CULTURAL

 

Museo Histórico Nacional José Batlle y Ordóñez

 

Los vecinos piden la reapertura del museo y la construcción de viviendas

 

 

Fotografía del frente del museo en el momento de su donación.

 

Los descendientes de quien fuera presidente de nuestro país, Don José Batlle y Ordoñez donaron al estado hace aproximadamente unos 30 años la «Casa Quinta», donde habitara este ilustre pensador y gobernante. La historia cuenta que Don José Batlle y Ordoñez se instala en Piedras Blancas, un lugar lleno de viñedos, eucaliptus y pinos. Que daban el aire propicio para la enfermedad de orígen respiratorio que acosaba a la hija del entonces presidente. El gobierno nacional se traslada a la localidad de Piedras Blancas.

Senadores, diputados, ministros, se reunían en el salón rojo de la Quinta. Embajadores de distintos países de Europa presentaban sus cartas credenciales en la Quinta de Piedras Blancas. Los vinos que se producían en la zona eran famosos en Europa por su exquisito bouquet, llevado por los embajadores y agregados culturales.

Los vecinos de Montevideo tomaban el tranvia que llegaba hasta la calle «Casavalle» y desde allí caminaban para ver si podían divisar al presidente paseando por el jardín acompañando a su hija.

Su nieta, Doña María Antonia Batlle Chervier de Franzini donó al estado la casa para transformarla en museo histórico donde estaría la memoria, las leyes, las obras sociales del reformador, propulsor del nuevo Uruguay.

Para los pobladores de Piedras Blancas fue un vecino ilustre, dos veces presidente de la República y también sus hijos Cesar, Lorenzo y Rafael Batlle Pacheco tuvieron en Piedras Blancas su primera residencia en una casa conocida como «La Casa de los Muchachos» levantada en un predio lindero con la que ocupó la Casa Quinta del reformador. Hoy, la Casa de los Muchachos, la cochera y la bodega están siendo habitadas por algunas familias sin vivienda, como ocurre en todos los bienes inmuebles dejados en estado de abandono. En la parte trasera de la Casa de los Muchachos y del Museo Quinta hay viviendas precarias que albergan alrededor de 40 familias de extrema pobreza pero que han hecho de la laboriosidad en sus trabajos la prenda de su lucha por una vida digna como ocurre en numerosos barrios de Montevideo donde la pobreza no es sinónimo de delincuencia.

En marzo de 1996 solicitamos se tuviera en cuenta la reapertura del Museo.:

1.- Por que representa la historia de Piedras Blancas

2.- Por que un barrio sin historia no tiene identidad

3.- Si Piedras Blancas posee escuelas, bibliotecas, liceos, ... ¿por qué no puede tener un museo que

El jueves, 16 de mayo de 1996 fue realizada ante medios de comunicación e importantes representantes de ambas cámaras la declaración de Piedras Blancas donde en primer lugar se reconocía a la figura del extinto presidente como uno de los principales estadistas y reformadores de nuestro país. En segundo lugar, que la voluntad de sus hijos Cesar, Lorenzo y Rafael así como la de la esposa e hijos de este último, donando al estado la Casa Quinta que perteneció a la familia Batlle, para hacer de este un museo destinado a recordar la figura y la época pidiendo que debía de ser cumplido y respetado haciendo las obras de restauración y conservación impostergables para la apertura. Y en tercer lugar, respetando los sentimientos de la población de Piedras Blancas que se mantuviera el Museo en su lugar.

El jueves 1ºde octubre de 1998 la justicia inspecciona la Quinta de Batlle y Ordoñez investigando la situación de la Casa Quinta con objeto de comprobar el estado general del lugar a raíz de la demanda que presentó la nieta del ex-presidente por el no cumplimiento estatal de una condición que establecía el contrato de donación por la cual se debería de erigir un museo dedicado a la historia del ex-presidente.

En la época del Ministro de Cultura Dr. Guillermo García Costa, se creó una comisión de honor dedicada a dicho museo. Comisión a la que pronto se le cercenaron facultades de administración, dejándole sólo las de peticionar primero y se desoyeron sus peticiones después. Existe aquí un carácter suprapartidista a la causa de los amigos de esta casa cultural de Piedras Blancas, el hecho de que un legislador solicitara la palabra en la cámara alta para ocuparse de este tema en la actual legislatura (mayo 96), y fue el senador Jorge Gandini. Y si nos remontamos a la historia, poseemos la carta donde Juan Pivel Devoto (Partido Nacional) le escribe a Cesar y a Rafael Batlle Pacheco, el 31 de Julio de 1958 (época donde el enfrentamiento entre blancos y colorados fue el más álgido que se conoce), donde el historiador blanco, hombre sensible a los valores de la tradición nacional sugiere de «convertir la casa de D. José Batlle y Ordoñez, con todos los recuerdos que ella custodia, en un museo público, oficial y en un centro de estudios».

Es decir, que no importan los partidos políticos sino los valores históricos y culturales que hacen a la identidad de un pueblo.

El gran petitorio es reabrir el museo por todo lo ante dicho y lo más importante es la solución de viviendas para los moradores de la zona. Una vez conseguido este objetivo se podrá reconstruir el lugar con una plaza, ya proyectada, con calles, con caminería, expropiando por parte de la I.M.M. la «Casa de los Muchachos» y transformándola en la «Casa de la Cultura» de Piedras Blancas.

Nosotros, como todos los sacerdotes religiosos que, a través de la historia, han participado en el hacer de la cultura, no podemos quedarnos de brazos cruzados ante una realidad que golpea nuestras puertas. Dejaríamos de ser depositarios de las necesidades espirituales del pueblo si no bregamos por soluciones a su vida en sociedad. Al finalizar un milenio e ingresar a un nuevo siglo debemos dejar sentadas las bases culturales y tradicionales que deberán tener como identidad las generaciones venideras.

Debemos inquietarnos y ayudar a los necesitados de techo, mas no de grandeza humana pues estos habitantes de los alrededores del Museo Quinta no han profanado un sólo muro con ninguna leyenda, no han tocado una sola planta, cuanto menos un adorno o un mueble del interior, han sido los silenciosos guardianes del gran tesoro cultural de Piedras Blancas. Reconozcamos su conducta y actuemos según sus necesidades para que el día a día sea mejor.

 

Vista actual del Museo Quinta José Batlle y Ordoñez en Piedras Blancas.