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Impactos
ambientales y económicos Introducción En esta presentación pretendemos destacar algunos aspectos críticos de la forestación cultivada que requieren un mayor análisis por parte de las empresas forestales, los técnicos, y los decisores de las políticas públicas. Para una mejor utilización del tiempo disponible, nos hemos concentrado en algunos puntos relacionados a previsibles problemas ambientales, las relaciones forestación-empleo, y la relación entre el destino de las plantaciones y el mercado. La exposición debe ser considerada complementaria del conjunto de presentaciones que se realizaron en la jornada organizada por el Centro Agronómico de Rocha. Desde mediados de la década de los ochenta se ha trabajado en CIEDUR en un programa de investigación centrado en los factores sociales que determinan el uso de los recursos naturales del país; en particular, desde 1987 a 1990, coincidiendo con el origen de la Ley Forestal vigente, se efectuó una ambiciosa investigación sobre el sector forestal. Posteriormente, se han realizado diversos trabajos relacionados que han permitido un seguimiento de la evolución de las plantaciones y sus impactos en los distintos ámbitos. Los problemas ambientales Es conveniente primero señalar la novedad de estos temas y la complejidad que los mismos revisten. Nuestro espíritu es hacer un llamado de atención en base a los muy escasos antecedentes nacionales existentes y las abundantes referencias de la bibliografía y el debate académico internacional. Igualmente a la escasez de investigaciones nacionales que aporten con datos originales; recién nos informaban que el INIA acaba de incluir en su nuevo Programa Indicativo de Mediano Plazo por primera vez una línea de trabajo sobre impactos ambientales de la forestación. Por su parte la Dirección Forestal, el año pasado contrató un consultor de la Universidad de San Pablo para obtener un primer asesoramiento sobre las plantaciones de eucaliptus e impactos ambientales. Pero todo este esfuerzo se ve como muy limitado, cuando consideramos que ya estamos cumpliendo un decenio de vigencia de la Ley Forestal, y la investigación "debe ir delante de los problemas". Las plantaciones forestales constituyen una de las distintas actividades agropecuarias que realiza el hombre en Uruguay, con finalidad económica. Como las demás, produce diferentes impactos ambientales. Con un enfoque de complejos, podemos visualizar esos impactos en tres fases del complejo maderero: la fase agrícola, el manipuleo y transporte en todas sus modalidades, y el procesamiento (en nuestro caso, el aserrado y la producción de celulosa).
Nos vamos a concentrar en la fase agrícola, y unicamente en las previsibles alteraciones del ciclo hídrico (por razones de tiempo). Debemos visualizar la pradera pampeana como resultado de una evolución natural milenaria. En particular, el paisaje actual se terminó de conformar en los tres últimos siglos bajo el efecto del pastoreo de vacunos y lanares sobre esa pradera. El grueso de nuestra construcción civilizatoria ocurrido durante el siglo XX estuvo condicionado por esa formación original y el uso a que la sometimos. El ciclo hidrológico que conocemos responde a esa realidad. La estructura de los tres principales destinos de la precipitación (lluvia) son los siguientes: la intercepción por el follaje (y la posterior evaporación a la atmósfera), la infiltración en el suelo para constituir el agua almacenada del suelo que utilizarán las plantas (evapotranspiración) y la que continuará para alimentar las napas freáticas, el escurrimiento o escorrentía integrado por el agua que se desplaza por encima del suelo y escurre alimentando las cañadas y ríos. La composición de esa estructura depende crucialmente del tipo de vegetación o cobertura que exista sobre el suelo, además de los otros factores generales que condicionan la dinámica del agua en el paisaje, como el relieve, el tipo de suelos, la intensidad de las lluvias, etc. Los bosques en comparación con una pradera, van a tener un componente mayor de intercepción, también de infiltración, y un escurrimiento mucho menor. Si esa mayor infiltración coincide con bajos requerimientos de agua para la vegetación, alimentará las napas; en caso contrario, volverá a la atmosfera por la acción de las plantas como evapotranspiración. En Uruguay se estima un valor de escurrimiento en praderas del orden de los 400-500 mms, según se observa en un material de la Facultad de Agronomía donde se establece la relación escurrimiento/precipitaciones:
Al modificar la cobertura de una cuenca, de una pradera a un bosque, en particular por una plantación de eucaliptus, la hipótesis es que este escurrimiento de la cuenca tenderá a ser mucho más pequeño. El siguiente esquema muestra una comparación entre tres tipos de vegetación en Brasil (Lima 1990), un cerrado (vegetación arbustiva), una plantación de pinos y otra de eucaliptus grandis.
En la siguiente tabla, también de Lima, muestra un conjunto de situaciones en distintos países; observar en aquellos lugares donde la vegetación original era pasto o sabana y se foresta, como disminuye el "defluvio".
Los eucaliptus son conocidos por su avidez por el agua. Esto corresponde con su alta tasa de crecimiento y el volumen de la vegetación que debe respirar continuamente. A pesar de que ha sido señalada su mayor eficiencia hídrica para sintetizar una unidad de biomasa, las diferencias de volumen con la vegetación de un campo natural son abismales. Mientras un campo crece 2 a 4 ton/ha año, y practicamente no acumula biomasa, una plantación crece 20 a 30 ton/año, y si tiene por ejemplo 6 años, debe mantener respirando el crecimiento previo (5 x 30 = 150 ton). No es de extrañar entonces que se indique que la evapotranspiración (el consumo de agua) de una plantación madura es del orden de los 1200 mm (Shiva y Bandyopadhyay 1987, citado por Panario et al 1992), poniendo en evidencia que deberá "encontrar" ese volumen almacenado en el suelo (libre de las pérdidas por intercepción y escurrimiento); en nuestras condiciones de precipitación eso deja muy poco saldo para otros usos. Las implicaciones de posibles impactos en el ciclo hídrico son numerosas. En particular debemos señalar posibles conflictos con usos alternativos del agua o con el funcionamiento de ecosistemas que recibían hasta ahora el escurrimiento. En el caso de Rocha, donde se cultivan anaualmente unas 30.000 ha de arroz, y donde el agua de escurrimiento de las sierras es vital para la Represa de India Muerta y Sauce del Peñon, y también para el R. Cebollatí en Lavalleja, es posible disminuir el rendimiento de esas obras y cauces naturales. En otras regiones del país, se puede afectar la cuenca del Río Santa Lucía y las vertientes de base que aseguran el cauce en el estíaje, principal abastecimiento de agua de la región metropolitana. En la cuenca del Río Negro, además de conflictos con el arroz, el recurso es vital para las tres represas hidroeléctricas. En muchas microcuencas, donde existen altas concentraciones de plantaciones, es esperable afectaciones de napas freáticas y problemas con pozos subterráneos. Plantaciones forestales y empleo Una investigación realizada por CIEDUR entre 1987-90 analizó tres microregiones contrastantes, Empalme Olmos, Juan Lacaze, y el eje Guichón-Paysandú (Piedras Coloradas, Algorta). Se concluyó que en el área ganadera (Paysandú) la forestación tenía un impacto significativo en el empleo demandado. En particular, se destacaba la importancia de las actividades de transformación (aserraderos, papelera, etc.), más que el efecto de las plantaciones. Complementariamente, se destacó que esa forestación tradicional tenía importantes problemas en las condiciones de vida y trabajo en el monte y en la prestación de servicios (fletes, etc.), con trabajadores y servicios en condiciones de informalidad generalizada (afiliación a la seguridad social, frecuencia de accidentes, indocumentación, no pago de impuestos). Trabajadores según el tipo
de explotación
Las explotaciones forestales, con 1,4 trabajadores cada 100 ha, duplicaban el bajo nível de los predios ganaderos que registraban 0,5-0,6. Pero se mantenían por debajo de los cereales, la lechería, y las producciones intensivas. Un trabajo más reciente de Equipos Consultores para la Junta Nacional de Empleo (1995) agrega nuevos datos. En el mismo se presenta el número de empresas discriminado en víveros (98), plantaciones (912), aserraderos (111), empresas de servicios-plantaciones (51), y empresas de servicios-cosecha, según regiones y departamentos (veánse datos de Rocha). Número de empresas forestales por región
En ese trabajó se cuantificó un volumen de 9000 trabajadores en el sector forestal, pero no se pudieron relevar los trabajadores en empresas de servicios vinculadas a la cosecha y transporte de la madera; éste último sector se incrementará rapidamente en los próximos años cuando se ingrese en el período de cosecha masiva. La mitad de los trabajadores, aproximadamente, eran permanentes y el resto zafrales; en las plantaciones se determinó un coeficiente de 2,2 trabajadores cada 100 ha, siendo frecuente la participación de la mujer en el trabajo de los víveros. A medida que se incrementa el tamaño de los predios aumenta rapidamente la mecanización de las tareas y el coeficiente se reduce a 0,9 trabajador cada 100 ha. Número de trabajadores
en empresas forestales.
Las perspectivas del empleo dependen crucialmente del ritmo de las nuevas plantaciones, y de la expansión de montes destinados a aserrío, que requieren labores de podas y raleos; las plantaciones para pulpa -actualmente dos tercios del total- demandan poco mantenimiento. En el sector de las empresas líderes, de mayor tamaño, y en general en las empresas de servicios de mayor capacidad, se estima que las tareas de cosecha, acopio y carga, serán realizadas con técnicas mecanizadas utilizando equipos de última generación, con reducida presencia de mano de obra no calificada y trabajo físico. Empleo en las plantaciones, cada 100 há. forestadas
Un desafío para el nuevo sector que se está consolidando consistirá en dignificar el trabajo forestal, buscando formas novedosas que permitan trabajar con la zafralidad que caracteriza al sector con condiciones adecuadas de vida y trabajo. Que forestación para Rocha ? Una visión global a mediados de 1997 muestra que se han forestado en el marco de vigencia de la Ley Forestal actual unas 210.000 ha, distribuidas en el litoral (42%), integradas basicamente por eucaliptus para pulpa; en el noreste (16%), con eucaliptus para aserrado y pulpa en partes iguales, y pinos; en el centro (9%) y Sureste (28%), principalmente eucaliptus para pulpa. Del total de las plantaciones de eucaliptus (90 %), 70% se realizaron con el objetivo de madera pulpable y el saldo para aserrío (Vazquez Platero 1996) Lo anterior coincide con la estrategia definida en los comienzos del Proyecto Forestal y acordada en el Préstamo del Banco Mundial para la promoción de la forestación. El objetivo predominante es la producción de madera de latifoliadas -eucaliptus- para celulosa, y en principio para ser exportada sin transformación, como rollizos, o solo fraccionada en partículas (chips). Hasta este momento no está definido ningún proyecto para la producción industrial de celulosa en Uruguay, que supone definir una inversión de gran porte, del orden de 700 a 1000 millones de dólares. Al observar el universo de empresas, es posible distinguir un grupo poco numeroso pero que comprenden los proyectos de mayor tamaño, inversiones provenientes de grupos extranjeros o transnacionales, que al estar integrados verticalmente o participar en otros mercados, no tienen "problemas de mercado" para colocar su producción. Por ejemplo, el grupo SHELL-KYMENE tiene la definición de exportar su producción -posiblemente como chips- para ser procesada en Escandinavia. Para los productores forestales no integrados verticalmente, la cosecha significa la necesidad de vender y transportar un producto de baja relación precio/volumen, como es la madera en bruto, de muy reducido valor agregado. Por otra parte, la natural vinculación de Uruguay con los mercados del Atlántico, lo relacionan a un mercado muy fluctuante y cíclico, del tipo "spot", donde las empresas se abastecen tacticamente, y donde predomina el comercio de rollizos en relación a los chips (OEA/Dirección Forestal, PRAIF fase II, 1996). En estas condiciones, la eficiencia de todas las operaciones de transporte y manipuleos hasta llegar a los mercados de destino, son claves para definir los precios que recibirá el productor y la rentabilidad final del proyecto. Un reciente trabajo realizado por la empresa CSI -Consultoría y Servcios de Ingeniería-, titulado Programa de Infraestructura de Transportes Forestales, analizó diferentes alternativas para el transporte de productos forestales, y constituyó la base para una solicitud del Gobierno de Uruguay al Banco Mundial para obtener financiamiento para implementar un sistema de transporte forestal.
En la gráfica vemos la evolución de los vólumenes a trasportar, y las hipótesis utilizadas sobre la industrialización; a partir del año 2003 se llega a volúmenes superiores a los 7 millones de toneladas que requieren ser transportadas a los puertos de destino y eventualmente a la/las plantas de celulosa, si es que se realizan. Estos vólumenes de carga, que movilizarán una flota de 2000 camiones de 45 ton de peso bruto, constituirán una gran presión sobre las carreteras nacionales, los caminos departamentales, las áreas suburbanas y urbanas, en particular de Montevideo, los puertos, con un conjunto variado de impactos económicos y ambientales. El trabajo analiza tres escenarios -actual (0), inversiones en carreteras y puertos(1), e inversiones combinadas en carreteras, ferrocarril y puertos(2)- concluyendo en la conveniencia de ésta última. El ferrocarril auna una gran economía de costos de transporte para este tipo de cargas, a condiciones muy superiores en relación a los impactos ambientales (ruido, emisiones gaseosas, congestión de vías de tránsito, ocurrencia de accidentes) Establece la conveniencia de invertir en los puertos de Fray Bentos y Montevideo, en rehabilitar las vías de Rivera-Montevideo, Blanquillo-Montevideo, y Minas Montevideo, y propone rehabilitar 450 km de rutas nacionales y establecer un programa de mantenimiento de caminos departamentales. En relación a Rocha, se descarta la conveniencia de invertir en el Puerto de La Paloma, por la insuficiencia de los volúmenes a transportar, e igualmente en reparar la vía en el tramo Rocha-Montevideo. Para ilustrar algunos
tipos de costos considerados, a continuación se presentan: Subprograma de obras en carreteras, tipos de obras,
- La apertura de los costos considerados en el proceso de carga con rollizos de un buque tipo y su incidencia en los costos del metro cúbico:
- El costo de la distribución total de la producción forestal para el escenario 1 y con los supuestos realizados por la consultoría:
A partir de esa información hemos realizado una estimación de los costos de comercialización de rollizos, que partiendo de los cómputos de CSI, se le ha adicionado una partida para tomar en cuenta costos de depreciación y mantenimiento de rutas complementarios a los incluidos en ese trabajo. Se aprecia que para el escenario 1 -inversiones en carreteras y puertos- el costo promedio nacional es de 31,5 m3 de rollizo para transporte y embarque para exportación; esa cifra se reduce a 25,3 en el escenario 2, que implica la rehabilitación del ferrocarril. Costos de comercialización de rollizos. Total Nacional - U$S / m3 año 2000
* incluye ferrocarril Si consideramos que el precio FOB de exportación de rollizos de Uruguay vigente en el quinquenio 1990-94 fue de US$ 40,7 m3, observamos que el margen residual que puede recibir el productor -si paga la totalidad de los costos en que se incurre para cosechar, transportar y exportar la madera- es sumamente reducido. Debe tenerse en cuenta que estos costos no incluyen la remuneración a la actividad empresarial que concerta el negocio en el extranjero y coordina, financia y asume los riesgos en las diferentes fases del negocio, ni los costos de transacción respectivos. Como conclusiones de este punto final, debemos destacar que en los próximos años, superada la fase juvenil del proyecto forestal, habrá crecientes presiones de la sociedad para que el complejo maderero opere en condiciones de mercado, asumiendo la totalidad de los costos en que incurre, incluyendo aquellos devengados por la utilización de infraestructuras públicas y los costos ambientales que se generen. Esto resalta la necesidad de redireccionar la propuesta forestal en lo concerniente a su línea productiva más difundida, la producción de madera pulpable. La disminución de los volúmenes a transportar y el mayor valor agregado a la materia prima constituyen directrices principales para orientar las nuevas plantaciones, o reorientar, donde sea posible las que ya están en producción. Las plantaciones forestales de Rocha que estén dirigidas a la producción de madera pulpable, que estarán a unos 240 km de un puerto de salida, que aparentemente será Montevideo, y dependerán del transporte carretero, deberán ser cuidadosamente evaluadas. La gran adaptación del E.Globulus en la zona puede no ser suficiente justificativo de un proyecto.
Serie
"Seminarios y Talleres" Nº 102 de CIEDUR
Setiembre de 1997. |
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