La vueltas del gobierno
Alcanzadas las firmas necesarias para interponer el recurso del
plebiscito, legisladores de la coalición y el doctor Batlle hicieron declaraciones
contradictorias sobre lo que deben hacer de ahora en adelante. El senador Larrañaga
declaró que tendría que derogarse, lisa y llanamente, los artículos 612 y 613; el
senador Gallinal opinó que deben contarse las firmas y, en caso de que haya más de 600
mil, hay que realizar el plebiscito y defender en las urnas lo que defendieron en el
Parlamento: dijo que no está de acuerdo con suspender el plebiscito porque las encuestas
indiquen que lo van a perder, que ellos ya perdieron un plebiscito importante en 1992,
pero que estaban convencidos que había que hacerlo y confrontaron con los que tenían
otra opinión; Jorge Batlle, en cambio, sostuvo que hay que derogar los artículos 612 y
613, y presentar otro proyecto que sustituya el 613, pero que mantenga su espíritu.
Respecto a ANCAP, el presidente afirmó que hay que derogar los artículos aprobados y, en
su lugar, adelantar los plazos de la desmonopolización para importar combustibles para el
2004.
Las diferencias entre los socios de la coalición hay que buscarlas en el origen de los
artículos 612 y 613 en la ley de presupuesto. Los colorados, sabiendo que se iban a
licitar dos líneas de telefonía celular -venta lisa y llana-, sólo aspiraban a aprobar
el cambio en la Carta Orgánica de ANTEL, contenido en el artículo 613. Los blancos le
impusieron a sus socios la posibilidad de asociar ANCEL con la iniciativa privada, lo que
está contenido en el artículo 612. Los colorados, que partían de la base de que ello y
nada era lo mismo, pues nadie se iba a plantear asociarse con una empresa estatal y
compartir ganancias, cuando podía comprar un banda de telefonía celular e instalar una
empresa que compitiera con el Estado, aceptaron el planteo de los blancos y se aprobó el
artículo 612: un artículo
que no significa nada. Por ello, ahora, no tienen inconveniente en derogarlo y volver a
plantear, bajo otra forma, el cambio de la Carta Orgánica de ANTEL.
Con ello se evitan la derrota por paliza y mantienen lo único que desde un principio les
interesa.
Larrañaga se para desde otro punto de vista, distinto al de Gallinal, y plantea lo que el
sentido común indica: obtenidas las firmas, es más fácil obtener los votos necesarios
para la derogación y se adelanta a los resultados previsibles. Se evitan los gastos y,
sobre todo, se evita una derrota política descomunal.
Las contradicciones existentes permiten dudar del acuerdo unánime alrededor de las
afirmaciones realizadas. Por otra parte, el martes 18 de marzo se produjo el lanzamiento
de la campaña para obtener las firmas para derogar los artículos que permiten la
asociación de ANCAP con las empresas privadas.
Tuvo mucho más fuerza que el lanzamiento de la campaña por la derogación de los
artículos 612 y 613. Participaron José D'Elía, Tabaré Vázquez, Nin Novoa, Riet
Correa, Hugo De Mello, presidente de la Federación ANCAP, Víctor Fernández, presidente
de FUCVAM Mariano Arana, Aramir Silva, productor
rural . y posteriormente firmaron, entre otros, Jorge Lerena, el atleta ciego que
representa a Uruguay en los juegos paralímpicos, Lágrima Ríos, Pedro Grafigna, María
Julia Muñoz. Y todo hace prever que las firmas para ANCAP se van a reunir con mayor
facilidad que en la ocasión anterior.
El planteo que se impone entre los impulsores del referéndum es el de, diga lo que diga
el gobierno y sus socios de la coalición, poner el mayor esfuerzo en la recolección de
firmas, sin dejarse distraer ni entretener con declaraciones sobre la posible derogación
parlamentaria. Y, consecuentes con
ello, poner la mayor fuerza militante en la calle y juntar la mayor cantidad de firmas
posible. Seguir trabajando y militando, acumulando cotidianamente, como si nada se hubiera
afirmado por parte de los voceros del gobierno.
Esa es la posición más razonable: no ponerse a especular ni esperar a ver qué hacen
para después actuar. Está decidido trabajar para juntar 600 ó 700 mil firmas y hay que
hacerlo desde ya. Así como, respecto al plebiscito sobre ANCEL, exigir a la Corte
Electoral un pronunciamiento sobre las firmas
presentadas dentro de los plazos establecidos.
Por lo demás, el gobierno no encuentra acomodo, empiezan a aparecer contradicciones
dentro del Partido Colorado, con el Partido Nacional y las contradicciones se multiplican
dentro del Partido Nacional. Las consecuencias de la política económica, el malestar de
la gente y el rechazo popular, golpea a los responsables del gobierno y profundiza las
contradicciones. Y lo mismo sucede con la percepción que tienen sobre el plebiscito:
derogar, modificar, pelear en las urnas, echarle las culpas a
los otros.
21 de marzo de 2002 |