EL PAPA VIAJARÁ A UCRANIA

 

Un puente con la Iglesia Ortodoxa

 

Leonid Kuchma, presidente de Ucrania, en su visita al Papa en setiembre del 2000 lo invitó a visitar su país. "Le toca al Papa decidir la fecha del viaje", declaró en una conferencia de prensa en Kiev. Kuchma no habló de la controversia que opone a ortodoxos y griegos católicos (los "uniatas") y que es una de las causas principales por las que no se pudo realizar el viaje papal a Rusia. Kuchma adelantó que Juan Pablo II se encontrará con representantes de todas las confesiones, porque Ucrania es un puente entre la Iglesia Católica y la Ortodoxia.

 

Juan Pablo II aceptó la invitación entusiasmado y afirmó que viajará a Ucrania en junio próximo. "Este viaje es muy importante desde el punto de vista ecuménico y podría abrir el camino a Moscú -declaró el arzobispo Walter Kasper del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos-. Espero que pueda contribuir a mejorar las relaciones con la Iglesia Ortodoxa Rusa. Es importante también para la misma nación ucraniana que, tras los tiempos de la Unión Soviética, vive ahora un momento de gran orgullo. Un pueblo que ha sufrido tanto ve en la visita de Juan Pablo II un signo de esperanza para su propio futuro", concluyó el arzobispo.

Sería un paso previo a Moscú si en Ucrania se solucionan las tensiones entre los ortodoxos y los católicos de rito oriental (griego-católicos) suprimidos y anexados por Stalin a la Iglesia Ortodoxa en 1946. Más allá de los actuales malentendidos, los católicos salidos de la clandestinidad viven hoy un gran fervor y están dispuestos a la reconciliación.

Por otra parte, entre los ortodoxos ucranianos hay divisiones: unos permanecen fieles a Moscú, otros responden al metropolita Filarete de Kiev y otros se han declarado Iglesia autónoma.

Rusia, Ucrania y Bielorrusia conforman el 72% de todos los ortodoxos del mundo. El Papa ya ha visitado Georgia, pero esta república tiene una influyente presencia musulmana. Este viaje al mundo ortodoxo es otro paso para lograr la caída del muro que separa a ortodoxos y católicos desde hace mil años. El viaje papal a Rumania en 1999 ha sido una puerta apenas entreabierta a un país donde el 80% pertenece a la Iglesia Ortodoxa y donde el problema de la restitución de unos 1.700 templos confiscados por el comunismo a los griego-católicos aún se mantiene, si bien en un clima más distendido.

También el Sínodo Ortodoxo Griego está estudiando la posibilidad de que Juan Pablo II viaje a Atenas este año. Si esto se concretara sería otro gran logro y el viaje se realizaría en el marco de una peregrinación tras las huellas de san Pablo que comprenda también Damasco (Siria). El Papa tiene el firme propósito de tender un puente con los hermanos ortodoxos y las Iglesias del este de Europa; es uno de los principales objetivos de su pontificado.

 

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