La Anunciación

de Alfredo Guttero

 

* La obra

Este cuadro titulado "La Anunciación", representa al Arcángel Gabriel que anuncia a María el nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo.

El Arcángel vestido de blanco se presenta de perfil y tiene una postura austera apenas agraciada por el gesto de la mano que ofrece un lirio blanco a la Virgen. Su mirada es fija y atenta, sus labios están abiertos para anunciar la buena nueva.

La imagen de María es al mismo tiempo sencilla y rica de expresión. Su cabeza inclinada indica la disponibilidad a la escucha y la atención al diálogo subrayado también por el gesto de las manos: una mano está por recibir el lirio mientras que la otra levantada parece pedir una aclaración: "¿Cómo puede suceder esto si yo no he tenido relación con ningún hombre?"

Los labios entreabiertos parecen formular la respuesta afirmativa. Los ojos casi cerrados indican una vez más la disponibilidad confiada y el abandono en las manos de Dios.

Atrás de María, las ramas de un árbol con hojas carnosas y grandes, representan la vida y la fecundidad. Las ramas siguen y completan en el espacio abierto las líneas sinuosas del cuerpo de la Virgen.

* El autor

Alfredo Guttero es un pintor argentino, hijo de padres italianos. Nació en Buenos Aires en 1882 y murió en 1932. A los veintidós años obtuvo una beca con la que pudo viajar a Europa a perfeccionar sus estudios de pintura. Estuvo un tiempo en París; después vivió en España, donde organizó con otros pintores una muestra de arte argentino. Luego de muchos años de ausencia, vuelve a la Argentina y aquí comienza a exponer con otros pintores: Raquel Forner, Emilio Pettoruti, Víctor Cúnsolo y otros. Todos ellos son los pintores llamados "modernos" y Guttero consiguió para ellos nuevos espacios de exposición como opción alternativa al Salón oficial de Bellas Artes.

Al comienzo de su carrera de pintor, Alfredo Guttero se dedicó a la figura y al retrato. Más tarde, se interesó por la ciudad, preferentemente en su parte industrial: las fábricas y los silos de granos. Pintó paisajes urbanos, sobre todo los cercanos al puerto de Buenos Aires. En esos cuadros se destaca la geometría solitaria de los edificios. También, especialmente en los últimos años de su vida, trabajó en la pintura de imágenes religiosas, en la que fue un innovador.

* La técnica y el color

Alfredo Guttero pintó algunos de sus cuadros con un material especial. Esta técnica llamada "yeso cocido", fue un secreto que no reveló a nadie y que le da a las figuras y al color una presentación diferente. Su intención era que el cuadro recordara los antiguos "frescos" de las iglesias, cuando se pintaban las imágenes sobre el revoque fresco de las paredes. Esta Anunciación está pintada con la técnica de "yeso cocido". Guttero modela el color oscureciéndolo y aclarándolo, de tal manera que podamos percibir lo redondeado de las formas: el pecho, el cuello y la cara de la Virgen, el brazo del ángel bajo su túnica, las hojas del árbol. Los colores no son fuertes, son más bien apagados: amarillo y blanco para el ángel, granada oscuro para el vestido de la Virgen, marrones claros y ocres para el pelo de los dos personajes. En algo se destaca el verde de las hojas con sus claroscuros que exaltan su lozanía.

* El mensaje

El mensaje que surge de esta pintura no se aleja del fresco pintado en la hermosa página del evangelio de Lucas. Evidentemente el pintor quiso respetar las ideas fuerzas de esta escena evangélica, interpretándola con un toque personalísimo que hace de esta pintura algo único. Una obra de arte.

La dulzura y la disponibilidad se unen al misterio y a la objeción frente al anuncio. A la austeridad del mensajero (la voluntad de Dios es un misterio inescrutable) se contrapone la dulzura del Sí de María puesto sobre sus labios como dispuestos a un beso. Éste es otro aspecto que se destaca con respecto a la iconografía tradicional. Esta escena podría muy bien ilustrar una página del Cantar de los Cantares, el poema bíblico del amor. El Sí de María, no es una simple obediencia a una orden divina, es más bien un diálogo de amor, una opción de vida que envuelve todo el ser de la amada.

 

Quinto Regazzoni

 

volver