Centro de acogida para la mujer del interior

"La tienda de la Luna"

 

La Asociación María de América inauguró el Centro Tienda de la Luna, en su local situado en Bulevar Artigas 1881 esquina Goes (Montevideo). Este Centro tiene como objetivo recibir a las mujeres que vienen desde el interior del país sin ningún referente en la capital, en busca de soluciones a diversos problemas. Conscientes de que este arribo a la capital suele ser inhóspito, lo que esta Asociación ofrece es un espacio de acogida, orientación y escucha.

 

Entretejiendo sueños

Un día mons. José Gottardi se atrevió a soñar un lugar y un espacio en Tres Cruces para un Centro que fuera capaz de acoger a las personas que vinieran del interior. Este sueño se hizo realidad en "La tienda de la Luna" que desde el 15 de agosto del año pasado abre sus puertas todas las mañanas.

Para recibir a quien llega, se cuenta con un grupo de voluntarias, un espacio físico que permite el encuentro y un completo banco de datos. Se ofrece información sobre recorridos de ómnibus, direcciones de hospitales, centros de estudio, centros de atención a la mujer en situación de violencia, hogares estudiantiles, comisarías, juzgados, obtención de documentos, comedores de Inda, albergues nocturnos, hogares, etc.

 

¿Por qué la Tienda de la Luna?

Este nombre tiene mucha historia. No es sólo que suene lindo y poético, sino que hace referencia a una práctica que muchos años atrás varias tribus indígenas del norte de Brasil realizaban. Un antropólogo brasileño rescató sus costumbres en una publicación y de allí, el grupo María de América encontró un desafío: crear la Tienda de la Luna, en este tiempo y en esta historia de ritmos, transformaciones e injusticias aceleradas.

Cuenta Jaime Sams, en su libro As cartas do Caminho, que la Tienda de la Luna es el lugar de la mujer. Es allí que las mujeres se reúnen durante su período menstrual para quedarse juntas y sentirse en sintonía con los cambios ocurridos en sus cuerpos. Durante esa época especial del ciclo lunar, las mujeres eran apartadas de las tareas domésticas y recibían permiso de recogerse en la Tienda de la Luna, para disfrutar de la compañía de sus hermanas. En muchas tradiciones antiguas, el tiempo de la luna es considerado un tiempo sagrado de la mujer, durante el cual ella es honrada como la madre de la energía creativa. Durante este ciclo debe liberarse de las energías antiguas que su cuerpo venía cargando y prepararse para la religazón con la fertilidad de la Madre Tierra, de la cual será portadora durante la próxima luna o el próximo mes. Nuestros ancestros sabían qué importante era que cada mujer pudiese profundizar en su espacio sagrado durante ese momento. Las mujeres eran las madres, daban continuidad a la tribu teniendo hijos, traían fertilidad gracias a su conexión con la madre tierra y abrigaban los sueños de la nación en sus vientres hasta que esos sueños se tornasen realidad. Durante su luna ellas eran estériles y no podían concebir. Éste era por lo tanto su período de descanso.

Afirma el autor que cuando las mujeres viven juntas en un espacio común, sus cuerpos comienzan a regularizar sus menstruaciones y todas terminan teniendo su tiempo lunar simultáneamente. Este ritmo natural es uno de los lazos de la fraternidad. Al confiar en los ciclos de sus cuerpos y permitir que las sensaciones vengan desde dentro de ellas, las mujeres han sido videntes y consejeras de sus tribus desde hace siglos. Es aprendiendo a utilizar los dones de la intuición y de la sabiduría que toda mujer puede tener acceso a la verdad que la guiará en el camino sagrado.

 

La Tienda hoy

Qué distintas son hoy las costumbres, las culturas, los tiempos. Qué diferentes las maneras de mirar y entender el mundo. Sin embargo, es posible leer a lo largo de toda la historia de la humanidad, los signos de una misma búsqueda, de los mismos sueños. Aquella Tienda de la Luna ya no es posible hoy, tampoco tendría sentido. La idea que propone esta Tienda moderna, es rescatar ese espacio sagrado, donde las mujeres puedan acompañarse. Quizá en un aspecto pequeño, como es el apoyo a las mujeres que necesitan orientación, pero es el germen de un comienzo que aspira a crear lazos de fraternidad.

Las mujeres precisan aprender a amar, comprender y de esta forma curarse una a otras. Toda persona posee facetas femeninas y masculinas, cada una de ellas puede penetrar en el silencio profundo del propio corazón para que le sea revelada la belleza del recogimiento y de la receptividad. La tienda de la luna puede ser un símbolo para hombres y mujeres. Recogerse y asimilar los sentimientos que las experiencias de la vida crean es muy saludable.

 

Las primeras mujeres

Ya han llegado muchas mujeres a Bulevar Artigas 1881. De a poco la existencia de este centro se va difundiendo. Las primeras necesidades manifestadas fueron trabajo, vivienda, documentación, además de un espacio de escucha y comunicación. También se han acercado mujeres de Montevideo con distintas problemáticas que fueron atendidas.

Se realizaron contactos con las voluntarias del Pereira Rosell, con centros de ayuda a la mujer, con albergues nocturnos, hospitales, comedores, guarderías y distintos servicios de información.

Entretejido de hilos, de sueños de muchos colores, vamos gestando el tapiz del Reino. La invitación es a soñar desde ustedes agregando nuevos hilos de diferentes texturas y colores para que este servicio llegue a todas las mujeres que vienen a la capital y no saben cómo o a dónde dirigirse, y allí encuentren a otra mujer que con corazón abierto las recibe.

Por información comunicarse al teléfono 400.2623, o al correo electrónico: demujer@adinet.com.uy

Gloria Aguerreberry

 

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