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Fuente: Diario El País. Por Marcelo Cuneo |
ECOLOGÍA
El Arroyo Carrasco resucita
Ambicioso programa para la recuperación de contaminado curso de agua está en marcha

Cuenca del arroyo Carrasco.
Más de 20 familias que habitan en la zona serán reubicadas. La recuperación del humedal incluye un programa educativo para escolares y estudiantes de Enseñanza Secundaria.
La entrega de 23 viviendas será un paso enorme para la Asociación Pro Recuperación del Arroyo Carrasco, que impulsa la reubicación de las familias, en el marco de su objetivo de bajar radicalmente los índices de contaminación del curso de agua.
Será el primer núcleo de viviendas que se entregará con los auspicios de Aprac, bajo el sistema Siav del Ministerio de Vivienda.
Luego de la primera adjudicación, la asociación encarará un nuevo relevamiento de familias que ocupan viviendas precarias en las márgenes del arroyo Carrasco y sus afluentes, a efectos de comenzar con una nueva etapa de la reubicación.
Además de las viviendas, Aprac está trabajando en varios proyectos relacionados con el mejoramiento del curso de agua. Uno de ellos, por demás ambicioso, es la recuperación de los humedales de Carrasco, desecados en la década de 1970, considerados fundamentales para mantener el equilibrio en la zona. El otro ya está en funcionamiento, y es un sendero ecológico, que visitan fundamentalmente escolares en la zona del Parque Roosevelt. Dicho sendero, realizado con el aporte del Fondo de las Américas, fue incluido en la lista de lugares a visitar durante el Día del Patrimonio.
El primer conjunto habitacional está ubicado en la zona de Paso Carrasco, a la altura del kilómetro 27 de la Ruta Interbalnearia. Los integrantes de Aprac, Fernando Fernández (secretario), y los arquitectos Enrique Bañales y Lorenzo Finocchio, explicaron detalles del emprendimiento.
Se trata de viviendas del tipo núcleo básico evolutivo mejorado, con un dormitorio definido, que incluye además la cimentación para que en el futuro se pueda anexar otras piezas. El techo es de planchada a dos aguas con tratamiento contra la humedad y las paredes de ticholos. Están dispuestas a lo largo de una calle central que permite el acceso a todos los inmuebles.
RELEVAMIENTO
En ese lugar próximamente se instalarán 23 familias que fueron seleccionadas tras el primer relevamiento de asentamientos en las márgenes del arroyo Carrasco emprendido por Aprac hace algunos años.
Los datos que se obtuvieron a partir del trabajo, alcanzaban no sólo a la cantidad de personas involucradas, sino a los ingresos, escolaridad y tipo de vivienda que ocupaban.
Las viviendas fueron clasificadas en cuatro grandes grupos: al tipo A corresponden las casas de material, techo de zinc, piso de portland, luz y agua, además de servicios higiénicos, ubicadas a una distancia mayor a 30 metros del arroyo. El tipo A1 son viviendas de las mismas condiciones, pero ubicadas a una distancia de entre 10 y 15 metros. Las casas del tipo B están construidas con paredes de chapas, estructura de madera y techo de zinc, piso de portland o tierra, luz suministrada por vecinos y agua fuera de la vivienda, sin servicios higiénicos. Las viviendas de tipo C son construidas con material de desecho, carecen de luz, agua y servicios higiénicos.
En colaboración con una asistente social del Ministerio de Vivienda, se realizó un relevamiento de la composición de los núcleos familiares, clasificándolos según sus ingresos y la escolaridad de sus integrantes.
Cuando ese informe fue presentado ante el Ministerio de Vivienda en el año 1995, se habían detectado a 73 familias a las cuales era necesario trasladar por vivir junto a las márgenes del arroyo, o a menos de 50 metros. Sin embargo se entiende que hoy el número debe ser bastante superior, por lo cual ya se está trabajando para comenzar en breve con un nuevo relevamiento.
"Cuando nuestra asociación comenzó a funcionar, a fines de la década de 1980, había 800 familiares en las márgenes del arroyo Carrasco y afluentes. Hoy se estima que son unas 1.600 las familias en tal situación" explicó Fernández.
Ahora, la asociación está buscando un nuevo terreno, con la intención de que el mismo sea cedido por la Intendencia de Montevideo, para comenzar con el nuevo proyecto de realojo de familias.
Fernández reconoce que "es difícil sacar a la gente de los asentamientos, porque no alcanza sólo con darles la vivienda, sino que hay que hacer todo un trabajo social".
PROCESO
Aprac nació en abril de 1988, cuando 35 instituciones deportivas, educativas, comerciales y sociales vinculadas al mencionado arroyo se reunieron en el Hotel Bristol, ante la degradación a la que habían llegado las aguas.
Una de las primeras acciones que llevó adelante Aprac, fue plantear el problema ante el Ministerio e Transporte y Obras Públicas, ya que en ese momento no existía el de Medio Ambiente, y presentar acciones de amparo ante la Justicia por los perjuicios que causaba el deterioro del arroyo.
Según explica Fernández "posteriormente, enterados de que se iba a firmar un convenio entre la Intendencia Municipal de Montevideo, Ose y el Banco Interamericano de Desarrollo para el saneamiento, Aprac planteó, y logró que el Gobierno no avalara el préstamo del BID si no se incluía en el Plan de Saneamiento III el proyecto Paso Carrasco, que finalmente sí se incluyó y hoy está a punto de ser terminado. Abarca a las zonas de Paso Carrasco, Barra de Carrasco y Parque Miramar."
FÁBRICAS
Otra de las medidas que se impulsó y se obtuvo, fue un decreto por el que se estableció que las fábricas ubicadas en los márgenes del arroyo que no tuvieran sus plantas de tratamiento de residuos serían clausuradas.
Según Fernández, desde que se estableció la obligación de contar con dichas plantas de tratamiento, además de la instalación del saneamiento, se logró una mejora del 40% en la situación del arroyo Carrasco con respecto a la contaminación, según los monitoreos trimestrales que durante siete años realizó la asociación. Agrega que "lamentablemente no se puede avanzar más por la falta de personal para inspeccionar que tiene la Dirección Nacional de Medio Ambiente".
Por otra parte, en los últimos años ha aumentado notoriamente la contaminación que proviene de los asentamientos en las márgenes, tanto del Carrasco, como de sus afluentes Toledo, Manga y la Cañada de la Chacarita. Esto ha compensado la caída de la producción industrial que se ha verificado últimamente por la crisis.
Además, se entiende que la base fundamental de un plan de mejoramiento del arroyo Carrasco tiene que pasar necesariamente por la recuperación de los humedales que fueron desecados en la década de 1970.
Por otra parte, Aprac ha desarrollado un amplio plan de actividades educativas, con especial hincapié en los centros de enseñanza, con la intención de llegar a los más jóvenes con el mensaje de respeto al medio ambiente.
Uno de los pilares de ese trabajo, esta siendo cada vez más el sendero ecológico construido en la zona del Parque Roosevelt, que ya fue recorrido por más de 2.600 escolares y liceales.
EL SENDERO ECOLÓGICO, PARADIGMA EDUCATIVO
Desde hace unos meses está funcionando un "sendero ecológico" instalado en el Parque Roosevelt por Aprac, con la financiación del Fondo de las Américas.
El paseo ya fue visitado durante el año pasado por más de 2.600 escolares y liceales y fue incluido en la lista de sitios a ser visitados durante el Día del Patrimonio.
A la vez que un paseo didáctico, se convierte en un punto de partida para el plan de recuperación del humedal.
En pocos meses se estará inaugurando toda la cartelería señalizadora del lugar. Con ello el paseo pasará definitivamente a convertirse en un referencial de fácil acceso para los visitantes.
A la actividad, se suman los cursos que reciben cada 15 días unos 6.000 liceales de los centros ubicados en las cercanías del arroyo, muchos de los cuales también han participado en tareas de recuperación y limpieza en los márgenes de los cursos de agua.
Todo el trabajo desarrollado en sus casi catorce años de vida le valieron a la asociación tres premios de suma importancia: uno otorgado por la empresa Coca Cola, otro por Apa y el Premio Nacional de Medio Ambiente.
EN EL HUMEDAL RESIDE LA CLAVE PARA LA SALVACIÓN
Los integrantes de Aprac entienden que poco más se podrá hacer si no se logra recuperar los humedales, que eran el gran factor de equilibrio en la zona.
En rigor, se trata de una superficie de aprox. 1.140 hectáreas en Montevideo y Canelones, rodeando los arroyo Toledo, Manga, Carrasco, las cañadas de la Chacarita, de las Canteras y Graserías.
El golpe de gracia para los humedales (o bañados) fue en el año 1975 durante la dictadura, cuando se resolvió iniciar las actividades de desecación, con el objeto de ganar tierras "productivas" para el hombre.
El secretario de Aprac, Fernando Fernández, explica que "estas tierras bajas inundadles, componían una verdadera fuente de equilibrio, porque retenían el agua que venía de los arroyos entre 15 y 20 días, permitiendo a la vez la oxigenación y purificación". Agrega que "hace algunas décadas, el agua demoraba unos 15 días en llegar desde Toledo hasta la costa, hoy demora solo 6 días".
La alta contaminación que presenta actualmente el arroyo Carrasco y las playas Miramar y Carrasco, se debe en parte a la perdida de esa capacidad depuradora del humedal, que podía retener sólido y contaminante como mercurio, plomo y cromo.
Por otra parte, el agua fluye mucho más rápido por el humedal, limitando su capacidad de regular el volumen hídrico, lo que ha generado un aumento de la erosión costera en la Barra de Carrasco, especialmente en los meses de invierno.
Buscando una solución de fondo para el problema, Aprac presentó hace tiempo un ambicioso proyecto de recuperación de los humedales de Carrasco, que fue declarado de interés municipal en junio del año 2000.