Movimiento de Liberación Nacional
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NO HAY MEJOR TEORÍA REVOLUCIONARIA QUE LA QUE SURGE DE LAS REVOLUCIONES HECHAS.   RAÚL SENDIC











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ACTO DEL 28 DE ABRIL DE 2004 JOSE MUJICA


 

ACTO 28 DE ABRIL DE 2004

 JOSE MUJICA

 

Compañeros: estábamos recordando con un puñado de viejos y queridos amigos algunas anécdotas de las tantas vividas con Sendic y pensábamos en aquella preocupación expresada tantas veces, contra los papeles, sobre todo contra los documentos y los volantes que en aquellos años cada una de las organizaciones de izquierda largaba contra las otras organizaciones de izquierda. 

Porque tal vez la historia de la izquierda en el mundo, esa lucha constante por una unidad difícil de labrar, y esa lucha congénita contra las enfermedades del sectarismo y el infantilismo que florece en casa, fueron algunos de  nuestros pasos en cada una de nuestras marchas.  Y esa fue una de las razones por las cuales el viejo compañero, tal vez con más tiempo, con más años, con más noches interminables de lucha interna, se oponía a la gestación de lo que un tiempo después fuera nuestra organización.  No quería una nueva disciplina, porque decía: cuando fundas algo creas el anticuerpo, y la cuestión fundamental es el conjunto de la izquierda.

Recordábamos con viejos compañeros su lucha por eliminar la palabra imperialismo yanqui en cuanto documento se sacara, porque ya la gente estaba harta y había que usar otro lenguaje. Recordábamos también su proverbial heterodoxia contra toda la clase intelectual, la cátedra, el rosario del razonamiento dialéctico, y ponía ejemplos, no se andaba con chiquitas, siempre hablaba como en minoría, eternamente solo, tirando la pelota muy adelante. 

Y voy a mencionar otro episodio, porque hay mucha gente joven que busca y olfatea esta historia para su modo de interpretar lo que han sido los últimos 50 años de historia nacional. 

Recuerdo un salón grande en un tiempo preparatorio de una Convención, donde estaba con muy pocos discutiendo contra todos porque sostenía la teoría de que el bloque socialista se iba a pique, y fue el único hombre que he conocido que tuvo el coraje intelectual de plantear eso mucho tiempo antes.  Y no se lo perdonaban, ni siquiera la cátedra cubana se lo perdonaba, pero, él seguía en sus trece.  Mascando un pucho, con su sonrisa y con su lenguaje medio en serio y medio en joda, de paisano.

¿Por qué recuerdo estas cosas que son de tantos años atrás?  Habría que recordar también en el marco de esa heterodoxia, que en tiempos juveniles peleaban por publicar a Rosa Luxemburgo, alguien que fue pecado porque tuvo la osadía de discrepar con Lenin en su tiempo, y vaya que discrepó. 

Entonces resumo: la vida del Bebe es un canto a la libertad en el campo del pensamiento, de los nunca amansados, de los que no transforman las ideas en religión, ni los que las revisan siempre y buscan palpar y palpar la realidad. 

Y para cerrar estos recuerdos.  Algunos compañeros que andaban con él en los montes del Queguay en tiempos difíciles, recuerdan algunas salidas nocturnas del Bebe a conversar con algunos amigos no políticos, amigos que no lo entendían políticamente, que seguramente votaban al Partido Nacional, pero lo querían por su gesto y su compromiso de gaucho.  Arriesgaba desde la hondura del monte, rompía aparentemente cualquier disciplina e iba a hablar con los que consideraba su gente.

Con esa, su gente, veníamos hace unos años una noche, desde Bella Unión en auto, y muertos de hambre paramos en un boliche por Colonia Palma.  Eran las once de la noche y fuimos a comprar un salame y ... estas cosas de la televisión nos hacen conocidos, y el paisano que estaba atrás del mostrador me dice más o menos esto: “Yo lo conozco, yo fui conocido de Sendic.  Por 1954, se bajaba de la ONDA y agarraba acá una jardinera e iba 20 km para adentro, a la casa de Fulano y de Mengano”.  Eran sus tiempos de procurador en la lucha por la organización de los trabajadores rurales.  Un hombre tremendamente sencillo que hubiera costado muchísimo que hablara en algún acto de éstos.  Seguramente, capaz de ir a doscientas ruedas de mate y de fogón.

Por eso, nosotros no practicamos la religión del Bebe. Nosotros aprendimos lo que pudimos con un puñado de viejos compañeros que andan por ahí, el valor de la libertad, del pensamiento contra viento y marea. Y si no hay otro lenguaje y no le gusta a alguna gente culta, mala suerte. Y si hemos ofendido, pedimos disculpas, pero mala suerte.  Genio y figura hasta la sepultura. Porque en estos días, donde la lucha es central, es arrancarle el gobierno a una burocracia politiquera que hace mucho tiempo se apropió de la dirección de los troncos tradicionales de la política, y están calientes porque están perdiendo el partido.  Ellos que son los cultores de la democracia representativa junta-votos, prometedores de cuanta esperanza se pueda subastar, señorones por antonomasia, jamás torcieron un alambre, jamás pasaron una noche de frío, han vivido hasta envejecer en el calentito caldo de la burocracia, bien amamantados prendidos de la verija de la nación.  Y resulta que se escandalizan.

Son unos rostros de piedra.  Pero, en realidad, no se escandalizan de nada, porque fuman adentro de una garrafa.  Las encuestas son la gran preocupación de ellos y todo el razonamiento y la ubicación de su perfil político está en función de las encuestas.  Y, en lugar de discutir ideas, discutir programas, se la agarran con el lenguaje, como si el pueblo estuviera para valorar la cuestión gramatical.  Pero no dicen ni pío de que el kilo de asado lo van a subir, y que hay unos sistemas frigoríficos bastante mafiosos. No más mafiosos de lo que son los sistemas frigoríficos en el mundo entero.  Porque tenemos que ser justos, la actividad de la carne tiene sus características.  Y en lugar de controlar la carne negra que es la que no paga impuesto, y todos los driblings que hace la industria frigorífica en la que tienen a varios para encajarles una multa, hacen que no ven.  Y que digan mañana que no, que griten mañana que estoy diciendo bolazos. Entonces nos encontramos con una campaña electoral que enrieda todo por culpa de las encuestas.  Porque claro, el pueblo es frenteamplista, no los banca ni con desodorante.  Y éstos cuanto más nos dan y nos dan y nos dan, más nos arriman al pueblo frenteamplista. 

Pero la competencia también se enoja, como si fuera culpa nuestra.  Y entonces nos pegan por allá, y nos pegan por acá y nos pegan por el otro lado.  Claro muchachos, hagan cola, hay para todos.  Y esta es la situación política real.  Hay un diario en el día de hoy que nos relaja en tres espacios distintos.  ¿No tienen otra cosa?  ¡Por favor!  Pero tenemos que aceptar el envite, dos platos, tres platos, cuatro platos.  Sabemos que están preocupados y esto no es una calentura, es una decisión de carácter electoral, recomendada.  Hasta el candidato colorado con el que siempre mantuvimos una relación correcta, y yo diría aunque a ustedes les parezca que no, de caballeros, nos sale a pegar también, le dieron la orden, y allá va el pobre hombre: camine a pegar al Pepe. 

Y entonces tenemos que ubicarlo en la cancha.  Si pegan es porque les duele.  Pero a pesar de todo esto, el viejo oficio está allí: sí están prometiendo moros y castillos.  El Dr. Lacalle le va a quitar todos los impuestos a los sueldos, van a rebajar el IVA, van a regalar tiras de asado.  Según Alfie (genial, genial, qué cerebros produce la facultad de Economía del Uruguay), nos acabamos de enterar que el Uruguay es un país neosocialista. ¿Qué te parece?  Y nadie le pidió cuentas. Nadie lo interrogó. ¿Qué quiere decir con eso del neosocialista?.  Y acaba de hacer un nuevo viajecito, fue a preparar la cancha para el nuevo mangazo. Y le preguntan, de 1 a 10 en qué lugar colocaría al Uruguay, y más o menos dice: y, tendría que colocarlo en el 5, pero si se visualiza con profundidad lo que está pasando tendría que colocarlo en 9. ¿Qué te parece? ¿Se dieron cuenta? Entonces nos quejamos por esa rutina lloricona que tiene el pueblo uruguayo. Esta suba de la carne es virtual. Descubren que el pueblo uruguayo, el 1º de mayo es el día que come más asado, y se lo suben justito justito.  Y resisten la importación de carne argentina y de carne brasileña, pero cuando uno entra a averiguar “mire que el ganado no subió más” ¿y quién la está haciendo? Lograron barrer a todos o casi todos los mataderos del Interior, porque “hay que preservar la salud de la gente, estaban carneando en situación irregular.  Hay que salvarle la salud a la gente, por lo tanto hay que eliminar esos focos infecciosos de los mataderos. No desprecian nada, ni el mercado interno, y el gobierno chifla y mira para arriba. No existe, no es gobierno.

Pero eso sí, se ocupan de relajar al Pepe, no se les vaya a ocurrir controlar un poco lo que está pasando con la carne que come el pueblo uruguayo. Eso no. Entonces vamos a asistir a un año de sainete, un año de mentiras, un año bastante hipócrita.

En el Uruguay se juegan varios partidos a la vez, queridos amigos.  Primero arrancarles el gobierno; segundo investigarlos hasta a los nietos. Porque la verdadera bronca es que saben que hay gente que va a andar como Menem. Porque es demasiado lo que han hecho en el Uruguay; y lo que han hecho no es ni de izquierda ni de derecha, ni de centro. Es otra historia.

Hay una hilera de pleitos esperando, que tendrá que pagar en el futuro el pueblo uruguayo, consecuencias de lo que pasó con la historia bancaria. Hay una investigación hecha en el Parlamento, cientos, miles de hojas en manos de los abogados reclamantes. Sobrarán argumentos para demostrar la responsabilidad del Estado, es decir de ellos. Y hay decretos olvidados de tiempos de Lacalle: que el funcionario público que le hace perder recursos o bienes a la Nación puede ser convocado para que responda con sus bienes materiales. Saben lo que está en juego, pero además hay 3.000 puestos de confianza en la burocracia del Estado. Hay además la historia de los contratos de obra y muchísimas licitaciones.

Hace rato que perdieron el camino de la vergüenza, porque no fustigo los errores en las opciones políticas, cuando la cosa puede ser francamente entreverada. Lo que fustigamos es la notoria mala fe, mala entraña con que se han resuelto problemas capitales para el futuro de la sociedad uruguaya.

Entonces van lejos y hablan de programas, de lo que van a hacer...

Y a veces dicen cosas de programa con las que estamos de acuerdo, descubren el agujero del mate. Pero la gran pregunta ¿si han estado en el gobierno, por qué no lo han hecho? ¡Déjense de joder!  Entonces todo esto está en juego.

Pero reconozcamos el oficio de trampear la realidad. El Dr. Sanguinetti logró en el año 99 disimular el peso de la crisis que ya se precipitaba sobre el Uruguay, endeudando y endeudando y aumentando el déficit fiscal. Se quedó de brazos cruzados cuando Brasil devaluó, una decisión que terminó siendo criminal para la historia del pueblo uruguayo. Porque ella es la antesala de la destrucción que vino después. Y eso es lo que cuenta. Pero no lo hemos sentido ni a él ni a sus adláteres ni una pizca de autocrítica: nos equivocamos. Y entonces uno ve estas cosas.

Yo sé que en la cátedra de Economía están ofendidos con el Pepe. Pero el Pepe está ofendido con los economistas. Porque vamos a hacer un poco de historia. Hace muchos años que ponen en el Ministerio de Economía lo más granado: Bensión era grado 5, Davrieux es grado 5, lo más granado de la economía.  La economía es prácticamente el argot permanente con que nos pudren y nos pudren en cada uno de los informativos. Editoriales sesudos, simposios, encuentros con las patronales, con el comercio, con la Cámara de Industria, con la sociedad de Marketing, etc.  Conferencias internacionales, miles de estudiantes de economía. Pero cuando todo se viene abajo, ninguno agarra y tienen que inventar un abogado para que apechugue en el Ministerio de Economía en medio del vendaval. Y uno se pregunta por qué no agarró viaje fulano, mengano, zutano que nos tienen podridos haciendo editoriales y dando recomendaciones.

Nunca hemos estado tan pobres y arruinados. Nunca hemos estado tan devastados, nunca hemos tenido tanta cátedra en materia económica. De Faroppa para acá ha sido un desastre. Lástima que ese viejo no se pueda clonar.

¿Qué nos está pasando? Estamos reduciendo la economía a un conjunto de recetas, y separando la economía de la política.  Son visiones francamente abstrusas. ¿Qué nos está pasando? ¿Tendremos que poner de economista a Doña María? ¿Cómo puede ser que el Uruguay, un país agro exportador ponga ministros de Economía que cuando uno va a discutir lo primero que le dicen: ah, yo de campo no entiendo nada? ¿Y qué estás haciendo, si el 80% de las exportaciones en el Uruguay tienen origen agropecuario? ¿qué estás haciendo en el Ministerio de Economía?

Es por esto que hemos dicho que la lucha es por un país decente, un país coherente, que no va a solucionar todos los problemas, ni mucho menos tocar el cielo con la mano. Pero es fundamental porque ya no tiene justificación. Hay gurises con anemia crónica que pagarán para siempre esa circunstancia. Y esto está creciendo. Y es porque no comen carne, y a nadie se le ha ocurrido ponerle un poco de hierro a la harina que costaría chirolas.

Al gobierno, que aumenta la carne y no quiere importar, ni se le ocurre propender a las formas alternativas que puede generar, como está generando en otras sociedades la soja como alimento proteico, que no es tampoco tocar el cielo con las manos. Pero hay que preocuparse por la gente de carne y hueso. En primer término por los pobres. ¿Por qué no van a los boliches de la periferia de Montevideo? Verán kilos de yerba en paquetitos de 100 gramos descompuestos, los huevos vendidos de a uno, de a dos. ¿Por qué no van?  Esa es la situación.

Estuve en un boliche anteanoche, frente al Cementerio del Cerro. Entró una piba pequeña con $10 a comprar huevos y $6 de queso rallado. Y eso se repite y se repite. ¿Adónde viven los políticos? ¿Por qué en lugar de andar gateando no conocen la peripecia de nuestra sociedad y de nuestro pueblo? Porque por jodidos que estemos, si hay vergüenza, algo se puede hacer. Entonces, el peor ciego es el que no quiere ver y no hay otro camino que el camino de la decisión política y colectiva: ¡¡SACARLOS!! Sacarlos, juntarnos para sacarlos.

Pero tienen que entender, y tenemos que entender que triunfar en un evento electoral produce mucha oportunidad, y seguramente una noche de mucha alegría, pero es un compromiso de carácter histórico. Dije al principio, y por algo lo dije, que nuestra enfermedad es el sectarismo y el infantilismo. El creer que se puede pechar con la realidad porque sí, porque estoy convencido, porque tenemos razón. Sin ver que una sociedad y la marcha económica de una sociedad es un problema terriblemente complejo y que si fracasas en el campo del guiso podrás gritar todo lo que quieras y getear en las calles, pero las masas te dan la espalda . Por lo tanto hay que tener la inteligencia y la flexibilidad de hacer andar la economía del país a partir de lo que es y cómo está, y no con sueños, porque no hay tiempo para los sueños. La gente pide realizaciones al otro día. No nosotros, los cascoteados y viejos militantes, sino el pueblo, el pueblo-masa que es lo único que inclina la balanza a favor o en contra. Y que hay que ganarlo palmo a palmo. Pero que si bien el hombre no vive sólo de pan, mucho menos vive sin pan. Y si cometemos la gilada de permitir que se destroce la economía, corremos el riesgo de durar lo que un lirio, es decir de transformar en un fracaso una acumulación y un triunfo de carácter histórico.

Por eso hay que marchar con la inteligencia de respetar todo aquello que puede hacer andar la parte sana de la economía y la parte sana de la economía es la que, como el dedo de Dios, multiplica los panes y los peces: la producción.

Y ahí va a jugar la plusvalía y ahí una clase va a medrar con el sudor de otra. No tenemos que disimular nada. Las cosas son como son.  No es lo mismo el capitalismo de Haití que el capitalismo de Suecia. No pongamos todo dentro de una bolsa. En todas partes está teóricamente la explotación del hombre por el hombre. Pero acá hay que resolver problemas previos, casi de derechos humanos. Para la inmensa mayoría de nuestra gente es darle la espalda a la necesidad concreta y realizable de los problemas elementales del hoy, es darle la espalda a la historia. Porque de lo contrario quedamos garganteando en un boliche sin la cosa más importante: las masas que deciden, porque las masas son Sancho, porque las masas tienen en su corazón una cuota de egoísmo santo. Primero el nido, primero los purretes, después se puede entrar a cultivar lo otro. Y no le pidas al hombre y a la mujer lo que el hombre y la mujer no te pueden dar. Pero si sabes entenderlo y respetarlo, al final del trillo, entreverados, pueden haber muchos héroes. Entiéndelos. Tienes que entenderlo como proceso vital, no se llega a los escalones finales de la escalera sin afirmarse en los primeros.

El concepto de Liberación Nacional  por el cual se fundó esta casa, no es un concepto equivalente a socialismo, es una etapa previa para enriquecer la sociedad en su infraestructura material y económica y en el campo cultural. Porque no habrá jamás socialismo con pueblos semianalfabetos, idiotizados en el marco de la sociedad de consumo. No abdicar de nada. Pero no estamos para mentir y para boberías en medio de un pequeño país. Un país fértil y rico, en medio de la última reserva agrícola que le queda a la humanidad en un tiempo donde el imperio anda suelto, en un mundo unipolar. No, las cosas hay que llamarlas como son.

Y además, junto con el Bebe y con tantos otros, somos hijos de un tiempo y nuestras ideas estaban recortadas, generadas en medio del drama de ese tiempo. También aprendimos por el camino de la derrota, cargamos en nuestra mochila con la derrota del mayor experimento fenomenal del punto de vista político y sociológico que ha hecho el hombre arriba de la tierra. Y cargamos con ese fracaso, no con la intención de repetir los mismos caminos, sino de ayudar a alumbrar nuevos caminos. Porque la humanidad será, encontrará la convivencia donde lo mío y lo tuyo no nos separe, o tal vez este mono gregario y complicado comprometerá su propia existencia arriba del planeta.

Por eso compañeros, cuando vamos a una batalla de carácter electoral porque la historia lo ha querido así, y peleamos en cancha abierta y convocamos a la mayor cantidad posible del pueblo blanco y del pueblo colorado, y les recomendamos a nuestros compañeros que no hay que andar barajando en la izquierda, no son tiempos de rascarnos el ombligo ni de andar intercambiando figuritas, hay que pelearlos con los recursos de ellos. Cada uno que le arranco son dos, uno que viene para acá y uno menos que tienen ellos.

Y es así nuestro camino de acumulación de fuerzas. Por eso, mañana vamos a Tupambaé, a Fray Marcos, a Melo, a Río Branco, a la cueva del tigre a pelearles en su cancha con sus propios recursos, porque sus propios recursos son hermanos. Hasta ayer no más, votaron en contra y aprendieron la amarga lección que les dio este gobierno.

¿Y quiénes somos nosotros para escupirlos, para despreciarlos y generar ese tufo aristocrático de izquierda que se coloca muy bien ahora porque estamos por ganar?  ¿Y cómo vamos a ganar, con qué vamos a ganar? Porque nuestra tarea es agrandar la cancha, y multiplicar la potencialidad de esta columna, porque habrá que reconstruir el país. Primer escalón: reconstruir su infraestructura material, su sentido del ahorro. La lucha por sacarse una deuda que nos acogota, que se llama el legado que nos han dejado éstos. Han hipotecado hasta nuestros nietos, total si la cosa se pone fea, se la toman. Y viven de turistas, dando conferencias en el campo internacional, sobre la cultura y todas esas yerbas.

Pero nosotros vamos a quedarnos, a morir en las esquinas con nuestro pueblo. Hasta el último cartucho y hasta el último aliento. Porque la vida no tiene sentido si no es en el compromiso por cambiar la suerte de la gente. Por esto, gracias a la lucha, gracias a los cientos y miles de luchadores que acumularon una cultura, que se llenaron de errores para que pudiéramos aprender algo y tener el coraje de cometer nuestros propios errores, para que los que vengan luego de nosotros aprendan de nuestros huesos y de nuestros escombros. Porque la lucha no termina nunca. Y no termina nunca porque la condición humana es la lucha por la libertad y el progreso. Y porque mi generación, mi tiempo, 69 años, carga con una culpa histórica: haber dilapidado o tendido a dilapidar la enorme acumulación que hicieron nuestros bisabuelos. Y correr el peligro de legarles a nuestros nietos cuentas de nuestro presente. Siento la angustia del fracaso generacional en la brutal negativa que se les deja a los gurises que están viniendo. La responsabilidad de haber contribuido a convocarlos a la vida, pero dejarles la vida comprometida. Por eso en el pago de esa deuda generacional, cuanto aliento nos quede será para esa lucha, y no hablo en tono personal, hablo de toda una guardia vieja que con el paso de los días se va desfibrando por el mundo.

Pero tengan presente queridos compañeros que con la misma fuerza juvenil que atropellamos un tiempo con la idea de cambiar el mundo y cambiar la realidad rotundamente, y nos estrellamos una y otra vez, nos volvimos a levantar tal vez con un poco más de sabiduría por haber envejecido en medio de los tumbos. Y con la misma juventud en el garguero de aquellos viejos compromisos.

Vamos a emprender esta tarea que va a ser el ganarnos el derecho a bailar con la más fea. Pero con esta condición: después vendrá la lucha de ustedes, los más jóvenes, y estaremos contentos si hay brazos jóvenes que se comprometan con la vida.

Por eso, a pesar de todos los pesares, de todos los dolores, de todas las flaquezas, de todas las trampas, de todas las mezquindades, de todas las pequeñeces: GRACIAS A LA VIDA.

Gracias compañeros

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