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BREVE REINO DE BONDAD

 

REINO
EL REINO DE LA BONDAD
MARTIRIO... REINO DE LA BONDAD... RETORNO AL CIELO
TODA LA TIERRA DANZANDO
SERAN PREPARADOS POR SUS HERMANOS
UN MUNDO NUEVO DE BONDAD


13/12/88

REINO

- Miriam querida, ¿qué le dices tú al Padre? o ¿qué le quieres preguntar?

- Mamá, ¿qué nos diría el Padre sobre el Reino? ...

Entonces sí, mi Señor, puedo continuar.

Ahí comienza el Reino de la Bondad,
Reino de la Bondad,
nadie tendrá que echar llave en su puerta
nadie temerá que vengan a arrebatar,
por el contrario,
vendrán con las manos llenas
para poder ofrecer,
pero al recibir
también van a ofrecer
a todo el que pueda llegar.

Y ese es el Mundo Nuevo que, me muestra el Padre, el Reino de la Bondad. Con esos seres que se levantaron en Gloria, ya semidivinizados y ustedes también, poco a poco se irá desprendiendo la materia terrena, para ir resurgiendo la materia divina, la que se verificará totalmente en el último momento. El último momento del Universo. Eso es llamado, esta parte, el Reino de la Bondad.
Ya nadie mirará con recelo, con envidia, con temor, con dudas a nadie, es como mirar y poder ver hasta el fondo de un alma límpida, transparente. Así será la mirada de cada uno. Y podrán sentirse los corazones, latiendo, como digo siempre, como campanitas felices, campanitas que se unen siendo distintos los latidos, como en una música sublime, como una música que envuelve al mundo entero.
Porque hasta las flores parecerá que al moverse, también son notas musicales, todo una pre, como diré?, pre sinfonía? no, un preludio? sí, un preludio de lo que es la maravillosa Sinfonía del Cielo que comienza acá. En el mismo, no digo planeta, en el Universo, porque ya el Universo se comienza a congregar para vivir todo un éxtasis, toda esta felicidad.

Mi Señor ¿cuál es tu Palabra?

Ya lo has dicho,
no me dejaste nada por decir
-dice EL-
­Ahora....


25/03/85

EL REINO DE LA BONDAD

- Y a partir de allí, entonces ¿comienza algo de nuevo, hermoso?

- El Reino de la Bondad!

- ¿Qué es el Reino de la Bondad, Madre?

- Ya sus Palabras lo dicen:

A reinar la Bondad en el Mundo entero.
Ya nadie tendrá porqué preocuparse,
por lo que tiene, porque nada le faltará a nadie.
Y nadie temerá al que llegue,
sino que todos llegarán en misión de paz
y todos serán recibidos con cordialidad.
Se les ofrecerá al visitante, pero el visitante también,
en sus manos siempre un presente portará,
un dulce generalmente, que será exquisito al paladar.
Amén.

- ¿Es entonces el Mundo Nuevo ya en la Tierra?

- Sí.

- ¡Qué hermoso!

- Hermoso sí! ¡Maravilloso será!



- Bovolone - 30/4/85

MARTIRIO... REINO DE LA BONDAD... RETORNO AL CIELO

Ahora almitas mías, al otro punto me referiré,
comienza el Reino divino, Reino del amor,
la alegría, la humildad y la fe.
Pero hay un sitio, mis hijos,
donde el conocimiento no arribó,
todo está dispuesto, en el plan divino,
y ahí habrá un tormento, que será tan atroz.
Y llegaremos, tantos unidos,
a ese inhóspito lugar,
ahí habrá el Gran Sacrificio,
después de haber vivido tanta felicidad,
la Tierra se enluta nuevamente, por lo que ocurrirá.
También tres días y tres noches,
de intensa oscuridad... qué espanto!... Qué dolor!
Qué luto la Tierra habrá....
Pero al instante almas mías,
plena de felicidad, otra vez la gloria y la alegría,
por la Resurrección Triunfal.
El Hijo, con los hermanos,
y con ellos también Yo,
morimos y resucitamos, para gloria y alto honor.

Terminado pues el suplicio, entonces sí,
ya se tendrá, semidivinizada la Tierra,
con todos los seres en paz;
y en una armonía suprema,
hasta el momento final,
del Arribo nuevamente,
que el Cielo, las puertas tendrá,
abiertas para recibirlos, con la música de la divinidad.
Música de Cielo otra vez,
cantos que todos entonarán,
nos elevaremos en luces divinas,
-vamos ángeles míos, están todos?
Los voy a contar... uno, dos, tres, cuatro...
y llegamos al final, están todos prendiditos,
ninguno falta acá, vamos, ángeles benditos,
vamos con Mamá y Papá.
Amén.



16/10/93

TODA LA TIERRA DANZANDO

Walter dijo Tiempo, y ¿quién más diría algo? Nuevas amistades y grandes tertulias, Olga.
Bueno, vamos a tomar esto y después seguimos. Mientras tanto los nuevitos se van preparando para intervenir. Bueno, mi Señor, ahora esperamos TU Palabra.

Este es el Tiempo de los Tiempos,
tiempo de incomprensión,
pero llega el Divino Tiempo,
falta tan poquito en esas puertas que hay que abrir.
Y entonces sí, como amigos
y las nuevas amistades, y las grandes tertulias.
¿Y de qué se hablará en ellas?
del Amor, de la ayuda mutua,
no es decir, ven a mi, sino ¿en qué te puedo ayudar?
no pedir, sino ofrecer,
que aunque no se tenga nada,
una sonrisa vale tanto, que no se puede pagar.
Es el Tiempo de los Tiempos,
tiempos amargos y en puertas de la dulzura también.
Tiempos que han parecido tan largos...

Sí, mi Señor, y TU lo sabes muy bien, porque TU estás en cada uno de tus hijos. Y yo te suplico que ese hijo tuyo comience cuanto antes la Gran Obra.
Este es el Tiempo,
El Tiempo, el tiempo que vengo anunciando,
Tiempo de los Tiempos,
en el cual verán como que se presenta el cielo
que todo lo viene a envolver.
Y entonces sí, en lo humano,
son las grandes, las nuevas amistades,
pero en lo divino, todos se conocen,

porque todos son hijos míos.
Y esas grandes tertulias, grandes y breves a la vez,
porque irán recorriendo los caminos, rápidamente,
para ayudar a ese Hijo que es vuestro hermano,
a transformar toda la Tierra en el Paraíso que está prometido.
Sí, benditos hijos míos, Paraíso terrenal,
donde todos con felicidad habitarán.
No es un lugar y lo demás qué,
toda la Tierra como el inmenso amor,
toda la Tierra como el corazón del Universo,
danzando feliz en el espacio.

Mi Señor, me estás mostrando la Tierra como TU dices, falta un trozo de la Tierra y queda transformada como en un corazón. Y TU has dicho que es el corazón del Universo. Y ahí veo la Tierra, no girando, girando como está siempre, sino la veo como en una danza maravillosa, como una danza divina y en esa danza hay como un latir de la Tierra, como un latido nuevo.
Es que los corazones de mis hijos -dice EL-
al unísono con el MIO latirán.
Y será la música divina que el Universo recibirá.
La Tierra prodigio en todo y para todos.
No olvides,
me dice EL, lo que prometí,
que la Tierra irradiará tal luz,
que el sol la recibirá y se cubrirá,
sintiéndose feliz de poderla recibir
y diciendo: me encandila,
tanto es la luz que allí hay,
me encandila, no puedo mirar.

Me muestras, mi Señor, como los dibujitos animados, como si el sol tuviera ojos... una cara, un rostro y tuviera bracitos y se cubre el rostro con las manos. ¡Qué maravilloso! TU siempre hablas a tus hijos como un verdadero Papá. Y siempre te presentas hacia ellos como si fueran niños a los que hay que ir enseñando, guiando, amando, y uniendo.
Así es, si no lo hiciera así,
no sería Padre, sería un verdugo, sería un cuco, sería un ogro.
Amén


05/11/91

SERAN PREPARADOS POR SUS HERMANOS

Mi Señor, ya escuchaste y es hermoso lo que han dicho.
Oscarcito pidió algo, Marujita dijo: estrellas que bajan del Cielo, y Marta, Jazmines.
Y me estás mostrando, mi Señor, te veo caminar, el camino parece como dorado, como arenas doradas. Pero es como si TU fueras delante y tus hijos van detrás siguiéndote. Y los pasos de tus hijos en esas arenas doradas es como una caricia hacia la Tierra, y es como si la Tierra, como otras veces vi, como si la Tierra diera besitos en los pies. Pero de pronto es como si a los costados comenzara a surgir algo, espigas por acá....
¡Ah! ya veo, las manos, parecen vacías y van sembrando. Pero variedad de jazmines de este otro lado, no sólo aquel que yo le llamo jazmín de la Navidad, ese jazmín blanco, no, hay variedad enorme, está el pequeñito, está el blanquito también, está el azul, hay una variedad enorme, está aquel que se le llama en Montevideo, no sé acá, el jazmín del Paraguay... ¿sí? ¿también? Bueno, estoy viendo una variedad enorme de jazmines, mi Señor. Y ahora, ahora comienzan a resplandecer, parece como si la luz del sol,... pero no es sol, son las estrellas que se vienen acercando, estrella que al iluminar todo le dan ese resplandor dorado, incluso a Tus Hijos los veo, como si hasta las ropas tomaran ese resplandor dorado.
Las estrellas se vienen acercando
y mis ángeles en un abrazo
con ustedes también se confundirán.
Habrán jazmines que impregnarán el aire
de un aroma y de una frescura,
purificando el aire que pronto respirarán.
Mis ángeles como ustedes,
en un abrazo se van a confundir.
Ellos algo ofrecen,
y ustedes también ofrecerán.
No es ofrecer vuestras vidas,
vuestras vidas consagradas están
desde antes de nacer, almas mías.
Y entonces sí, de las estrellas se verá,
como una alfombra mágica,
invitados a ascender.
Y ascenderán a esas estrellas
donde serán preparados
por mis otros ángeles
para la Misión Divina
que con vuestro Hermano Mayor cumplirán.
Todo bendecido será,
y por fin, por fin YO sonreiré.
No sonrío cuando se originó aquel dolor,
no sonrío, ¡cómo he de sonreír!
si veo entre mis hijos este caos,
esta confusión, esta guerra, este despedazar,
estos corazones destrozados.
Pero muy pronto, hijos míos, amados,
muchos dicen: ¿Dónde está Dios
si puede terminar al instante
con todo este temor,
con todas estas dudas,
con toda esta oscuridad?
He hecho una promesa,

pero también a ustedes les voy a aclarar,
si bien es cierto que como Dios tengo Poder,
también es cierto que debo
respetar las Profecías de la Antigüedad.
Estamos en los Ultimos Tiempos,
pronto cumplidas todas serán,
para que comiencen a habitar,
tranquilos, sin llave en las puertas,
el que pague será lo justo,
el que reciba lo justo tendrá,
pero ese pago ya no será en dinero,
será de otra manera, todo como se compartirá.
Hijos míos, tan amados,
esa Tierra prometida está,
y no es un pedacito de ella,
sino que hasta los mares,
y también habrá un respeto
hasta en los peces,

que el grande al chico no va a devorar.
Las fieras se amansarán
y a las ciudades vendrán,
y se sentirán acariciar
y comprendidas también.
Verán a los pájaros
en un revoloteo especial,
y sentirán sus cantos
y ustedes podrán comprender
qué emite el león en su rugido,
el elefante en su bramido,
el pájaro en su gorjeo,
y hasta el pececito en el fondo del océano,
todo lo van a entender.
Y habrá diálogo Divino
en lo humano, en lo terrestre,
con el aire y con el mar,
y hasta en el fuego,
que es la llamarada de Amor,
llamarada que nunca se va a apagar.
Amén


Montevideo, 18.9.85

UN MUNDO NUEVO DE BONDAD

Y ahora el mundo nuevamente... pero es el Mundo Nuevo que me presentas. Y la Serpiente que ya se ha transformado en bondad. Esa Serpiente que TU mostrabas... que asoló la Tierra, la destruyó, la desvastó... y junto con eso, ¿qué quedó bien, mi Señor?..., todo negrura, lodo, estiércol, olor nauseabundo y de pronto la transformación, el arrepentimiento de esa serpiente, de esa Maldad... El arrepentimiento y sus lágrimas de sangre que formaron ríos, en vez de parecer olas, parecían perlas de rubíes, eran lágrimas de sangre, mi Señor... Y en ese perdón que recibieron de todos sus hermanos, de todos los que la pudieron conocer a la Maldad, el perdón que recibió de todos... es maravilloso.
Y es ese Mundo Nuevo que me muestras. Y como todo lo que fue socavando la tierra, creciendo, estirándose, creciendo, envolviéndola, asfixiándola a la Tierra, y saliendo de ella también... como hizo el recorrido, a la inversa, pero... tornándolo en luz, en maravilla, y haciéndose cada vez más chiquitita, más chiquitita, más chiquitita... hasta ser tan insignificante y transformada en blanco, en una bondad que comienza. y que luego esa Bondad... en flores divinas se va a presentar. Y lo que fue Maldad socavando, va a ser la maravilla nuevamente por esos túneles, para dar la luz. Por esos túneles, dentro de toda la Tierra y en esos lazos de amor que la envolverán, no como la Maldad que la asfixiaba, sino en lazos de amor que la envolverán...
Y dice EL:
Llegan todos los momentos, los que acabo de presentar,
llegan sí, hijos míos amados, no olviden que se cumplirá,
que así es como los necesito, siempre llenos de perdón,
tendiendo la mano aún al enemigo y presentándole el corazón.
Un corazón no cerrado, ni en sombras, sino un corazón desbordante de amor,
con sus puertas siempre abiertas, para que puedan entrar,
donde encontrarán la paz, la serenidad,
y sobre todo esa comprensión.
Y al comprender a aquel que fue enemigo,
y reconociéndolo como hermano de eternidad,
encontrarán que YO los protejo, hijos míos,
porque unidos en MI, siempre estarán.
Aquel que los ofendió, o ustedes que ofendieron también a la vez,
pero estará el perdón para todos y el amor que los envolverá.
Y es Mi Bendición que les otorgo, como Padre y como Amor,
como el Ser que en el Cielo, con fuerza de divinidad los engendró.
Como el Padre que en alto, en las manos los levantó, y que les dijo:
"Miren, hijos míos, que esto es el Cielo, y todo lo doy".

Sí, mi Señor, no vuelvas a decir eso, porque lo que te pasó después...
Vuelven a ese Cielo y preparándose ya está,
para el divino recibimiento.
Alegraos hijos míos, que pronto todo se confirmará.
Amén


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