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NO HAY MEJOR TEORÍA REVOLUCIONARIA QUE LA QUE SURGE DE LAS REVOLUCIONES HECHAS.   RAÚL SENDIC











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ACTO DEL 28 DE ABRIL DE 2004 ELEUTERIO FERNANDEZ HUIDOBRO


ACTO DEL 28 DE ABRIL DE 2004

 

ELEUTERIO FERNANDEZ HUIDOBRO

 

Era la noche del balotaje, último domingo de noviembre de 1999 y volvimos en un auto con algunos compañeros, derrotados. La madrugada del lunes y sin querer nos metimos por la Avenida Giannatassio en una pequeña caravana de festejos de los que habían ganado esa noche: gente humilde, pero nos identificaron porque llevábamos la bandera del F.A.  Como ustedes se pueden imaginar; tuvimos que levantar los vidrios del auto porque llovía saliva torrencialmente: a mí y al Pepe nos decían: “¿ustedes no querían más de lo mismo?, ahora lo van a tener”.

Se equivocaron aquellas bocas, porque no llegamos ni a dos años. En dos años al país lo fundió Jorge Batlle, y también nos decían “ustedes van a ganar el día del golero”.  La última boca que nos insultó y nos gritó eso, me quedó grabada en la memoria: “íbamos a ganar el día del “golero”; sepan ustedes que Stirling fue un formidable golero del Club Sudamérica de la Liga Universitaria, un formidable golero. 

Acá hay compañeros que no me dejan mentir, fueron compañeros de él en la juventud, en sus avatares futbolísticos y esta noche yo pensaba: aquella fue tal vez una profecía, íbamos a ganar el año del golero y el Partido Colorado eligió un golero de candidato a la presidencia. 

Cuando rajó Atchugarry, cuando rajó Sanguinetti y cuando rajó Hierro López, cuando no quiso nadie agarrar viaje de la paliza que muy probablemente este pueblo le propine a cualquier candidato del Partido Colorado, ahí lo vemos al pobre golero, siempre golero atajando las jodas, inclusive las que le tiran de atrás del arco, tratando de no ir a ningún acto donde esté Sanguinetti.  Por algo será.

La izquierda uruguaya hoy como nunca le está pegando a estos gobiernos, y este gobierno lo agarró al Pepe y dicen: “peguen, peguen que cuanto más me peguen yo más le pego a éste” y le están dando al Pepe, tenés que aguantar Pepe, no hay más remedio.

Compañeras y compañeros nosotros estamos hoy, un 28 de abril conmemorando 15 años de la muerte del compañero Sendic, en un tramo histórico de la lucha del pueblo uruguayo y es bueno a veces reflexionar: en este año y tal como las encuestas dicen, es probable que este pueblo y esta izquierda, después de 120 años, 120 años de acumulación histórica, llegue al gobierno.  Es bueno que nos detengamos a reflexionar eso. Desde que llegaron los primeros anarcos, desde que comenzaron a hacer “pininos” las primeras ideas socialistas, comunistas y después troskistas, los primeros sindicatos, las primeras cajas mutuales, han pasado ya más de 120 años de lucha y de combate, en todos los terrenos imaginables y por primera vez en esa marcha de más de un siglo, este pequeño país, encrucijada geopolítica de América, esa izquierda puede llegar al poder.

Y esta fuerza que está reunida acá, el MLN, tiene también 43 años de vida, la tercera parte de esa larga marcha, por lo menos 43 años de vida, desde que algunos empezamos a fundarlo allá por 1961.  En el FA, en el Encuentro Progresista y en la Nueva Mayoría  hoy se aglutina políticamente esa larguísima historia de este pueblo y para que sea posible lo que las encuestas dicen hoy, y para que sea posible lo que puede pasar mañana, fue necesario ese largo camino y hay mucha más gente que hoy no está porque murió luchando en ese camino.  No lo olvidemos nunca.

Entonces, vaya en este abril en el que siempre recordamos a Raúl, que vino del viejo Partido Socialista Uruguayo, nuestro homenaje para ambos.  Vinieron también compañeros del viejo y glorioso Partido Comunista Uruguayo, que tantos mártires le ha dado a este pueblo, vinieron compañeros del anarquismo.  Y para Asamblea Uruguay y la Vertiente Artiguista y la 738 de Nin Novoa y el Partido por la Victoria del Pueblo y la Corriente de Izquierda, y para todas las fuerzas grandes, medianas y chicas que forman hoy esta correntada popular, y a todos sus compañeros que están aquí presentes, desde esta tribuna nuestro homenaje.

Porque nosotros nacimos hace 43 años de ese tronco histórico, no salimos como brote plantado artificialmente en algún laboratorio, no somos embriones concebidos in vitro, sino que fuimos paridos por esa historia larga de esta gloriosa izquierda uruguaya a la que hay que respetar.  Y que no vengan ahora algunos recién llegados a faltarle el respeto a esa larga historia de martirologio y de lucha.

Y en esa larga historia hubo también, aparte de la lucha política partidaria, electoral y otros métodos,  lucha sindical y social, que al decir de un compañero que está escribiendo un libro sobre algunos sindicatos de la década del 40, luego avanzada la del 50, “nuestro movimiento sindical tenía más muertos por las luchas fratricidas que por los tiros de la derecha”. Más muertos por Caín que muertos por el diablo, y eso es parte de nuestra historia.

Los enfrentamientos entre las corrientes sindicales de los partidos de esta gloriosa izquierda, fueron acérrimos, hasta que llega una pléyade de grandes, grandísimos dirigentes políticos y sindicales de este país, entre los que estaba Raúl Sendic, el Pepe D’Elía, Gerardo Cuestas, también Gerardo Gatti, y tantos otros, y logran la proeza, en medio de esos enfrentamientos de tal envergadura, de unir a nuestra clase obrera y a nuestros trabajadores en una sola Central.  Yo los vi, siendo muy joven, a ellos trabajando, y aprendí una magistral lección de estrategia y unidad. Y digo esto para que seamos plenamente conscientes de cómo llegamos aquí adonde estamos hoy parados todos: llegamos a través de esos 120 años de combate, de organización y de lucha, de derrotas y de victorias en el plano político electoral, pero también en el plano sindical y en el plano de las organizaciones sociales. 

Me cuesta mucho, mirando ese pasado, esa vocación estratégica, visionaria de gran calibre político, intelectual y teórico y de gran vocación unitaria, sentir que hoy se insulta a dirigentes sindicales, entre los cuales está nuestra compañera Ivonne Passada, llamando a hacerles un escrache como si fueran enemigos de clase, por una manga de irresponsables que quieren instalar la división en el movimiento obrero y en las organizaciones políticas de nuestro país, haciendo caso omiso a este arribo histórico del pueblo después de 120 años de tránsito a esta crucial encrucijada en la que hoy estamos. 

Vaya por lo tanto mi homenaje a la Central Obrera, a sus dirigentes, a sus sindicatos y también al Frente Amplio, al Encuentro Progresista y a la Nueva Mayoría, y a todas las fuerzas que hoy componen esa correntada popular.  Y esta fuerza no se va a equivocar, no va a confundir al enemigo, sabe bien dónde está el enemigo, porque siempre lo supimos además; y de nosotros nadie podrá esperar que nos dediquemos en nuestras batallas a buscar al enemigo adentro de filas. El enemigo está afuera y enfrente; siempre estuvo afuera y enfrente, y a eso hay que dedicar las energías de nuestro pueblo.

Yo le quiero hacer un homenaje a Lucía que está enferma, a Beate que también está internada, y en ellas a toda una pléyade de compañeros que recientemente se nos han ido: como Alexis Almada, el Viejo Cultelli, Arturo Dubra, el Pato Quartino, Marcos Abelenda.

Alguien escribirá la historia dentro de unos años y así como hoy se leen  las historias de otras épocas y las hazañas de otras épocas, se leerán las de esta época, diferentes pero hazañas al fin, por llegar adonde llegamos, y tal vez no somos conscientes de la hazaña que ustedes han venido protagonizando. Y en ese homenaje, también el homenaje a Raúl Sendic y también homenaje a todas las compañeras y compañeros de la izquierda.

1989, año crucial, un año que fue un nudo: enero en la Argentina el asalto al cuartel de La Tablada y sus repercusiones acá en el Uruguay; febrero, la más grande escisión que haya sufrido el Frente Amplio, el PGP, se fue del Frente Amplio; febrero, muerte de Ferreira Aldunate y plebiscito contra la ley de impunidad; en abril perdimos, y muerte de Raúl Sendic.  Cuántas cosas se anudaron en el año 89 compañeros: nace el MPP, se da ingreso recién entonces al MLN.  Recién entonces, a pesar de que el MLN con su viejo 26 de Marzo en el año 71 y con los votos que recibió Erro y otros, ya era una fuerza electoralmente muy importante.  Nace también Vertiente Artiguista.

Después del 16 de abril del 89, cuando perdimos el referendum, nadie daba un cobre por el F.A.  Ahora se habla de la necesaria renovación de los partidos políticos, poniendo como ejemplo Stirling y Larrañaga, y en aquel año electoral cuando ingresaron y nacieron esas fuerzas, apareció un médico, un novato en la política, oriundo de La Teja, dirigente del Club Progreso.  Y esta fuerza despreciada en aquel entonces, ganó por primera vez las elecciones de la Intendencia Municipal de Montevideo y plantó bandera de Artigas en este bastión. Era y es una fuerza renovada y su máximo dirigente hoy es aquel por el que entonces nadie daba un cobre. No nos olvidemos. Y cuando nos hablan de la necesaria renovación, pensemos que tenemos un candidato a la presidencia nuevito y esta  fuerza va detrás de él que a nadie le quepan dudas. Nosotros jugamos derecho cuando nos jugamos y nos jugamos enteros.  Esta fuerza siempre fue así.

Dos años antes, el 19 de diciembre del 87 en el Estadio Franzini, creo que fue la primera y la última vez que Raúl habló en un acto de masas, y vaya qué acto gigantesco donde también tuvimos con Pepe el honor de hablar.  Planteamos a los cuatro vientos de este país y del mundo la idea del Frente Grande, fuimos duramente criticados y no nos perdonaron ni a Raúl ni a nosotros cuando él todavía vivía.

1987 -al fin de cuentas no hace tanto-, esa idea, ese sueño estratégico hoy está plasmado en la pura y cruda realidad de este pueblo, como también la profecía de un visionario tardó unos cuantos años, pero aquí estamos, presentes hoy, el Frente Amplio, el Encuentro Progresista, la Nueva Mayoría, el MPP y el Espacio 609 hoy son todas variantes de la expresión de ese gigantesco Frente Grande.

Porque en 1980, para salir de la dictadura había una convocatoria nacional: el pueblo uruguayo todo se había autoconvocado en pos de una cacerola o en pos de un NO en el plebiscito para sacar a los milicos de donde estaban, y bastaba golpear una cacerola para que allí se formara un torrente multitudinario.  Era una oportunidad histórica entonces aprovechada en el plebiscito.  Esa convocatoria nacional que muy pocas veces se da en la historia de un pueblo para aglutinar en un gran frente, esa correntada de hacer en ese entonces ya los cambios que el país necesitaba, no se pudo.  No se pudo por incomprensión, por mezquindad, tal vez por poco alcance intelectual, tal vez por demasiado amanecida la idea y demasiado visionarios los compañeros, demasiado adelantados.  Demoró, pero hoy estamos de nuevo ante una gran convocatoria nacional por distintos motivos; esta vez no es una tiranía, ni una dictadura, esta vez es un conjunto de personas que se han adueñado de los partidos tradicionales a lo largo de estos años, y del gobierno y de los gobiernos, terminando por fundir a este país y poner en riesgo su identidad nacional.  Y eso lo siento en carne propia, cada hija y cada hijo de nuestro pueblo hoy sienten que para poder seguir siendo un país tenemos que unirnos para sacar a estos tipos cuanto antes de donde están, como en Brasil.

Ustedes vivieron y protagonizaron las grandes instancias históricas por las que pasó este pueblo: el heroico plebiscito del 13 de diciembre del 92, donde impedimos la privatización de las empresas públicas, único caso en América, donde la política neoliberal de privatizaciones fue detenida por un plebiscito que ganamos 75 % a 25 % por paliza.

Verdaderamente una hazaña como la del 80 de este pueblo y en el campo electoral el triple empate del 94, el invento de reforma constitucional para obligar, obligarnos, a ganar dos veces, ganar la primera vuelta y en el balotaje también.  Un invento que nos impidió ganar el gobierno en el 99, porque ganamos pero después tuvimos que pelear contra todos ellos juntos.

Y entonces, llegamos a este momento crucial en la historia de nuestro país.  Ciento veinte años de lucha, cuarenta y tres de esta fuerza política y muchos del Frente Amplio con desaparecidos, torturados, asesinados, presos, en todas los grupos que componen esta fuerza política que hoy se acerca al gobierno. Todo eso acumulado se anudó en el 2004.  ¿Yo lo elegí? ¿Raúl lo eligió?  ¿Alguien lo eligió?  No, es la historia. Es el topo viejo de la historia que excavó sus túneles o tejió su tela para que, en este momento, cuando en Brasil está Lula, cuando en la Argentina está Kirtchner, los uruguayos tal vez también puedan, además de Montevideo, colocar su bandera artiguista en el bastión del Gobierno. Que no es el poder, pero es el gobierno y es el bastión de muchas otras.

Yo ya lo dije en el Congreso del MPP hace muy poco, felicitando a los compañeros que protagonizaron el Congreso del 98, el del 99 que dio lugar a esta explosión de vitalidad y de vida, esta realidad que hoy es el MPP y el Espacio 609.  Dije que tenemos tres tareas revolucionarias ahora, y estoy hablando ante una audiencia a la que le debo mucho porque como dirigente histórico de esta fuerza, yo fui mariscal de derrotas y ustedes lo saben: fracasamos muchas veces los dirigentes, pero nunca fracasó la base y la militancia, nunca fracasaron ustedes, a los que los convocamos a hazañas, a proezas y a verdaderos imposibles, y estamos acá en esta tribuna porque ustedes nos dejan estar.

Tal vez sean demasiado buenos, ya nos tendrían que haber sustituido, pero recordemos al viejo Mao Tse Tung, aquel poeta de la revolución, que cuando le preguntaron “para qué”, él dijo: “la dinámica de los débiles y de los pueblos débiles es perder, perder y perder hasta el día de la victoria final, y la dinámica de los fuertes es ganar, ganar y ganar hasta el día de su derrota final”.  Pero alguien le dijo “¿qué sentido tiene eso?  ¿Para qué recomenzar la lucha después de cada derrota?  si al fin, ¿para qué comes tú si después cagas?”  “Lo que queda entre el comer y el cagar es la vida, compañeros”.

Y esta es la dinámica de las organizaciones revolucionarias, que me perdone Sanguinetti por las malas palabras. Hay tres tareas revolucionarias, yo no tengo la menor duda de las más revolucionarias que yo haya hecho en mi vida y que mis compañeros hayan hecho en su vida.  Porque cada momento histórico tiene su tarea, y no vengan con excusas ni mimoserías, que yo excusas a lo largo de la vida de los Tupamaros conocí muchas, y las más grandes traiciones, excusas para no estar conocí muchas, tenemos una larga experiencia a esta altura de la vida como para no volver a tropezar con la misma piedra.

En este momento no hay tarea más revolucionaria, que el 27 de junio, ese último domingo dentro de pocas semanas, cuando se abran las urnas aparezca que los que votaron a cualquiera de los grupos del FA en el lema FA-EP-NM son, por lejos, muchísimos más de los que votaron en el lema Partido Nacional, Partido Colorado.  En caso contrario, no se lo van a perdonar a ustedes ni América Latina, ni el mundo, ni la izquierda mundial que los está mirando.

Como ayer hubo que salir a otras cosas, hoy hay que salir a juntar votos, les guste o no les guste a los mimosos y a los exquisitos, los que buscan excusas para quedarse en la casa y no estar nunca cuando las papas queman.  La segunda tarea más revolucionaria, no hay otra, no inventen que no hay, es ganar en la primera vuelta el 31 de octubre por robo, y ese triunfo lo prepara el 27 de junio. Que nadie se equivoque, que es la segunda tarea revolucionaria.  La tercera después es gobernar y gobernar bien, y el único modo es con una cuarta tarea subsidiaria de la que después voy a hablar.  Es de menor cuantía, estas tres son las más importantes, el único modo de gobernar bien, para esta fuerza, con ciento veinte años de historia sin ninguna experiencia de gobierno, es gobernar con el pueblo, con la gente, gobierno de puertas abiertas de par en par, ministerios, Parlamento, intendencias, entes autónomos, de par en par, con el pueblo, descentralizando el poder y la toma de decisiones, para que cuando cometamos errores,  muy probable que cometamos muchos,  nos equivoquemos junto con nuestro pueblo, no como una élite apartada de él. 

Este gobierno, si lo ganamos tendrá que ser eso, el gobierno de nuestro pueblo, con esta fuerza que gobierna para todos, aún aquellos que no nos hayan votado, todavía engañados por los partidos tradicionales.  Esa va a ser la magia, la llave de una buena gestión, de una gestión de esas que nunca nos va a reprochar nuestro pueblo, ni aún cuando nos equivoquemos, porque cuando lo hagamos será junto con la gente. 

Esta es nuestra propuesta, la de esta casa, la del MPP, rumbo al tema de la gestión.  Ahora, ¿cómo hacemos para gobernar con el pueblo?, porque el pueblo no puede ser un viento circunstancial como consecuencia de los sufrimientos padecidos.  Nos vota a nosotros, deja de votar a los partidos tradicionales y después se va para la casa.  Ese torrencial pueblo que muestran las encuestas y que, nosotros vemos en la calle recorriendo el país y lo palpamos en nuestra piel sin necesidad de encuestas, se ha puesto en marcha.

Ese puede ser nada más que un vendaval de entusiasmo para una noche de festejos y después irse para casa.  Ustedes los jóvenes, porque nosotros los viejos ya no vamos a poder, a los que tantas proezas y hazañas les hemos pedido y las cumplieron.  Ustedes y los que no están por culpa de los errores de nosotros los dirigentes, que condujimos a derrotas, pero que estuvimos siempre al lado de los compañeros, ustedes tienen que salir a organizar a la gente. Organizarla microscópicamente, capilarmente, barrio por barrio, manzana por manzana, lugar de trabajo por lugar de trabajo, el Frente Amplio, el Encuentro Progresista y la Nueva Mayoría, esta fuerza, el Espacio 609, el MPP, hoy tienen la capacidad multitudinaria y militante de poder hacer eso si lo quieren hacer.  Y esa es nuestra mayor potencia para ganar en las elecciones. Para que después ese pueblo así organizado, musculoso y vertical de pie, consciente, no aluvión de entusiasmo circunstancial y pasajero en las urnas, exija y pida participar en las decisiones de sus propios asuntos a un gobierno que además le tendrá, si es nuestro, que abrir las puertas de par en par para que participe, decida y asuma la responsabilidad de dirigir su destino. 

Este país puede hacerlo, porque se consiguieron 630.000 firmas bajo amenaza de un nuevo golpe de Estado, recorriendo casa por casa, manzana por manzana, todo este país. Allá en la epopeya en 1986 y en muchos otros plebiscitos lo han hecho, desde los sindicatos, desde las comisiones de fomento, desde los barrios, desde los lugares de trabajo, desde las organizaciones políticas, porque somos nada más que tres millones de habitantes, somos pocos y nos conocemos y acá podemos llegar, si lo queremos, a esa proeza. La cuarta tarea yo diría es de fajina subsidiaria, más bien a cargo de nosotros, aunque el pueblo es también necesario y, mientras estamos en esta batalla estratégica de arte mayor, suena una musiquita de bailanta, de suburbio en las esferas de gobierno, arte menor, chabacanería.  Mientras salimos por las puertas del frente a darle las grandes batallas estratégicas, sentimos que por el fondo están tratando de robarnos. 

Mientras el pueblo uruguayo se apresta y está ya dando esta batalla, nos quieren privatizar cuatro puertos y AFE.  Lo van a hacer, nos quieren privatizar las carteras pesadas de los bancos, PLUNA, la plata de las AFAPs, para poner en marcha la mega concesión, privatizar ANCEL violando el artículo 6 de la ley del 74 que creó ANTEL y poniendo en subasta una banda de celulares violando la derogación del artículo 613 para el que ustedes juntaron firmas.  Y ellos cuando vieron la paliza del plebiscito, lo derogaron y, sin embargo, sin ley que los respalde, llaman a subasta dentro de pocos días.  Quieren privatizar OSE, el agua, nada más ni nada menos para la cual juntamos firmas y manos, y pedimos que todo el pueblo uruguayo vote la reforma constitucional el 31 de octubre, que declara que el agua será siempre para nuestros hijos y para nuestros nietos.  Entonces el ladrón está en el fondo mientras nosotros salimos a la batalla por el frente, armados cono el Quijote de la Mancha de adarga y lanza.  Y vamos a tener que ocuparnos también de esa tarea de fajina y subsidiaria. 

Y termino compañeros diciéndoles a ustedes que el otro día escuché un discurso de Lacalle entero.  Yo escucho, y ustedes me van a tener que hacer un homenaje.  Lo escuché y me convenció.  Dijo tantas cosas lindas en cuanto a lo que va a hacer que tomé nota de varias, que creo que son buenas ideas.  El gran problema de don Lacalle es que, el que lo escucha y le gusta el discurso después le va a preguntar ¿y por qué no lo hizo Doctor? ¿Por qué todo eso que promete no lo hizo, si usted fue presidente, fue gobierno y, en su gobierno no hizo absolutamente nada de lo que dice que va a hacer, sino todo lo contrario?  Y entonces pobre, es poco convincente. 

Y Sanguinetti, el gran estadista uruguayo a quien no visita ni siquiera el candidato a la presidencia del Partido Colorado, Guillermo Stirling, para no quedar pegado, se ocupa ahora del lenguaje del Pepe.  En este momento en que el país debate los programas de gobierno, los balances de los gobiernos habidos, que se apresta a esta histórica jornada electoral, su principal preocupación y la de sus alcahuetes de turno, es el lenguaje del Pepe Mujica.  Y están, como quien dice olfateando los calzoncillos para ver si están limpios, y ocupa la prensa, gran parte de la prensa, el debate acerca de la manera de hablar del Pepe porque es una preocupación de este estadista, que dice que él siempre tuvo buenos modales, tal vez los buenos modales del Escuadrón de la Muerte, cuando por denuncia de Juan Pablo Terra, él no era ajeno a eso.

¡Buenos modales de Sanguinetti! Tal vez los buenos modales de cuando él se presentó a las elecciones y las ganó, con todos los candidatos proscritos o presos, como el caso de Wilson. ¡Buenos modales tenía Sanguinetti!  Hablaba fino pero aplicaba esos modales. Buenos modales cuando le arrancó sin anestesia al pobre Jorge Batlle su brazo derecho.  ¡Buenos modales!

Buenos modales tiene Jorge Batlle, el que dijo hace bien poco que todos los argentinos son ladrones de punta a punta, como presidente de la República. Buenos modales mostró el Partido Colorado.

Esto me hace acordar a un cuento que me contaron ayer. Era una mujer muy mal hablada, y de muy mala vida, según parece. Falleció y llegó al atrio de allá donde estaba San Pedro esperando. Y San Pedro la empezó a interrogar, y ella muy viva, empezó a hablar como Sanguinetti, fino, fino, fino. Utilizaba un lenguaje culto, un lenguaje melifluo, un lenguaje muy educado. San Pedro la escuchaba y al final no pudo más y le dijo: “Mirá, mandate alguna puteada porque si no vas derecho al infierno, no me mientas más”.

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