Las constelaciones de los jóvenes

 

La autora, hna. Ma. Cecilia Correa, de Paraguay, afirma la necesidad de una visión general sobre el mundo joven, buscando las constantes, las tendencias y "las constelaciones", que responden al modo de pensar de los jóvenes, a su conducta y sentimientos, a la manera "postmoderna" de estar en el mundo.

Presentamos aquí¡ una síntesis de este trabajo elaborada por Gaetano Testa, colaborador de Umbrales. En ella se presenta las cinco constelaciones que recogen en forma bastante completa los valores centrales de la juventud. Ellas son: el presente, el cuerpo, la complejidad, la identidad abierta, la politeísta.

 

 

Como en las constelaciones, también en el mundo de la juventud hay "astros" (= valores centrales) en torno a los cuales se despliegan cascadas de estrellas (= estallidos momentáneos). Los adultos describen comúnmente a los jóvenes desde los estallidos, porque son los que les afectan, olvidando que los valores centrales son los que luego inventar n nuevas configuraciones que cristalizan en tendencias socio-culturales.

No deberíamos estar preocupados por los jóvenes sino con los jóvenes, por los problemas que afectan a toda la sociedad.

 

1. La constelación del presente

Hoy asistimos a la muerte de las grandes utopías, adhesiones al futuro. El instante y el ahora se convierten en el tiempo por antonomasia.

La nueva concepción de la vida empuja hacia el hedonismo: vivir con intensidad el momento presente, sin que se vea afectado por las raíces del pasado, ni los sueños del futuro.

En Medellín, los obispos latinoamericanos decían que los jóvenes son: "Manifestación de los signos de los tiempos".

Entre los jóvenes, el futuro no es ya objeto de deseo sino una amenaza que produce incertidumbre, preocupación y miedo. La Mayoría ve únicamente la perspectiva del desempleo o los salarios bajos, y sin buenas perspectivas muchos jóvenes buscan salidas como la droga, la violencia, el suicidio... No se piensa el futuro como la "creación" humana desde un presente. Les resulta imposible soñar.

Con el debilitamiento del futuro asistimos a la vigencia del pragmatismo: jóvenes que no luchan por lograr lo imposible, parten de "lo que hay"; prefieren gestionar lo real, siempre con el temor de ser excluidos por el sistema.

La noche se convierte en potencial movilizador de los jóvenes: la viven como la escenificación del presente: lo disfrutan todo y a la vez. Significa transgresión, suspensión del tiempo y del control social.

 

Pistas para el acompañamiento:

- Renunciar a los discursos muy elevados. Hacer propuestas, respetando la primacía de la experiencia, proyectos concretos que den resultados inmediatos.

- Recrear lo cotidiano, lo pequeño, lo imperceptible, lo trivial, lo gratuito...

- Advertir el peligro del hedonismo que lleva a la vida Light: imposibilidad de compromisos a largo plazo, veleidad de las decisiones, imperio de los caprichos, debilitamiento de la personalidad.

 

 

2. La constelación del cuerpo

La Postmodernidad ha redescubierto el valor del cuerpo. Este se ha convertido en objeto de construcción, de comunicación, de trabajo, de protección. A veces se llega a la obsesión por la salud. Los jóvenes lo hacen objeto de atención y de superación: auge de las gimnasias y ciertos deportes que llevan a la cerrazón sobre sí mismos y olvido del mundo. Se busca la sensación física más que el trofeo, más el placer que el entrenamiento duro, más la diversión que la moralidad. Se impone el mito de Narciso: contemplar la propia imagen.

La expresión corporal se ha convertido en medio esencial de comunicación. Cobra relevancia el teatro, como espacio apetecible, digno de inversión de tiempo y esfuerzo. La música, inseparable del gesto y del movimiento, tiene sus rituales corporales propios: vestidos, peluquerías adecuadas, ritmos, movimientos. El volumen alto, amplía la capacidad de comunicación, la amplifica.

 

Pistas para el acompañamiento:

-La valoración del cuerpo trajo tres conquistas:

1. La cultura de los derechos humanos: por el cuerpo la persona adquiere sus perfiles de individualidad y se reconoce como valiosa e irrepetible. El valor de la persona es básico.

2. La cultura de la salud: tanto como el alma, el cuerpo es componente esencial de la calidad de vida y de la salud.

3. La cultura de la recreación del amor: nueva relación más libre con el propio cuerpo, intensa recuperación del erotismo.

- A su vez, la intensidad del descubrimiento del cuerpo produjo dos grandes sombras:

1. La comercialización del propio cuerpo, la prostitución.

2. La permisividad exagerada, hasta el laxismo. Cuando el cuerpo transgrede sus límites y lo invade todo, mina los elementos espirituales de la experiencia corporal. Sin alma, el amor regresa al mero erotismo. Se produce as¡ la degradación del cuerpo; la pornografía es una de sus expresiones.

 

 

3. La constelación de la complejidad

Asistimos a una nueva forma de percibir la realidad, una nueva lógica. De la concepción lineal se pasa a la circular. La realidad es compleja y cada fenómeno es producido por causas variadas. La Postmodernidad es un proyecto ambiguo y dinámico, muy cambiante.

A los jóvenes, esta realidad compleja les produce incertidumbre y desasosiego. Lo real se convierte en imagen provisoria, ligera, r pida. Viven la temporalidad y la fragmentación.

Cuatro rasgos más significativos podrían expresar la manera como los jóvenes viven la complejidad:

1. En el mundo de los jóvenes las nociones no son completamente antagónicas. Los adultos intentan simplificar, y ellos responden desde un "depende": les dificulta asumir lo simple. Se sienten interdependientes unos de otros.

2. Conciben la realidad como una trama sobrecargada de dificultades. Viven un vacío ideológico, no tienen certezas políticas que quieran defender.

3. No hay -para ellos- explicaciones centrales y únicas acerca de los fenómenos; por el contrario, se da un grado muy alto de diferenciación.

4. La realidad es fragmentada; se elige constantemente entre muchas opciones, y todo puede ser vivenciado a la vez. La TV. ocupa un lugar central. En ella las cosas se convierten en imagen y por esto son reales. Se trata de una realidad provisoria, ligera, r pida. Los medios de comunicación dominan, arrastran hasta el consumismo dándole a la necesidad pasajera el primer lugar.

 

Pistas de acompañamiento:

- Valorar el surgimiento de una sociedad intercultural: se vive intensamente la tolerancia, y vamos hacia un mayor mestizaje cultural.

- Se han creado las condiciones sociales para superar el etnocentrismo.

- Se constata como negativo, que ha brotado un gran relativismo moral y la transformación del realismo en pragmatismo. Esto genera nuevos problemas en el proceso de maduración de los adolescentes y jóvenes. Un nuevo vicio es la tele-dependencia.

 

 

4. La constelación de la identidad abierta

Cada ‚poca ha tenido una manera propia de crear la identidad personal. En la modernidad se dio un modelo cerrado y estático.

La Postmodernidad es un modelo ambiguo y cambiante, y rompe con este concepto de identidad personal. Cada vez nos cuesta más reconocernos y reconocer a los que tenemos al lado en una realidad que cambia permanentemente; la inestabilidad dificulta la identificación. Asistimos a la transición de un concepto fuerte y cerrado de identidad, hacia un modelo débil, abierto, dinámico.

Se da valor a lo privado y lo singular. La generación de los 60, 70 y 80 es reemplazada por una generación preocupada por la subjetividad, con sus necesidades personales, con sus sentimientos, el mejoramiento de su autoestima, la liberación de los traumas... Hay un cambio hacia los problemas cotidianos.

Se dan tres procesos característicos:

1. Las transformaciones demográficas. La familia se apoya cada vez más en los vínculos afectivos y se sostiene por la libre decisión de sus miembros. Los jóvenes permanecen más años de su vida en el hogar.

2. Hay una búsqueda de integración. Se abre una ‚poca propicia para la proximidad. Se antepone la compañía a la organización, la interacción del cara a cara a la distancia. Se desea participar en comunidades y grupos reducidos.

3. La diversidad de identidades fundada en la movilidad espacial y en la ampliación del mundo debido al contacto con otras culturas.

 

Pistas para el acompañamiento:

- El joven quiere ser considerado como persona plena, con derecho de palabra y de respuesta. Desea avanzar hacia una sociedad menos impersonal y más humana.

- La formación apunta hacia las motivaciones y la responsabilidad. El eje articulador de la personalidad es la experiencia, por sobre obligaciones o la vida disciplinada. La "experiencia de Dios" es la que centra y da sentido a la vida del joven religioso.

- El derecho a la diferencia. El joven vive presencias simultáneas en mundos discrepantes; esto lo lleva a valorar las diferencias. Protesta contra los intentos de eliminación de lo extraño, lo irreductible, lo otro.

- La solidaridad pasó a ser valor central.

 

Como negativo descubrimos:

- El aumento de los factores de vulnerabilidad en los jóvenes: o se adaptan a las exigencias del modelo social existente, o bien, son expulsados como individuos a una zona de precariedad social, laboral y profesional. Esto explica que busquen permanecer en la seguridad de su familia por largo tiempo.

 

5. La constelación politeísta

En la modernidad se habló de la "muerte de Dios". En la cultura postmoderna hay una sorprendente apertura hacia lo trascendente y lo sagrado, por la crisis de valores provocada por el materialismo y el secularismo.

Hasta la ciencia reconoce que el misterio y la trascendencia son realidades profundas en la vida humana. Es un despertar religioso propio de una generación que se enfrenta a una vida cotidiana compleja y contradictoria, sin puntos de vista seguros. Surge as¡ una religión un tanto superficial, más privada, no necesariamente la religión organizada o de la Iglesia.

Frente al vacío creado muchas personas regresan a manifestaciones seudo-religiosas (ocultismo, esoterismo, horóscopos, astrología...), y otros se refugian en sectas fundamentalistas.

Aflora con insistencia la nostalgia por una comunicación plena, interpersonal y cósmica. Se recupera la interioridad y se descubre que es guardiana de secretos y fuentes selladas.

Los jóvenes se muestran muy receptivos a la invitación de lo espiritual y a sus promesas de vida en armonía. Se desarrolla una experiencia religiosa que privilegia lo afectivo sobre la racionalidad, lo espontáneo en contra de la rigidez y lo vulnerable a la violencia del poder y del saber.

El universo religioso de los jóvenes no se sostiene sobre el peso institucional de la Iglesia o sobre normas sociales o códigos de conducta, sino que se vincula cada vez más a demandas de sentido y a preguntas fundamentales sobre la vida humana.

 

Pistas para el acompañamiento

- denuncia de la cultura de la violencia y de la muerte,

- espacios donde se toma conciencia de las nuevas marginaciones,

- relaciones de mayor acogida y tolerancia,

- recuperación de lo diferente, de valores sumergidos,

- sensibilidad ecológica,

- proclamación del ser y de su armonía, por encima del fracaso del tener,

- experiencias creativas,

- inclusión del cuerpo con sus ventanas perceptivas.

 

Se destacan también los aspectos negativos:

- el regreso de lo irracional,

- el debilitamiento del compromiso,

- la fragilidad para ser fácilmente sometido a lo emocional.

 

 

Durante la modernidad se privilegiaron aspectos como el trabajo, la eficacia, la producción, la razón, la unidad, la uniformidad, la justicia, la profecía, la liberación, la utopía, el compromiso; en detrimento fatal de aspectos como: la fiesta, la ternura, lo artesanal, los sentimientos, las diferencias, los procesos, el amor, la mística, la libertad, lo fragmentario, lo cotidiano, la afirmación personal.

Los jóvenes, protagonistas en el cambio, enuncian todos estos valores. El reto para los adultos es el de construir con ellos un mundo en el que se desarrollen estos valores y por lo tanto, más habitable y humano.

 

 

Ma. Cecilia Correa