Impactos de la forestación en Uruguay
Ricardo Carrere, Daniel Panario, Carlos Pérez Arrarte,
Ofelia Gutiérrez, Karin Nansen y Ruben G. Priet

Indice

- Presentación
- El modelo actual de desarrollo forestal
Ricardo Carrere
- Impacto ambientales
Ofelia Gutiérrez
Daniel Panario
- Impactos socioeconómicos
Carlos Perez Arrarte
- La función de las ONGs en el proceso de desarrollo forestal
Karin Nansen y Ruben G. Prieto
- A manera de conclusión

Presentación

Este libro es el resultado del taller que sobre «Impactos de las plantaciones forestales en Uruguay», organizaran el Instituto del Tercer Mundo y REDES-Amigos de la Tierra, el 18 de noviembre de 1994, en Casaencuentro, Montevideo.

Esta actividad, auspiciada por la Red Uruguaya de ONGs Ambientalistas y AGUAS (Agrupaciones Uruguayas por un Ambiente Sano), se basó en las ponencias presentadas para esta oportunidad, por 6 panelistas invitados en función de sus antecedentes en el tema. En esta publicación se han incluido, además, las preguntas e intervenciones de numerosos participantes que representaron un importante abanico de entidades ambientalistas, universitarias y técnicas de la Capital y el Interior.

Con esta publicación procuramos cubrir un cierto vacío informativo y analítico hoy existente, que dificulta la toma de posición respecto a un tema relevante para la construcción de nuestra realidad.

El modelo actual de desarrollo forestal
Ricardo Carrere

La importancia que le asignamos a esta reunión es que existe un proceso de desarrollo forestal en el país, que está avanzando a pasos agigantados y no hay una respuesta de la sociedad frente a eso. Incluso entre aquellos que tienen una visión crítica frente a este proceso, muchas veces tampoco hay suficientes elementos comunes de crítica. Entonces lo primero es establecer una vinculación y una interacción entre la gente que está viviendo en esos lugares donde se están desarrollando estos proyectos, que van a tener su visión sobre el tema (algunos a favor, otros en contra, pero ambos tendrán sus argumentos) y la gente que ha estado pensando e investigando el tema.

Lo primero entonces, es definir cuál es el tema. Desde mi punto de vista, el tema no es el eucalipto, el tema no es el pino, el tema no es ninguna especie en particular. El tema, como yo lo veo, es el de los grandes cultivos monoespecíficos de árboles. En definitiva, el problema sería el mismo si hubieran cien mil hectáreas de eucaliptos, a que hubieran cien mil hectáreas de mataojo. Pienso que el problema no es la especie, sino la escala del emprendimiento. En general se ha tendido, no solamente en Uruguay sino también en otros países, a enfocar el tema sobre el eucalipto como el gran enemigo del medio ambiente, el enemigo de la humanidad. Creo que eso es erróneo, porque pueden haber especies que produzcan un mayor impacto que el eucaliptos; hay especies por ejemplo, que están invadiendo el monte indígena, como puede ser el ligustro, el fresno y otras, que en esos ambientes generan un impacto mucho mayor que el eucalipto.

Entonces lo primero es identificar el tema que estamos analizando y en ese sentido pienso que el tema es el de los grandes cultivos monoespecíficos de árboles.

A su vez, esto hay que verlo en un marco global y ver que esto no es un fenómeno exclusivamente uruguayo. Esto que esta pasando en Uruguay, se está repitiendo en Tailandia, en Filipinas, en el Congo, en Kenya, en Sudáfrica, en Chile, en República Dominicana, en España, en Portugal, en Nueva Zelandia, en Australia, en un cúmulo de países que están todos plantando eucaliptos o pinos. Según sus características ambientales plantan una u otra especie. En general se ha dado también que la mayor parte de estas grandes plantaciones de pinos o eucaliptos se están implementando, con excepciones, en los países pobres del sur. Las excepciones pueden ser relativas, como en el caso de España o Portugal que si bien no son países del sur, de cualquier manera este tipo de desarrollo se está dando en las regiones más pobres de esos países. Lo mismo se puede decir con respecto a Nueva Zelandia, que es de los menos pobres del sur, o de Australia, que más bien tiende a estar en el Norte desde el punto de vista económico. También se está dando en el sur de los Estados Unidos, con enormes plantaciones de pinos, que si bien son nativos de la zona, no es nativa la plantación de ciento de miles, de millones de miles de hectáreas de pinos.

Entonces se constata que hay todo un fenómeno mundial, que se esta dando sobre todo en los países del sur, de grandes plantaciones de especies de eucaliptos y pinos. Si bien también hay grandes plantaciones de algunas otras especies (acacias, teca, gmelina y otras), en general lo que predomina son las plantaciones de pinos y eucaliptos.

Las características de los países donde se dan estos cultivos, son totalmente diversas. Desde el punto de vista ambiental, incluyen zonas de alta y baja pluviosidad, de suelos muy fértiles o poco fértiles, etc.,.pero todas tienen algo en común y es que allí se logran rápidos crecimientos de los árboles. Esa es una característica que, comparada con Europa (con Finlandia por ejemplo, donde un árbol puede demorar cien años en crecer, cincuenta años en llegar a ser apto para papel), vuelve a todos estos países muy interesantes para la producción rápida de grandes volúmenes de madera.

Desde el punto de vista social, las características también son muy diversas. Un país como la India es muy diferente a un país como Chile, pero también tienen algo en común: mano de obra barata. También se puede decir lo mismo de España, que si bien es un país del Norte, las regiones donde se hacen estas plantaciones tienen mano de obra barata.

El tercer aspecto a señalar es el económico, donde estos países también presentan realidades económicas muy diversas, pero prácticamente en todos los casos se dan dos factores: uno, que la tierra es barata y dos, que son países endeudados que necesitan exportar lo que sea. Este tipo de desarrollo forestal constituye una oportunidad para exportar, ya sea madera, ya sea chips de madera, ya sea pulpa de papel.

Interesa ahora determinar cuáles son los objetivos de estas políticas, porque obviamente hay una estrategia global. No es casual que en todos estos países del mundo se esté dando el mismo fenómeno en el mismo momento. Yo no estoy hablando de una conspiración, pero obviamente hay una estrategia, que de algún lado sale y que se está implementando.

Esta estrategia contiene tres objetivos: un objetivo central, uno secundario y uno eventual. El objetivo central (por el tipo de especie de que estamos hablando), es el lograr una materia prima abundante y barata para la industria del papel. La industria del papel se encuentra en la situación de que los bosques nativos que ha estado explotando desde hace muchos años (y que ha estado degradando en Estados Unidos y Canadá en particular), se están acabando. Las plantaciones ahí salen muy caras por todo lo que vimos (la tierra no es barata, la mano de obra no es barata y los crecimientos son muy lentos. Necesitan entonces volver a tener una materia prima abundante y barata, por lo que están fomentando el cultivo de estos dos géneros, pinos y eucaliptos, en todo el mundo. Esta es la única forma de que sea barata y abundante. Y a su vez necesitan que la materia prima sea homogénea para la producción de papel, es decir, que la materia prima sea siempre la misma.

El objetivo secundario, que se está publicitando y se está implementando en muchos casos, es la plantación de especies de rápido crecimiento para que actúen como sumideros de carbono. O sea, existe el gran problema del efecto invernadero y se dice que los árboles constituyen una forma barata de sacar ese carbono de la atmósfera y almacenarlo en su madera. Hay empresas que contaminan en un país de Europa y que plantan árboles en Costa Rica y así compensan (dicen ellos), sus emisiones. Lo que ellos emitieron en Europa lo traen a tierra nuevamente, incorporado en un árbol. Y hablan además, a nivel global, de plantar 130 millones de hectáreas en el mundo para este objetivo, etc., etc. Pienso que este objetivo es secundario, en el sentido de que eso también se liga a la industria del papel. Eso que almacenan durante 5, 6, 7 años en los árboles (que están creciendo rápidamente por tanto absorben mucho carbono), después lo cortan y lo convierten en papel. El papel se deteriora rápidamente y ese carbono vuelve a la atmósfera. La única forma de almacenar realmente ese carbono, sería no cortando los árboles de esas plantaciones (lo cual resultaría antieconómico), o transformar la madera en productos duraderos (en muebles por ejemplo), con lo que el carbono quedaría almacenado durante muchos años.

PREGUNTA: El efecto ese de los árboles absorbiendo carbono: ¿no lo vuelven a emitir por el proceso de respiración?

PANARIO: Mientras el árbol crece, fija más carbono que lo que emite. Cuando deja de crecer, cuando llegó a su tope, compensa lo que respira con lo que fija. Pero mientras está creciendo el balance es positivo

CARRERE: Esta función de sumidero de carbono yo la considero como algo secundario. Hay corrientes de pensamiento que están impulsando esto, pero en definitiva todo esto sirve al primer objetivo también. Porque si nosotros suponemos que vamos a plantar 100 millones de hectáreas de eucaliptos como sumidero de carbono que no se van a cortar, de cualquier manera como existen, como están ahí, van a bajar el precio de la materia prima eucaliptos. O sea, por el solo hecho de existir, de haber una oferta potencial, ese solo hecho hace que el precio baje, porque si el precio sube eso entra en producción, porque ahí cortarlo y venderlo pasa a ser negocio. O sea que de cualquier manera sirve al primer propósito, que es el de asegurarse una materia prima abundante, homogénea y barata para la industria del papel.

Un tercer objetivo, que yo lo considero eventual, es el tema energético. La Shell por ejemplo, empezó a plantar eucaliptos, se metió en el negocio forestal, cuando la crisis energética de los 70. Y ellos mismos lo dicen, que fue justamente buscando un posible sustituto al petróleo. O sea la madera se puede convertir en combustible, incluso líquido. En Uruguay lo usamos básicamente como combustible sólido, pero se puede convertir en combustible líquido, todo depende del precio del petróleo. Entonces, eventualmente, si el precio del petróleo subiera otra vez como subió en el pasado, se podría apelar a las plantaciones de eucaliptos, para a partir de ahí, hacer combustible. Entonces, esta es una tercera cosa eventual que es otro de los objetivos que están impulsando esto.

Ahora, ¿cuáles son las características de estas plantaciones? Lo primero que se observa es que son todas prácticamente iguales, que son una copia país por país. Pese a que en cada uno de estos países hay agrónomos estudiando el tema, hay economistas, hay políticos y sin embargo todos adoptan un mismo modelo. La primera característica es la gran escala de las plantaciones. No estamos hablando ya de plantar, como en el pasado, una hectárea; estamos hablando de decenas de miles de hectáreas. Los proyectos, generalmente grandes, implementados por las papeleras, son de alrededor de cincuenta mil hectáreas, aunque pueden llegar a 100 mil hectáreas o más . La segunda característica es la homogeneidad. En primer lugar, la homogeneidad de la especie; o sea que se planta una especie de eucalipto o una especie de pino y además ahora se tiende cada vez más a que sea homogéneo genéticamente. Esto implica hablar de plantaciones clonales. En Brasil hay muchos casos de plantaciones clonales, que son árboles idénticos unos a otros. ¿Eso que significa? Que para la planta de papel, la materia prima que recibe es exactamente igual; eso le abarata el proceso y le permite tener un producto de mayor calidad, más homogéneo. Y el otro aspecto es la tecnificación. O sea, que ya no estamos hablando de hacer un pozo en la tierra y plantar un eucalipto; estamos hablando de preparar el suelo, de fertilizarlo, de poner plantas de especies provenientes de semillas seleccionadas, o clones de los ejemplares más deseados; estamos hablando de aplicación de herbicidas y cosecha mecanizada. Es decir, que hay todo un paquete tecnológico que se está aplicando prácticamente en todos los casos. O sea que ha habido un gran cambio en ese terreno. Se está tendiendo ya a la cosecha totalmente mecanizada; no se trata ya de la motosierra, sino de grandes máquinas que cortan el árbol, las ramas, lo trozan, lo ponen arriba del camión y se lo llevan.

En el caso concreto de Uruguay, tenemos una realidad ecológica constituida por un país de praderas; una realidad social en las áreas esas donde están plantando los cultivos, caracterizadas por unaescasa ocupación y ganadería extensiva fundamentalmente.

Estas plantaciones están sustituyendo ecosistemas de pradera y sin embargo se está hablando de reforestación y de mejorar el medio ambiente. Pienso que es absurdo hablar de reforestación cuando se plantan eucaliptos en una pradera. Podría aceptar, aunque también sería incorrecto, hablar de forestación, de plantar eucaliptos, donde hubo bosques antes. Igual es un error pero podría ser menos absurdo. En el caso de Uruguay es totalmente absurdo.

PREGUNTA: Se habla de reforestación del monte nativo, es decir, compensar lo que se ha cortado del monte nativo a través de estas plantaciones.

CARRERE: Pero lo que se está plantando es la pradera, no el monte nativo; por suerte además. Ya ocurrió, en el caso nuestro, un cambio bastante importante. Uruguay tiene una larga tradición de plantaciones de eucaliptos en particular y en menor medida de plantaciones de pinos. Ahora, ¿cómo era la plantación de eucaliptos antes? Era la famosa quinta de eucaliptos. Se plantaba una hectárea, cuarta hectárea, cinco hectáreas de eucaliptos, que servían de abrigo para el ganado, de corta vientos para la casa, para tener un lugar para hacer un asado, un lugar con sombra. Cumplía ese tipo de funciones y además se plantaban especies o ejemplares de semillas no demasiado seleccionadas, cualquier mezcla de variedades de eucaliptos, se plantaba en pozo, no se fertilizaba, no se araba. Era un tipo de forestación que no tenía un impacto importante. Al contrario, en algunos casos tenía un impacto positivo: servía de refugio a la fauna que estaba muy perseguida en los alrededores de las casas y se metían ahí. Los impactos negativos que tuvo este tipo de plantaciones fue sí el tema de la cotorra (la paloma menos, porque se da más en el monte indígena). El tema de la cotorra fue mayor sobre todo en ejemplares viejos, pero eran fácilmente controlables porque no eran montes extensos, sino lugares muy localizados.

De ahí se pasa a una etapa: lo que se llamó en algún momento los bosques energéticos. Cuando la crisis del combustible, Uruguay también apela a ese tipo de plantaciones que se habían hecho en el pasado, para usarlos como combustible. Y ahí se inicia un proceso de desarrollo forestal ya más intenso, de plantaciones más grandes, de mayores impactos. Ahí se vé el fenómeno de las plantaciones en Canelones por ejemplo, que tienen un rechazo muy grande por parte de la población local, que ven en el eucaliptos un enemigo, porque le está modificando el medio ambiente, le esta trayendo problemas en la producción, por la sombra, por el agua, por las plagas. A medida que la forestación pasa de ser unas pequeñas quintas de eucaliptos dispersas por el campo, a ser una cosa más concentrada, ahí los impactos empiezan a ser notados y a ser criticados por la gente que se opone a ellos. Este es el caso claro del noreste de Canelones.

En Canelones hubo una reacción frente a la plantación de eucaliptos y se usaron todos los argumentos que no había que usar. No hubo una estrategia clara, se centró en el tema de la cotorra y ese no era el tema principal. Faltó investigación por un lado, faltó discusión, faltó participación y se usaron argumentos que no fueron suficientes para parar esta forestación. Ahí está lo importante, justamente, de compartir la visión de la gente con la visión de los técnicos para llegar a lograr estrategias comunes para poder tener una incidencia mayor y no una derrota como sufrieron los productores de Canelones.

Finalmente, se llega ahora al tema de las grandes masas con destino a la producción de celulosa, que tuvo su inicio primero con la Fábrica Nacional de Papel que empezó a plantar, pero que a esta altura, mirando para atrás, fue en una escala ínfima (apenas 5000 hectáreas, comparado con las masas actuales, que suman decenas de miles de hectáreas). Digamos que ya la escala ha variado sensiblemente y es materia prima para la exportación. Hoy se está exportando madera, mañana quizás se va a estar exportando pulpa. Pero por ahora lo que se está planteando es una forestación orientada a la exportación. El tema leña ya está totalmente cubierto en el Uruguay, no hay una demanda agregada para ese consumo que probablemente desaparezca por la entrada del gas natural, por el bajo precio del petróleo, etc. O sea que estamos en una forestación que apunta directamente a la exportación.

¿Dónde se esta fomentando la plantación? Hay un criterio único que es el tipo de suelo. Se fomenta la plantación en los suelos considerados de baja productividad agrícola-ganadera. Es el único criterio.

PREGUNTA: ¿Eso es lo que dice la ley?

CARRERE: Se puede plantar en cualquier lugar del país, pero el Estado fomenta la plantación sólo en ese tipo de suelos.

PREGUNTA: ¿Pero la Ley no dice también que de las tierras fértiles se puede plantar hasta un 40%?

CARRERE: Si una estancia tiene un 60% o más de suelos de prioridad forestal, puede plantar el resto de los suelos también, aunque estos sean buenos suelos agrícola-ganaderos. Pero lo que es señalable, me parece, es que la ley no prohibe plantar en ningún lugar.

PREGUNTA: ¿No está prohibido plantar en suelos agrícolas?

CARRERE: No. Específicamente, cuando se discutió la ley forestal, se planteó el tema de la prohibición. Había un sector de gente que planteaba que se prohibiera la forestación en determinadas partes del país. Eso fue derrotado. Lo que se aprobó es que todo propietario tiene derecho a plantar donde quiera, con las especies que desee. Si en el mejor suelo de Fray Bentos yo quiero plantar robles, puedo hacerlo; eucaliptos o ligustros, lo que yo quiera. Lo que dice la ley es: si Ud. quiere recibir subsidios, créditos y exoneraciones impositivas por parte del Estado, entonces, Ud. tiene que forestar en los suelos declarados de prioridad forestal y dentro de ellos plantar algunas especies y no cualquiera. Entonces, el único criterio que hay es que el Estado fomenta la plantación en suelos considerados de baja productividad agrícola-ganadera.

La mayor parte de estos suelos se encuentran en Tacuarembó-Rivera, en la zona de Paysandú-Río Negro, Durazno, las serranías del este y algunas otras zonas. Pero vuelvo a repetir, que el único criterio se basa en la capacidad de los suelos. No hay ningún criterio en cuanto al tema del agua. En Sudáfrica, por ejemplo, está prohibido plantar más de un cierto porcentaje de una cuenca hidrográfica, porque se sabe que tiene impactos sobre el agua. Entonces no está permitido en una cuenca hidrográfica plantar más del 16%. En el caso nuestro ese criterio no existe, no hay criterio en cuanto al consumo de agua por parte de las plantaciones. Tampoco existe ningún criterio en cuanto al tema de biodiversidad; o sea, si en esos suelos de prioridad forestal llegase a haber un ecosistema único o una especie en vías de extinción, la ley forestal no dice absolutamente nada. Ud. puede plantar eucaliptos ahí y liquidar esa especie. No hay ningún criterio en materia de sociedad, o sea dónde le sirve a la sociedad fomentar este tipo de plantaciones. No está tomado en cuenta. Y ni siquiera en materia de suelos hay criterios, en cuanto a como pueden afectar las plantaciones a esos suelos de baja productividad agrícola-ganadera. Vuelvo a repetir: el único criterio es suelos de prioridad forestal en los cuales sólo podemos plantar eucaliptos y pinos y sólo algunas pocas especies de ellos.

¿Cómo se implementa a nivel subjetivo este proyecto de desarrollo forestal? Por un lado, a través de una propaganda en la que la plantación de árboles se muestra como sinónimo de medio ambiente. Por otro lado, se afirma que plantar árboles es un buen negocio. Entonces esto lleva a conjugar la buena conciencia del mejoramiento ambiental con la realización de un buen negocio.

A nivel concreto, lo que se hizo fue que se elaboró primero un plan maestro para el desarrollo de plantaciones forestales, que fue elaborado básicamente por japoneses en colaboración con la Dirección Forestal. Se elabora luego una Ley Forestal que da el marco legal para esto y se consigue el financiamiento externo a través del Banco Mundial. Ya había habido una Ley Forestal antes, en el año 67, qué básicamente era la misma que ésta, con muy pequeñas diferencias, que no funcionó simplemente porque no estaba financiada.

Ahora estamos en un tipo de desarrollo forestal en el que la ley forestal es básicamente una ley de fomento a las plantaciones forestales. No es una ley forestal que abarque el conjunto del sector, sino que se centra en la promoción de la plantación de especies de árboles del tipo del que estamos hablando: pinos y eucaliptos. Y finalmente esto se lleva a cabo con financiamiento del Banco Mundial.

Las plantaciones se fomentan a través de subsidios directos y subsidios indirectos. O sea, a la persona que planta se le devuelve la mitad del costo de la plantación al año si el 75% de las plantas están prendidas; se le exonera de una serie de impuestos, se le otorgan créditos blandos. Por otro lado hay también una serie de subsidios indirectos como por ejemplo la infraestructura. Todas las carreteras las vamos a pagar nosotros. Los camiones de madera (que van a salir uno cada quince minutos según el Ministro de Obras Públicas), van a destrozar todas las carreteras, por lo que se van a hacer carreteras mucho más amplias, mucho más resistentes. A eso se inluyen también la la capacitación y la investigación, que van a estar en manos del Estado.

Es muy interesante ver también lo que no se hace, como por ejemplo las evaluaciones de impacto ambiental. Como se parte del supuesto de que plantar árboles es bueno, entonces obviamente no hace falta hacer ninguna evaluación sobre impacto ambiental. Por lo tanto, eso no se está haciendo. Algunos investigadores individuales están intentando estudiar el tema de los impactos sobre el suelo, pero temas como ese, o como el del agua o la biodiversidad requiren que el Estado invierta recursos que no parece estar dispuesto a invertir. Por ahora, el Estado se niega a investigar el tema agua, se niega a investigar el tema suelos y niega que la forestación pueda tener siquiera algún impacto negativo de importancia.

Lo que tampoco se hace es buscar otras opciones diferentes. O sea, se dice que estas zonas son de ganadería extensiva y que generan poca ocupación, por lo que la plantación de árboles es una opción comparativamente mejor. Pero no hay una búsqueda de otras opciones. No se integra tampoco con otras producciones. No se pone el énfasis en los sistemas agro-forestales, donde se combina la producción agropecuaria con la forestal. Al contrario, se enfatiza las grandes plantaciones exclusivamente forestales.

Tampoco se integra el monte indígena al plan de desarrollo forestal. El monte indígena es incluido como una reliquia del pasado, que la Ley Forestal prohibe cortar. Es absurdo que en una ley de desarrollo forestal, el único ecosistema forestal nativo del país, que es el monte indígena, no sea tomado en cuenta. Se lo preserva: prohíbese su corta...y ahora plantemos árboles en serio, árboles que valgan la pena como los eucaliptos y los pinos. O sea, que el monte indígena no existe en cuanto a desarrollo forestal, no forma parte del mismo.

PREGUNTA: Pero se dice que esto, la plantación de árboles exóticos, es lo que tendría protegido al monte indígena.

CARRERE: Eso lo dicen en Tailandia, en Chile, en Brasil, en todos lados y las selvas siguen desapareciendo. Lo único que hace la ley forestal, es prohibir la corta, aunque en realidad no la prohibe del todo, porque un estanciero puede cortar todo lo que quiera, siempre y cuando sea para uso interno del propio establecimiento y no lo venda.

PREGUNTA: ¿Y por qué no se usa el monte?

CARRERE: Porque desde la óptica oficial esos árboles no sirven. El planteo es: queremos árboles que crezcan rápido y que su madera se pueda exportar. El monte indígena obviamente no es eso.

PANARIO: Lo que no es para exportar, para el gobierno o para los tecnócratas no existe.

CARRERE: Para finalizar, quiero simplemente dejar planteada una pregunta, una inquietud. Creo que a partir del análisis que estamos iniciando hoy, de discusión conjunta del tema, tenemos que tratar de entender qué alternativas podemos plantear. En los hechos, lo que está pasando en el área forestal es que se están dando dos tipos de desarrollo forestal. Por un lado, están las grandes plantaciones de miles de hectáreas, implementadas fundamentalmente por grandes empresas. Por otro lado se está dando que los productores agropecuarios incorporan este rubro a sus actividades productivas. Este último enfoque es más afín, por un lado al paisaje uruguayo y por otro lado a la cultura uruguaya. Son plantaciones más pequeñas y por lo tanto tienen menos impactos negativos. Esto se está dando espontáneamente, dado que la Dirección Forestal se centra mucho más en la promoción de los monocultivos compactos.

En materia de sistemas agroforestales, por ejemplo, se están plantando hileras de eucaliptos dejando entre las filas un espacio amplio para que paste el ganado. Sin embargo, la Dirección Forestal no subsidia este tipo de emprendimiento a menos que se realicen en suelos de prioridad forestal, con las especies aprobadas (por ejemplo, no se subsidia la plantación de una especie de excelente calidad como el paraíso) y con densidades elevadas por hectárea. Pero esa es una opción interesante, porque se adapta mejor a nuestra cultura, al paisaje y porque los impactos (en particular sobre el agua y la biodiversidad) se diluyen mucho más. Pero está todo como tema a discutir. No lo planteo como la solución. Habría que discutir el agro uruguayo en su conjunto y ver si vale la pena o no incorporar este tipo de producción.

PREGUNTA: ¿Están planteadas estas situaciones?

CARRERE: Están planteadas. Hay gente que quiere hacer plantaciones de tipo agroforestal, sobre todo silvoganaderas, combinando la plantación de árboles con ganadería y se encuentran con problemas, porque eso no está realmente previsto. Lo que está previsto son árboles plantados a tres por tres, o a lo sumo a cuatro por cuatro, pero no a ocho por ocho, porque son muy pocos árboles por hectárea. Tampoco se puede usar especies que no sean las que plantea la Dirección Forestal, que plantea sólo eucaliptos (4 especies de las más de 500 existentes), pinos (sólo 3 especies), álamos (2 variedades) y sauces (dos variedades). Eso es lo único que se admite y plantadas en hileras regulares a espaciamientos relativamente densos.

Es decir, que si bien hay alternativas válidas desde el punto de vista técnico (en particular los sistemas agroforestales), por ahora el enfoque se centra en la producción de grandes volúmenes homogéneos de madera de eucalipto y pino. ¿Esto le sirve al país en el largo plazo? Ese es un tema que amerita discusión y es uno de los motivos por lo que se convocó este taller.

Impactos ambientales
Ofelia Gutiérrez

Al Uruguay, desde filas oficiales se lo intenta transformar en «Uruguay país forestal», pero existe también otro discurso por parte del gobierno, que es el de «Uruguay país natural». Para tornarlo un país forestal, se lo habrá de plantar de grandes monocultivos forestales, lo que es un contrasentido con que pueda coexistir como país natural, pues a ese paisaje fuertemente modificado no podremos venderlo al exterior como «natural» y atraer turistas interesados; ni tampoco vendernos nosotros mismos la historia de que aquí se conserva el paisaje, la flora, la fauna, etc. en forma bastante cercana a la prístina.

Nuestro país tiene una larga historia de rubros salvadores, a los cuales se llega por distintos caminos, pero a los que indefectiblemente se convierte en la panacea para todos los problemas de su momento. Así, hemos pasado por el agro en general: la caña de azúcar, la remolacha, la cebada, el arroz, etc. Trás todos queda la misma historia, la degradación del suelo, la desocupación y la inmigración a la ciudad en parecidas proporciones.

En este momento se está apostando al mismo tiempo a dos «rubros salvadores». O uno o el otro, pero los dos al mismo tiempo y para todo el territorio, es imposible.

Como decía Carrere, la forestación es un cultivo más y a veces el tema forestal está tan inserto que la forestación comercial con especies exóticas pasa a ser parte del paisaje y se la intenta considerar un atractivo más. Entonces a los turistas se los lleva a ver montes _entre otras especies_ de eucaliptos, porque en general eso tienen nuestros parques. Incluso se habla de reservas naturales y parques naturales cuando salvo excepciones están todos forestados con tratamiento de monte de producción (en filas, con suelos limpios), y se cree (¿se cree realmente?, ni se plantea la contradicción), que eso es parte de nuestro paisaje.

Así, la Gruta del Palacio, pequeña y pintoresca gruta, que homenajea a nuestros indígenas. Pero, ¿qué se ha plantado delante, en el afán de embellecerla?, un monte de eucaliptos. La gruta es pequeña y los eucaliptos tienen alturas de 40 o 50 metros, con lo cual en perspectiva, queda más pequeña aún, y además esos árboles altísimos quedan descontextualizados en una planicie que originalmente era de pradera. Además su suelo es limpiado sistemáticamente, no hay ni una hoja caída, menos aún algo de vegetación; y el encargado del parque, en una visita que realicé no hace mucho tiempo, hablaba encantado del cuidador diciendo «que no dejaba nada».

Otro ejemplo, es el Parque de Santa Teresa. La importancia que la fortaleza tenía, tanto para los españoles como para los portugueses, era que estaba en un pasaje denominado La Angostura, desde donde se podía dominar con la vista cualquier movimiento. Pero ahora la forestaron y no se divisa nada del paisaje. En la misma Santa Teresa está el Cerro del Mangrullo. En ese cerro ahora, para poder observar algo hay que subir a su cima, pues quedó cubierto por los árboles. También el cerro prácticamente ha desaparecido, pues debido al crecimiento diferencial se «empareja» el paisaje, dado que los árboles que están en suelo profundo crecen menos, y los que están en el suelo superficial de las laderas crecen menos, dando esa sensación de homogeneidad del paisaje.

El Parque de la Piedra Pintada en Artigas es otro ejemplo más. Querían celebrar la piedra pintada y le plantaron alrededor un monte de eucaliptos, que para cuando terminen de crecer, para ver la piedra pintada habrá que llegar hasta su lado.

Al Cerro del Toro en Piriápolis, también lo forestaron. Si no se sube hasta el último metro, no se vé nada y se habla de dicho cerro como de un mirador.

Y así es generalmente, somos muy europeos en nuestra valoración del paisaje, y no podemos aceptar extender la vista y no chocar con un árbol. Sin embargo, en Europa la tendencia natural es hacia un ecosistema forestal, y fue debido a la larga convivencia del hombre con ese ecosistema que no es hoy forestal, sólo existen arbustales y no más que eso, pero si se lo deja evolucionar irá hacia lo forestal. Esa es una de las razones por la que tenemos incorporado, a nuestra cultura de inmigrantes, el hecho de que el bosque es bueno por sí mismo, y proviene de extrapolar sin más de que era lo deseable en Europa.

PREGUNTA: ¿Y el tema de las dunas?

GUTIERREZ: Es de señalar que uno de los primeros cronistas de estas tierras señala que «había una gran palmera». O sea que el único árbol que habían encontrado lo señalaban, porque el resto era un paisaje que a ellos les parecía pobre: sólo pasto que no valía nada y dunas en las costas. Con respecto a las dunas, en épocas recientes los forestales hicieron discursos en los que decían: «y dominamos a las arenas» cuando se referían al Cabo Polonio. Hablaban como si se refirieran a la «Muralla Verde» de Argel. Sin embargo, las dunas eran «lo diferente» que había en Uruguay y había que valorarlo por eso mismo. Es un gran atractivo, y un relicto de otro paisaje uruguayo perteneciente a una época mucho más seca. Sin embargo, las forestaron. Pero además, toda la costa uruguaya tenía dunas, no del porte de las del Polonio, porque éstas tienen otro tipo de grano, pero existía un cordón dunar de dimensiones apreciables ubicado paralelo a toda nuestra costa. Bueno, pues fue forestado «unánimemente», y desde el punto de vista del valor inmobiliario, funcionó muy bien, porque así se pudo lotear, las arenas quedaron fijas, se pudo construir. Y al mismo tiempo, ahora, como que pasaron a ser atractivos todos los pinares y además pasó tanto tiempo, que la mayoría de nosotros ya los conocimos así. Entonces se incorporó a nuestra cultura y a nuestra tradición el verlo forestado. Eran dunas del tipo del Polonio. Entonces nos quedamos sin las dunas costeras y eso, al mismo tiempo, tiene grandes contras. Porque cuando el mar avanza o retrocede (porque las costas no son una linea fija, tal como tendemos a pensar) y dependiendo del clima, y muchos otros factores, ellas fluctúan, y ya no tienen ese buffer que eran las dunas. Ahora cuando el mar avanza la energía no la disipa en las dunas, que eran las que antes permitían que la costa cambiara de lugar y no se llevara la primer línea de casas. Ahora estas casas están dentro del monte que las cubre, y sobre ellas que avanza. Ejemplos de este fenómeno estan ocurriendo en toda nuestra costa. Entonces, también tiene sus contras y eso no lo tenemos claro, porque como otras tantas cosas, nos parece que todo está estático: la playa, la costa y el paisaje.

Por otro lado, también existe la creencia de que el Uruguay es un gran paisaje monótono. Eso lo dice mucha gente y por eso parecería bueno ponerle bosquetes. Vidart decía que Uruguay es un país con un paisaje de sutilezas, con pequeñas variaciones y que había que ir descubriéndolas. No tenemos ni grandes montañas, ni grandes cataratas, nada grandioso. Entonces ahora lo que quieren hacer es ponerle grandes bosques para transformarlo en algo diferente. Pero creo que tenemos que tratar de ver y de disfrutar este paisaje con pequeñas colinas, que claro, ahora desaparecen entre los bosques. Yo intento, cuando recorro el interior, imaginar cómo quedaría el paisaje sin eucaliptos. Me es muy difícil, porque cada vez hay más. Pero hay que tratar de valorizar eso y ver el contrasentido de que si queremos hacer un país natural no podemos forestarlo todo, como tampoco podríamos plantarlo todo de cereales, o convertirlo todo en un huerto.

Debemos dejar de pensar en la bondad individual del árbol, y planificar pues los excesos nunca son buenos. Una cosa es nuestro monte natural que está ubicado en lugares precisos, que siempre estuvo ahí y que hay que valorarlo por la función que cumple, y porque es armónico con el paisaje. Y tan así, que los montes costeros, adoptan las mismas formas que tienen las dunas fruto de la interacción con el viento, pues este último también lo modela.

Cuando vemos ahora a nuestro paisaje compuesto de bosquetes de eucaliptos muy parejitos, ubicados como pequeños cubos en diferentes lugares... es una experiencia imaginarnos, que nuestro paisaje era otra cosa, y que tanto como valorizamos nuestra cultura e intentamos ver nuestras raíces indígenas y negras, bueno, también debiéramos ver nuestras raíces en cuanto a paisaje, y desde ese punto de vista ubicar a los árboles exóticos como un cultivo más; y en cada caso evaluar donde es conveniente y donde no ubicarlos, y dejar de defender al árbol como la nueva panacea de un país en crisis.

PARTICIPANTE: Es muy interesante el tema de esa contradicción entre el país forestal y el país natural. Muy bien dijiste lo de nuestra costa atlántica. A nosotros nos metieron adentro, nos llegó mucho la tradición y fuimos a edificar en la costa atlántica porque era muy diferente a lo que nosotros conocíamos. Pero ahora que queremos hacer el país natural, estamos destruyendo el recurso que deberíamos conservar para la gente que es de afuera, porque el turista viene a buscar cosas diferentes. Y ahí está el mensaje diferente: ahora viene a ver una cosa que es similar a la de Europa, porque así lo planteamos. Y todo lo de tierra adentro va a terminar igual si seguimos con esto. No es la infraestructura lo que atrae al turismo; colabora claro, pero lo que quiere el turismo es el producto: nuestra cosa autóctona, lo natural.

Daniel Panario

Quizás polemizar un poco ayude a despertar la atención de la gente y en ese sentido yo quiero referirme primero a un aspecto que planteó Ricardo con el cual en parte estoy de acuerdo y en parte no.

Efectivamente, la problemática de la forestación no está solamente vinculada al tema de eucaliptos y pinos. Seguramente fueron más nocivos los jardines en el interior de la campaña y los parquesitos, a donde se trajo especies exóticas de cualquier lado sin haber sido evaluado lo que pasaba con ellas, porque total, el árbol es bueno, eso es lo que nos inculcaron.

En la época en que nos enseñaban que «como el Uruguay no hay», nos enseñaron a su vez que el único defecto que tenía este paisito era no tener árboles. Entonces claro, con esa mentalidad había que tenerlos. Se trajo y se plantó árboles y arbustos exóticos en todos los jardines, en todas las estancias, y eso de pronto se convirtió en centro de difusión de plagas. Por ejemplo el ligustro, pero también el fresno, el crategus, el paraíso (aunque éste quizás no sea tan agresivo), y muchas especies más. Enormidad de especies que están invadiendo los montes indígenas, pero a nadie le importa. Todos estos árboles se instalan dentro del monte y algunos de ellos, como por ejemplo el ligustro, terminan constituyendo un monte puro y matando al monte indígena.

PARTICIPANTE: Yo conozco montes que prácticamente ya no existen porque ahora son sólo paraíso, y antes era un hermoso monte indígena. El paraíso donde se mete liquida todo lo que hay.

PANARIO: Bueno, no sabía que fuera tan agresivo. Pero bien, además forestadores uruguayos decían que para mejorar el monte indígena lo que había que hacer era tirar semillas por ejemplo de fresno, o de olmos en las corrientes de agua. La plantación de especies exóticas es un problema de carácter general. No es lo mismo el mataojo que el fresno, o el pino americano en Norteamérica que en el Uruguay o el eucalipto en Australia o en otro continente.

¿Por qué digo esto? Porque el árbol nativo genera un ambiente forestal. Veamos como se procesa: los árboles han desarrollado adaptaciones que les permiten excluir otros individuos de sus proximidades. Esto es interpretado como competencia, inter o intra específica, la competencia sólo existe en las empresa capitalistas. En la naturaleza lo que existen son sistemas de exclusión, ejemplo de ello son las alelopatías, o sea exudados provenientes de las hojas y de las raíces, con que cada individuo cuida su territorio e impide que algunos entren pero a su vez favorece la entrada de otros. Un sistema no tiene nunca una sola especie, un sistema es un ambiente diverso, una plantación de eucaliptos no es un ecosistema, es un cultivo.

En países de larga cultura forestal como en Suecia, la gente sabe que si planta un pino ahora, lo va a cosechar su nieto a lo mejor dentro de 60 u 80 años. Pero sabe que cuando corta un árbol, tiene que plantar otro para que sus descendientes lo puedan cosechar. Como es una cultura forestal, se corta y se planta pensando ya no en sí mismo, sino en las generaciones siguientes. Con todo, esto no es tan así, porque cortan el roble, que vale 1.000 dólares el rolo, pero no plantan roble sino que plantan pino; porque el roble les llevaría más de 120 años, a pesar de todo no piensan en plazos tan largos. En los hechos cuando plantan el pino, al poco tiempo empiezan a aparecer el resto de los árboles del monte nativo sueco, porque no hay manera de hacer un cultivo forestal puro con una especie autóctona. Necesariamente se van a dar las asociaciones, porque son asociaciones de mutuo beneficio en el interior de un ecosistema autóctono.

Tampoco es lo mismo el eucalipto que cualquier especie. Es decir, las comunidades vegetales se desarrollan en un ambiente y coevolucionan con ese ambiente. Cuando coevolucionan con un ambiente, modifican y son modificadas; a modo de ejemplo, el relieve en Australia no es el mismo para igual clima que el relieve en ninguna otra parte del mundo; es un relieve que se desarrolló con una comunidad vegetal completamente distinta y dio otro paisaje como resultado los suelos australianos no se parecen a los suelos en ningún otro lado del mundo y el relieve aún a igualdad de otros factores tampoco.

En general, como hubieron más contactos en tiempos geológicos entre el resto del mundo entre sí, que con Australia, existen más equivalentes ecológicos de casi cualquier cosa en casi cualquier parte. Uno va al norte de Europa y siente cantar a los pájaros y dice: esto parece un sabiá; pero no, no es un sabiá, es un pájaro casi idéntico y canta igual pero no es la misma especie. No ocurre lo mismo con los árboles de Australia. No hay algo parecido al eucalipto en el resto del mundo, en cambio si hay pinos, hay robles.

Seguramente el eucalipto sería mucho menos dañino, tal vez, desde el punto de vista de los efectos ambientales, si junto con el eucalipto se trajeran todas las especies acompañantes, aunque a lo mejor terminamos trayendo una cantidad de nuevas plagas que se podrían difundir. Es muy difícil trasladar un ecosistema entero y decir nada se va a escapar de aquí y va a ir a invadir otros lugares. Entonces, eso sería un efecto por un lado paliativo, pero por otro lado podría ser multiplicador de nuevos desastres.

¿Qué quiero decir con esto? Que el eucalipto es una especie realmente agresiva en relación a un medio totalmente distinto del ecosistema de origen, y por lo tanto genera múltiples impactos ambientales al modificarlo progresivamente para tornarlo más adecuado a su desarrollo; me voy a referir muy brevemente a algunos de estos impactos.

Antes quería decir, que esta ceguera del «como el Uruguay no hay», ahora nos lleva al Maracaná de la forestación. El Uruguay siempre se ha jugado a salir del estancamiento con un rubro salvador y apuesta todas las chances a ese rubro. Bueno, cada vez que lo hace pierde. Tenemos fábricas textiles, curtiembres, ingenios azucareros cerrados, infraestructura cerealera subutilizada. Ahora es la forestación, el Maracaná de la forestación. Pienso, ¿qué vamos a hacer cuando de repente la tecnología sustituya el papel?, porque la verdad es que ahora estamos viviendo el desarrollo de la computación, una de las principales fuentes de demanda de fibra corta. Hoy en día, ya en la pantalla de un computador, uno ve con mayor nitidez que en un papel. Es poco cómodo mirar la pantalla. Pero mañana, quizá podríamos tener hojas de cuarzo donde aparezcan las letras, y entonces leeremos un libro y después de leído lo volveremos a meter en el diskette para guardarlo y reutilizar el material con una nueva lectura indefinidamente. De repente estoy diciendo un disparate, pero me parece que este tipo de cosas están muy próximas a lo que la tecnología puede resolver en poco tiempo. En los hechos ya se venden diarios y revistas en CD-ROM, o incluso la Enciclopedia Británica.

Entonces mi pregunta es si eso sucede ¿qué vamos a hacer con los árboles? Porque el desarrollo tecnológico va a una velocidad atroz. Dentro de 12 años, cuando los montes hayan llegado a su turno de explotación, a lo mejor no tienen valor.

Ahora bien ¿qué impactos propiamente ambientales tiene la plantación de eucaliptos?. Cuando la Ley Forestal dice que tales tierras son de prioridad forestal, no quiere decir aunque lo pretenda, que no sean aptas para ganadería o para otros cultivos. Así como nos ocurre en relación al tema forestal, también ocurre en relación al resto de la agricultura. Para nosotros agricultura es básicamente trigo, cebada, lino, cereales de invierno. Lo que no es cereal de invierno casi que no es tomado en cuenta. Entonces los suelos arenosos, que de esos se trata, donde los eucaliptos presentan grandes crecimientos, son las mejores tierras para plantar maíz, citrus u otros cultivos exigentes en agua y drenaje. La ley está pensada para cereales de invierno y todo lo que no sea eso no tiene importancia.

Cuando se planta eucaliptos en un suelo, ese suelo pasa a ser un suelo para eucaliptos, que es un suelo forestal muy particular. Y no creamos que va a servir para otra cosa posiblemente por los próximos 100 años, después de sacado el monte de eucaliptos, y quizá me quedo corto con 100 años. Además (aquí también voy a polemizar un poco con Carrere) vamos a suponer que fuéramos a plantar 100.000 o 200.000 hectáreas de eucaliptos en el país y dijéramos: mejor vamos a plantarlas más distribuidas en el conjunto del país para disminuir el impacto... muchísimo peor; el eucalipto trae algunas especies acompañantes de todas maneras. La sombra del eucalipto y sus sustancias alelopáticas, los terpenos, fenoles, y todos los exudados que tiene, que son excluyentes de las demás especies, no excluyen a todas las especies por igual. En un cultivo muy cerrado de eucaliptos muy cerrado, no nace nada abajo, cuando se va abriendo, empiezan a aparecer las acompañantes. Ahora, ¿cuáles son las especies acompañantes?, ¿son nuestras especies nativas? No, no son nuestras especies nativas; son el Cynodon dactilon (la gramilla brava) que es otra de las grandes plagas que trajeron los ingleses para afirmar los terraplenes del tren y sus jardines; porque les gustaba verlos verdes y bien cortados.... Al eucalipto lo acompaña la gramilla negra o gramilla brava. Por otra parte cuando se lleva el pancito, por chiquito que sea, para plantar el eucalipto, en esa tierra suelen ir otras cosas. Entonces por ejemplo nosotros hemos visto como en plantaciones de eucaliptos se habían trasladado cierto tipo de hormigas que eran de la zona litoral este, al norte del país y a partir de ahí esos montículos que ustedes habrán visto y que antes no existían, de repente aparecieron a partir de una única plantación de eucaliptos.

Todo tipo de plantaciones de árboles exóticos, generan condiciones exóticas a su vez, las cuales implican contaminación biológica, y esa contaminación biológica, tiene un impacto muy fuerte sobre el ecosistema.

Quizá el principal impacto de esta forestación sea sobre componentes del ciclo hidrológico. A mi me parece realmente impresionante la negligencia, la incapacidad, o la falta de conocimiento de algunos técnicos uruguayos, por ejemplo, los que son responsables por las represas de OSE, o que son responsables por la generación de energía hidroeléctrica de la UTE, les plantan en sus cuencas una hectárea de arroz y ponen el grito en el cielo (aunque no pase nada y sigan plantando). Le ponen un pequeño embalse en un río para levantar un poco el pelo de agua y hacen un escándalo, y sin embargo, le declaran de prioridad forestal la zona de la cuenca del Tacuarembó, que es el principal afluente de sus embalses y no dicen nada. El Tacuarembó, sin embargo es más importante desde el punto de vista de los embalses de la UTE, que el propio Río Negro, y permitirían que les taparan de eucaliptos toda la cuenca del Tacuarembó. Bueno, es inaudito. Si dijéramos, la UTE tiene ahí sus cables de alta tensión y decide plantar 50.000 hectáreas de eucaliptos para generar energía para una planta térmica, yo no criticaría que plantarán ellos los eucaliptos.

Pero el que crea que el eucalipto mejora el rendimiento de una cuenca está absolutamente equivocado. Los suelos bajo eucaliptos se secan, y suelen modificarse irreversiblemente. Nosotros hemos visto suelos de eucaliptos en que la estructura se había modificado. Los suelos se dividen en dos horizontes: el A y el B. El horizonte B es más arcilloso en general y cuando se seca se contrae, el A, que es más arenoso se introduce entre las estructuras y ahí queda convertido en otro suelo que nunca existió antes, porque el eucalipto no deja pasar el agua hacia abajo. Tiene una estrategia radicular (tal vez por las especies acompañantes), que hace se genere un fenómeno que se llama water repellency, que produce una verdadera impermeabilización en el suelo bajo eucaliptos. Se mojan los primeros centímetros, que es donde el eucalipto tiene establecido gran parte de su sistema radicular, más abajo el suelo queda seco en una zona casi sin raíces absorbentes, el resto del sistema radicular de la planta crece hacia abajo alcanzando la napa freática, en el medio hay una gran zona que queda seca y que es parte de su estrategia de exclusión de otras especies que habíamos hablado, una de sus miles de estrategias de exclusión. También eso debe vincularse a la estrategia de fuego que tiene el eucaliptos en el monte australiano. Pero en los hechos el ciclo hidrológico es dramáticamente modificado bajo el cultivo de eucaliptos. La escorrentía debe aumentar en algunas épocas, disminuir en otras, las napas freáticas bajan, y quizás se produzcan otras modificaciones redundando en un menor rendimiento de las cuencas.

PREGUNTA: ¿Y qué pasa en la formación Tacuarembó?

PANARIO: Bueno, es que la formación Tacuarembó es la fuente del acuífero Tacuarembó, que es uno de los acuíferos más grandes, más importantes del país, y que a su vez es responsable por las Termas, es decir, si empezamos a encadenar todas las cosas que pueden pasar y supiéramos lo suficiente no terminaríamos nuca.

PREGUNTA: Pero digo, ¿esto perjudica también esos acuíferos?

PANARIO: Claro, perjudica también esos acuíferos porque disminuye la infiltración de agua. Primero porque el eucalipto es muy ineficiente en cuanto a la utilización de agua por metro cúbico en relación a otros cultivos. Pero en segundo lugar, tiene mecanismos de defensa que se vinculan a modificaciones del ciclo hidrológico tendientes a que el agua no filtre, escurra, evapore, todos los mecanismos para generar un ambiente en el cual el fuego por ejemplo, se pueda propagar, esto le hace bien al eucalipto que rebrota y germina tras el incendio pero excluye a otras especies. Se podría decir que podría ser bueno en algunos lugares para prevenir inundaciones, o para generar escurrimientos en determinadas épocas. Digo, prevenir inundaciones porque si buscas la freática, en esos lugares donde nacen las vertientes, se puede de esa forma disminuir el riesgo de inundación, habría que estudiarlo, posiblemente sea válido bajo algunas condiciones.

Pero una cosa completamente distinta es decir: vamos a plantar en cualquier lado cualquier árbol y mejorar el rendimiento de las cuencas. No hay nada, ningún árbol ni ningún cultivo, que sea bueno en todos los lugares y en todas las circunstancias, y tampoco puede ser que desconozcamos el problema. Cuando hicimos nuestro estudio detectamos, por ejemplo, que se produce erosión a nivel del monte de eucaliptos por ese problema del escurrimiento. En montes de cierta antigüedad, es muy normal que se vean raíces fuera del suelo, las raíces crecen dentro del suelo y no hacia arriba, si se descubren es que hubo erosión muy claramente. Por otra parte cuando han tratado de frenar cárcavas con eucaliptos, se caen los eucaliptos adentro de las cárcavas y a veces la cárcava nace al interior del monte de eucaliptos y de ahí se propaga hacia afuera. En Rocha, por ejemplo, hay una zona que tiene unas enormes cárcavas que deben provenir de la época en que se introdujo la ganadería en el Uruguay, pero están activas todavía. Entonces, ¿qué se le ocurre hacer al dueño del campo con esas cárcavas imponentes? Plantarle eucaliptos todo alrededor de la cárcava. Eso va a ser bueno para tener un poco de sombra en la cárcava cuando se caigan todos los árboles.

El otro problema es lo que sucede cuando se quiere reconvertir los montes de eucaliptos. Yo he visto montes de eucaliptos cortados de hace 10, 20, 30 años, y los tocones están como el primer día y el suelo sigue teniendo el Cynodon arriba u otro conjunto de malezas, o sea, que el tapiz no se ha recuperado. Si se toman el trabajo de ir a un suelo que estuvo bajo eucaliptos durante mucho tiempo, si sacan un pan de suelo de este cultivo y otro de la pradera ubicada al lado que tenía el mismo suelo y los comparan, no pueden creer lo que ven. Uno es de color gris, el otro de color negro. Treinta años después siguen iguales: el suelo bajo eucaliptos no se recuperó. Y no hablo del tenor de materia orgánica, sino del tipo de materia orgánica. Uno seguramente está totalmente dominado por lo que se llama humina de herencia, es decir, restos vegetales que son casi indescomponibles, son materia orgánica pero tiene muy poco valor; además ya no es el mismo suelo, se ha creado otro suelo. Los horizontes bajo eucaliptos se modifican. Se crean nuevos horizontes dentro del A, que a lo mejor tienen 10 cm., habría que estudiar que es lo que está pasando al interior de cada uno de los subhorizontes que se han generado para entender el proceso y quizás si hace falta, la forma de revertirlo.

PREGUNTA: La ingeniería genética va muy rápido y se está trabajando mucho. Supongamos que dentro de un tiempo se descubren especies de árboles, ya sea de eucaliptos ya sea de otra especie, de crecimiento más rápido, que conviene, desde el punto de vista agronómico por sus cualidades, plantarlos y dejar esas plantaciones, sustituyendo las otras. ¿Cómo se sacan esos árboles de la tierra con sus raíces?, los tocones, como los llamamos. En una palabra, ¿cuánto cuesta recuperar esa tierra, para emplearla en otros usos? Fíjese en la primer pregunta, si se descubren especies más aptas y hay tantas plantaciones de eucaliptos que no hay más remedio que utilizar el mismo suelo ya plantado.

PANARIO: Bueno, lo que pasa es que realmente la tendencia actual va por ese camino. Por ejemplo, la Shell, que está plantando acá, piensa cortar y no dejar rebrotar, sino replantar. La idea es replantar entre los árboles cortados. En realidad no sé que vida tiene ese sistema: hasta que el eucalipto haya agotado por ejemplo el magnesio o algún otro de los elementos del suelo. Pero cuando se termina ese turno, que puede ser un turno de 80 años, lo que va a quedar es un tocón al lado de otro, no se va a poder caminar porque será un piso de tocones. Esta es la nueva técnica: cortar la especie implantada y traer una nueva especie que crece más rápido y plantarla en el medio. Pero el medio del medio del medio del medio, en definitiva es un piso de tocones.

PREGUNTA: ¿Entonces el suelo no sirve para más nada después de eso?

PANARIO: Yo no diría eso, quizás si desde ya nos pusiéramos seriamente a estudiarlo, para esa fecha sabríamos como recuperarlo, por otra parte siempre se puede sacar algún rendimiento de un suelo degradado, aunque no pocas veces ello signifique perpetuar la degradación.

Impactos socioeconómicos
Carlos Pérez Arrarte

Voy a referirme a la evolución del sector forestal en el mediano plazo –los próximos cuatro o cinco años– y analizar los posibles impactos de la forestación, las previsibles estrategias de los empresarios, y lo que yo llamaría algunas prevenciones que debería tener la sociedad ante esa evolución, o por lo menos el pensamiento crítico alternativo.

En primer lugar, quiero darles una idea de la situación actual del complejo forestal en Uruguay, resumido en el diagrama de la página anterior.

Si observamos esa cifra que hay abajo se destaca que se cosechan 2 millones 600 mil toneladas de madera por año. En este momento, el 70% de eso es leña, es decir que el 70% de lo que cortamos se consume como leña. Después hay un 26% (669 mil toneladas) que van a la industria, que en el caso del país implica 439 mil a aserraderos, 158 mil a las fábricas de celulosa y papel y otras 72 mil a otras industrias tipo mueblerías, paneles de chapas, tableros, etc. Y finalmente hay un 5% (125 mil tons) de exportación de rollizos. El Uruguay en esos momentos (1991) estaba exportando rollizos para celulosa para Europa, básicamente para Escandinavia, que eran entre 100 y 150 mil toneladas y se estaba exportando también un poco de papel a la Argentina. Ese era el componente de exportación del complejo forestal uruguayo, que en ese momento estaba muy incipiente. Ahora está mucho más desarrollado lo que acá se llama exportación de aserrados utilitarios .Si pasan por el costado del puerto van a ver paquetes de rolos por un lado y paquetes de tablitas que se usan para palets o para envases de equipos, de electrodomésticos, que son generalmente de eucaliptos. Sobre eso está empezando a generarse una corriente que probablemente se vuelva cada vez más importante.

Por otro lado el país importa la mayoría del papel de diario que se utiliza. Esas 128 mil toneladas que se importan incluyen algunos tipos de papel, madera fina para mueblería y distintos tipos de madera para enchapado. Se importa de Brasil, Argentina y otras regiones. Ultimamente han empezado a importarse muebles de Brasil, para cocinas, baños, y muebles utilitarios de distintos tipos.

En el siguiente cuadro se da una idea de las plantaciones industriales existentes y las estimaciones de plantación para el período 1991-95. En realidad es un planteo bastante optimista y lo realmente plantado es más reducido que lo que está acá. Pero digamos que da una idea de la importancia del desarrollo forestal. En este cuadro no se han incluido 90 mil hectáreas que ya estaban plantadas y que según la Dirección Forestal no eran montes industriales . Eran estos montes de los que hablaba Ricardo Carrere, montes de abrigo y sombra, que están dispersos por todo el país. O sea que entonces tenemos un complejo forestal, por llamarlo de alguna forma, que produce 2 millones 600 mil toneladas de madera. Gran parte es para energía y básicamente se exporta muy poco, un 5 o 10% y también se importa muy poco.

Desde el año 1987 a la fecha la forestación evoluciona en forma muy importante; vamos a duplicar la superficie de los montes, probablemente en pocos años. Por contraste, el país tiene muy pocas perspectivas de aumentar el consumo, más bien el pronóstico sería de que éste va a disminuir. Si hacemos la interconexión con Argentina por el gas natural, que ya está en proceso, obtendremos un combustible más económico que la leña como fuente de energía y considerando además todas las ventajas que tiene por ser un combustible fluido y capaz de ser transportado por cañerías, etc., entonces el sector de la leña va a caer y no sólo el consumo no se va a mantener sino que el consumo interno de madera bajaría a raíz de que su principal componente actual que es la leña, va a encontrar dificultades crecientes.

Pero aún partiendo de la hipótesis de que se va a mantener el consumo interno, todo el plus de producción que se va a empezar a generar a raíz de las nuevas plantaciones, no tiene colocación en el mercado interno y entonces su único destino es exportarlo. Haciendo cuentas, se llega a que dentro de 4 o 5 años vamos a tener anualmente 2 millones 600 mil toneladas mas, o sea, el 100% de lo que estamos usando hoy de madera, que el país va a tener que colocar en el mercado internacional.Por esta razón importa analizar un poco las implicaciones de todo eso.

Como dijo hace poco un consultor brasileño, con las plantaciones actuales ya están dadas las condiciones para la instalación de dos super fábricas de celulosa en el país y esa es una de las formas más lógicas de procesar esa madera, dado el volumen inmenso de materias primas que se requiere colocar en los mercados.

Para exportar esos volúmenes, implica que tendríamos que estar embarcando troncos, que es por ahora la alternativa que está planteada, a un ritmo de 87 barcos de 30 mil toneladas por año, Eso significa que tendrían que estar saliendo del puerto más de 7 barcos por mes. Lo que requiere un camión de 30 toneladas cada 15 minutos en el puerto las 24 horas del día los 365 días al año. Son cuentas que surgen de dividir millones de toneladas por lo que lleva un camión y lo que lleva un barco y no tiene secretos. Pero digamos que esto tiene enormes implicaciones en términos de los medios y los servicios de transporte, y las infraestructuras de cargas del país. Es decir, que el hecho de que tengamos que exportar, dentro de 3 o 4 años la misma cantidad de madera que la que el país está produciendo hoy en día, implica que hay que tener el doble de medios de transporte que los que tiene hoy, pero además toda esta madera estaría mucho más localizada que actualmente. En lugar de estar por todo el país como lo está hoy, va a estar concentrada en algunas zonas, que son las de prioridad forestal. Entonces hay que tener carreteras y camiones y otros medios de transporte en esos lugares, lo que implica unos desafíos organizacionales y económicos muy importantes.

En la actualidad, todo se hace básicamente en camión. El ferrocarril estaba transportando más o menos la mitad de la madera que se exportaba, que era un 5%. Es decir, que el ferrocarril estaba llevando el 2,5% de la madera que cosecha el país en este momento. El ferrocarril es uno de los medios más idóneos para mover estos volúmenes de carga y desde algunos sectores vinculados a la actividad forestal se está pensando seriamente en revivirlo. La idea es que el ferrocarril tiene un enorme futuro en el esquema forestal.

El otro elemento central es el de los puertos fluviales. Los tres puertos del litoral tienen un papel muy importante para cumplir en el futuro. Estos son: el puerto de Paysandú, el de Fray Bentos y el de Nueva Palmira. Los barcos podrían ser cargados hasta la mitad de su capacidad, tanto en Fray Bentos como en Nueva Palmira, por problemas de calado, y luego serían completados en Montevideo. El puerto de Paysandú, que es el más antiguo y con menores facilidades operativas, se estima que debería utilizarse como puerto para embarque de barcazas, con las cuales se completarían barcos en puertos de mayor calado.

Es probable que finalmente se concrete un complejo sistema de transporte que integre los distintos subsistemas -rodoviario, ferroviario, y fluvial- de acuerdo a las complementariedades de cada medio, el tipo de los productos, el origen y destino de las cargas, las distancias, etc.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de productos de muy bajo valor en relación a su peso. Para que se hagan una idea, una tonelada de madera en bruto (como la exporta el Uruguay en este momento) vale 40 dólares, más o menos, puesta en el puerto arriba de un barco. Cuarenta dólares la tonelada. Una tonelada de trigo vale 130 dólares; una tonelada de carne (la que exporta en promedio Uruguay), vale unos 1500-2000 dólares la tonelada, y los cortes Hilton, que es una carne superior valen unos 8000-10000 dólares la tonelada. Entonces cuando se trata de un producto como la madera en rollo, que vale 40 dólares la tonelada puesta arriba de un barco, los servicios son muy importantes, la eficiencia y los costos de los servicios en cuanto a fletes, son tan importantes, que si son un poco caros se acabó el negocio. Porque el producto vale tan poco, que la operación de transportarlo insume todo lo que vale. Es decir, si estamos transportando una carne que vale 8 mil dólares, que el flete salga 30 o 50 dólares la tonelada no modifica sustancialmente los parámetros, pero en un producto que vale 40 dólares, toda la economicidad del rubro depende de tener servicios extraordinariamente eficientes. Entonces, eso implica que las distancias de las plantaciones a los puntos de salida para exportar tienen que ser muy cortas. Conviene que sean distancias cortas y hay que ir rápidamente a métodos de transportes que sean masivos y por lo tanto muy económicos. Y estos son dos: el ferrocarril o los barcos. Los camiones están mucho más limitados.

Por otro lado, uno de los dramas que tiene el Uruguay es poder definir a qué mercados se quiere llegar y con qué productos. Hay dos grandes alternativas. Hasta ahora todo esto estaba jugado al mundo europeo, la Unión Europea (ex CEE), y los países escandinavos. El otro gran componente en el mercado mundial, Japón y los países asiáticos, se abastecen por la Cuenca del Pacífico (por ej. Chile). La gran incertidumbre para Uruguay es Brasil, o el Mercosur. Brasil podría comprar una proporción significativa de las maderas uruguayas. A pesar de que es un país forestal, en todo el sur brasilero hay unos enormes déficits de maderas e increíblemente el Uruguay le podría exportar madera a Brasil, así como también le exportamos madera a los países escandinavos, en base a distancias relativamente más cortas entre los puntos de producción y consumo. Actualmente nos parece increíble que Uruguay termine exportándole a Brasil, pero es una de las alternativas.

Entonces, si la alternativa del Uruguay fuera el Brasil, los medios de transporte serían probablemente terrestres, tipo el ferrocarril; si es Europa, el tema es el barco. El ferrocarril tiene grandes ventajas en distancias largas o en distancias medias, o cuando el flete termina en el lugar final de la descarga. Lo que es muy caro, es el transporte desde el monte al ferrocarril, y si el ferrocarril no llega al destino, sacarlo del ferrocarril, subirlo en un camión y llevarlo a otro lugar; todas estas cargas y descargas lo van encareciendo.

Las hipótesis de trabajo que se han manejado hasta ahora en la Dirección Forestal apuestan a la alternativa de ultramar. Plantean sacar la madera de los montes del litoral y llevarla en camiones al puerto de Paysandú, o de Fray Bentos o de Nueva Palmira. Luego los barcos navegarían hasta Montevideo donde completarían la carga, porque no hay calado para cargarlo en su totalidad en el Río Uruguay. En estos esquemas se supone un flujo de comercio con los países de ultramar; si el destino es la región el diseño cambia totalmente.

Esto va a transformar los puertos del litoral que ahora están oxidados y abandonados porque el de Paysandú no se usa para nada, el de Fray Bentos muy poco y el de Nueva Palmira un poco más. Interesa conocer todas las cargas que mueven los 4 puertos del Uruguay, que son el de Montevideo y esos tres del litoral, aunque básicamente el puerto más importante es el de Montevideo. Entre todos mueven 1 millón 400 mil toneladas. Todos los puertos del Uruguay, los cuatro, entre lo que se importa, exporta y está en tránsito, es del orden de 1 millón 400 mil toneladas. Ahora vamos a tener que exportar, además de todo eso, que son cifras del año 90, dentro de 3 o 4 años vamos a tener que exportar 2 millones 700 mil toneladas más, un 170% más que hay que sacar por esos puertos, o sea que de
1 millón 400 mil hay que pasar a 4 millones 100 mil toneladas. Hay que cambiar radicalmente todos los puertos y hacer inversiones cuantiosas para llegar a poder abarcar este enorme incremento.

¿Cómo se podría cambiar esto? Por ejemplo, si se aserrara la madera. Cuando la madera se aserra, baja a la mitad de peso. Es decir, los desperdicios hacen que de 100 kilos de madera en pie, cuando salen del aserradero queda un 45%, es decir que 55 kilos quedarían como subproductos. Entonces, en lugar de exportar 2 millones 700 mil, si fuera posible aserrarlo, habría que exportar la mitad. La otra alternativa sería si todo eso lo transformamos en celulosa, el volumen de la madera se reduce al 25%, entonces en lugar de 2 millones 700 mil toneladas, en celulosa serían 600, 700 mil toneladas; depende de que tipo de celulosa y una serie de cosas. Pero ahí se compacta el producto; hay otros problemas, pero digamos que en términos de carga el problema disminuye sustancialmente.

PREGUNTA: ¿Y si se chipea?

PEREZ: Si se chipea el peso es el mismo, pero el producto casi se multiplica por tres en volumen. El chipeo consiste en transformar los troncos en unas astillitas, lo cual permite manejarlas con métodos continuos de carga y descarga, en cintas transportadoras o con métodos neumáticos. Entonces, en lugar de llevar rolos que son de carga discontinua (porque hay que hacer unos paquetes con troncos de 2,50 que van atados con flejes y cargados de uno a uno), se usan cintas transportadoras y se cargan las bodegas a granel. Y cuando el barco llega a Europa también, en lugar de usar un guinche para sacar cada paquete, que pesa dos toneladas y media cada uno, lo sacan con cintas transportadoras y el barco se descarga rápidamente.

PREGUNTA: ¿Cuál es la diferencia de precios entre exportar troncos, chips o productos de madera?.

PEREZ: A medida que empezamos a hacer procesos industriales sobre la materia prima, queda en el país más valor. Lo de menos valor es el tronco en bruto; si se lo chipea casi duplica el valor; si se los transforma en madera aserrada mucho más y ni hablar si se lo transforma en muebles. Todo eso implica más valor, más salarios, más ganancias y más uso de insumos nacionales. En algunos casos también más polución, por supuesto.

PREGUNTA: ¿Qué pasa con la opción de fabricar celulosa?

PEREZ: La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) hizo el proyecto forestal del Uruguay hace unos años y estuvo estudiando los distintos tipos de alternativas de inversión forestal. Entre ellas se evaluaron las plantas de celulosa. Los japoneses concluyeron que no eran atractivas acá desde su perspectiva y se fueron. O sea, que aparentemente no va a haber inversiones japonesas en ese rubro. Hace pocos días, el Cr. Davrieux, dijo muy convencidamente que puede ser una alternativa muy importante para que el Estado se involucre y haga cofinanciamientos.

PREGUNTA: Por más que aumenta el valor de la madera al convertirla en celulosa, cuando estamos hablando económicamente de montos aplicables al valor de la tonelada, con todos los gastos que hay que hacer en inversiones, ¿realmente vale más exportarlo como celulosa? Porque además de lo económico está el tema de la contaminación y cuando se pone todo en la balanza...

PEREZ: Bueno, hay varios balances. Está el balance económico convencional desde la perspectiva privada, pero también hay un balance nacional que puede ser distinto, y también hay un balance ambiental. Pero de cualquier forma, va a ser muy difícil poder chipear las 500 o 600 mil toneladas, por algunos problemas de tamaño, etc. De la misma forma, mucho más difícil será poder aserrar más de 500 o 600 mil toneladas.

Transformar más de 500 mil toneladas en madera aserrada es una empresa colosal. La cantidad de aserraderos de enorme volumen que habría que hacer es difícil de imaginar, de acuerdo a la estructura del país, del tamaño. Y es muy difícil el poder chipear más de 500 o 600 mil toneladas, inclusive por problemas de puertos, porque el chipeo implica tener allí enormes pilas para llenar los barcos cuando estos arriban al puerto.

Por lo tanto habrá como un millón de toneladas que se tendrían que exportar como rolos, también con grandes problemas de carga, por lo que se impondría la transformación en celulosa, porque hay problemas físicos de tal envergadura que no hay otra forma de exportar esa materia prima. Entonces se impone la planta de celulosa como forma de procesar todo eso y hacerlo más manejable.

¿Pero entonces el punto cuál es? Esto va a provocar una enorme sobrecarga en las carreteras, implica una enorme demanda de nuevas infraestructuras en carreteras en todas las zonas forestales. Una carretera se gasta en forma proporcional a la carga. Es decir, que si a una carretera se le aumenta al doble la cantidad de toneladas que están pasando por arriba, su vida útil se reduce a la mitad. Entonces, implica desarrollar carreteras, mantenimientos y costos de carreteras formidables. Ya está previsto que la Ruta 5 va a durar la mitad de lo que estaba estimado que iba a ser su vida útil con las nuevas cargas que están pasando en este momento. En el caso de la Ruta 5 están todos los montes de Tacuarembó y Rivera, cuya madera ya está siendo transportada por allí. La mayoría de los puentes existentes tendrán que ser redimensionados. Hay que tener en cuenta que se empiezan a usar camiones de gran peso (de 30 o más toneladas), para que el flete sea económico. Para que se hagan una idea, una jaula con ganado de esas que ven pasar por la carretera lleva generalmente 12 o 13 toneladas. Acá se usan camiones de 30 toneladas porque la escala es muy importante para bajar el costo unitario de cada flete. Entonces, esos camiones inmensos requieren redimensionar todos los puentes y las carreteras.

En resumen, habrá una enorme carga sobre los puentes, las carreteras, habrá que arreglar el ferrocarril que va a ser una pieza clave. El puerto de Paysandú habrá que hacerlo todo nuevo, hay que hacer muelles, instalar chipeadoras, cintas transportadoras, zonas de acopio. Lo mismo en Fray Bentos y eventualmente lo mismo en Nueva Palmira, y además adecuar el de Montevideo.

Esto supone un gran desafío para la sociedad. Generalmente, cuando se inician rubros emergentes como éste, la estrategia de los empresarios apunta a externalizar la mayor cantidad posible de costos y privatizar beneficios. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir sacarse de encima la mayor parte de costos posible, pasárselos a alguien que no sea la empresa, porque de hecho es una forma clara de manejar la rentabilidad. Un ejemplo típico son los costos ambientales. Cualquier empresa trata de controlar su proceso industrial y asume los costos convencionales. Lo que pasa del otro lado del alambrado que limita el predio industrial, si una cañada se lleva los desechos, son problemas de la comunidad. En lugar de completar todo el proceso industrial, incluyendo el tratamiento de los desechos, esa parte la externaliza, es decir, los costos ambientales se los pasa a la comunidad.

Pero además del tema ambiental, en estos casos -y particularmente en este rubro que es enormemente demandante de lo que nosotros llamaríamos infraestructuras sociales- se procurará que todos esos costos los pague la sociedad. Las grandes empresas forestadoras van a intentar sufragar unicamente los «costos del monte», y tratarán de que todos esos costos «externos a las empresas» (carreteras, puentes, ferrocarriles, puertos, terminales de embarque, etc.), que son esenciales para la economía del rubro, los pague la sociedad. O sea, la sociedad va a tener que hacer esa carretera que precisan, mantenerla, arreglar los puentes, hacer los puertos. Y ellos van a tratar de asumir nada más que los costos del monte o hasta la portera del establecimiento forestal.

Esto pasó en gran escala en otro de esos emprendimientos nacionales, que periodicamente el país intenta, como fue el caso de la pesca. Por ejemplo, el puerto de La Paloma que costó una inversión significativa, terminó siendo el puerto de una sola empresa, Astra; hoy finalmente ya ni esa empresa está operativa. Es decir, que prácticamente todos los beneficios que recibía la sociedad provenientes de ese puerto, aparte de algunos yates que venían en verano, eran los incluídos en la facturación de Astra. Pero el país hizo una gran inversión (se quedó con los costos), y los beneficios se capturaron en una empresa sola (que para colmo finalmente se fundió). De esta forma, una enorme estructura física, que la paga la sociedad, termina favoreciendo al sector privado (externaliza ese costo).

En el sector forestal recién estamos empezando en este proceso y en los próximos cinco años ésta va a ser una tarea urgente para el Gobierno, porque la madera de estos montes va a empezar a aparecer ya a partir del año que viene y va a continuar incrementándose en los años siguientes. La creación de la infraestructura necesaria seguramente que va a ser financiada por el Banco Mundial, el BID, porque esos son los típicos proyectos en que se involucran los organismos multilaterales de crédito. ¿Cuál es el volumen de inversiones que están en juego? Para chipear, que son máquinas sencillas, se requieren 25 a 30 millones de dólares. Si el país se dirige por el lado de los aserraderos, hay que invertir entre 150 y 200 millones de dólares. Y si nos involucramos con la celulosa hay que invertir de 1000 a 1200 millones de dólares. Esas son ya enormes inversiones, pero en esos montos no están incluidas las carreteras, ni los puentes, ni el ferrocarril, en ninguna de esas inversiones que denominaba infraestructuras sociales. Es decir, que estamos hablando de 2000 a 3000 millones de dólares, que se lo van querer facturar a Juan Pueblo, porque como eso es parte del desarrollo del país, el país lo tiene que pagar.

Creo que aquí hay una gran tarea para la sociedad civil, que la estamos empezando a avizorar, porque los montes recién se están plantando, pero en tres o cuatro años vamos a estar en el medio de estos temas y creo que eso es una tarea muy importante para dar la lucha política y social de denunciar que nos van a sociabilizar los costos (además de los ambientales que por supuesto vienen incluidos). Los costos económicos que hemos señalado los vamos a pagar nosotros y obviamente que los beneficios no los vamos a ver ni en foto. Incluso, como muchas de las empresas son transnacionales, los beneficios ni siquiera van a quedar en el contexto nacional.

INTERVENCION: Pero para hacer todo eso, ¿se ha pensado en lo que va a pasar?

PEREZ: No. Hasta ahora hay un proyecto PRAIF (Proyecto Regional de Alternativas para las Inversiones Forestales), realizado para la Dirección Forestal por un grupo técnico contratado por la OEA, donde participaron muchos consultores, que establece lineamientos generales. Las decisiones finales van a estar fuertemente influidas por factores económicos y políticos, y los intereses de los organismos multilaterales. Cada grupo económico va a trata de controlar estos 2000 o 3000 millones de dólares que van a estar en juego en sus regiones de influencia. O sea, que nada es neutral de aquí para adelante. Pero gran parte de las cosas ya están predeterminadas por la ubicación de los montes, por el hecho clave del transporte; la esencia de la economía de este rubro, como ya lo vimos, es el transporte, porque la madera vale muy poco en bruto. Entonces, cualquier desajuste en el transporte liquida la economía del rubro. En realidad, no sólo el transporte, sino todos los servicios son cruciales (los tiempos de carga y descarga, las comisiones de distintos tipos, etc.). De aquí para adelante, la forestación depende totalmente del costo de servicios. Los márgenes son muy exiguos y en el mundo la competencia es muy grande y cualquier desajuste no deja nada para ganar. Entonces, que un barco esté en el puerto un día más o que el camión cueste más al transportarla, en un rubro que vale 2000 a 2500 la tonelada, no implica un gran problema. Pero cuando vale 40 la tonelada, como en el caso de la madera, entonces sí, cualquier detalle significa que el negocio deja de ser tal.

De aquí para adelante, el tema es el mercado y el sector va a empezar a tener problemas.

INTERVENCION: ¿Y qué pasa si el país no fuera lo suficientemente eficiente para darle salida a esa producción?

PEREZ: Y bueno, los montes quedarían en pie.

INTERVENCION: Serían cementerios de árboles.

PEREZ: Ya se ha visto una situación coyuntural como esa. Los exportadores estuvieron parados casi un año porque no se podía exportar, porque el precio internacional no les daba para comprar internamente madera. Si al precio internacional se le descuenta el flete mas el costo de cosecha y no queda nada para pagarle al dueño del monte, entonces éste no estará dispuesto a venderlo. Este último año, con la recesión mundial y el precio internacional bajo para los troncos, no estaban comprando. Ahora subió la celulosa y empezaron a comprar de vuelta.

INTERVENCION: Es decir, que probablemente antes de terminada la infraestructura ya no podamos más salir a los mercados del exterior.

PEREZ: Es posible que a finales del siglo ya estén funcionando esos cementerios de árboles que se mencionaban hace un rato. Como ahora están de moda los cementerios...

Pero creo -como lo dijo hoy Ricardo- que puede haber diferentes alternativas para los distintos agentes que están involucrados en la forestación. Por ejemplo, la Shell estudió mucho el tema y, en lugar de plantar eucalipto blanco, plantó eucalipto grandis que es aserrable y da madera de mejor calidad; aunque es un poco más caro para fabricar celulosa, tiene la posibilidad de ser usado para aserrado. Y creo que la otra gran apuesta es que piensan que algún día esté a punto una tecnología económica, (que ya existe pero es cara), para transformar la madera en combustible líquido. La idea es que, mediante la ingeniería genética, se pueda poner la madera en fermentadores y transformarla con hongos y algunas bacterias, en combustibles líquidos.

INTERVENCION: Pero da la impresión de que hoy no se puede competir con el petróleo.

PEREZ: Hoy no, pero quizá dentro de 20 años pueda ser viable.

Creo que las incertidumbres son enormes, que en principio no es nada claro el futuro de estos montes. Una actividad tan evidente como la pesca no tuvo futuro en el país, cuando parecía que su viabilidad estaba fuera de duda. Sin embargo, en este momento quedan una o dos empresas y todo lo demás quedó por el camino. La actividad forestal en nuestras condiciones parece mucho más vidriosa que todo eso.

Cuadro: Estimación de las áreas de bosques implantados existentes y a ser implantadas, por género y localización regional. (1000 há)

Bosques Género Región Total
Centro Norte Litoral Norte Sur Este Total Región del País
Productivos Eucalyptus 25 20 12 57 127
Existentes Pinus 3 5 2 10 13
(1990) Otros 1 3 s/d 4 5
Subtotal 29 28 14 71 145
Productivos Eucalyptus 45 69 22 136 136
a Plantar Pinus 30 13 1 44 44
(1991/95) Otros 1 10 1 12 12
Subtotal 76 92 24 192 192
Total Eucalyptus 70 89 34 193 263
Pinus 33 18 3 54 57
Otros 2 13 1 16 17
Total 105 120 38 263 337

Fuente: Elaborado por el consultor sobre datos aportados por la D.F. y el PRAIF.

La función de las ONGs en el proceso de desarrollo forestal
Karin Nansen y Ruben G. Prieto

Hasta ahora hemos hablado de los impactos ambientales, económicos y sociales que la forestación con eucalyptus tendrá sobre nuestro país y su población. Es evidente su importancia, pese a la insuficiencia de la información, y es igualmente evidente que ya se han realizado grandes inversiones y que existe toda una política orientada a desarrollar esta actividad.

La información parece suficiente para alertar a los habitantes de la región y sobre todo a los pobladores directamente afectados. Desde nuestro rol como organizaciones preocupadas y a la vez comprometidas tanto en la difusión de los problemas ambientales y sociales, como en la búsqueda de alternativas, tenemos que intentar la definición de pautas para facilitar el conocimiento del tema y las posibles acciones desde la sociedad civil.

En el correr de la discusión se mencionaron puntos prioritarios para entender y actuar sobre la problemática, destacándose la necesidad de:

- Analizar de los puntos de partida
- Realizar investigaciones y críticas fundadas
- Generar conciencia sobre los impactos de la forestación.
- Diseñar alternativas posibles
- Detectar los portavoces de las poblaciones locales
- Incidir sobre los decisores políticos

El análisis de los puntos de partida es lo que intentamos cubrir en este taller. No es todo lo que se puede decir, y habría que sumarle los trabajos que los panelistas y las instituciones aquí presentes han realizado en forma de proyectos de investigación, como es el caso de CIEDUR, artículos en Tierra Amiga, Revista del Sur, etc. Pero es un intento de sistematizar las visiones desde diferentes puntos de vista conformando una imagen que procura abarcar la totalidad. Es importante entonces, como un primer paso, darle la mayor difusión a lo vertido aquí.

En general, y aún sin tener intereses directos que los beneficien, mucha gente considera la forestación como algo positivo, en parte por todo lo que hemos oído sobre deforestación en otras regiones y además porque generalmente no se tienen elementos que indiquen lo contrario. Tenemos una percepción «domesticada» sobre los ecosistemas, en muchos casos construida con elementos ajenos. El hecho de que nuestro país sea fundamentalmente un ecosistema de praderas -y por lo tanto la forestación iría contra de su naturaleza- no es una percepción difundida y mucho menos valorada. Por ello, un primer paso y una función a cumplir desde las organizaciones no gubernamentales es la difusión de información sobre el tema.

Un segundo punto, relacionado al anterior, es lo que se ha llamado «generar conciencia». Sobre esto es imprescindible hacer un reflexión previa. Viniendo de experiencias en organizaciones gremiales o partidistas esta expresión es considerada como «sagrada», clave en la solución de los problemas. Pero así como hablamos de la erosión provocada por los eucaplytus, habría que hablar de la erosión provocada a nivel de la conciencia, también por implantaciones «exóticas». Nuestra conciencia está tan contaminada como cualquier otro medio cultivable. Ha sido troquelada y formada por un sistema de «cultivo del pensamiento» que impide la conexión entre diferentes aspectos de la realidad. En ese sentido, no alcanza con difundir información, sino que además se necesitan los medios para enriquecerla desde un desarrollo pleno de una conciencia con capacidad crítica. En este sentido no alcanza con aportar información. Es necesario un desarrollo que permita ver más allá de lo que previamente nos resulta «normal», que en realidad es lo que hemos aprendido a ver. Digamos que lo que necesitamos entonces es generar instancias de socialización positiva donde sea posible que surja otra conciencia. Esto no se da en el ámbito individual, sino en formas sociales participativas.

Por tanto, necesitamos preguntarnos sobre los sujetos sociales que pueden generar esos ámbitos.

Un espacio debería ser la Red Uruguaya de ONGs Ambientalistas, ya que al asociar grupos de todo el país es un buen canal de intercambio, difusión y posiblemente también de socialización de la información.

Otro ámbito posible es AGUAS –Agrupaciones Uruguayas por un Ambiente Sano–, que incluso por todos los efectos que se provocan en los cauces hídricos y las capas freáticas, podría asumir un rol al estar entre las actividades en su marco de trabajo.

Quizá lo más importante será de todos modos buscar la implicación de las poblaciones afectadas por los proyectos y el papel de las ONGs será de informar no sólo al público en general sino particularmente a las poblaciones que tienen relación directa con las plantaciones y en el futuro próximo con las instalaciones de procesamiento, transporte, etc.

Creemos que esto es un punto crucial. Recordemos por ejemplo que la resistencia decidida y masiva de la población en la región de Paso de los Toros, junto a las ONGs, fue decisiva para impedir la instalación del reactor nuclear que se planificaba construir allí.

Otro ejemplo de acción, que conjuga la información con la acción participativa en las poblaciones locales, podría ser el programa Centros de Acción Ambiental que REDES está llevando adelante en varios puntos del país. En este programa la tarea es servir de catalizador o facilitador de acciones conjuntas de las diferentes organizaciones sociales de una localidad, sobre su medioambiente. Pensamos que ese puede ser un buen modelo de acción, ya que recoge los elementos ya presentes a nivel local, potenciándolos o fortaleciéndolos a través de facilitar la elaboración de problemas que afectan a una localidad y sobre todo la búsqueda de alternativas.

La identificación de portavoces de las poblaciones locales debería hacerse a través de métodos de este tipo, de acciones participativas, evitando la intrusión meramente técnica y promovida desde la capital.

Otro rol importante de las ONGs es vincular tanto a los grupos de diferentes localidades como a éstos con los centros de investigación, no sólo en el sentido de trasmitir información, sino en un proceso de mutua alimentación. Mas allá de datos estrechamente técnicos, muchas veces son las propias poblaciones locales las que pueden aportar datos importantes para los investigadores. Algunas cátedras de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República tienen ya una historia positiva en este sentido.

Con respecto a la búsqueda de alternativas, nos parece también que son imprescindibles los métodos participativos. Al mismo tiempo, tenemos que rescatar que no se trata solamente de generar «empleos», y menos aún desde análisis a corto plazo. Ya desde antes, pero particularmente desde la conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en Rio en 1992, las ONGs y movimientos sociales allí reunidos declaraban que lo que tenemos que lograr es generar salud, generar calidad de vida. No se trata de generar empleos sino mejores condiciones de vida, lo que incluye generar técnicas y formas de producción, es decir empleos, pero en función de las necesidades de la población y no de proyectos extraños a esas necesidades. Además, este tipo de proyectos, al igual que otros que se han llevado a cabo en el país –praderas artificiales, remolacha azucarera, zona triguera– pueden ser pan para hoy y hambre para mañana, porque son cortoplacistas tanto en lo económico, como bien lo explicaba Pérez Arrarte, como en lo ambiental por la degradación que provocan, de lo cuál también se han dado ejemplos claros.

Es verdad que la situación de gran parte de la población rural y del interior del país está en condiciones de premura económica y está dispuesta a aceptar lo que parecen soluciones aunque sólo sea por pocos años. Pero, a lo que tenemos que apuntar no es a proyectos que generan algún empleo hoy pero nos dejaran en peores condiciones en el futuro cercano.

En ese sentido, podríamos aprender de la experiencia de los campesinos de Chiapas, o más cerca, de los pequeños productores del Sur del Brasil. En ambos casos, han optado por producir para la necesidades de su población local antes que para la exportación, creando vínculos entre productores y consumidores que les posibilitan esta opción. La opción exportadora, a la que están dirigidos los proyectos forestales, nunca han favorecido a los agricultores o productores familiares salvo en períodos muy cortos. Y el mercado internacional es un ámbito en el que este tipo de productor pierde toda posibilidad de influencia.

A su vez, la producción en condiciones que destruyen el medioambiente que nos sustenta, sean actividades agropecuarias u otras como en este caso la forestal, nos lleva a la autoeliminación al provocar el agotamiento del recurso del cual dependemos, o como ha sucedido ya en otros rubros, al quedar sujetos a cambios en las condiciones de pago de los créditos por la baja de precios, etc.

Creemos que en la búsqueda de alternativas tenemos que pensar en la sostenibilidad social, además de la ambiental y que evidentemente son parte de una misma realidad. En ese sentido no se trata sólo de propuestas técnicas, sino que hay que incluir muchos otros aspectos, en lo que para nosotros constituye una óptica ecológico-social.

Con respecto a la acción en relación a los políticos, pensamos que allí también hace falta entregar información. Pero además y fundamentalmente, el trabajo con los políticos tiene que estar precedido del trabajo junto a las comunidades locales. Son éstas las que realmente pueden «ejercer presión» por la resistencia a modelos de producción y desarrollo que los afectan y no quieren. Volvemos a pensar en el ejemplo de Paso de los Toros o más recientemente el rechazo a la importación de desechos tóxicos, que de alguna manera se vincula a esta actividad que estamos enfocando. Finalmente serán decisiones de los políticos, pero es claro que las mismas pueden ser afectadas por las protestas de la población y el trabajo de difusión, información y apoyo de las ONGs.

Resumiendo, pensamos que hemos indicado tres tareas básicas complementarias: 1) realizar estudios y difusión, 2) socializar la información y organizar la crítica fundada, tanto desde el punto de vista científico como desde los intereses reales de los pobladores, incluyendo las perspectivas de sus generaciones futuras y 3) promover la búsqueda de alternativas para el desarrollo local.

PARTICIPANTE: Siendo del interior, y de una zona afectada por estos proyectos, pienso que las tareas que se han nombrado han comenzado aquí mismo. Los participantes de este taller podemos convertirnos en un equipo de difusores y multiplicar la información. Para ello es importante que contemos con la información escrita.

PARTICIPANTE: La Red de ONGs, de la que formamos parte, ha discutido este tema y se propone tratarlo más extensamente en su próximo plenario. Pero también se necesita que hayan aportes técnicos para comprender mejor los alcances de estos proyectos y sus efectos en las distintas realidades.

A manera de conclusión

A partir de las exposiciones de los panelistas, que se refirieron a los impactos ambientales y a los impactos socioeconómicos de las plantaciones forestales, surgieron una serie de inquietudes. Especial atención se tuvo respecto a los impactos negativos que podrían ejercer sobre el medio ambiente y a que no es claro su significado en la solución de los problemas del agro uruguayo, ya que incluso podrían agravarlos.

Entre los temas más preocupantes se pusieron de relieve las posibles consecuencias sobre algunos recursos fundamentales:

El agua: se señaló que la gran forestación que se lleva a cabo en la cuenca del Río Santa Lucía podría poner en peligro el abastecimiento de Montevideo.

También se manifestó preocupación por el acuífero de la cuenca del Tacuarembó, donde se están desarrollando extensos cultivos.

Los suelos: se manifestó la amenaza de posibles transformaciones, quizás irreversibles, a causa de las plantaciones a gran escala de especies exóticas.

La biodiversidad: las plantaciones masivas, como todo monocultivo, podrían significar la degradación de ecosistemas nativos y conducir a la extinción de especies.

Puestos de trabajo: si bien uno de los argumentos principales para promover las plantaciones, es su potencial como generadoras de empleo, en realidad se valoró que los empleos que generan no sólo son escasos, sino que se trata de trabajo zafral, informal y que posiblemente será sustituido en gran medida por maquinaria.

Por otra parte, en el plano económico se entendió que no parecía una inversión demasiado ventajosa para el país, y que tanto la exportación de madera en rollizos, tal como se realiza actualmente, como la exportación de chips y celulosa planeada para el futuro, son exportaciones de relativo bajo valor agregado. Para todo este desarrollo ha sido necesario que el país en su conjunto aportara subsidios directos e indirectos para el fomento de las plantaciones. Y ahora las grandes empresas esperan que el Estado -y por lo tanto los ciudadanos- asuma una inversión de cientos de miles de dólares en nuevas carreteras, puentes, instalaciones portuarias para poder exportar esta materia prima.

En resumen el taller se cerró con la convicción que era necesario estudiar más el tema porque se preveen posibles impactos negativos, sin aportar beneficios sociales.

Los grupos asistentes acordaron mantener una coordinación y trabajar sobre el tema considerando el impulso que el gobierno le ha dado al mismo, promoviendo su desarrollo, y a partir de la preocupación de las organizaciones participantes, de cara a la responsabilidad que tienen frente a las personas y poblaciones afectadas y a la sociedad como un todo.

ITEM (Instituto del Tercer Mundo)
REDES (Red de Ecología Social) Amigos de la Tierra

Montevideo 1995

 

Inicio / ¿Qué es? / Actividades / Monte Indígena / Plantaciones / Enlaces / Noticias
Grupo Guayubira
Maldonado 1858 - Montevideo - Uruguay
tel: 413 2989 / fax: 410 0985

guayubira@chasque.net