IV. FUNCIONAMIENTO Y
ACTUACIÓN DEL INFM, NOVIEMBRE 2000–OCTUBRE 2001
D.
Relaciones con el sector no gubernamental
Todos los documentos internacionales
contienen la recomendación —reiterada varias veces— de integrar a
actores de la sociedad civil, en particular los movimientos u
organizaciones de mujeres, en el proceso de seguimiento y evaluación
del cumplimiento de los compromisos asumidos por el estado uruguayo en
esos acuerdos, y en la elaboración y evaluación de las políticas
públicas. Además, se recomienda que se apoye y difunda el trabajo de
las organizaciones no gubernamentales de mujeres y que se fomente un
díalogo e intercambio entre ellos y los organismos gubernamentales (ver
Cuadro 7).
Cuadro 7
MARCO
NORMATIVO
|
| Acuerdos
internacionales – recomendaciones para los mecanismos
nacionales: |
| Mecanismos o procesos
institucionales que agilicen, según proceda, la planificación
descentralizada, la aplicación y el seguimiento con miras a
lograr la participación de las organizaciones no gubernamentales
y comunitarias, empezando por los niveles más básicos de
participación popular. [PAM, párrafo 201 b) énfasis añadido] |
| Promover y establecer
relaciones de cooperación con [...] los centros de estudio e
investigación sobre las mujeres, las instituciones académicas y
educativas, el sector privado, los medios de comunicación, las
organizaciones no gubernamentales, especialmente las
organizaciones de mujeres, y todos los demás agentes de la
sociedad civil. [PAM, párrafo 205 b) énfasis añadido] |
| Acuerdos
internacionales – recomendaciones para los gobiernos: |
| Promover la creación
de un sistema de seguimiento y evaluación del cumplimiento de los
acuerdos, convenios, programas y políticas en beneficio de las
mujeres, con participación de las organizaciones no
gubernamentales y movimientos de mujeres. [PAR, Acción
estratégica II.1.d] |
| difundir información
detallada sobre [...] la labor de los organismos [...] no
gubernamentales de apoyo a las mujeres [PAR, Acción estratégica
II.2.b] |
| Apoyar el
fortalecimiento y el trabajo de las organizaciones y redes de
mujeres en la sociedad civil, para ampliar su capacidad de ejercer
influencia en la vida pública de los países en lo que respecta a
la búsqueda de solución al problema de la desigualdad de la
mujer y su participación en el diseño, evaluación y monitoreo
de las políticas públicas [Lima, párrafo k)] |
En declaraciones anteriores a la prensa,
Trobo había referido a la relación del INFM con el sector no
gubernamental en los siguientes términos:
Nos hemos puesto en
contacto con buena parte de [las numerosas ONG esparcidas por toda la
República], escuchamos sus proyectos, analizamos la viabilidad de los
mismos, y en todo lo que permitan las posibilidades del Instituto,
procuraremos ayudar a su concreción.
[Patria, 15/12/00,
pág. 12]
En la entrevista Trobo afirmó haber
mandado en dos ocasiones faxes solicitando que las organizaciones de
mujeres presentaran sus propuestas para trabajar en conjunto con el INFM
(en las fechas 20 de noviembre de 2000 y 19 de marzo de 2001), a los
cuales no recibió respuesta.
Este enfoque adoptado por Trobo para
entablar relaciones con el sector no gubernamental, no incluye una clara
identificación de las dos dimensiones que éstas deberían comprender:
la de consulta y la de diálogo. Se puede afirmar que la actual
situación de relacionamiento entre el INFM y las organizaciones de
mujeres uruguayas sufre de los mismos obstáculos señalados en la PAR:
g) Precaria articulación
entre gobiernos [y] organizaciones no gubernamentales de mujeres en
torno del diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de políticas
de género.
k) Limitado intercambio
de información, comunicación y colaboración respecto del tema
de la mujer entre los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales
y el sector privado.
(Area I, Obstáculos)
Aunque estos obstáculos refieren al
sistema de gobierno en su totalidad, el rol rector de la política
estatal de género asignado a los mecanismos nacionales supone que
éstos sean los principales receptores de las demandas, preocupaciones y
conocimientos que surgen de las organizaciones de la sociedad civil, y
que tengan además la responsabilidad de canalizarlos hacia los otros
sectores gubernamentales, lo que no está pasando en el caso uruguayo.
La aparente resistencia de la
ex-directora a trabajar con las organizaciones de mujeres se puede
ilustrar con referencia a dos ejemplos concretos. Primero, las
relaciones del INFM con los actores de la sociedad civil se limitan a
algunos ejemplos aislados de convenios específicos, que a la fecha de
la entrevista en ningún caso se había celebrado con organizaciones de
mujeres. Y segundo, la lista de "Direcciones y teléfonos
útiles" en el "Manual Mujer", editado para conmemorar el
8 de marzo de 2001, incluía varias organizaciones no gubernamentales
pero, otra vez, ninguna organización de mujeres. Esto parece
particularmente omiso con respecto a las organizaciones que trabajan
sobre la violencia doméstica ya que el "Manual" tenía una
sección específica sobre este tema. Cuestionada sobre este punto, la
ex-directora afirmó que no era una exclusión deliberada, sino que
"simplemente se puso lo que cabía".
En suma, no existe actualmente un
diálogo plural y permanente entre el INFM y el sector no gubernamental,
ni mucho menos mecanismos formales para la participación de las
organizaciones de mujeres en el proceso de formulación e
implementación de las políticas públicas de género.
| Actuación
del Instituto Nacional de la Mujer y la Familia |
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