28 de junio de 2000- Año6 -Nº 64
   El Pais Agropecuario | Montevideo - Uruguay
 

PRODUCCIONES  ALTERNATIVAS :

VERDURAS HIDROPONICAS EN ARGENTINA.

 PABLO ANTUNEZ
(enviado a La Plata-Argentina)

       Aunque lo que sobra es tierra, igual que en el Uruguay, en Argentina la hidroponía (conocida como cultivos sin suelo, que se planta en sustratos inertes, orgánicos o inorgánicos), también existe. La firma "Frutos de la Estación'' (productos hortícolas seleccionados), ubicada en la localidad de Angel Etcheverry, en pleno corazón de La Plata (una de las 3 zonas dedicadas a la producción de frutas y verduras de Buenos Aires), es una empresa bien diferenciada de las que cultivan productos tradicionales en esa región.

       Mediante la aplicación de tecnología de última generación, desarrolla un emprendimiento que está a la par de los países europeos más avanzados (España,Francia, Alemania, Holanda), de Estados Unidos e Israel, apuntando a incrementar la calidad de sus productos y los rendimientos por hectárea, como única salida para aumentar la rentabilidad. Es que, a nivel de cultivos en suelo, los techos productivos están topeados (150 toneladas para tomate y 120-140 toneladas para morrones) y la hidroponia se ha convertido en la herramienta básica para elevar esos rindes y además lograr menos descartes. Aunque en Argentina los productores no reciben un precio diferencial por calidad, la única salida que tienen para hacerle frente a los bajos valores que reciben, es aumentando los rendimientos por unidad de superficie y para conseguirlo, la aplicación de tecnología es la premisa básica.          

 Invernaderos metálicos de última generación, de origen español, con ancho de nave de 8-9 metros y 4 metros de altura, con sistema hidráulico de abertura de las ventanas laterales, canal de condensación de agua  que se recolecta de los techos; fitomonitores que vigilan el estrés que sufren las plantas y un complejo  sistema de riego y fertilización, fueron los platos 

fuertes que encontró El País Agropecuario al recorrer las 70 hectáreas del predio.  

     

      La visita fue impulsado por la Asociación Uruguaya de Hidroponía (ASUDHI) y contó con el apoyo del Programa de Desarrollo y Reconversión de la Granja (PREDEG) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, reuniendo a productores y técnicos.

  EL GRAN SALTO.

       Carlos Vera, propietario de la empresa, se estableció en la zona 3 años atrás. Se dedicó a cultivar morrones (pimientos) y tomates como lo hacen hoy el resto de los granjeros, con invernáculos de madera y nylon y en el suelo. Los rendimientos obtenidos lo obligaron a despegar hacia la adopción de tecnología. "Fuimos a capacitarnos a España y Holanda un par de veces y nuestro agrónomo viajó en dos oportunidades a Israel. Son  los países líderes en Hidroponia'', explicó. 

      La idea agregó era "ver cómo trabajan los que saben'' y poder darnos cuenta de que "había otra forma de cultivar, otro tipo de invernáculos. Cuando lo logramos, en nuestra empresa se produjo un gran salto en materia tecnológica''.

               Se invirtieron 300.000 dólares, una cifra muy importante para "una quinta chica y convencional'', monto que cobró mayor significado cuando Vera dijo que "no existe soporte del Estado y los créditos son inaccesibles, debido a que las tasas de interés son altísimas''. No obstante Vera aseguró  que los resultados alcanzados "justifican plenamente esa inversión''.

    "Frutos de la Estación'' es la única empresa argentina que trabaja con cultivos hidropónicos en sustrato sólido e inerte (usa perlita). Los productos producidos no se diferencian dentro del mercado como hidropónicos, sino que se comercializan de la misma forma que los tradicionales logrados en tierra.  

    "La hidroponia implica un menor impacto ambiental, porque no se usa bromuro de metilo. Vamos a comenzar a reciclar la solución nutritiva que alimenta a las plantas, (como  están en sustratos inertes hay que aportarles los nutrientes que necesitan porque no pueden tomarlos del suelo) y por lo tanto, vamos a dejar de aportar fertilizantes que drenen a los acuíferos, que es donde tomamos el agua después'', explicó el Ing. Agr. Ricardo Andreau, técnico responsable de este emprendimiento. Desde su punto de vista, "aunque el impacto ambiental que se logra es menor, en Argentina el consumidor tiene la idea de que este tipo de cultivo es muy artificial, por eso no diferenciamos los productos''.

DIVERSIFICAR LA COMERCIALIZACIÓN.

     Vera aseguró que su política siempre fue "no casarse con ningún consignatario, ni con un cliente, ni entregar la mercadería como se hace en la zona, en donde se le da a un sólo consignatario, que se encarga de venderla. Siempre apuntamos a mandar al mercado menos volúmenes y a tener más atomizada la clientela, cosa de reducir los riesgos''. Hoy  le vende al Mercado Central de Buenos Aires, a otros más pequeños del gran Buenos Aires y a cadenas de supermercados. Una comercializadora es la encargada de "hacer el trabajo con los supermercados, porque la operativa con ellos es muy complicada y no se puede negociar con alguien que tiene tanta diferencia de poder'', sentenció Vera.

             Este empresario apunta a "seguir trabajando con alta tecnología y a seguir aprendiendo'', además de continuar "aumentando la superficie cubierta con invernaderos metálicos automáticos. Esa es la única salida para permanecer en el mercado''.

               Las dos hectáreas de invernáculos convencionales (de madera y nylon), serán suplantadas cuando terminen su vida útil y se aprovechará la capacidad ociosa de riego que ya posee el predio. Así con mayor tecnología, los costos se diluirán más en el tiempo.

RIEGO, LA GRAN CLAVE.

               Si sorprende al visitante el invernáculo metálico de 10.000 metros cuadrados (una hectárea), manejado desde una computadora, mucho más impresionante será ver la máquina israelí, con 20 programas distintos, que se utiliza para fertilizar y regar las plantas. El equipo cuesta en el mercado argentino, unos 18.000 dólares y con él se pueden regar hasta 100 sectores distintos. Aplica el fertilizante en la relación deseada en cada uno de los programas y con el Ph (acidez) y conductividad que le ordene la computadora.

               "El agua ingresa a un tambor, se mezcla con los fertilizantes que pasan previamente por un venturi y por válvulas electrónicas comandadas por la computadora. Todo eso se mezcla y de esa combinación se hace una lectura a través de un censor de Ph y conductividad. En función de los datos leídos, la computadora agrega o quita ácido o fertilizante, para subir o bajar la conductividad'', explicó el Ing. Agr. Andreau, quien no deja de afirmar que "la máquina es de lo mejor que hay a nivel mundial''.

               La capacidad de riego es de 20 metros cúbicos por hora y abastece de agua a las 20 hectáreas de cultivos tradicionales y de solución nutritiva a los 5.000 metros de cultivos hidropónicos.

TODO MECANICO.  
          
El invernáculo tiene todas las piezas galvanizadas en caliente, no tiene soldaduras o perforaciones en su estructura y está cubierta por una estructura de polietileno con filtro UV (antiradiación solar) de 200 micrones. "Nuestro invernadero tiene infinidad de cosas. El ordenador controla el clima interno, cierra y abre las ventanas, puede controlar la calefacción, la nebulización, la apertura y cierre de pantallas térmicas, etc.'', indicó el Ing. Andreau.

  Las condiciones de temperatura del invernadero y la frecuencia de riego son medidas por una estación meteorológica satelital que manda los datos a la computadora. Esta los lee y en base a los parámetros marcados da las órdenes (en el verano se llegó a regar hasta 13 veces por día). Todo el sistema es manejado por el capataz de chacra, que nunca había visto una computadora. En caso de apagón, se conecta una usina al tractor y sigue funcionando''.

 Los fitomonitores, son otra de las novedades (es tecnología israelí) y forman parte del sistema de alarma. Miden diversos parámetros (temperatura de las hojas, flujo de savia de la planta, diámetro de los tallos y velocidad de crecimiento), además de fotosíntesis. Así la empresa puede monitorear el comportamiento de las distintas variedades de morrones que produce, además de los cultivos de tomate.

 LA REALIDAD URUGUAYA.
      "En esta visita a “ Frutos de la Estación “ vimos un emprendimiento comercial muy interesante, que utiliza una tecnología similar a la de los países desarrollados, con muy alta inversión, que posibilita obtener altos rendimientos. Nos muestra el potencial de desarrollo que permite la Hidroponía, aseguró el Ing. Agr. (M. Sc),  Martín Caldeyro Stajano, Presidente de la Asociación Uruguaya deHidroponia (ASUDHI).

        Agregó, que “ en la actualidad, no se justifica para el Uruguay, importar sistemas productivos `llave en mano´ como los que se manejan en Europa, Japón o en Estados Unidos, porque hay un problema de escala, principalmente de mercado (los volúmenes producidos son chicos y el mercado también). Cuando se comience a pensar en la exportación, seguramente se podrá invertir en tecnología sofisticada como la que vimos acá.''.

        Además, en Uruguay, "a nivel personal ya hemos generado y probado una tecnología hidropónica adaptada a nuestra realidad, que representa un menor costo para el productor. Debido a ello, no solo estamos difundiendo esta tecnica en el  Uruguay, sino que hemos trascendido fronteras y ya la hemos difundido en Brasil, Argentina y próximamente en otros paises de America Latina '', aseguró el Ing. Agr. (M. Sc),  Martín Caldeyro Stajano.

              En su vision, "el interés por la hidroponia está creciendo cada vez más en nuestro país, a nivel de productores, pero también de consumidores que valoran el producto. En Uruguay, a diferencia de lo que sucede en Argentina, el producto hidropónico ya es conocido por el consumidor. Esto se debe a la difusión que hemos realizado en los diversos medios de prensa, sobre las ventajas de la hidroponia. Por ello, este tipo de cultivos ya está instalado y se ampliará cada vez más ''

        El  especialista monitorea el mercado uruguayo, a través de su empresa ( AQUAFOOD), que coloca su producción de lechugas  en las cadenas de supermercados y asegura que "está poco explotado, ya que recién está empezando a crecer''.  

        Caldeyro cree que Uruguay llegará a exportar productos hortifrutícolas Hidroponicos. " Aspiramos a que los Centros de Investigación -INIA, Facultad de Agronomía, etc.- y entidades como el CONYCIT, se puedan integrar a este innovador desarrollo hortifrutícola y generar una línea de investigación nacional, que facilite mayores emprendimientos en esta materia'', aseguró.

               ASUDHI, nuclea a 43 socios, algunos de ellos son productores que están llevando adelante los emprendimientos existentes en el país (básicamente con lechuga, tomates y algunas plantas aromáticas).

               " La tendencia a la adopción de la hidroponia es mundial y Uruguay no va a escapar a eso. Habrá un traspaso dentro del mercado hortícola de producción de invernáculo en tierra, hacia el invernáculo en hidroponia. Hay un mercado de alta calidad y altos precios que irá impulsando ese traspaso, que se producirá en forma gradual, pronosticó Caldeyro"'      

               DERRIBANDO UN MITO  
               "Uno de los supuestos es que los europeos trabajan sobre cultivos hidropónicos por la falta del recurso tierra, pero eso es una absoluta mentira'', aseguró el Ing. Agr. Ricardo Andreau, técnico responsable de "Frutos de la Estación''. Dijo que  "ellos hacen hidroponia para maximizar los  rendimientos económicos. Al aumentar el rendimiento por unidad productiva, bajan los costos unitarios, esa es la realidad''.

    Martin Caldeyro, por su parte sostuvo que otro motivo para la adopción de la Hidroponia a nivel mundial, es que si se utiliza esta tecnología no existen enfermedades propias del suelo, a nivel de raíz. Por ello, no se emplean desinfectantes de suelo como el Bromuro de Metilo, ni fungicidas, ni herbicidas, etc.

               Tras su experiencia en el mercado argentino, el Ing. Agr. Andreau no se cansa de asegurar que "el kilo producido es más barato y se reducen los descartes. Si no fuera rentable, nosotros seguiríamos cultivando en suelo'', subrayó.          

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