R.G.S). Llega este séquito a la casa de Mãe Teta y allí se realiza la llamada «obligación», que era el asentamiento del Orixá del santo de Mãe Teta. Este ingreso de Mãe Teta al Batuque no significó que no hubiera desenvuelto más la religión de Umbanda en el estado de R.G.S.; por ejemplo en Don Pedrito, una ciudad cercana a Sant'Ana, en los años ‘57, inauguró un templo en lo del Sr. Antero de Pena Branca, ahí desenvolvieron machismos médiums que luego fueron a aprontarse a Sant'Ana de Livramento, tal es el caso del Pai Mara. El último mencionado es el primer hijo que la Mãe Teta lleva, luego de pronta en Batuque, a la casa del Pai João en Porto Alegre para que lo apronte. Increíblemente es el primer Bará que apronta en su casa.

Continuando con la historia de los años finales de los ‘50 y comienzos de los ‘60, en aquellos años los artistas eran ambulantes y concurrían de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, llevando su arte. Algunos llevaban su música e instrumentos, otros grupos de bailes que hacían sus representaciones en los lugares que existían en ese momento. No hay que olvidar que existían algunos teatros (no muchos) en diferentes regiones del interior de la República Argentina y de Uruguay, pero lo que más abundaban eran Boites, llamados Cabaret, los cuales tenían números artísticos para matizar la venta de bebida y el transitar de hombres y mujeres por esos lugares. Pues bien, un grupo de ballet español integrado por afamados bailarines recorre las Provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y entra a Brasil recorriendo diferentes ciudades del interior de R.G.S. llegando a Sant'Ana de Livramento. Allí en Sant'Ana recorren muchísimos centros nocturnos y descubren en la Ciudad de Don Pedrito el Templo que acabamos de mencionar anteriormente (Templo de Pena Branca que su Jefe era Antero y que lo dirigía la Mãe Teta). Estos tres bailarines son los que más tarde fueron el Pai Enrique Guardia, el Pai Angel Córdoba y el Pai Mara de Bará (hoy radicado en Argentina). Finalizan su vida artísticas, cada uno se dedica a otro tipo de actividades por separado y todos juntos a su vez ingresan a la Religión de Umbanda, unos en la ciudad de Don Pedrito, otros en Sant'Ana de Livramento para finalizar en Porto Alegre en casa del Pai João y van transcurriendo los años ‘60.

La eclosión de los años ‘60, en todas partes del mundo, también influenció a la Religión de Umbanda en Río Grande del Sur. En el ‘59 y en el ‘60 ya habían muchos hijos de la Ley de Umbanda y del Culto Africano en la ciudad de Rivera, también habían llegado a Montevideo varios de ellos, que exporadicamente llegaban a Rivera y a Sant’Ana de Livramento buscando un camino espiritual, y ese camino espiritual lo encontraban con la Mãe Teta. Vamos a citar nombres que corresponden a fines de los ‘59 y comienzos de los ‘60: como Rosalía Canto de Ramírez, empleada de UTE, telefonista, que viajaba cada tres o cuatro meses a la casa de la Mãe Teta, donde las sesiones ya eran con amplios bombachudos de colores, con tambores, con bongó, con pandeiros y comenzaba a surgir la figura que ya hacía años venía perfeccionándose en el tambor de Ibonir de Ogún y sus hermanos. Ibanoe, hermano de Ibonir, también otro gran ogan de tambor dentro de las filas de la Mãe Teta, allí también se desenvolvió su hermana, hoy la Mãe Isolda de Xangó que comenzaba en aquellas épocas en Umbanda, desenvolviendo los diferentes caboclos que ella recibía. La Mãe Teta organizó durante todos esos años grandes eventos propios de la ciudad y del lugar para desmistificar lo que tiene relación con la palabra Umabanda o con la Macumba, lo que aterrorizaba a toda la gente del lugar en esos tiempos. Los miedos al demonio, las culpas a los pecados, los grandes problemas de la brujería y los trabajos de la magia negra, eran prácticamente el común denominador de las conversaciones de estos pueblos unidos por una calle en Rivera y Livramento. Es así que la Mãe Teta organiza en primavera, la elección de la Reina entre todas las muchachas jóvenes de su templo y de otros templos (un año fue electa Reina de la Primavera, la hoy Mãe Isolda). Organizó también fiestas de 15 años, dentro de sesiones de Umbanda, presentación en sociedad de las chicas que cumplían 15 años. Estos movimientos religiosos, sociales, unidos y mezclados fueron dando otra imagen de la Religión de Umbanda en la ciudad de Sant’Ana de Livramento y por consiguiente en Rivera. Aunque debemos de decir, y que no se sienta nadie herido, que culturalmente, ni las autoridades, ni tampoco la clase media acomodada y burguesía de ambas ciudades estaba preparada para entender que aquella Religión era una tradición cultural traídas por los esclavos al continente americano. Si era tachada de brujería por los que se consideraban más cultos, más finos o más importantes del lugar. Estas personas que también participaban de otras ceremonias como la Cristiana y Católica, se dejaban llevar por su credo y se fanatisaban. Este fanatismo los llevó a tratar de desprestigiar el nombre de la Religión Africanista y de la Religión de Umbanda. Por eso, estos movimientos sociales en Sant’Ana de Livramento y en Rivera que culminan (nosotros nos acordamos claramente) en el año ‘63 con una procesión mancomunada de todos los templos de Umbanda de Sant’Ana de Livramento y de Rivera, una procesión el 23 de abril a San Jorge. Un jeep de la época engalanado y «vestido» con la bandera de Ogún (verde, roja y blanca), con una imagen de San Jorge y alrededor de él mediums vestidos de blancos, con grandes capacetes (penachos de pluma) que rodeaban el carro y otros, en el caso de la Mãe Isolda, vestidos de Iemanjá o de la Virgen de los navegantes o de nuestra Sra. aparecida; no olvidemos que su piel morena, vestida de celeste daba a entender que era nuestra Sra. aparecida o la Virgen de los navegantes. Transcurrió esa procesión con templos que llevaban pequeñas antorchas, otros velas; una procesión que agrupó más de 50 templos, con um promedio en cada templo de 100 personas. Los tambores que sonaban, puntos que cantaban de los propios caboclos dueños de sus templos hicieron que vibrara Sant’Ana de Livramento, la principal arteria, la línea divisoria entre las dos ciudades y que los curiosos a través de las ventanas de los comercios se asomaran un poco incrédulos a ver ese movimiento religioso, para ver si había pedido los permisos necesarios y si estaba autorizado para realizar ese tipo de evento.

 

23/4/63 - Procesión en homenaje a San Jorge por Sant' Ana de Livramento.

 

Luego los peregrinos concurrían a su propia casa de religión a realizar la ceremonia a Ogún, a los caboclos, a los prêtos velhos, a los africanos. Una día de fiesta este 23 de abril, que quedó en la retina y en el pensamiento de todos los santanenses y riverenses, allí agrupados, mirando y observando, sacando sus propias conclusiones sobre lo que habían visto.

El tiempo paso evidentemente y nada de lo que allí vieron quedó en el olvido, por el contrario, nuevos frutos que fueron naciendo también desearon hacer lo propio para dar conocer la Religión de Umbanda para difundirla. De esos nuevos grupos, también se acercó gente de Montevideo, así como Carmelo Risomagno (Carmelo de Xangó), Doña Luz de Xangó (ya fallecida), Blanca Pañaflor de Maioto (Blanca de Oxúm) y su esposo; todos estos a excepción del matrimonio Maioto no tenían templo, simplemente un Gongal, una altar donde hacían las primarias sesiones de Umabanda en silencio, a palmas, tomados de las manos y formando una rueda, girando cada uno para incorporar y para llamar a sus caboclos. La llamada de los Caboclos o de los prêtos velhos era una llamada muy espiritual, una forma muy espiritual de encontrar el camino de llegar a la verdad que tanto buscaban y querían.

Montevideo estaba despertando, ya con algunas otras sesiones esporádicas de diferentes barrios provenientes de otros lugares, algunos de Sant’Ana de Livramento, otros de Porto Alegre, otros de Río de Janeiro, pero era muy en la quietud.

Los ‘60 fue la eclosión en aparecer templos, en la calle Barquisimeto apareció el templo del Pai Sergio Tobías, que luego cediera el lugar físico a quien escribe estas líneas para que en el ‘68 continuaremos con el camino; luego el Pai Enrique donde está actualmente su templo, que ha quedado ahí como un lugar donde se inició muchísima gente conocida en este país y en la Argentina, en Piedras Blancas, en Oficial 5. Junto con todos ellos, unos años antes, también en la década de los ‘60 la Mãe Amelia que fundaba su templo de Umbanda y trajera su jefe espiritual el Pai Mara. Ella era oriunda de Rivera, allí donde ya existía la Umbanda, trajo la misma a la calle Gral. Flores 4410 (hoy su hija mantiene el templo de la misma forma). Su jefe, el Pai Mara, vino con ella para desenvolver y para organizar las ceremonias, llegando a Montevideo en setiembre del ‘64.

Anterior a ellos, ya había llegado a Sant’Ana de Livramento la Mãe Jorgelina que allí conociera a su pareja Nasario y viniera con el a fundar su templo (año ‘60 aprox.). Esta década de los ‘60 fue la mayor expansión de la Religión en el Uruguay, en el sentido de estar de puertas abiertas, de templos abiertos al público y de ceremonias con tambores. Pasó exactamente lo mismo que en Sant’Ana de Livramento cuando la Mãe Teta fuera citada en los años antes de los ‘50 por el delegado de policía. Llamaba la atención a las autoridades esas reuniones, así como también a los fanáticos religiosos que tildaban todos sus movimientos en el Uruguay de «culto al demonio o al diablo». Hoy, cuando ya ingresa al Uruguay, el 31 de octubre, como Haloween, nadie le puede tener más miedo a las brujas, ni a los demonios o diablos, cuando los niños se disfrazan de estos y piden dulces. Evidentemente la falta de información y conocimiento, el no saber de que se trataba, hacía que todos tuvieran alguna manera de criticar o censurar una religión que en realidad no estaba atentando contra ningún pensamiento, ni ninguna persona, ni contra la sociedad. Por el contrario, es una religión espiritualista que lo que pretendía es ayudar al que necesitara una palabra de aliento, de consuelo, una ofrenda para solucionar problemas espirituales, laborales, sentimentales. Una incorporación y una danza hacia los caboclos, hacia los prêto velhos, para homenajearlos, para llamarlos, para invocarlos en ceremonias y rituales donde la gente se va confortada con esa felicidad espiritual que la propia religión le había dado.

 

'65 - Pai Arranca Pemba en una fiesta de San Juan.

 

Así transcurren los años ‘60 y la casa de la Mãe Teta se llenó da gente proveniente de Montevideo, de Sant’Ana de Livramento, de Rivera y de todas partes del interior. Nos viene a la memoria, América de Oxúm, Danilo de Bará, Teresa de Oxalá, Adelmira de Oxalá, Sueli de Oxúm, el Pai Sergio Tobias, el Pai Pocho, Enrique Guardias, Rosalía Canto de Ramírez, Doña Luz, la Mãe Jorgelina, Carmelo Riso, Blanca Peñaflor de Maioto y su esposo, la Mãe Susy de Oxalá, quien relata esta historia de vida, el Pai Armando, ya a mediados de los ‘60, la Mãe Yolanda de Iemanjá (ya fallecida), el Pai Quito, la Mãe Pola de Oxúm.

También de los ‘60 a los ´70 se produce el ingreso de más gente, de templos de acá de Montevideo, el Comisario Segobia con su primer esposa Yolanda, que recibe el caboclo Pena Azul y junto a ellos sus hijos Walter, Nelson, Omar, Raquel, todos participan de la casa de la Mãe Teta. Allí en Sant’Ana de Livramento podemos resaltar a grandes médium y jefes religiosos que han incursionado por otras naciones dentro del Batuque y que finalizaron en los Candomblé de Bahía. Es el caso de la Mãe Elizeth de Oiá, su hermana Madeth, Marlene, luego nos acordamos de Iara, Chiquiño y así finalizaríamos los años ‘60 para ingresar a la nueva década. En los ‘70 ingresa más gente de Montevideo, estos médium e hijos de religión pertenecen a diferentes templos que ya habían comenzado en la ciudad de Montevideo que fueron a la casa del Pai João algunos a terminar de aprontarse en Santo. Fallecido el Pai João culminan el trabajo espiritual en casa de la Mãe Teta, como por ejemplo podemos citar a Roberto de Oxalá, María de Bará, Norberto de Xangó. Norberto de Xangó era bahiano, e ingresó a la casa de la Mãe Teta a fines de los ‘60 y estuvo durante muchísimos años allí hasta su fallecimiento.

 

Pai Arranca Pemba de Mãe Teta Mãe Susy de Oxalá.

 

Los ‘70 se caracterizó por diferentes grupos religiosos afroumbandistas que de diferentes lugares fueron llegando a iniciarse unos en Umbanda y otros en el Batuque. La Mãe Teta luego incursiona en lo ella llamó Candomblé de Caboclo, porque realiza ciertas ceremonias a los Orixás dentro de la Umbanda, que no era la Umbanda tradicional de la cual ella realizaba.

Ese Candomblé de Caboclo ingresa en Montevideo en varios hijos, como el Pai Nelson y la Mãe Marisa que hoy tienen su templo de Candomblé de Caboclo acá en Montevideo.

En los años ‘80 la Mãe Teta realiza viajes a diferentes provincias de Argentina y al interior de Brasil, a diferentes departamentos de Uruguay, como Colonia, Salto, Artigas, etc. En estos lugares abre templos de Umbanda y de Nación africana como en Colonia. En Buenos Aires asentando también templos de varios hijos, los cuales concurren de los ‘80 a los ‘90 a Sant’Ana de Livramento a finalizar sus aprontamientos, a iniciarse en el Batuque.

Llegan los años ‘90 donde la Mãe Teta había plantado varias banderas tanto en Montevideo como en departamentos del interior y en Argentina. En estos años la encuentran a ella, con una casa de religión diferente a lo que fuera en los años ‘20. Una casa de religión, con un templo muy grande, todo de material que llega hasta el borde de la vereda y su casa personal donde vive al costado. Mantiene la estructura de edificación, del fondo de su casa, con habitaciones y baños para personas que vienen a quedarse cada vez que realizan obligación, retiros espirituales, cruzamientos. Así se va agrandando este baluarte, que decimos al comienzo de la nota que debería ser tombado, para que el gobierno se ocupara y los más allegados, los que cuidan de la casa puedan mantener vivo una semilla tradicional y cultural de un Sant’Ana de Livramento que nació a la vida con calles que eran intransitables y que hoy están asfaltadas y es una verdadera ciudad como en cualquier parte del mundo.

 

‘65 - Mãe Teta en el centro incorporada con Arranca Pemba y en el fondo Mãe Chata. Fiesta de San Juan.

 

Este reconocimiento a una figura ilustre de la religión Afro-Umbandista, no solamente porque instaló templos en la ciudad de Montevideo y otros muchísimos lugares, sino porque dejó sus semillas en grandes pais de Santo y grandes Babalawos que más tarde finalizaron su camino con su propio maestro espiritual, el Bablorixá Joan Correia Lima. De la mano de los dos se fundaron muchísimas casas en todo Montevideo, yo diría la mayoría, porque en esta década del 2000 que comenzaríamos el próximo siglo en el 2001, pueden estar ingresando al Uruguay otras naciones y otros Babalawos, otros Babalorixás e Iyalorixás de diferentes ciudades de Brasil, como de Bahía por ejemplo. Mãe Teta no sólo introdujo la Umbanda al Uruguay, sino desmestificó la palabra, la religión de inescrupulosos que la quisieron tirar al suelo hablando de la misma. Nosotros como hijos espirituales y todos los que están hoy en distintos lugares con misiones espirituales que desarrollar, unos en reconocimiento hacia otros, otros alejados, pero en definitiva es en el mismo camino espiritual, nos hace reflexionar porque estamos en el mes del nacimiento de la Religión de Umbanda. Un 16 de noviembre nace la Religión de Umbanda para el mundo, y este años se festejan los 92 años de esta religión. Esto hace que los grandes maestros espirituales sean reconocidos, porque solamente de ellos puede salir un gran hijo y su vez otro gran maestro espiritual que pueda trascender a quien lo iniciara y llevar la palabra, la religiosidad y el conocimiento a quienes lo busquen, lo llamen o quienes se interesen por saber de dicha fe y de dicha religiosidad.

Hoy por hoy, nuestro país no se asombra de la Religión de Umbanda, hoy por hoy, todo el mundo sabe que es el culto a la naturaleza, el culto a los Orixás africanos, el respeto a valorar el espíritu del indio y del negro, el respeto y el canto profundo, de amor, de canciones y de colorido a los espíritus de aquellos primeros esclavos que llegaron al continente trayendo una tradición cultural que se mezclaron con el indígena, pero que juntos, ambos llevaron esa religiosidad adelante.

Esta nota es una especie de homenaje a las primeras casas religiosas de la estirpe de la Mãe Teta, a los primeros grandes médium que se formaron en la que iniciara la Umbanda en la ciudad de Sant’Ana de Livramento y la introdujera a Uruguay y luego a la Argentina, falleciendo en Buenos Aires hace ya 3 años atrás.