por Julio Olivera, publicado en el Almanaque del Banco de Seguros del Estado de 1984
Los tambores afrouruguayos dentro de la comparsa tradicional son cuatro:
chico, repique, piano y bombo, pero la base fundamental de nuestro
Candombe, por muchos años ha sido y
es chico, repique y piano.
Introducción a la comparsa del Carnaval montevideano.
Personajes y elementos típicos.
El gramillero. Brujo o curandero de la tribu africana que
curaba con yuyos y "gramillas", de allí el origen de su nombre.
Luce barba de algodón, sombreo de copa, negra levita, anteojos, bastón
y maletín en su mano emulando al "dotor" del Montevideo
colonial. Entiende que tal atuendo le da autoridad y experiencia.
La mama vieja. Ama de llaves en las residencias del Montevideo
Colonial. Imita a su "Mercé" en ritmo de candombe, luciendo
ropas obsequiadas por ésta. Su infaltable abanico o sombrilla, son los
elementos con que su amita se cuidaba del cálido sol y el aire marino, en
los paseos dominicales del viejo Paseo del Recinto.
Lubolo. Quiere decir blanco de cara pintada, o blanco pintado de negro.
Existen antecedentes que, las primeras comparsas eran de blancos que
entendiendo debían aportar a aquellos carnavales otra dinámica, "copiaron"
a los negros de entonces, sus pasos, ritmo y coreografía, logrando
hacerlo casi a la perfección, pero les "faltaba" el color. De
allí el término lubolo explicado al comienzo. En algún
pasaje de estas referencias ponemos énfasis en la hoy llamada "Comparsa
Lubola", ya que su correcta denominación sería Agrupación
o Sociedad de Negros tal como se denominaban las primeras comparsas
afrouruguayas.
Aunque
"en llamada", ejemplo 30 o 40 tambores, el bombo tiene enorme
gravitación para el paso de la comparsa, el piano es quien en
realidad "comanda" la cuerda de tambores tal como genéricamente
la llamamos nosotros los negros, y no grupo de tamboriles o los pinos como se ha
señalado en alguna oportunidad.
El escobero. Antiguo "Bastonero" de la tribu africana que
manda la rueda con largo bastón que daba contra el piso, al grito
guerrero de Calunganuee! Uee! Yumbá! A través
del tiempo, trocó su bastón por una escobita que maneja con tal
destreza que maravilla al espectador. Viste además delantal de cuero
lleno de espejitos y cascabeles.
Comparsa en llamada. El concepto de la palabra "llamada" en
este caso, se remonta a algunos años en el tiempo. Nos contaron nuestros
abuelos, que antiguamente las comparsas de negros que alcanzaban a integrar
hasta 300 componentes, se desplazaban a pie, algunos a caballo (los de más
jerarquía) para realizar sus actuaciones en los tablados. Tal como hoy
tocamos a la puerta o el timbre para comunicarnos con quien deseamos, aquéllos
se iban "llamando" al rito del tambor, algo así como un tam-tam
ciudadano. Un determinado componente colgaba su tambor en bandolera y así
iba reclutando en casa a la mayoría de sus compañeros.
Los símbolos
infaltables en estas agrupaciones aunque trastocados en su real significación,
aún siguen teniendo alguna coincidencia. El más importante de
ellos: el estandarte. Es el baluarte de mayor significación en
la comparsa. Otrora, el portaestandarte debía reunir un cúmulo de
condiciones para que fuera merecedor de tal distinción. Las estrellas y
medialunas, significan la recordación al respeto que los antepasados
africanos tenían sobre estos símbolos astrales. Las banderas lucían
los colores que identificaban a las "naciones" referidas
anteriormente.
El dominó, o capa como muchos lo llaman, deriva de los pomposos
atuendos usados por los auténticos jefes o reyes tribales.
La vedette Personaje foráneo en nuestra comparsa. Nacido en
París, heredado por Cuba (Comparsas Sonoras). Desde la isla antillana es
transplantado a Uruguay, para convertirse a partir de los años 40, en el
personaje primordial de la comparsa lubola montevideana. ...
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Última actualización de esta página: 19/III/1997 |