PRODUCCIONES
ALTERNATIVAS
:
VERDURAS
HIDROPONICAS
EN ARGENTINA.
PABLO ANTUNEZ
(enviado a La Plata-Argentina)
Aunque lo que sobra es tierra, igual que en el
Uruguay, en Argentina la hidroponía (conocida como
cultivos sin suelo, que se planta en sustratos inertes,
orgánicos o inorgánicos), también existe. La firma
"Frutos de la Estación'' (productos hortícolas
seleccionados), ubicada en la localidad de Angel
Etcheverry, en pleno corazón de La Plata (una de las 3
zonas dedicadas a la producción de frutas y verduras de
Buenos Aires), es una empresa bien diferenciada de las que
cultivan productos tradicionales en esa región.
Mediante la aplicación
de tecnología de última generación, desarrolla un
emprendimiento que está a la par de los países europeos
más avanzados (España,Francia, Alemania, Holanda), de
Estados Unidos e Israel, apuntando a incrementar la
calidad de sus productos y los rendimientos por hectárea,
como única salida para aumentar la rentabilidad. Es que,
a nivel de cultivos en suelo, los techos productivos están
topeados (150 toneladas para tomate y 120-140 toneladas
para morrones) y la hidroponia se ha convertido en la
herramienta básica para elevar esos rindes y además
lograr menos descartes. Aunque en Argentina los
productores no reciben un precio diferencial por calidad,
la única salida que tienen para hacerle frente a los
bajos valores que reciben, es aumentando los rendimientos
por unidad de superficie y para conseguirlo, la aplicación
de tecnología es la premisa básica.
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Invernaderos
metálicos de última generación, de origen español, con
ancho de nave de 8-9 metros y 4 metros de altura, con
sistema hidráulico de abertura de las ventanas laterales,
canal de condensación de agua
que se recolecta de los techos; fitomonitores que
vigilan el estrés que sufren las plantas y un complejo
sistema de riego y fertilización, fueron los
platos
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fuertes que encontró El País Agropecuario al
recorrer las 70 hectáreas del predio.
La visita fue impulsado por la Asociación Uruguaya de
Hidroponía (ASUDHI)
y contó con el apoyo del Programa de Desarrollo y
Reconversión de la Granja (PREDEG) del Ministerio de
Ganadería, Agricultura y Pesca, reuniendo a productores y
técnicos.
EL GRAN SALTO.
Carlos Vera, propietario
de la empresa, se estableció en la zona 3 años atrás.
Se dedicó a cultivar morrones (pimientos) y tomates como
lo hacen hoy el resto de los granjeros, con invernáculos
de madera y nylon y en el suelo. Los rendimientos
obtenidos lo obligaron a despegar hacia la adopción de
tecnología. "Fuimos a capacitarnos a España y
Holanda un par de veces y nuestro agrónomo viajó en dos
oportunidades a Israel. Son los países líderes en
Hidroponia'', explicó.
La idea agregó era "ver cómo trabajan los
que saben'' y poder darnos cuenta de que "había otra
forma de cultivar, otro tipo de invernáculos. Cuando lo
logramos, en nuestra empresa se produjo un gran salto en
materia tecnológica''.
Se
invirtieron 300.000 dólares, una cifra muy importante
para "una quinta chica y convencional'', monto que
cobró mayor significado cuando Vera dijo que "no
existe soporte del Estado y los créditos son
inaccesibles, debido a que las tasas de interés son altísimas''.
No obstante Vera aseguró que los resultados
alcanzados "justifican plenamente esa inversión''.
"Frutos
de la Estación'' es la única empresa argentina que
trabaja con cultivos hidropónicos en sustrato sólido e
inerte (usa perlita). Los productos producidos no se
diferencian dentro del mercado como hidropónicos, sino
que se comercializan de la misma forma que los
tradicionales logrados en tierra.
"La hidroponia implica un menor
impacto ambiental, porque no se usa bromuro de metilo.
Vamos a comenzar a reciclar la solución nutritiva que
alimenta a las plantas, (como están en sustratos
inertes hay que aportarles los nutrientes que necesitan
porque no pueden tomarlos del suelo) y por lo tanto, vamos
a dejar de aportar fertilizantes que drenen a los acuíferos,
que es donde tomamos el agua después'', explicó el Ing.
Agr. Ricardo Andreau, técnico responsable de este
emprendimiento. Desde su punto de vista, "aunque el
impacto ambiental que se logra es menor, en
Argentina el consumidor tiene la idea de que este tipo
de cultivo es muy artificial, por eso no diferenciamos los
productos''.
DIVERSIFICAR
LA COMERCIALIZACIÓN.
Vera aseguró que su política
siempre fue "no casarse con ningún consignatario, ni
con un cliente, ni entregar la mercadería como se hace en
la zona, en donde se le da a un sólo consignatario, que
se encarga de venderla. Siempre apuntamos a mandar al
mercado menos volúmenes y a tener más atomizada la
clientela, cosa de reducir los riesgos''. Hoy le
vende al Mercado Central de Buenos Aires, a otros más
pequeños del gran Buenos Aires y a cadenas de
supermercados. Una comercializadora es la encargada de
"hacer el trabajo con los supermercados, porque la
operativa con ellos es muy complicada y no se puede
negociar con alguien que tiene tanta diferencia de
poder'', sentenció Vera.
Este
empresario apunta a "seguir trabajando con alta
tecnología y a seguir aprendiendo'', además de continuar
"aumentando la superficie cubierta con invernaderos
metálicos automáticos. Esa es la única salida para
permanecer en el mercado''.
Las
dos hectáreas de invernáculos convencionales (de madera
y nylon), serán suplantadas cuando terminen su vida útil
y se aprovechará la capacidad ociosa de riego que ya
posee el predio. Así con mayor tecnología, los costos se
diluirán más en el tiempo.
RIEGO,
LA GRAN CLAVE.
Si
sorprende al visitante el invernáculo metálico de 10.000
metros cuadrados (una hectárea), manejado desde una
computadora, mucho más impresionante será ver la máquina
israelí, con 20 programas distintos, que se utiliza para
fertilizar y regar las plantas. El equipo cuesta en el
mercado argentino, unos 18.000 dólares y con él se
pueden regar hasta 100 sectores distintos. Aplica el
fertilizante en la relación deseada en cada uno de los
programas y con el Ph (acidez) y conductividad que le
ordene la computadora.
"El
agua ingresa a un tambor, se mezcla con los fertilizantes
que pasan previamente por un venturi y por válvulas
electrónicas comandadas por la computadora. Todo eso se
mezcla y de esa combinación se hace una lectura a través
de un censor de Ph y conductividad. En función de los
datos leídos, la computadora agrega o quita ácido o
fertilizante, para subir o bajar la conductividad'',
explicó el Ing. Agr. Andreau, quien no deja de afirmar
que "la máquina es de lo mejor que hay a nivel
mundial''.
La
capacidad de riego es de 20 metros cúbicos por hora y
abastece de agua a las 20 hectáreas de cultivos
tradicionales y de solución nutritiva a los 5.000 metros
de cultivos hidropónicos.
TODO
MECANICO.
El invernáculo tiene todas las piezas galvanizadas en
caliente, no tiene soldaduras o perforaciones en su
estructura y está cubierta por una estructura de
polietileno con filtro UV (antiradiación solar) de 200
micrones. "Nuestro invernadero tiene infinidad de
cosas. El ordenador controla el clima interno, cierra y
abre las ventanas, puede controlar la calefacción, la
nebulización, la apertura y cierre de pantallas térmicas,
etc.'', indicó el Ing. Andreau.
Las condiciones
de temperatura del invernadero y la frecuencia de riego
son medidas por una estación meteorológica satelital que
manda los datos a la computadora. Esta los lee y en base a
los parámetros marcados da las órdenes (en el verano se
llegó a regar hasta 13 veces por día). Todo el sistema
es manejado por el capataz de chacra, que nunca había
visto una computadora. En caso de apagón, se conecta una
usina al tractor y sigue funcionando''.
Los
fitomonitores, son otra de las novedades (es tecnología
israelí) y forman parte del sistema de alarma. Miden
diversos parámetros (temperatura de las hojas, flujo de
savia de la planta, diámetro de los tallos y velocidad de
crecimiento), además de fotosíntesis. Así la empresa
puede monitorear el comportamiento de las distintas
variedades de morrones que produce, además de los
cultivos de tomate.
LA REALIDAD
URUGUAYA.
"En esta visita a
“ Frutos de la Estación “ vimos un emprendimiento
comercial muy interesante, que utiliza una tecnología
similar a la de los países desarrollados, con muy alta
inversión, que posibilita obtener altos rendimientos. Nos
muestra el potencial de desarrollo que permite la Hidroponía,
aseguró el Ing. Agr. (M. Sc),
Martín Caldeyro Stajano, Presidente de la Asociación
Uruguaya deHidroponia (ASUDHI).
Agregó, que “
en la actualidad, no se justifica para el Uruguay,
importar sistemas productivos `llave en mano´ como los
que se manejan en Europa, Japón o en Estados Unidos,
porque hay un problema de escala, principalmente de
mercado (los volúmenes
producidos son chicos y el mercado también). Cuando
se comience a pensar en la exportación, seguramente se
podrá invertir en tecnología sofisticada como la que
vimos acá.''.
Además, en
Uruguay, "a nivel personal ya hemos generado y
probado una tecnología hidropónica adaptada a nuestra
realidad, que representa un menor costo para el productor.
Debido a ello, no solo estamos difundiendo esta tecnica en
el Uruguay, sino que hemos trascendido fronteras y
ya la hemos difundido en Brasil, Argentina y próximamente
en otros paises de America Latina '', aseguró el Ing.
Agr. (M. Sc), Martín
Caldeyro Stajano.
En su
vision, "el interés por la hidroponia está
creciendo cada vez más en nuestro país, a nivel de
productores, pero también de consumidores que valoran el
producto. En Uruguay, a diferencia de lo que sucede en
Argentina, el producto hidropónico ya es conocido por el
consumidor. Esto se debe a la difusión que hemos
realizado en los diversos medios de prensa, sobre las
ventajas de la hidroponia. Por ello, este tipo de cultivos
ya está instalado y se ampliará cada vez más ''
El
especialista monitorea el mercado uruguayo, a través
de su empresa ( AQUAFOOD), que coloca su producción de
lechugas en las cadenas de supermercados y asegura
que "está poco explotado, ya que recién está
empezando a crecer''.
Caldeyro cree que
Uruguay llegará a exportar productos hortifrutícolas
Hidroponicos. " Aspiramos a que los Centros de
Investigación -INIA, Facultad de Agronomía, etc.- y
entidades como el CONYCIT, se puedan integrar a este
innovador desarrollo hortifrutícola y generar una línea
de investigación nacional, que facilite mayores
emprendimientos en esta materia'', aseguró.
ASUDHI,
nuclea a 43 socios, algunos de ellos son productores que
están llevando adelante los emprendimientos existentes en
el país (básicamente con lechuga, tomates y algunas
plantas aromáticas).
"
La tendencia a la adopción de la hidroponia es mundial y
Uruguay no va a escapar a eso. Habrá un traspaso dentro
del mercado hortícola de producción de invernáculo en
tierra, hacia el invernáculo en hidroponia. Hay un
mercado de alta calidad y altos precios que irá
impulsando ese traspaso, que se producirá en forma
gradual, pronosticó Caldeyro"'
DERRIBANDO UN MITO
"Uno de los supuestos es que los europeos
trabajan sobre cultivos hidropónicos por la falta del
recurso tierra, pero eso es una absoluta mentira'', aseguró
el Ing. Agr. Ricardo Andreau, técnico responsable de
"Frutos de la Estación''. Dijo que "ellos
hacen hidroponia para maximizar los
rendimientos económicos. Al aumentar el
rendimiento por unidad productiva, bajan los costos
unitarios, esa es la realidad''.
Martin
Caldeyro, por su parte sostuvo que otro motivo para la
adopción de la Hidroponia a nivel mundial, es que si se
utiliza esta tecnología no existen enfermedades propias
del suelo, a nivel de raíz. Por ello, no se
emplean desinfectantes de suelo como el Bromuro de Metilo,
ni fungicidas, ni herbicidas, etc.
Tras
su experiencia en el mercado argentino, el Ing. Agr.
Andreau no se cansa de asegurar que "el kilo
producido es más barato y se reducen los descartes. Si no
fuera rentable, nosotros seguiríamos cultivando en
suelo'', subrayó.
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