Volver a empezar

 

"Año nuevo, vida nueva", nos plantea el viejo adagio trayéndonos una idea de cambio y novedad.

Este deseo esperanzado que repetimos año a año renueva la ilusión de un tiempo nuevo, que será mejor. Y este deseo es bueno, sólo que en algunos casos viene acompañado de una pequeña trampita: ese bienestar está depositado en el "afuera"; depende de alguien o algo.

Dependerá de los políticos, de nuestro jefe, de la economía, del dólar, del horóscopo, del premio mayor de la lotería.

Este deseo será más realista cuando descubramos que el cambio es interior. No está en el "afuera", sino que pertenece a la interioridad del ser humano. Ciertamente que habrá cosas en este nuevo año que no dependerán de nuestro deseo; serán convocadas a nuestra vida desde su propio misterio. Sin embargo, no es lo que sucede lo que determina la vida del hombre sino lo que hace con eso que le sucede. Porque "el hombre es el ser que siempre decide lo que es" (Víctor Frankl).

Alguno, desanimado y no ejerciendo esa libertad-responsabilidad de decidir cómo vivir este tiempo nuevo que viene asomando, pensará que no habrá "vida nueva" sino que todo volverá, luego de la sidra y el pan dulce, a la rutina. Todo será igual: los problemas, el trabajo, la familia, etc. Otros mirarán lo mismo con ojos nuevos; darán nuevas posibilidades, buscarán ser más comprensivos y solidarios. Dependerá de la elección interna que quieran ejercer en este "cambio de actitud".

En la misma situación podemos responder de varias formas pero no todas nos harán más persona. Porque quizás la humanidad se divida en dos grandes grupos: los que se alinean detrás de la esperanza y los que lo hacen detrás de la resignación.

Un nuevo año asoma. Traerá consigo el color blanco de la página aún sin escribir.

Un nuevo año que traerá esperanzas, proyectos, metas, ilusiones que nos invitarán a la participación activa para su concreción.

Un nuevo año que traerá dolores, sufrimientos, dificultades que pondrán a prueba nuestro coraje y nos desafiarán a superarlas.

Un nuevo año que traerá la posibilidad de trabajar por el Reino siendo justos, pacificadores y caritativos.

Tal cual nos lo enseñó el Maestro.

Leonardo Buero

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