Páginas de historia dehoniana

 

NOTAS DE VIAJE DEL P. DEHON
SOBRE EL URUGUAY

 

Empezamos estas notas sobre la Presencia dehoniana en el Uruguay con la «prehistoria», es decir con la visita del mismo p. León Dehon, realizada hace casi 100 años, en diciembre de 1906. Es un documento histórico excepcional que tenemos, tanto en las notas manuscritas de «Notes Quotidiennes», como en el libro «Mille lieues dans l’Amérique du Sud», publicado en 1909 en Bélgica.

Más que un tradicional diario de viaje el p. Dehon recopila en estas notas no sólo sus impresiones, sino muchos comentarios y datos que solía recoger en sus viajes. Sin embargo, sabía evaluar todo este material y ponderarlo debidamente en sus notas como vemos a propósito de un juicio negativo de un tal Verhaeren, sobre los 40 años de guerra civil en Uruguay. Los datos de estas crónicas de viaje son muy minuciosos y sorprendentemente precisos para un viajero que se desplazaba por miles de leguas con un ritmo de viaje muy intenso. En Uruguay permaneció sólo un día, pero pudo llenar dos capítulos de su libro. Seguramente a partir de estas anotaciones se podrían ampliar varios temas y lograr hacer algunas investigaciones interesantes sobre la vida en nuestro país en la primera década del siglo XX.

VISITA A MONTEVIDEO

El día 14 (de diciembre de 1906) llegada a Montevideo. El puerto se está ampliando: se construyen muelles, rompeolas, dársenas. Se extenderá a lo largo un dique de reparo, para que los buques estén protegidos contra el oleaje del sur.

Montevideo data sólo del siglo XVIII. La fundaron algunos colonos provenientes de Galicia y de Las Canarias, en el año 1726.

Comenzó a desarrollarse después de la apertura de su puerto al libre comercio, en el año 1778. Desde el año 1842 a 1852 sostuvo un largo sitio contra los Platenses o Argentinos, que querían conquistarla. Tenía 3.000 almas hace un siglo. Ahora tiene 300.000.

Está bien ubicada, sobre una elevada península. Cerca de ella, del otro lado del puerto, se eleva el Cerro, la colina de 148 metros de altura que dio motivo al nombre de la ciudad: Montevideo.

Es una de las ciudades americanas de aspecto más agradable. Edificada en pendiente, sobre los flancos de la colina peninsular, domina un bello horizonte y goza de frescas brisas del mar.

Sus casas escalan como un anfiteatro, cubiertas todas por terrazas, desde donde se domina el puerto, y la bahía. Las mansiones más suntuosas tienen "miradores", terrazas cubiertas que protegen a los espectadores del sol y de la lluvia. Es una ciudad española. El espacio interior de las casas o "patio", verdea en arbustos humedecidos por el agua que salpican las fuentes. Algunos edificios son hermosos: los bancos, los teatros, la bolsa, se levantan en la parte baja del promontorio urbanizado. Las calles son animadas como las de las ciudades europeas. Por el movimiento de sus ómnibus y de sus tranvías Montevideo rivaliza con Río de Janeiro y supera relativamente a París. La ciudad está rodeada de buenos campos y de playas. Las fábricas de conservas de carne están al pie del Cerro.

Numerosos vascos se dedican a los trabajos de jardinería y tienen admirables viveros.

Visita a los padres de Betharam; ellos tienen allí un gran colegio y una iglesia pública. En la sede de los Oblatos de San Francisco de Sales, encontré al
p. Gislain, un nativo de Dijon, que conoció a nuestros misioneros de Quito. Se ofreció para hacerme recorrer toda la ciudad hasta Pocitos, una linda playa para baños de mar. Los Oblatos se encargan de la Visitación, donde estuve de visita. El seminario está en manos de los Jesuitas. Ellos tienen allí una gran iglesia pública. La Catedral del siglo XVIII, es bastante imponente. En la Iglesia de San Francisco hay una devoción popular al Ecce Homo, a "Jesus passo".

El Uruguay tiene obras nuestras: círculos católicos, conferencias de San Vicente de Paul.

En Montevideo los hospitales son grandiosos y están ricamente dotados. El hospital general, con más de 600 enfermos, está confiado a las hermanas italianas de Nuestra Señora del Huerto. Son en su mayoría genovesas. Ellas tienen a su cuidado también el ‘manicomio’ u hospital de locos, un gran palacio, con un parque de 18 hectáreas. El hospicio de indigentes está a cargo de las Hermanas de la Caridad, que tienen allí escuelas anexas.

También tiene Montevideo dominicos dedicados a la docencia. Algunos capuchinos italianos han llegado igualmente para trabajar allí. Fundaron un colegio. Esto les permite vivir en este país. Las Hermanas del Buen Pastor tienen un refugio, y seguramente me olvido además de otras obras.

Hay diversas asociaciones de caridad, para hombres y mujeres. Las Hermanas de la Caridad tienen clases gratuitas con centenares de alumnas.

Los salesianos de Don Bosco tienen un gran colegio en Villa Colón, no lejos de Montevideo. Tienen allí una gran propiedad con bellas avenidas de eucaliptos. Dirigen un observatorio que los honra. También tienen a su cargo parroquias y misiones en poblaciones de la zona.

La capital del Uruguay tiene un buen número de masones y de libres pensadores. En general, no gozan de buena fama.

La capital tiene un arzobispo. Dos obispados más fueron erigidos, pero no tienen titulares porque el gobierno no colabora en hacer lo necesario para su organización temporal. El mercado de Montevideo tiene todos los frutos y legumbres: duraznos, frutillas, cerezas, espárragos. En el puerto me encuentro con uno de nuestros distinguidos compatriotas, el hijo de un general con mando en Dijon; va a estudiar los grandes cultivos de la Argentina.

 

 

LA CULTURA, EL CLIMA, LA POBLACIÓN DEL URUGUAY

 

El Uruguay tiene el mismo relieve que el sur de Brasil, con el cual tiene mucha afinidad.

Sus montañas no se elevan más de 600 metros. Tiene muchas cadenas paralelas, que descienden hacia el sur. Los valles tienen vías de ferrocarril que se empalman con las de Brasil.

En el norte, las rocas, son principalmente, granitos, gneis y capas de material eruptivo desplegadas sobre otras formaciones.

En estas regiones se encuentran yacimientos auríferos, plomo, cobre y las ágatas y amatistas que alimentan los talleres de piedras preciosas de la capital.

Los "campos", llanuras irregulares, se extienden al pie de las colinas.

Montevideo, por hallarse a una latitud que corresponde más o menos a la de Argel, presenta ya una alternancia normal de las estaciones; sin embargo, el invierno es tan suave que los habitantes solamente diferencian una mitad cálida del año (octubre - abril) y una mitad fresca (mayo - setiembre).

Sucede a veces, pero bastante raramente, que el termómetro descienda bajo cero, por efecto de la radiación que se produce bajo un cielo claro.

El mes más frío, el de julio, corresponde por la temperatura, al de abril en París.

Sobre el litoral, el viento del sudeste, que es el alisio normal de esta región, sopla casi constantemente en la estación cálida.

Durante la estación fresca, se ve interrumpido a menudo por el viento norte o por el "pampero" que sopla del
sudoeste y que renueva y purifica la atmósfera.

 

El Uruguay ya no tiene la riqueza de "flora" que persiste en las regiones meridionales del Brasil. Las palmeras salvajes se ven todavía en las riberas y en las islas del Uruguay, al lado de los bambúes brasileños; pero la gran selva se enrarece en el interior y ya no presenta esa maravillosa variedad de esencias que la caracteriza en los "mattos" del Brasil. Las lianas ya no se entrelazan en los árboles. La araucaria de los "campos" también desapareció.

Hacia el norte, se extienden las planicies rasas, sin vegetación arborescente, o dominadas, en algún repliegue del suelo, por un ombú solitario, el árbol de la pampa rioplatense.

 

La población del Uruguay crece muy rápidamente. Se duplicó en un período de 18 años.

Los italianos ocupan el primer puesto entre los inmigrantes, después vienen los españoles, los brasileños, los argentinos y los vascos franceses.

En lo que concierne a la instrucción pública, el Uruguay le gana mucho a sus dos vecinos, Brasil y Argentina. Varias sociedades sostienen escuelas libres. La capital tiene una buena universidad y colegios.

En cuanto a la religión, casi toda la población es católica, pero la libertad religiosa es completa. Los católicos temen por el porvenir, a causa del rápido desarrollo de la masonería. En 1889, en el censo de Montevideo, alrededor de 10.000 habitantes se declararon libres pensadores o sin religión.

Mis misioneros de Brasil me habían dicho que los entierros de niños son fiestas para las familias, en vez de días de duelo. Es la entrada de un ángel al cielo. La Iglesia hace funerales de blanco y canta la Misa de los ángeles. Este aspecto de nuestra liturgia se exagera en el Uruguay y en la Argentina.

Allí los entierros de niños son fiestas insensatas con comida, música y bailes. Se reúnen las familias, los vecinos, los amigos lejanos y mientras el pequeño cadáver, vestido de blanco, descansa sobre una camita, se danza y se canta. La fiesta dura a menudo varios días. Los amigos toman prestado el cadáver pequeño para hacer un baile, por su cuenta. Es una suerte si la fiesta acaba sin escenas de embriaguez, ni de riñas sangrientas. Esta fiesta se llama el "velorio" y también entierro de un vivo, en oposición al entierro de un muerto.

(Se puede leer la descripción de Ernest Michel, página 129, o en Romain D’Aurignac quien ha cargado fuertemente las tintas con su descripción de novelista).

 

LA POLÍTICA Y LA ECONOMÍA DEL URUGUAY

 

El gobierno de Uruguay está modelado sobre un tipo común al de las otras repúblicas hispanoamericanas. La Constitución es bastante superior a la nuestra (la francesa) que por otro lado puede considerarse la peor de todas. Obliga al gobierno a sostener la religión católica, permitiendo al mismo tiempo que cada uno viva como quiera. Nosotros estamos a cien millas de eso. Para votar, hay que saber leer y escribir, pagar los impuestos y no ser vagabundo ni borracho. Entre nosotros los ignorantes, los mendigos y los ebrios votan a cualquiera.

En ninguno de estos países, la validez de las elecciones es avalada por la ‘Mayoría’ del cuerpo legislativo. Entre nosotros esta Mayoría es juez en su propia causa, lo que contraría uno de los primeros principios del derecho natural. Uruguay tiene dos cámaras y un presidente.

Desgraciadamente en estos estados de América del Sur, la constitución buena en sí misma, es violada a menudo. La fuerza, la astucia, las finanzas, han decidido no pocas veces el éxito de los partidos. Son países nuevos donde la educación política no se ha completado.

Frecuentemente los recursos considerables producidos por las tarifas aduaneras fueron empleados en cosas muy distintas del bien público. Las recaudaciones futuras han sido hipotecadas por préstamos que cargan al país de deudas que no se pueden pagar. Como promedio, de 1880 a 1890, las recaudaciones anuales han sido de 57 millones de francos y los gastos de 85 millones.

 

La agricultura y la industria del pastoreo constituyen las riquezas de la "Banda Oriental", el nombre que los uruguayos dan a su país. El número de vacunos asciende a 5 millones y los ovinos a 14 millones. Cada año se matan más de un millón de animales, para el consumo local o para exportación de carnes, cueros y otros productos.

Esta exportación asciende aproximadamente a 200 millones de francos.

La matanza de animales, en los "saladeros" (establecimientos para salar carnes) se hace metódicamente. Una sabia división del trabajo y una maquinaria perfecta regulan toda la operación. Los animales entran al recinto del matadero y sobre cada uno de ellos se abate, sucesivamente, el "lazo" fatal, cuyas extremidades están unidas a un engranaje movido a vapor. La vaca arrastrada a un estrecho pasadizo, se ve atrapada por una barrera donde está el matarife; su cabeza se detiene un momento contra la madera y el golpe se descarga, cortando la columna vertebral.

La masa palpitante cae sobre una vagoneta que rueda por impulsos sucesivos y por etapas, delante de los obreros, cortadores de cabeza, desolladores, sangradores, destripadores, y pronto la carne, todavía estremecida cuelga de los ganchos de la fábrica, a menos que se la arroje a las calderas donde se hace la separación de la grasa y de los huesos.

Operaciones químicas más delicadas se emplean para dosificar los distintos ingredientes que entran en la composición del extracto de carne. Todo se utiliza en los grandes saladeros, los cueros, el cebo, los huesos y los restos de todo tipo transformados en abono. El Uruguay cuenta con aproximadamente 25 establecimientos de esta clase.

Cerca de Montevideo, al pie del Cerro, se encuentra el establecimiento "Cibils", tan conocido en Europa. Montañas de carne se secan, se salan y se envían a Brasil, Chile y otras regiones. Como en los otros saladeros, todo se aprovecha: pieles, huesos, grasa de animales.

Más de 100.000 animales se inmolan y se fraccionan allí en un año.

La sal viene de Cádiz. Se cortan fácilmente 60 vacas par hora.

Un poco más lejos, a orillas del río, en Fray Bentos, está el establecimiento Liebig, fundado en 1864. Es el más grande que existe. Ocupa más de mil obreros y se faenan anualmente más de 200.000 cabezas de ganado. Allí se produce el extracto de carne, lenguas en conserva, harina de carne, etc. Este establecimiento exporta por 10 millones de francos al año.

El conjunto de saladeros del Uruguay sacrifica cerca de 700.000 bestias por año, sin contar las ovejas. El país también produce vino y aceite. Sus vinos "nacionales" son muy estimados.

 

Tendré mucho cuidado de alabar al Uruguay sin reservas, pero todo lo que pueda decir será una apología en comparación con lo que se escribía treinta años atrás:

Escribía Verhaeren: "Sólo un protectorado podrá salvar al Uruguay. Cuando alguien pone de manifiesto que es incapaz de administrar sus bienes, se le prohíbe hacerlo.

Cuando un pueblo que cumple 45 años de existencia ha pasado 40 años en guerras civiles, merece que se le declare incapaz de conducirse por sí mismo y se le debe imponer un tutor: este es el caso del pueblo oriental la clásica tierra de los ‘pronunciamientos’ constantemente perturbada por luchas sangrientas entre el partido de los blancos y el de los colorados.

Los registros de la deuda pública del Uruguay son pruebas auténticas del resultado de estas luchas que han esterilizado las fuerzas vivas de la nación y demuestran la imposibilidad de que conserve su autonomía. Así, en 1800, el valor nominal de esta deuda era de 2 millones de piastras o 10 millones de francos; en 1868 alcanzaba a 23 millones de piastras. En 1871, luego de interminables guerras civiles, esa cifra se había duplicado en abundancia. Y en 1877, se eleva a 66 millones de piastras.

Ahora bien, resulta de documentos auténticos, que de esos 66 millones de piastras a los que llega la deuda pública de un país de 450.000 habitantes, 42 millones fueron empleados directamente en los gastos de la guerra civil. Si se deducen del resto los costos de las comisiones y de los intereses, se verá que ninguna parte del préstamo sirvió para obras útiles al país, donde está todo por hacerse: rutas, ferrocarriles, puerto, colonización. La deuda es entonces, el pasivo de las revueltas que alguien adorna con el pomposo nombre de revoluciones.

¿Qué se puede decir de la riqueza individual destruida por la guerra civil y de la desorganización general que resulta de ella? Las ‘revoluciones’ en Uruguay no han servido nada más que para enriquecer a sus oficiales. Esta república tiene un ejército compuesto por 1.252 infantes, 474 soldados de caballería, 260 artilleros: o sea 1.986 soldados. Para los cuales hay 16 generales, 36 coroneles, 100 tenientes coroneles, 184 mayores, 771 capitanes y tenientes: o sea 1.107 oficiales".

 

La República Oriental del Uruguay evidentemente se ha vuelto juiciosa. Se habla sin embargo, aun en este mismo momento de la probabilidad de una próxima revolución".

 

Capítulos 39 y 40 del libro

"Mille lieues dans l’Amérique du Sud"

 

.

CRÓNICAS DE LA PRESENCIA DEHONIANA EN EL URUGUAY (1)

 

Empezamos estas notas sobre la presencia dehoniana en el Uruguay con la visita del mismo P. León Dehon, realizada en 1906. Después de esa "pre-historia", ahora seguimos el relato con la llegada de los primeros dehonianos. Sus primeros pasos en tierra uruguaya nos ayudan a descubrir algunas características de nuestra presencia actual.

 

PREMISA

Uruguay, que por largos años había dudado de su propia existencia como nación, en las primeras décadas del siglo pasado había alcanzado una cierta prosperidad social. Esta meta fue alcanzada no sólo por la política social de José Batlle y Ordóñez, sino también gracias a la prédica y a la acción profética del mundo católico.1 

Los viejos privilegios de los sectores dominantes y los intereses extranjeros (ingleses) habían tenido su revancha con el golpe de estado dado por Gabriel Terra en 1933.

Sin embargo, el proceso de "modernización" basado en el desarrollo industrial era irreversible y el dictador había tenido que respetar ciertas medidas que favorecían a la industria y hasta había llegado a prorrogar la exención de impuestos a la importación de maquinarias y repuestos traídos por fábricas que se instalaban en el país.

En este período se ubica el propósito de la familia belga de los Steverlynck de implantar una fábrica textil en nuestro país.

La fábrica, al comienzo (1932), se instala en el Barrio del Reducto en la Avenida San Martín y luego en Avenida Instrucciones y con la inauguración de la nueva sede (31.3.1938) se establece definitivamente allí.2 

 

En las elecciones generales que se realizaron ese mismo año (1938) la "oposición industrial" a la dictadura de Terra, logró el triunfo de Alfredo Baldomir, y volvió con ello a retomar su prestigio, desplazando definitivamente a la clase conservadora de los "grandes ganaderos", e imponiendo nuevamente su "modelo" de país.

Uno de los pioneros de este "reconocimiento industrial" será entonces don Leonardo Steverlynck, un joven empresario belga que ya desde 1922 se encontraba en el Río de la Plata habiéndose establecido, los primeros 10 años, en Argentina.

Junto a su fábrica se promueve un plan social de viviendas que dará origen al "Pueblo Nuevo" (ahora Barrio Municipal) habilitado en el mes de mayo de 1940.

Para los mismos obreros de la Textil se había fundado en el año 1937 el Club social y deportivo "Flandes" que en 1939 empieza a editar un folleto mensual con el mismo nombre del club, y a partir del mes de enero de 1940 se instala en Avda. Instrucciones 2455.3 

En las iniciativas de este industrial belga podemos descubrir los rasgos de un modelo "social-cristiano", ya experimentado en el viejo continente y seguido por algunos pioneros industriales del nuevo mundo. 4 

Para completar la obra, además de la fábrica, de las viviendas, la escuela, el club social-deportivo y el diario, no podía faltar la Iglesia.

Ya en 1938 don Leonardo había elevado al Arzobispo de Montevideo, mons. Juan Francisco Aragone, un pedido para construir una Iglesia para una futura sede parroquial.5 

 

 

 

1. UNA NUEVA IGLESIA EN LA PERIFERIA

 

El 2 de mayo de 1939 desde la Curia Arzobispal se notifica a don Leonardo el permiso de construir una Iglesia dedicada a la Sagrada Familia para asegurar la asistencia religiosa a las familias obreras del nuevo barrio.6 

No sabemos quién propuso este nombre; pero seguramente la existencia de otra Iglesia de la Sagrada Familia en el barrio de "La Teja", (inaugurada pocos años antes (5.12.36), habrá justificado el cambio del nombre. A don Leonardo le era mucho más familiar el título "El Salvador", nombre del colegio en el que había estudiado en su país natal, Bélgica.

 

Con gran celeridad un arquitecto belga, primo hermano de la señora Godofrida de Steverlynck, elabora los planos siguiendo el modelo de una Iglesia en estilo nórdico.

Muchos materiales para la obra se traen directamente desde Europa, como las características tejas encargadas a una fábrica holandesa en Tegelen.7 

 

Justamente el primer número de la revista «Flandes» (enero de 1940) nos relata la celebración de la Bendición de la Primera piedra de la nueva Iglesia:

Amaneció el sábado 16 de Diciembre (de 1939) un día lluvioso, oscuro, no muy propio para poder llevar a cabo la solemne bendición y colocación de la primera piedra de la Iglesia «El Salvador» (.), pero felizmente surgió el sol, que a pesar de no dejar hacer lo nombrado en segundo término, por el evidente mal estado del terreno, nos permitió en cambio presenciar su bendición en uno de los salones de la fábrica. La ceremonia litúrgica oficiada por S. Exc. Mons. Dr. Don Juan Francisco Aragone, Arzobispo de Montevideo, fué seguida con avidez y en gran silencio por el numeroso público. La Piedra fundamental fué bendecida, adornada con las cintas simbólicas de nuestra bandera, que retuvieron en sus manos tres distinguidas personas que apadrinaron el acto: la señora esposa de nuestro primer mandatario, señora Sara Terra de Baldomir, la señora esposa de S. E. el Ministro de Inglaterra, Effie Millington Drake, y el señor Ministro de Bélgica.

Terminada la ceremonia, el Excmo. señor Arzobispo dirigió a los asistentes una magnífica alocución, en la cual hizo resaltar su agradecimiento a los hijos de un país lejano y pequeño pero grande a los ojos del mundo cristiano, el país de los belgas. Nutridos aplausos cerraron el acontecimiento religioso. En seguida comenzó la jornada popular a cargo de la asociación de Estudiantes y Profesionales católicos. (...)" 8 

 

En menos de un año la construcción de la Iglesia estaría concluida. Mientras tanto, don Leonardo Steverlynck se preocupó también de ir buscando al sacerdote para la atención de la futura parroquia.

No habiendo conseguido ningún envío desde Bélgica, don Leonardo se dirigió al p. Gerardo Van Ham, un cura holandés que trabajaba en el Cerrito de la Victoria y que ya se había hecho cargo de la asistencia espiritual del Club Flandes.9 

Fue entonces que el p. Van Ham le aconsejó dirigirse a una congregación de sacerdotes holandeses que hacía poco tiempo se había establecido en Buenos Aires.10 

El sr. Steverlynck viajó a Buenos Aires en enero de 1940 y presentó su pedido al p. Juan Karskens, superior regional de los Dehonianos holandeses en Argentina.11 

 

El p. Juan Karskens visitó la nueva obra el 13 de junio y meses después, el 28 de octubre, tuvo una entrevista con mons. Juan Francisco Aragone, junto al sr. Steverlynck. El p. Juan le informó al arzobispo de Montevideo que tenía el personal para aceptar la obra, sin embargo le pedía que la parroquia fuera entregada a los dehonianos por un tiempo indefinido (en términos jurídicos "ad nutum Santae Sedis", es decir "hasta que el Vaticano disponga lo contrario").

El 30 de octubre, dos días después de este encuentro, el p. Juan, una vez hecha la consulta a sus consejeros, escribe una carta formal aceptando la parroquia, pidiendo que la entrega sea por lo menos en usufructo perpetuo para respetar la intención de los donantes

Mons. Aragone realiza una formal invitación a los padres dehonianos para que asumieran la nueva parroquia, pero no hace referencia a la duración del contrato. Mientras tanto había pedido referencia sobre la labor de estos padres en Argentina, al card. Copello, arzobispo de Buenos Aires. 12 

El día mismo que el p. Karskens llegaba al Uruguay, el 6 de noviembre de 1940, el arzobispo de Montevideo escribía una carta al Doctor Juan Antonio Bourdieu en Buenos Aires. Este personaje estaba muy relacionado con el ambiente eclesiástico porteño y tenía responsabilidades en la Conferencia de San Vicente de Buenos Aires. Era muy amigo del p. Karskens y era conocido «calificado amigo», de mons. Aragone.

 

La carta de este último al sr. Bourdieu decía:

Tuve la inmensa satisfacción de recibir su amable carta, en la que expresa tan laudatorios y edificantes conceptos sobre el p. Karskens y sobre la digna Congregación a que pertenece. Ha sido un gran consuelo saber, por tan calificado amigo, que entrego una importante zona de esta ciudad a tan celosos sacerdotes y fervientes apóstoles del Evangelio. El 9 de noviembre, Dios mediante, comenzarán entre nosotros su misión apostólica y espero que ella redunde en beneficio de las almas que les serán confiadas... 13 

 

2. LA FIESTA DE LA INAUGURACIÓN

 

El p. Karskens había llegado para asumir provisionalmente el servicio de la nueva iglesia , en calidad de «teniente de Peñarol, Barrio Marconi y las Duranas» como dice el libro parroquial de los Movimientos Religiosos.14 

En esos día las damas vicentinas de la Academia Cristo Rey (en Gral. Flores) habían organizado una gran Misión popular predicada por los padres jesuitas. En una carpa levantada en las proximidades de la nueva Iglesia, durante tres días se congregaron niños y adultos para poderse preparar dignamente a la bendición del nuevo templo.15 

Llegó al fin el día tan esperado de la inauguración, el sábado 9 de noviembre. Con una sencilla procesión se trasladó la Eucaristía desde la carpa de la Misión hacia el nuevo altar del templo, donado por los obreros de la fábrica textil. 16 

 

Un documento oficial firmado por mons. Aragone, conservado en el archivo parroquial relata así el acontecimiento:

Nos, Juan Francisco Aragone, por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica, Arzobispo de Montevideo, por las presentes, certificamos que el día de la fecha, en presencia del Reverendo Padre Juan Karskens, de la Congregación del Sagrado Corazón, de San Quintín, de los generosos donantes Don Leonardo y Don Pablo Steverlynck y sus respectivas esposas, que oficiaron de padrinos conjuntamente con el Exmo. Sr. Ministro de Bélgica, Barón José de Néef, y la Sra. Lady Effie Millington Drake, esposa del Ministro de Inglaterra; de numerosos miembros del clero secular y regular y de enorme contingente de fieles, bendecimos, según fórmula del Ritual Romano, la Iglesia sita en la Avda. de las Instrucciones, que dedicamos al Salvador, título que conmemora la Liturgia en este día y que será elevada, dentro de breve plazo, a la categoría de Iglesia parroquial.

En fe de lo expuesto, expedimos el presente certificado, en Montevideo, a los nueve días del mes de noviembre del año mil novecientos cuarenta. J.F."17 

 

El cronista de turno por su parte agrega notas más espontáneas y pintorescas.

Ya días anteriores se veía en la Avda. Instrucciones gran movimiento, pues mucha era la gente que concurría al improvisado templo de lonas para recibir de los buenos misioneros mucha caridad, mucha enseñanza, y también para hacer unos ejercicios espirituales que fueron algo así como un preludio en preparación a los solemnes actos que luego habían de cumplirse en ‘El Salvador’. Pero el sábado de tarde, no sólo era Instrucciones sino todas las casitas del nuevo barrio que se vieron transitadas con gran animación (...). De este barrio y de todas direcciones llegaban personas que se iban aglomerando frente al templo, presentando al observador un magnífico espectáculo que el astro rey, como unido al acontecimiento, iluminaba, haciendo resaltar la hermosa y gallarda figura del templo, con sus blancos contornos, su rojo techo y la torre engalanada con los colores de los dos símbolos: el pontificio y el uruguayo, dos banderas que juntas bajo la cruz representaban la unión de nuestra patria con la de Dios ... .18 

 

Terminada la ceremonia religiosa en la fábrica cercana se dio la fiesta organizada por el Club Social Flandes. El joven presidente de este club, Sr. Roger Duynslager, abría el espectáculo con estas significativas palabras:

...La inauguración de la Iglesia del Salvador, abre para nosotros una nueva era. Teníamos un templo, el templo de nuestro trabajo, el templo de nuestro porvenir material; pero nos faltaba algo importante. El hombre no es un animal que come y bebe, que juega y cifra su felicidad en las cosas materiales de este mundo; el hombre tiene algo más que sus brazos y sus manos: tiene un alma hecha a imagen de Dios (...). Necesitábamos la presencia del Amigo, de aquel Obrero que consuele en la tribulación, que ayude en la necesidad, que enseñe el cariño y ayude nuestros pasos hasta el puerto seguro de la salvación. 19 

El día siguiente, domingo 10 de noviembre, la fiesta proseguiría con la primera misa celebrada por Mons. Aragone en el nuevo templo; mientras que por la tarde era Mons. Barbieri, entonces obispo coadjutor, quien confirmaba en el patio delante de la iglesia a unos 300 confirmandos. 20 

Por la noche no faltó un lindo espectáculo de fuegos artificiales como asegura esta curiosa crónica:

"Al terminar la reunión bailable en nuestra sede, el domingo 10 de noviembre, todos se apresuraron para ir a ver los fuegos artificiales, que iban a ser el ‘clou’ de las fiestas de estos días. (...) No bien habían llegado los últimos espectadores, con un piist...bum! (¡sic!) se inició la primera serie de cohetes de fantasías; después de los cuales empezaron los números más interesantes; ruedas, una coronita y varias otras piezas. Todos estaban tan admirados, que fuera del barullo de las explosiones reinaba un silencio completo entre el público, hasta que un farsante rompió este silencio con un ‘Vamos, aplaudan, no sean machetes!’, grito que causó entre la hilaridad general un verdadero trueno de aplausos."’21 

 

Como vemos, en la variedad de estilos se manifiesta una gran participación en estas fiestas de la nueva Iglesia.

(p. Quinto)

NOTAS:

 

 1 Ya en la Carta Pastoral de 1895, que aplicaba al Uruguay las enseñanzas de la encíclica Rerum Novarum de Leon XIII, mons. Mariano Soler preconizaba una amplia Legislación Social que partía de las exigencias de un contrato de trabajo y de un Salario Familiar adecuado y pasaba por la brega por el descanso dominical, el reconocimiento del derecho de huelga, la libre sindicalización, las primas salariales y el reparto de los beneficios de las empresas, hasta llegar a cristalizarse en las organizaciones profesionales católicas, las Bolsas de Trabajo las Cooperativas y Cajas Obreras etc...

Cfr. Tomás BRENA. El pensamiento y la Acción Social de los Católicos en el Uruguay, Barreiro y Ramos, Montevideo 1980

 

 2 Cfr, folleto «A 57 años de nuestra creación», Textil Uruguaya sa., Gráfica Nantes 1989, en el Archivo de la Parroquia el Salvador»,(APES) 2.2

 

 3 Cfr. revista Flandes (FL.)

 

  4 Recordamos que el p. León Dehon ya en 1887 había enviado una comunidad de religiosos dehonianos para la capellanía de la célebre fábrica-comunidad de Val-de-Bois de su amigo, el industrial León Harmel, impulsando una nueva forma de presencia sacerdotal en el mundo del trabajo. Luego, en 1893, a los dos años de publicarse la encíclica de Leon XIII, envía sus religiosos a Recife (Brasil del norte) para una experiencia similar junto a la fábrica de Camaragibe.

 

 5 Archivo de la Arquidiócesis de Montevideo (ACEM), c.108, D 9.4. Ver también "Testimonio del p. Luis Voorhuy-zen", 1986, APES 2,1

 

6 ACEM, c.108, D 9.4

 

7 APES 2,1

 

8 FL, n.1, p.1,. El Ministro de Bélgica era el Baron de Neéf, cfr. p.5

 

9 FL, n.2 y 4

 

10 El p. Van Ham dio luego su total apoyo a la llegada de los padres dehonianos y les ofreció alojamiento mientras se terminaba la construcción de la casa parroquial. Egidio Driedonkx, , Los Sacerdotes del Sagrado Corazón en Uruguay. Caminos Dehonianos, n.8, Santiago de Chile, p. 8.

 

11 APES, 2.1, p.1.

 

12 La respuesta de mons. Copello parecía no querer comprometerse con ninguna opción. Decía: «Como los Sacerdotes del Sagrado Corazón hace poco que han llegado a Argentina, no puedo decir mucho todavía». Driedonkx,o.c., p. 8

 

13 El Dr. Bourdieu, promotor de la Conferencia de San Vicente en Buenos Aires, era muy conocido en ambientes eclesiales, y con el p. Karskens había estrechado una profunda amistad. Su intervención frente al arzobispo de Montevideo se debe quizás al hecho que la información del Cardenal Copello a Mons. Aragone no decía casi nada. Driedonkx, o.c., p. 6-8.

 

14 Libro Parroquial de los Movimientos Religiosos (LMR), p.1.

 

 15 LMR, p.1 y FL, n.11, p.2

 

 16 FL, n.12, p.2

 

  17 APES 1.1. Según las crónicas del p. Karskens para el boletín "Annales" del 24-6-1946) de la Provincia Holandesa de los dehonianos, la bendición fue el sábado 8 de noviembre. Evidentemente es un fallo de memoria del p. Karskens

 

 18 FL. n.12, p. 2

 

 19 ibid., p. 3

 

 20 LMR. p.1

 

 21 FL. n. 12, p. 4

 

 

CRÓNICAS DE LA PRESENCIA DEHONIANA EN EL URUGUAY (2).

 

Los años ‘40

Seguimos con las notas sobre la presencia dehoniana en el Uruguay; esta vez veremos los inicios de la actividad dehoniana en los años 40. Intentamos acompañar los textos con fotos de la época, tan importantes en la reconstrucción histórica como los documentos oficiales y las crónicas.

 

Después de la solemne bendición del Templo (el 9-11-1940) y antes de poder ser declarada oficialmente como sede parroquial (el 2-2-1941), las actividades realizadas en el nuevo templo fueron muy intensas e interesantes. En lo que se refiere a los sacramentos celebrados en el primer mes, los libros parroquiales1  dan cuenta de 288 confirmaciones, 64 bautismos, 36 matrimonios y 22 regularizaciones; quedaba además la actividad de catequesis, de visita a las familias, de asistencia a los obreros con un encuentro semanal en el Club Flandes ... etc.

La misión popular que había precedido la inauguración del Templo de El Salvador había seguramente arrimado muchos feligreses a la nueva comunidad parroquial que se estaba formando. Tenemos una foto histórica de la carpa de la Misión levantada al borde de la Avenida de las Instrucciones con unos niños en medio de la calle saludando al fotógrafo y más atrás adultos que están entrando en la carpa y también se ve una singular cachila de la época (todavía, y hasta 1945, se circulaba por la izquierda).

Eran los primeros pasos de la evangelización en esta vasta periferia al norte de la ciudad

 

Evidentemente el p. Juan Karskens2  necesitaba una ayuda: el 21 de diciembre de 1940, siempre de la Argentina llega otro religioso dehoniano, el hno, Nicasio van Vliet3 ; pero ya se planteaba la formación de una comunidad más numerosa y estable para poder hacer frente a todas las actividades de la vasta zona periférica.

 

Para garantizar esta presencia dehoniana el neo-electo arzobispo de Montevideo, Mons. Antonio Maria Barbieri, subscribe un contrato de 30 años con la Congregación de los Sacerdotes del Corazón de Jesús, con fecha 31 de diciembre de 1940.

 

"... En uso de nuestras facultades ordinarias, declaramos por las presentes que de acuerdo con nuestro llamado, recibimos complacidos en esta Arquidiócesis a los Sacerdotes del Sagrado Corazón, de San Quintín, para hacerse cargo de la nueva parroquia del Salvador, situada en el paraje denominado Pueblo Nuevo, en la intersección del arroyo Miguelete con la Avenida de las Instrucciones (...)" 4 

 

Efectivamente pasado poco más de un mes, (2 de febrero de 1941), encontramos el documento de la erección de la nueva parroquia dividiéndola de los territorios de las parroquias de Peñarol, Paso de las Duranas y de los Sagrados Corazones de Posolo.

Todo esto queda decretado a partir de una motivación inicial que dice:

"En la persuasión de que una de las más graves obligaciones de nuestro ministerio pastoral es promover la gloria de Dios y el bien de las almas, facilitando, en lo posible, el cuidado y cultivo espiritual de los fieles, mediante su mayor contacto con la acción parroquial; considerando que para ello se hace necesario erigir nuevas parroquias en aquellos parajes que, donde, sin esa providencia, sea por el crecido número de fieles, sea por las distancias de las respectivas sedes parroquiales, se dificultaría no poco dicho cuidado y cultivo, volviéndose, las más de las veces, de todo punto ineficaz y estéril; (...)". 5

 

El plazo de treinta años, aunque no correspondía a lo pedido por el p. Karskens, era muy generoso, si consideramos que la congregación era desconocida y recién llegaba al país

 

 

LLEVAR A CRISTO A LOS OBREROS

 

A los pocos meses de la creación de la parroquia las actividades de la misma se multiplican en distintas direcciones.

Sin descuidar la pastoral ordinaria de la parroquia el p. Juan Karskens manifiesta su particular predilección por la pastoral obrera propia del carisma del p. Dehon y de su familia religiosa. Eso era además el deseo de los patrones de la fábrica Textil Uruguaya, los donantes de la Iglesia. Don Leonardo Steverlynck llamó al p. Juan para organizar la Comunión pascual con los obreros de su fábrica. La iniciativa tuvo un gran éxito y en la celebración final estuvo presente el obispo, mons. Barbieri.

Entusiasmado por esta primera iniciativa don Leonardo y el p. Juan se lanzaron en una campaña en fafor del llamado "salario familiar"

 

Al poco tiempo de estar en Uruguay el p. Juan organiza encuentros y jornadas para los trabajadores: uno de los más importantes fue el que se realizó para celebrar los 50 años de la primera encíclica sobre la cuestión obrera del Papa León XIII (la encíclica Rerum Novarum).

 

Las celebraciones de este aniversario culminan con la participación del propio arzobispo de Montevideo el 15 de mayo de 1941. En esta ocasión se bendice la estatua de San José obrero, en el templo de El Salvador, del conocido escultor español Pablo Serrano, residente entonces en Uruguay. La obra está cargada de significado ya que el obrero que sirvió de modelo al escultor murió trágicamente atropellado por un carro unos días más tarde volviendo del trabajo a su casa .6 

Pero el encuentro de Mons. Barbieri con el p. Juan y los obreros sirvió de una manera especial para elaborar un proyecto de pastoral obrera para toda la arquidiócesis. Después de organizar juntos la IV Semana de Social del Uruguay, el Sr. arzobispo nombra al p. Kanskers, asesor del "Movimiento Católico Obrero" que se trasformaba en "Acción Social Obrera Católica" (ASOC) y le abre las puertas para poder escribir sobre temas sociales en la revista "Tribuna Católica".

 

Esta preocupación pastoral por el mundo obrero no se limita a los escritos y a las conferencias, sino que se traduce en iniciativas concretas de acercamiento a los trabajadores cristianos.

En ese mismo año el p. Juan se hace cargo también de un centro de atención para los obreros llamado "La Casilla" cuya sede se ubicaba en calle Yaguarón 1182. Participó también, como organizador en el Congreso de la Juventud Católica Obrera celebrado en la ciudad de San José, se lanzarán las bases para la fundación de la Juventud Obrera Católica (JOC) en el Uruguay.

 

Anteriormente la obra de "La Casilla" tenía una característica "más caritativa que social".8 

 

 

El p. Juan le infunde nuevo dinamismo. En una nota aparecida en el diario "El Bien Público" (del 20.8.42) se da cuenta de los fines y las actividades de esta iniciativa.

Decía en esa oportunidad el p. Juan:

 

"La Casilla es un gran centro docente, en el que se le ha venido dando al obrero formación religiosa y moral. La función pedagógica la realizamos -agrega- de acuerdo con las necesidades del mismo. Cuando el obrero llega a una de nuestras "Casillas", tratamos de conseguir su evangelización. Estamos perfeccionando métodos, en ese sentido, para llegar a eso por medio de la explicación de la vida de Cristo. Considero que los pasajes del Evangelio ... se adaptan perfectamente a la vida de cualquier obrero. El día en que sea posible poner en contacto la masa obrera con la vida de Cristo, la tarea de formación moral y religiosa será sumamente breve".9 

 

Una vez que el obrero se ha actualizado con el Evangelio, "éste sin ninguna violencia, en forma espontánea, experimenta los deseos de amor hacia Cristo". Es entonces el momento para la propuesta de los Ejercicios espirituales, momento de profunda revisión de vida que lleva al obrero a un nuevo compromiso.

 

La organización social de "La Casilla" parte del corazón del hombre pero no se queda encerrada en ningún intimismo espiritualista. Subrayando la urgencia de la formación de Bolsas de trabajo y Cajas de auxilio para los casos de enfermedad de los obreros el p. Juan añade:

 

"Al abarcar un amplio plan social, no hacemos otra cosa que adaptar a la realidad social los trabajos, multiplicando y ampliando lo que siempre se ha realizado. El obrero, no es culpable de la desorganización social que lo rodea. Culpable de ella es la sociedad; y esa sociedad está en la imperiosa obligación de hacer llegar al obrero necesitado lo que le hace falta ... Es ésta una verdad que yo desearía gritar con todas mis fuerzas, para que se adentrara en el corazón de todos aquellos que tienen una parte de responsabilidad de los males que azotan a nuestros obreros".10 

 

AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN

 

Mientras tanto en el mes de setiembre de 1941 otro padre holandés, el p. Pedro Bartels había llegado desde Argentina en ayuda del p. Juan que ya se veía desbordado de actividades. Sin embargo, como en una reacción en cadena, las iniciativas siguen multiplicándose. Después de los obreros, la mirada de los padres se dirige a los niños y a los jóvenes estudiantes.

Desde diciembre de 1941 los dehonianos asumen la capellanía de las hermanas "Franciscanas Misioneras de María" que trabajan en la "Casa del Niño", una obra a favor de los niños abandonados y de las madres solteras. Mientras que el p. Juan se dedica a esta capellanía el p. Pedro sueña trasformar el galpón de la fábrica textil, en el que funciona una escuela para los hijos de los obreros, con una linda escuela parroquial abierta a todos.

 

Se empieza con un galpón provisorio en el mes de junio de 1942. Los primeros alumnos son 40; pero esperando con la ayuda de Dios para poder edificar una verdadera escuela, el p. Pedro coloca sobre un tronco cortado de eucalipto, una pequeña imagen de la Virgen de Lourdes. "Allí los alumnos de la escuela parroquial -como relata escuetamente la crónica parroquial- rezaban todas las tardes para obtener una linda escuela".11  Esta será la primera semilla del futuro santuario dedicado a la Virgen de Lourdes. En el mes de febrero de 1942 el p. Juan también fue invitado por el Arzobispo a dar cursos en el Instituto Catequístico y en el Seminario Arquidiocesano, y además en la Escuela de Servicio Social. 12 

 

En el mes de mayo se inaugura la nueva oficina de ASOC, Allí el p. Juan trabaja a tiempo pleno ya que las iniciativas se van multiplicando a nivel nacional. Lo acompaña en esta labor una visitadora social, Mirta Tucci y una alumna de la Escuela de Servicio Social. En este año se elabora el reglamento de ASOC vinculándola estrechamente a la organización de la Acción Católica.13 

 

Había pasado poco más de un año de su nombramiento como segundo párroco de El Salvador (26.9.41) que ya el p. Pedro venía nombrado capellán y asesor espiritual del Colegio Sagrada Familia en la Aguada, y el 27 de enero de 1943 venia reemplazado cómo párroco por el p. Antonio Klomp, que llegaba de Argentina.

Siempre en este año el P. Pedro fue invitado por la dirección del Liceo Francés a dar clases de religión y a preparar los alumnos de primaria a la Primera Comunión.14 

El 28 de febrero de 1943 se abría en la calle Eduardo Acevedo 1143, otra obra educativa muy importante: El Hogar estudiantil "León Dehon" para jóvenes universitarios. Era la primera experiencia que se realizaba en este sentido en Montevideo.

 

En realidad ya unos cuantos años antes, en 1935, la 1a. Convención Nacional de Estudiantes católicos había declarado:

 

"Que es de urgente necesidad la creación del Hogar estudiantil que solucione el problema de la concentración en la capital de los estudiantes católicos del interior, en un establecimiento que apartándolos de los graves peligros que implicaría una vida aislada ..." 15 

 

No obstante la idea no tuvo una realización inmediata. El club "Juventus" que en un principio había apoyado la idea, tuvo después que abandonarla . En 1942 el p. Karskens constituía una comisión patrocinadora integrada por el Dr. Joaquín Secco Illa, Dr. Juan V Chiarino, Dr. Carlos Ferrés... y otros. Al abrir sus puertas en 1943, el Hogar estudiantil "León DEHON" pudo hospedar a 12 estudiantes; al año siguiente los huéspedes eran 17 y ya se hablaba de una nueva sede para 35 estudiantes y que además de alojamiento les proporcionara biblioteca y también sala de esparcimiento. 16 

 

En los años siguientes varios padres dehonianos pasaron por el Hogar estudiantil: algunos como Directores como el mismo p.Pedro Bartels, el p.Cornelio Kokke, el p. Juan Hoof... o como alumnos, ya que los padres que recién llegaban de Holanda necesitaban aprender el castellano.

 

 

El Hogar se trasladó el 3 de marzo de 1946 a una casa alquilada en Mazzini 3320, propiedad del sr. Steverlynck. Esta actividad fue muy apreciada y según palabras de Mons. Barbieri es "una obra encomiable, pues llena una sentida necesidad del ambiente" 17  pero algunos años después, el propietario decide vender la casa y al no encontrar otra ubicación el Hogar "León Dehón" cerrará definitivamente sus puertas un 15 de febrero de 1955.

 

NOTAS:

 

 1 LMR. p.1

 

 2 El padre Juan Karskens nació el.... en....profesó en ... y se ordenó saceldote el...

En 1938 llegó a Argentina y desde el comienzo se interesó por el apostolado social. No bien llegado a Buenos Aires pidió una entrevista con el Director de la Escuela social de aquella ciudad. En Montevideo seguirá el mismo camino...

 

3 El Hermano Nicasio Van Vliet nació el 20 de enero de 1907 en Gouda y se crió en Bergen op Zoon (Holanda). Su nombre de pila fue Guillermo. Antes de profesar como hermano dehoniano (en 1928) ejerció el oficio de pintor (de brocha gorda), oficio que seguirá ejerciendo como religioso a lo largo de toda su vida. Llegó a América Latina en enero de 1940 y se quedó en Buenos Aires hasta su traslado a Uruguay en diciembre del mismo año. Aquí en Uruguay quedó por dos períodos (del 40 al 46 y del 48 al 51). La primera vez en la comunidad de la Gruta y la segunda en el Hogar estudiantil P. Dehon. Después de varios años de servicio en la región de Chile , en 1978 regreso definitivamente a Holanda y allí murió el 7 de mayo de 1985. (cfr. Egidio Driedonkx, Necrologio dehoniano -Chile, Caminos Dehonianos 11, Santiago 1996, p. 56-59

 

4 APES 1,2

 

5 APES. 1,3

 

6 FL. n. 18, p. 2

 

7 En el Archivo parroquial (APES 2) se conservan copias de algunos artículos publicados en la Tribuna Católica como "La justicia social" (Julio-Agosto 1943) o "El Evangelio para el obrero" (enero 1944)y. De la revista Credo, Boletín de la juventud católica está el artículo "Obligan las encíclicas sociales"

 

8 Apuntes del p. Luis Voorhuyzen; APES 2.8, p.II.b

 

9 El Bien Público, Montevideo, 20-8-1942, en APES 2.3

 

10 Ibid.

 

11 LMR p.3, cfr. también APES 2, p.1

 

 12 cfr. Carta de mons. Barbieri al Superior General SCJ. APES 2.12

 

 13 cfr. El Bien Público, Montevideo 2-5-1943, p.3

 

14 Egidio DRIEDONKX, oc., p. 12

 

15 cfr. folleto "Hogar estudiantil católico León Dehon", APES 2.4.

 

 16 ibid.

 

17 ACEM 568/946

 

 

CRÓNICAS DE LA PRESENCIA DEHONIANA EN EL URUGUAY (3).

 

Oscuros nubarrones

 

Seguimos con las notas sobre la presencia dehoniana en el Uruguay; esta vez veremos unos acontecimientos dolorosos y oscuros que involucraron a la comunidad dehoniana a mitad de los ‘40, en los años de la 2ª Guerra Mundial. Protagonista principal fue el p. Antonio van Rixtel con su doctrina Milenarista.

 

En los comienzos, marcados por tantas iniciativas y actividades, no faltaron algunos nubarrones oscuros, ciertos problemas que tendrán su importancia en el desarrollo de la congregación dehoniana en el Uruguay.

Eran los años de la Segunda Guerra Mundial. En Europa el conflicto iba tomando cada día más importancia y el eco de esta situación llegaba aun a nuestras lejanas orillas. Una inseguridad generalizada sobre lo que iba a pasar en el tablero mundial creaba el ambiente propicio para las más variadas hipótesis, expectativas y temores.

Como en todo período de crisis, también en ese período nacieron anuncios "milenaristas" que buscaban una solución segura en medio de la incertidumbre general.

El "milenarismo" es una forma de pensamiento que basándose en algunas palabras de la Biblia interpreta la historia, dándole una proyección futura. En alguna oportunidad este movimiento ha cargado los tonos con previsiones apocalípticas pero no necesariamente debemos confundirlo con un movimiento catastrófico o fatalista, o con una herejía.

 

En 1943, el padre dehoniano Antonio van Rixtel recién llegado al Uruguay1 el 11 de marzo, había asumido, junto al p. Pedro Bartels, la capellanía del colegio de los Hermanos de la Sagrada Familia en la Aguada. El Colegio tenía 1500 alumnos y una comunidad de 60 Hermanos que los atendían.

El p. van Rixtel era un sacerdote piadoso y algo escrupuloso, pero con un carácter fuerte y decidido. El sacerdote tenía una buena preparación teológica y en los primeros años de su sacerdocio había trabajado con gran entusiasmo y óptimos resultados en el "Apostolado del Mar" entre los marineros del puerto de Rotterdam. Traía desde el viejo mundo algunas ideas renovadoras, especialmente en materia bíblica y litúrgica2.

Sin embargo, su enseñanza, algo excéntrica, provocó algún malestar y sus constantes referencias al Apocalipsis, como libro revelador de una futura época de paz frente a los trágicos acontecimientos que estaban viviendo Europa y el mundo, le causaron una cierta fama de milenarista.

 

Como el p. Karskens, también el p. van Rixtel se hizo muy amigo del Dr. Bourdieu, y probablemente este último haya dado buenas referencias de él al Arzobispo. El hecho está en que Mons. Antonio Ma. Barbieri el 15 de abril encarga al p. van Rixtel, al mes de su llegada a Montevideo, que elabore un plan de reorganización integral del diario católico "El Bien Público"3.

Sorprende esta temprana confianza, y además para una tarea tan delicada. Seguramente este nombramiento habrá desestabilizado los juegos de interés y de "poder" que siempre hay en las grandes y pequeñas empresas. Celos y envidias tampoco habrán faltado... y así cuando el p. van Rixtel empieza proponiendo un comentario evangélico dominical y una serie de textos bíblicos para la reflexión en cada día de la semana, unos cuantos ojos atentos y críticos habrán examinado su propuesta, aparecida en el diario católico el 15 de mayo.

El arranque era fuertemente evangélico (con muchas citas ), pero no faltaban las propuestas provocativas:

"El evangelio es la buena nueva, de que Dios nos ama y nos salva... Su gloria brilla en el poder de su misericordia para con nosotros. ...

¿Y cómo podemos conocer esa verdad de infinito consuelo para nosotros que peregrinamos por muchas tribulaciones? ¡Sólo escuchando a un Dios que nos ama y por eso nos habla! ...

La Biblia es, pues, la carta que Dios -movido por excesiva misericordia- escribió a los hombres para que conociendo la verdad, recibamos el Amor, y seamos salvos. ...

Es pues sumamente necesario recibir y meditar la Biblia con la fe de un niño deseoso de conocer el corazón de su Padre. ...

El sacerdote, puesto como ministro de la Palabra, tiene el deber grave de estudiar continuamente ese tesoro divino de Verdad y Amor...y administrarlo a los fieles junto con los sacramentos que obran todos en virtud de esa Palabra. No basta que el sacerdote hable cada domingo algunos minutos del Evangelio. En cada hogar cristiano la Biblia tiene que ser una fuente de vida eterna...que alumbre los pasos de nuestra vida terrena ..." etc4.

Hasta aquí todo bien. Si excluimos la indirecta a los curas que no enseñan la Biblia, el tono es alentador y con proféticos tonos de la reforma conciliar acontecida más de dos décadas después: en aquel tiempo no se "aconsejaba" tener la Biblia en casa. Pero al final de este artículo de presentación ya aparecen algunas afirmaciones sospechosas5 que serán retomadas al día siguiente en el artículo con la primera explicación del evangelio dominical. En esa nota para el 3er Domingo de pascua el p. van Rixtel empieza afirmando "Cristo vendrá para dar a todos los suyos la herencia de los santos" y después de muchas citas neotestamentarias sobre la venida de Jesús aclara:

 

"Por cerrar la puerta a toda interpretación materialista y carnal de esto, es preciso anotar que el reinado de Cristo con sus santos será invisible para los que en aquel entonces peregrinen en el mundo, como ahora también es invisible la tiranía de Satanás y sus satélites, es invisible pero sumamente real... Este reinado de Cristo con sus santos se manifestará en la tierra con el triunfo de la Iglesia ...y se reconocerá que el Señor hace justicia"6.

 

Las referencias milenaristas ya eran evidentes y el escándalo estalló inmediatamente. El diario llegó a publicar por cuatro días las citas bíblicas para la reflexión diaria, pero ya el viernes 21 de mayo, el p. van Rixtel comparecía delante de Mons. Barbieri para responder de las acusaciones de milenarismo.

 

 

En aquella ocasión el padre rechazó la acusación de milenarismo, "no solamente por motivos disciplinares, sino también por convicción" pero sí "creía firmemente en la doctrina del Reino, que es de enseñanza bíblica y de tradición apostólica"7.

 

Esta acusación no sólo acabó con su labor en el Bien Público sino que volvió sospechoso su rol de docente de religión en el colegio de la Sagrada Familia; perjudicó también sus charlas bíblicas en el Hogar Estudiantil y con las señoritas de la Acción Católica. Además, ciertos aspectos de su carácter, de su forma de ser y de su forma de hablar eran motivo de burla.

 

En esos días en una carta sin fecha ni firma, el director del colegio, el hno. Tarcisio, elevó a Mons. Barbieri una queja formal que incluía las siguientes objeciones:

El uso que el capellán hacía de la Sagrada Escritura y en particular del Apocalipsis sosteniendo que "no tiene ningún punto oscuro y su interpretación no ofrece ninguna dificultad"; su forma particular de rezar la misa y algunas oraciones según "una fórmula propia"; "su desconocimiento de la más elemental pedagogía, amén de la gran dificultad que acompaña a su lamentable dicción"8.

Mons. Barbieri pasó todo este asunto a manos de la Comisión Arquidiocesana "Pro Fide tuenda" (= en defensa de la Fe) presidida en ese entonces por el jesuita p. Francisco Zaragozzi.

 

El 8 de junio de 1943, Mons. Barbieri llamó al superior de los dehonianos, p. Karskens para notificarle todas estas objeciones y pedirle que el p. van Rixtel no enseñara hasta haber enviado un memorándum a Roma para el juicio de sus posiciones teológicas.

 

En octubre el p. van Rixtel es alejado de su cargo en el colegio de la Sagrada Familia.

El p. Karskens, protesta ante mons. Barbieri por esta medida, asegurando que el p. van Rixtel es "un buen Religioso y un excelente Sacerdote, que ha tenido la mejor formación filosófica y teológica..."9

Mons. Barbieri contesta con una larga carta en la que reafirma lo anteriormente conversado (en el mes de junio) y pide el traslado del "padre milenarista" a Argentina.

 

Escribe Mons. Barbieri:

"... Se extraña Vd. que yo haya aconsejado al Hno. Superior de los Hnos. de la Sda. Familia que pidiera el retiro del R.P. Antonio Van Rixtel SCJ. de Capellán del Colegio; alegando que el Padre en cuestión es de actividad sumamente eficaz y de espíritu sumamente sobrenatural. No voy a entrar a examinar esas cualidades por no ser de mi directa incumbencia; pero sí voy a exponerle con claridad las razones que motivaron mi consejo al Hno. Superior del Colegio de la Sagrada Familia. (...)

Como V.R. sabe, nada se hizo de cuanto yo había encomendado; ni el Padre hizo el memorandum, ni dejó de enseñar sus doctrinas, ni fué enviado definitivamente a Buenos Aires. Yo he encomendado la vigilancia de este asunto a la Comisión ‘Pro Fide tuenda’ que he formado en la Arquidiócesis, y puede dar fe de todo esto".

 

Luego de referir integralmente la carta del Hno. Tarcisio el arzobispo añade:

"Si a esto se agregan otras cosas que revelan la posición espiritual del P. Van Rixtel, y que él mismo me ha manifestado a mí, p.e.,que la Iglesia está equivocada en su manera de encarar la misión que Jesús le ha dado; que él ha recibido el espíritu de Don Orione quien le mandó a cortar la cola a los Monseñores, etc. etc. (...) puede comprender que en conciencia yo no podía permitir que un tal sacerdote, con todas las dotes y santidad que V.R. quiera, enseñe en un colegio e infunda esas ideas a más de mil jóvenes de mi Arquidiócesis. V.R. dice en su carta que el Padre es muy piadoso y de mucho espíritu sobrenatural.

Le he dicho que yo no entro a juzgar, pero lo que puedo decir es que yo no entiendo nada de estas nuevas místicas; a nosotros se nos enseñó que los signos y las formas del espíritu sobrenatural eran el acatamiento absoluto a la autoridad y la renuncia de nuestro propio juicio frente al de nuestros superiores. Ahora las cosas han cambiado y yo no las entiendo más". (...)10

 

En el año 1944 el p. van Rixtel tuvo que dejar también las clases de Biblia que daba en el Hogar León Dehon (donde vivía), pero siguió reuniéndose privadamente, dos veces por semana, con un grupito de jóvenes. Mons.Barbieri le prohibió también esto el 10 de junio. El padre obedeció y se aprestó a escribir el memorándum que el Arzobispo le había pedido.

 

El 5 de febrero de 1945 el memorándum estaba listo (7 series de 25 ejemplares a mimeógrafo ) y llevaba el título: "El testimonio de nuestra esperanza".11

Al presentar este libro a Mons. Barbieri el p. van Rixtel escribe:

"con mucha alegría envío a vuestra Reverendísima Excelencia una copia de mi estudio escatológico. Pídole disculpas por el largo tiempo que me ha llevado su preparación. La índole del trabajo por un lado, y por otro las penosas circunstancias en que he tenido que llevarlo a cabo, harán entendible este retardo. Con mucha alegría se lo envío, pues estoy convencido de que el libro mismo es la mejor y más práctica expresión de las buenas intenciones que siempre me animaron.

Me siento sinceramente agradecido hacia vuestra Excelencia y hacia mi Superior que abrieron el camino para escribir este estudio, al que he dado el nombre de "El testimonio de nuestra esperanza", y que representa una tentativa positiva y práctica para hacer disipar la gran confusión que tiene velado el consolante dogma de la Parusía de Nuestro Señor Jesucristo. El hecho de haberlo escrito por obediencia a vuestra Excelencia y a mi Superior, que es para mí prenda de que con ello he llevado a cabo la obra que el Señor me puso por delante. De acuerdo con mi Superior he hecho preparar 7 series de 25 ejemplares a mimeógrafo para hacer posible el estudio de este tema entre las autoridades competentes. Pues es lo cierto, y la experiencia nos lo ha enseñado no sólo aquí, sino también en varios países de Sudamérica, que la predicación de las profecías y de la esperanza, que por consecuencia hemos de alentar, será siempre causa de altercados entre los fieles, hasta que los mismos predicadores no se hayan puesto de acuerdo en los puntos fundamentales de los acontecimientos escatológicos. Por esto me propongo hacer una meditada y prudente distribución de los ejemplares disponibles, en la esperanza de que sirva para llegar al tan esperado acuerdo. Es claro que para mí sería un gran consuelo contar en esta tarea con su apoyo, pero dejando a vuestra Excelencia considerar si tal apoyo será prudente".12

 

El 26 de febrero el Arzobispo pide al p. Karskens no repartir ejemplares del libro a los laicos.

 

El 28 de agosto de 1954 el p. Juan Karskens envió la siguiente carta al p. Kokke:

"Esta semana el p. Van Rixtel vuelve de Buenos Aires para hacer sus maletas y emprender el viaje a la Ramada. Tenga la bondad de avisar al p. Smeets y decirle que, como me escribe el Padre General, irá para dedicarse al apostolado, igual como los otros. Necesita licencia. Quería pedirle solicitársela a Monseñor Barrère... El obispado ha hecho aquí en 1943 una acusación al Padre van Rixtel y le ha exigido un documento para testimoniar su ortodoxia. Este documento fue terminado en febrero de 1945, en forma de tesis. Tanto yo como el mismo Padre van Rixtel hemos informado ampliamente al Padre General sobre esto, y su traslado a Tucumán tiene relación directa con esto. Mi actitud personal en este conflicto siempre ha sido la de defender al p. Van Rixtel contra acusaciones falsas y exageradas. Era mi obligación y tengo mi conciencia tranquila. Para mí el P. Antonio siempre ha sido un ejemplo de una fe profunda, filial, sencilla, varonil y sincera, un santo varón y un sacerdote trabajador. Le agradezco este ejemplo como buen religioso obedece con gusto lo que el Padre General ahora le impone. Sería bueno informar al Obispo sobre una y otra cosa".13

 

El 11 de setiembre de 1945 el p. van Rixtel dejará definitivamente el Uruguay para ir a Argentina. Con gran delicadeza el p. Antonio escribió el mismo día de su partida una carta de despedida a su obispo, mons. Barbieri:

"Quiero con la presente despedirme de Vuestra Excelencia, expresando mi vivo deseo y mi firme confianza de que la poderosa misericordia de Dios Padre convierta mi permanencia en Vuestro Arzobispado, como también la despedida de la misma en otras tantas bendiciones, según el adagio bíblico: ‘Todo se convierte en bien para los que aman al Señor’. Prometo a Vuestra Excelencia seguir teniéndolo presente siempre en mis oraciones, le ruego humildemente hacer otro tanto por mí en aquella unión eficaz que viene del Espíritu Santo."14

 

Así se terminó esta delicada situación, pero las consecuencias parecen haber perdurado en el tiempo. En una carta del 17 de junio de 1946 al Superior General de los dehonianos, Mons. Barbieri, después de elogiar todas las actividades y las obras de los padres, anota que "la predicación encabezada por el p. Antonio van Rixtel trajo mucha confusión en el ambiente y que oscureció el trabajo de los padres ... y también su prestigio".15

 

p. Quinto Regazzoni

NOTAS

1 El p. Antonio van Rixtel había llegado algunos años antes a Argentina desde Holanda. En 1940 había sido nombrado consejero regional del p. Karskens.

Cfr Egidio DRIEDONKX, Caminos Dehonianos n.5, p. 71

2 La preparación intelectual de los padres dehonianos holandeses era muy apreciada. Todavía se recuerdan sus novedosos aportes en el campo bíblico-litúrgico. Ellos fueron entre los primeros en proponer la lectura en castellano del Evangelio y de la Epístola en la Misa, adoptaron la forma de la Homilía dialogada, trajeron objetos de cultos de líneas modernas, como por ejemplo las primeras planetas góticas que anticiparon las actuales casullas. Al fallecer, el p. Pedro Bartels dejó una biblioteca personal de libros bíblicos muy actualizada, que constituye una sólida base de la actual biblioteca de la parroquia El Salvador.

3 Egidio DRIEDONKX, Caminos Dehonianos n.8, p. 14

4 El Bien Público, Montevideo 15-4-1943, p.3

5 El p. van Rixtel afirmaba: "Tiene esto un significado especial en la huracanada época actual. El Sumo Pontífice en su discurso al Sagrado Colegio, el 2 de junio de 1942, refiriéndose a las palabras de Cristo: ‘He aquí que estoy a la puerta y llamo’ (palabras dirigidas en el Apocalipsis a la Iglesia de Laodicea, que señalan la séptima y última época de la historia Ap.oc. 3,20) dijo: ‘Es nuestro deber... prepararse espiritualmente por la plegaria y el ejemplo al futuro encuentro de Cristo con el mundo’." Ibid.

6 El Bien Público, Montevideo 16-4-1943, p.3

7 Egidio DRIEDONKX, Caminos Dehonianos n.8, p. 14

8 Carta del Director del Colegio de la Sagrada Familia a Mons. Barbieri, APES 2.10. La carta no lleva fecha ni firma pero de una posterior carta de Mons. Barbieri que la cita casi integralmente, sabemos que es del director, el hno Tarcisio.

9 Carta del 10 de febrero de 1944, en APES, 2.11

10 ACEM. 173/944 y APES 2.11.

11 Durante su visita canónica al Uruguay en octubre de 1948, el Superior General, el p. G. Govaart, mandó quemar todas las copias existentes de este libro.

12 Egidio DRIEDONKX, Caminos Dehonianos n.8, p. 22-24

13 ibid. p. 25

14 ibid. p. 26

15 ACEM 568/946

 

 

 

Quinto Regazzoni, scj