COLEGIO ZORRILLA DE SAN MARTÍN
25 años educando para el amor
El Colegio Juan Zorrilla de San Martín, de Montevideo, que está
dirigido por los hnos. Maristas, lleva adelante hace ya varios años un programa
de Educación para el amor que incluye la educación en la sexualidad. UMBRALES
dialogó con el profesor Pablo Villarmarzo, coordinador de Pastoral del Colegio,
que lleva adelante junto a los docentes y los catequistas este trabajo.
• ¿Por qué Educación para el amor, y no Educación Sexual?
- Porque el ser humano es una
unidad y un ser completo, por eso lo que a nosotros nos interesa, es que los
niños, las niñas, y los adolescentes vayan descubriendo lo importante que es
amar, y qué cosas los ayudan a crecer en esa capacidad de amar, qué los realiza
como personas, y los va a hacer más felices en su vida. Nosotros no
circunscribimos esta tarea sólo a trasmitir una serie de conocimientos
biológicos y anatómicos; eso lo hacemos, pero nos parece una parte ínfima y
elemental de lo que es educar en el amor. Cada persona es un ser biológico,
psicológico y con una interioridad personal profunda. Son estas tres
dimensiones del ser humano las que nosotros reconocemos y a las que apuntamos
en nuestra formación.
• ¿Cuáles son las principales inquietudes que tienen los niños y
adolescentes en torno al tema de la sexualidad?
- Las inquietudes tienen que ver
con la edad, unas son las de los niños, otras las de los adolescentes, otras
las de los jóvenes. Ellos están viviendo un gran desfasaje, en cuanto a su
madurez real con los conocimientos que manejan, fundamentalmente en función de
lo que la televisión les está planteando. Tienen un relacionamiento entre
ellos, en función de lo que han visto en la televisión; lo viven así, se pelean
y se relacionan entre ellos, como lo ven en "Chiquititas", y como lo
hacen en los teleteatros. Este es un modelo social tan fuerte, que hace que
ellos hablen y se relacionen tomando ese modelo, sin saber de qué están
hablando cuando lo hacen, no son dueños de ellos mismos, pierden su libertad.
Es evidente que en los niños hay una hiperinflación del tema de
"arreglarse" por ejemplo, de tener novio o novia. En realidad no son
más que amigos... Pero están en una sociedad donde se han erotizado
exageradamente todas las expresiones sociales, y terminan viviéndolo como una
necesidad. Y nosotros los adultos, ya sea docentes o padres, muchas veces no
somos capaces de abordar estos temas. Muchas veces los padres lo que hacen es
mirar hacia otro lado, sin aprovechar lo que están viendo para dialogar con sus
hijos y encarar el tema. Pues es a partir de lo vivido que se puede educar,
planteando preguntas, y situaciones, escuchar y establecer un diálogo con
ellos. Se ve claramente que la información que reciben es superior a su
capacidad de asimilarla.
En los adolescentes se da la misma
situación pero exacerbada por el criterio postmoderno, de "tener
ganas" como criterio de validez para legitimar y fundamentar una acción.
El adolescente vive su sexualidad con este criterio y desde la presión social, como
el único criterio de conducta a tener en cuenta. Más allá de lo que uno pueda
decirles en el ámbito educativo formal o en un grupo parroquial, muchas veces
lo que prevalece es: "Hacé las cosas porque tenés ganas de hacerlas."
Y ahí encontrás el conflicto de los chiquilines que se preguntan: "¿Y por
qué no puedo yo tener relaciones sexuales?" Y son chicos que tienen una
gran inmadurez, no sólo física sino psicológica y personal, pero ese mandato
social los presiona de tal modo que se sienten muy mal, y se sienten menos si
son vírgenes.
En cuanto a los jóvenes, en
general, ya tienen una vida sexual muy activa, pero vivida sin parámetros, y
sin encontrar un verdadero sentido a lo que están haciendo. Esto es lo más
común y nunca se han planteado realmente la pregunta: "¿Y yo, por qué hago
esto?" No se lo plantean y no tienen respuesta. Como no tienen respuesta
para la pregunta: "¿Por qué estoy estudiando?". No saben darle un
sentido a su vida sexual. Por eso cuando a veces en la enseñanza oficial se
quiere reducir todo a simple información sobre la genitalidad y a darles
condones a los chicos para que no se enfermen, es algo de una simplicidad
total, totalmente insuficiente. Esto no soporta una crítica medianamente seria.
Las decisiones sexuales, no se toman solamente en el área biológica, sino en el
área de los sentimientos y las motivaciones, asignatura totalmente pendiente en
la educación y que nosotros intentamos abordar en nuestro proyecto.
• ¿Desde jardinera hasta bachillerato?
- Sí, por supuesto, en los más
chiquititos va a ser menos explícito. Por ejemplo, descubrimos que Dios nos
regala un cuerpo, todas las cosas que podemos hacer con él y le ponemos nombre
a las partes de nuestro cuerpo... Un objetivo muy importante es ayudarlos a
aceptar la familia, no la ideal sino la concreta, la que tienen ellos. Cuando a
nivel de Iglesia se habla de la familia, se está diciendo en definitiva que
acepten a su familia, con sus defectos y virtudes, aunque no sea la
tradicional, aunque sea una familia con solo su mamá o con solo su papá. Que
den gracias a Dios por la familia que tienen. Esto es lo que intentamos. No
quiere decir que esté todo bien, pero es a partir de aceptar y amar a la
familia que se puede realmente empezar a crecer. Si no siempre se está dando
vueltas con el tema y no se termina de aceptar la realidad. Y esto es aceptarse
a uno mismo también. Así se pueden descubrir los sentimientos de cada uno y ser
crítico frente a los mensajes que da la sociedad. Así se puede también aprender
a hablar en serio frente a la sexualidad, de lo que a cada uno le pasa, de lo
que está viviendo (y ésta es la dimensión más complicada y delicada). Yo le
digo a veces a los chiquilines: "A mí me parece muy bien que ustedes se
interesen por el viagra, pero el problema de ustedes no es el viagra". A
veces te hacen planteos sumamente escapistas.
• ¿Les cuesta mucho encarar su realidad?
- Muchísimo, les cuesta siempre
encarar su realidad, y no sólo su sexualidad, también el estudio, el para qué
viven. La sociedad no educa en el encare y en el enfrentamiento de los
problemas, sino que el mensaje social es el contrario, escapar de los problemas.
Hay un gran lema que atraviesa nuestra sociedad, que es el "no te
metas", "hacé la tuya, y no te metas en líos"... "¿A vos te
parece que está bien matar...? Bueno, está bien, si a vos te parece que está
bien y te sirve es válido"... ¡No! Esto es un error, no todas las opiniones son válidas, hay que sustentar la opinión y
fundamentarla. No basta el "a mí me parece que..." Los chicos no
están acostumbrados a esto desde el sistema educativo formal. Ésta es una gran
falla. No se los ayuda a crecer en el arte del razonamiento.
• El año pasado salió en Uruguay un texto de educación sexual a nivel
de la Enseñanza pública, como una especie de manual que ha sido fuente de
polémica entre los distintos educadores. ¿Qué opinión te merece este texto?
- Entre sus aspectos positivos
realiza una información correcta y clara a nivel biológico y anatómico. Parece
mentira que ya en el siglo XXI todavía los chicos no sepan cómo es su cuerpo.
Maneja bien todo el asunto de los roles sexuales, y hace ver cómo esta sociedad
mantiene un planteo de roles sexuales muy machista, más allá de todas las seudo
liberaciones de que se están hablando.
Pero por otra parte, hace un
planteo sumamente reduccionista, y le
falta encarar el tema de la trascendencia. No se trata aquí de la religión,
sino de la dimensión trascendente del ser humano, que es más amplia que su
realidad religiosa. Y de eso no hay nada. Hay también un manejo inexacto de
informaciones y términos confusos y tendenciosos, planteados con una ligereza
absoluta, por ejemplo respecto al aborto, confundiendo métodos anticonceptivos
y métodos abortistas. Y esta crítica no la hacemos únicamente los católicos,
sino otros que no lo son, como el doctor Gastón Boero. Las propias autoridades
de la Enseñanza lo han criticado. No se define si el texto es un manual para
prevenir el Sida o supuestamente un manual de educación sexual. Hay que aclarar
estas cosas. Yo creo que cuando la Iglesia salió a hablar planteó claramente su
postura. Nosotros decimos que no es suficiente, no es que esos temas no los
hayamos abordado, ya lo hicimos y lo vemos como algo insuficiente.
Hace 25 años que estamos en esto de
la educación para el amor, cuando aún no se sabía nada sobre el Sida. E incluso
en la dictadura fuimos perseguidos por plantear este tema. La Iglesia y los
colegios católicos fueron perseguidos y censurados por la Enseñanza oficial (no
por los obispos), por abordar esta temática. Y yo que estoy en el tema, nunca
sentí que alguien se sentara y dijera de parte de la Enseñanza oficial:
"Perdónennos esto estuvo mal." Ahora encima nos critican y nos
quieren presentar como oscurantistas.
Uno educa más allá de que le ponga
o no un rótulo a lo que hace, uno educa en el silencio o en el hablar. En esta
área todos los docentes abordamos el
tema. Nosotros, explícitamente y directamente abordamos esta tarea en todo
el ciclo escolar, desde los 3 años, cuando el niño ingresa al colegio, hasta
los 18 años. Utilizamos diversas técnicas para el abordaje del tema en las
distintas etapas, pero siempre intentamos que se pueda conversar en torno a los
intereses que los chicos tienen en cada una de estas etapas. Muchas veces son
ellos mismos los que nos pautan por donde tenemos que ir en el abordaje del
tema.
Eduardo Ojeda