RECONSTRUIR LA ESPERANZA:

LA IGLESIA QUE OPTA POR LOS POBRES

 

1. La situación del pobre en el actual sistema de globalización

En el actual sistema de globalización neoliberal, la situación del pobre ha cambiado en muchos aspectos. En primer lugar, hay más pobres que antes. En el sistema actual de economía de libre mercado se ha multiplicado el número de pobres. En segundo lugar, el pobre, además de pobre, es un excluido. En el pasado, el pobre era de alguna manera necesario, como fuerza de trabajo o como consumidor. La muerte del pobre afectaba al sistema. Hoy los pobres no cuentan ni como mano de obra ni como consumidores. Son literalmente sobrantes y desechables. Su muerte no sólo no afecta el sistema, sino que en cierto sentido le es favorable. Ya no es racional invertir en ellos: ni en educación ni en salud. Son fácilmente liquidados. En tercer lugar, llama la atención el silenciamiento de los excluidos. Quedan fuera, no existen, viven en la oscuridad y el silencio de la historia. En cuarto lugar, las causas de la exclusión se han diversificado: no sólo son excluidos por causas económicas o de clase social, sino también por causa de género (las mujeres), por causa de raza o color (indios y afroamericanos), de generación (niños y jóvenes) o excluidos por otras razones (discapacitados, homosexuales y otros que adoptan un estilo de vida no aceptado por la sociedad). En quinto lugar, el grito del pobre se une al grito de la tierra. La destrucción del medio ambiente afecta muy especialmente al pobre y la sobrevivencia del pobre afecta también al medio ambiente. Esto se hace evidente en los terremotos y huracanes: la destrucción de la naturaleza golpea especialmente a los pobres (en el terremoto reciente de El Salvador una montaña deforestada cayó sobre una población que vivía ahí por no tener otro lugar).

La exclusión social y la destrucción de la naturaleza son las dos fallas más profundas del sistema actual de economía global de mercado. El "banquete neoliberal" es maravilloso, pero no todos están invitados. Además el "desarrollo" es ajeno y hostil a nuestra madre tierra. Se agudiza cada día más la brecha entre incluidos y excluidos, conectados y desconectados. Dicen las estadísticas que la exclusión total afecta a un 35% de la humanidad y un 80% sufre algún tipo de exclusión. El 20% más rico de la humanidad concentra el 82,7% del ingreso mundial y el 96% de la investigación y producción de conocimientos. Los 225 individuos más ricos del mundo tienen una riqueza combinada equivalente a los ingresos del 47% más pobre del mundo entero. 1.000 millones de personas ganan todavía un dólar diario. Existen actualmente 500 millones de jóvenes desempleados. Los europeos y norteamericanos gastan 17 mil millones de dólares en comida para animales, cuando se necesitan 13 mil millones de dólares para solucionar el problema de la salud y nutrición de los más pobres. Los gastos militares del mundo son equivalentes al 45% del ingreso per cápita de la humanidad. Las cifras sobre la destrucción de la naturaleza son igualmente aterradoras.

 

2. Radicalización de la opción preferencial por los pobres

La situación del pobre en este mundo de economía de libre mercado y de globalización neoliberal hace que la opción preferencial por los pobres no sólo siga siendo tremendamente actual, sino que es una opción mucho más radical que antes, puesto que la Iglesia ahora hace una opción preferencial justamente por aquellos que el sistema excluye. La Iglesia asume en la opción preferencial por los excluidos una racionalidad que es radicalmente contradictoria con la "racionalidad" excluyente del sistema. Para la fe cristiana la vida es un derecho absoluto y universal. Sólo Dios y la Vida (humana y cósmica) son absolutos. Un cristiano sólo puede aceptar una sociedad donde quepan todos y todas y en armonía con la naturaleza. La exclusión y la destrucción de la naturaleza contradicen profundamente la racionalidad humana y cristiana. La vida de todos y la integridad de la naturaleza es además un criterio ético absoluto para discernir la legitimidad de un sistema económico, político y social. La vida humana a la cual hacemos referencia no es sólo un valor o una idea abstracta, sino una realidad concreta: tierra, trabajo, salud, vivienda, educación, participación, medio ambiente, descanso y fiesta. Vida para todos significa satisfacción de estas necesidades básicas de todos y todas.

La opción preferencial por los excluidos y por la integridad de la naturaleza, crea en la Iglesia una conciencia más lúcida del carácter absoluto y universal de la vida humana y una conciencia igualmente lúcida de la ilegitimidad de un sistema excluyente y destructor de la naturaleza. Optar por una sociedad donde quepan todos y todas y donde se respete la integridad del cosmos, es entrar en una contradicción frontal con el sistema actualmente dominante. La opción preferencial por los pobres en el actual sistema de globalización, no puede ser por lo tanto una opción sólo intelectual o sentimental, sino que implica una confrontación racional, ética y espiritual global con la "racionalidad" y "ética" del sistema dominante. Para el actual sistema optar por los excluidos es una irracionalidad y una actitud humanamente equivocada, más aún es una opción subversiva y peligrosa. Para el sistema lo más lógico y racional es optar por el mercado y sus valores de eficiencia y ganancia; en definitiva, optar por los ricos.

 

3. Dimensión teológica y espiritual de la opción por los pobres

La opción preferencial por los pobres exige una sociedad donde haya "vida para todos" y "donde quepan todos y todas", y constituye así el criterio ético para discernir la ilegitimidad de un sistema excluyente y hostil a la naturaleza. Ahora bien, a la luz de la fe, la opción por los pobres descubre también en esa lógica o racionalidad de vida para todos, al Dios de la Vida opuesto a los ídolos de la muerte. La opción preferencial por los pobres, por lo tanto, además de afirmar una racionalidad contraria al sistema excluyente actual, es una opción donde se juega radicalmente nuestro encuentro con el Dios de la Vida y la construcción del Reino de Dios. Si aceptamos la exclusión humana y la destrucción de la naturaleza, rechazamos la posibilidad de encontrarnos con el Dios de la Vida. La opción por los pobres, además, no sólo nos confronta con la racionalidad económica del sistema, sino con la idolatría y toda la perversión "ética" y "espiritual" del sistema.

San Irineo de Lyon lo decía en forma densa y maravillosa: "La Gloria de Dios, el ser humano vivo; la Gloria del ser humano, la visión de Dios". Mons. Romero gustaba parafrasear este dicho afirmando: "La Gloria de Dios es el pobre vivo". La Gloria de Dios no es aquí la gloria externa que tributamos a Dios, sino la esencia misma de Dios. En hebreo, la Gloria de Dios es el "kabod" de Dios, es decir, el peso de Dios, su misterio e identidad más íntima. Este misterio de Dios se revela en el ser humano vivo. La Gloria de Dios es que todos los seres humanos tengan vida, que exista una sociedad donde quepan todos y todas, pero también proclamamos que el ser humano vivo debe buscar su Gloria o realización trascendente en la visión de Dios.

La economía de libre mercado y el sistema de globalización neoliberal no sólo es ilegítimo sino también idolátrico. El tema de la idolatría ha sido muy trabajado en la Teología de la Liberación. En América Latina el problema no es el ateísmo, sino la idolatría, tanto la idolatría por perversión, cuando se pervierte el sentido de Dios, como la idolatría por sustitución, cuando se sustituye a Dios por otros dioses. El problema no es si Dios existe o no, sino dónde está Dios, cómo es Dios, con quién está Dios, contra quién está Dios y qué dioses han sustituido a Dios. El problema no es el ateísmo de los revolucionarios, sino la idolatría de los opresores. El sistema actual de economía global es idolátrico cuando se considera a sí mismo como un absoluto por encima de la vida humana, cuando el mercado, como un "dios", decide sobre la vida y la muerte de la humanidad. La ley del mercado, la ley de los contratos y la ley de la propiedad privada se convierten en ley absoluta por encima de la vida humana. Por eso el cobro de la deuda externa aparece como un imperativo absoluto y divino, aunque el pago de la deuda signifique la muerte de millones de personas en el Tercer Mundo. El mercado y la tecnología integrada al mercado, aparecen como un mesías divino que promete la solución de todos los problemas de la humanidad, incluso la muerte. Los problemas del mercado, se nos dice, se solucionan con más mercado. Lo único que se nos exige es tener fe en el mercado y en la tecnología. El mercado pervierte así el sentido del Dios de la Vida. En nuestra visión, sólo la vida humana es un absoluto y la ley es relativa y tiene sentido cuando está al servicio de la vida. "El Sábado fue hecho en función del ser humano y no el ser humano en función del Sábado, de manera que el ser humano es Señor también del Sábado" (Jesús, en Marcos 2,27-28). El Sábado, la ley más sagrada de los judíos, fue instituido a causa de la vida del ser humano, que era para Jesús un absoluto muy por encima de la ley. Toda ley puede y debe ser violada, incluso la ley económica y mercantil, cuando está en juego la vida de la humanidad. Sólo un sistema idolátrico puede exigir el cumplimiento de una ley, a costa del sacrificio de millones y quizás billones de seres humanos.

El sistema de libre mercado no sólo es idolátrico porque pervierte el sentido de Dios, sino también porque sustituye a Dios por otros dioses: las cosas se transforman en sujetos y los sujetos en cosas. Las mercaderías, el dinero, el capital, el mercado, la tecnología, son vistas como sujetos, se subjetivizan y los sujetos humanos se transforman en cosas. La consecuencia es la cosificación y aplastamiento del sujeto humano. Una actitud humana, creyente y anti-idolátrica, nos exige reconstruir al ser humano como sujeto, en su carácter corporal, subjetivo y comunitario. San Pablo diría: un sujeto libre de la Ley, orientado por el Espíritu hacia la vida corporal plena. Libertad, Espíritu y Vida son los elementos constitutivos de la fe anti-idolátrica del ser humano. Si la ley se convierte en un absoluto, entonces cobra vida el Pecado y la Carne, que es la orientación del ser humano hacia la Muerte.

La idolatría del mercado, en todas sus formas, no es inocente, pues es lo que le permite oprimir, excluir y destruir y sin límites. Si el mercado es dios y todos sus actores son dioses, entonces los excluidos pueden ser sacrificados sin límite alguno y con buena conciencia. En este sentido, la opción preferencial por los pobres y excluidos es una opción radicalmente anti-idolátrica, que hace socialmente visible al Dios de la Vida en la vida de los pobres y excluidos. Esta opción anti-idolátrica y por el Dios de la Vida, detiene el sacrificio de los excluidos y de la naturaleza y salva sus vidas.

 

4. La opción por los pobres y la búsqueda de alternativas

No basta el grito de los pobres y el grito de la tierra. No es suficiente defender la vida de todos y la vida de la naturaleza. Tampoco es suficiente dar un testimonio profético, ético y anti-idolátrico en favor de la vida. Todo eso es necesario y tarea permanente. Lo que hoy en día nos urge es reconstruir la esperanza y proponer alternativas. Las palabras claves hoy en día entre los pobres son esperanza y alternativas. Urge pasar de la protesta a la propuesta. La opción preferencial por los pobres debe llenarnos de Espíritu y Libertad en la búsqueda de alternativas concretas y creíbles para los pobres y excluidos. La opción por los pobres que hace la Iglesia tiene sentido en un horizonte concreto de esperanza, donde aparezca la posibilidad de una sociedad sin exclusión y sin destrucción de la naturaleza. La posibilidad de una sociedad alternativa en el pasado estaba relacionada con lo que llamábamos "socialismo". El socialismo, con todas sus ambigüedades, apuntaba a la construcción de una sociedad alternativa, como consecuencia de un triunfo revolucionario de campesinos, obreros y de los pobres en general; este triunfo se veía como realmente creíble y posible. Todo esto acabó violentamente.

En la confrontación del capitalismo con el socialismo, el nuevo modelo capitalista de economía de libre mercado y de globalización neoliberal, se propuso dos victorias: la primera fue la derrota de los socialismos históricos, cuyo símbolo fue la caída del muro de Berlín. La segunda victoria, no lograda todavía, es destruir toda esperanza de una alternativa posible y futura al capitalismo, destruir toda resistencia al sistema y toda lucha de liberación. Para lograr esta victoria el modelo actual de capitalismo se presenta como irreversible y como el fin de la historia. "Teólogos" neoliberales como Michel Camdessus (ex-director del FMI) y Michael Novak, afirman que la organización actual de la economía es un instrumento para construir el Reino de Dios y es el modelo más cercano al Evangelio. Hay toda una corriente de pensamiento que busca reconciliar cristianismo y neoliberalismo y en este proyecto se invierten millones de dólares y cientos de intelectuales trabajan en universidades y otras instituciones en este sentido. Se identifica el mercado con la sociedad civil, donde la Iglesia tendría un rol moderador, con una doctrina social sólo reguladora del actual modelo. Se excluye así toda posibilidad de construir alternativas al sistema y se excluye a la Iglesia de participar en esta construcción.

Dice la historia que el legendario Pirro después que tuvo su gran victoria dijo: "con otra victoria como ésta estoy perdido". El sistema también quiere tener una segunda victoria destruyendo toda esperanza de alternativas y presentando al sistema como final e irreversible. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta segunda victoria para el sistema mismo? ¿Hasta dónde querrá el actual modelo capitalista insistir en lograr esta segunda victoria? El punto de resistencia de una tabla se conoce en el momento que ésta se rompe. Si el sistema se presenta como irreversible, estaría realmente en una carrera suicida y es imposible dialogar con un suicida cuando éste ya ha saltado por la ventana. El mesianismo idólatra de muchos teóricos neoliberales me parece tremendamente suicida. Decir que los problemas del mercado se solucionan sólo con más mercado y que hay que tener una fe ciega en el mercado, también me parece irracional y suicida. El sistema finalmente tiene como único enemigo al sistema mismo. Inspirados en Pirro, podríamos decir que si el sistema de economía de libre mercado consigue su segunda victoria matando toda alternativa, el sistema está perdido. Será el final no sólo de los pobres, sino de toda la humanidad. Esto hace que la resistencia al actual sistema y la búsqueda de alternativas sea un problema de vida o muerte para todos.

Una alternativa al sistema actual no puede ser pensada como una reconstrucción de los modelos derrotados del pasado, pero tampoco puede ser simplemente una regulación o humanización del sistema actual, para evitar sus abusos y excesos, manteniendo la lógica neoliberal estructural del sistema. Esta tendencia reguladora aparece en la búsqueda social-cristiana de una "economía social de mercado". La alternativa tiene que ser claramente postcapitalista.

La creación de alternativas es un proceso que ya ha comenzado en las reuniones internacionales en Seattle, Washington y Praga para protestar contra las injusticias y desastres que provocan en todo el mundo los excesos del neoliberalismo. Ya el "consenso de Washington" comienza a resquebrajarse. Del 21 al 30 de enero de 2001 se realizó una conferencia mundial en Porto Alegre (Brasil), donde más allá de la mera crítica, se buscó la elaboración de un marco teórico y práctico que permita pensar con espíritu positivo una alternativa a la globalización neoliberal. También debemos mencionar los trabajos del "Foro mundial de las alternativas" con sede en Senegal, pero con equipos de trabajo en casi todos los países del mundo. Los mismos teóricos del sistema empiezan a dudar del carácter irreversible de la economía de libre mercado: "Los contestatarios tienen razón en decir que la cuestión moral, política y económica más urgente en nuestra época es la pobreza del Tercer Mundo. Y ellos tienen razón en decir que la ola de la globalización, por más poderosos que sean sus motores, puede ser rechazada. El hecho de que estas dos cosas sean verdaderas es lo que hace que los contestatarios sean terriblemente peligrosos y de manera especial la corriente de opinión pública que simpatiza con ellos" (The Economist, 23-09-2000). Pero también es cierto que algunos quieren imponer el actual sistema con la ley de la fuerza. Thomas Friedman lo dice con toda claridad: "Para que la mundialización funcione, los Estados Unidos no deben tener miedo de actuar como la superpotencia invencible que es en realidad. La mano invisible del mercado no funcionará jamás sin un puño invisible...

Es importante para la Iglesia repensar la opción preferencial por los pobres en este contexto de construcción de una alternativa al sistema actual de libre mercado y de globalización neoliberal. En esta tarea no debemos olvidar que la fuerza ética, intelectual y espiritual de los pobres es más fuerte que el poder del dinero y de las armas. La alternativa debe nacer de la convergencia de todas las luchas actuales de resistencia y liberación, o como dice Don Pedro Casaldáliga, debe nacer de una globalización de la solidaridad, una globalización alternativa desde los pobres, desde la base, desde el sur, desde el Tercer Mundo. En la construcción de alternativas, el cristianismo debe también entrar en diálogo con todas las religiones del Tercer Mundo. La paz religiosa mundial, construida desde los pobres, es más necesaria que nunca para construir un sistema alternativo mundial donde quepan todos y todas y en armonía con la naturaleza.

 

5. Aportes concretos de la Iglesia a la construcción de alternativas

En primer lugar, debemos insistir en que la construcción de alternativas desde la opción preferencial por los pobres, debe tomar en cuenta todas las dimensiones de la realidad: la dimensión económica, social y política, pero también la dimensión ética, teológica y espiritual. Ya no nos sirve el secularismo moderno, y mucho menos nos sirve la llamada "postmodernidad", que no es sino la crisis misma de la modernidad. Hoy en día los economistas y políticos comprometidos con los pobres, entienden perfectamente que en la construcción de alternativas se hace indispensable la apertura a las dimensiones éticas y espirituales. Igualmente los teólogos entienden que esta construcción de alternativas debe tener presente el conocimiento de la economía y de la política.

En segundo lugar, es muy importante valorizar todos los espacios eclesiales posibles, especialmente los espacios que nos ofrece el modelo de Iglesia que hace una opción preferencial por los pobres. En muchos lugares la Iglesia es la única institución que les queda a los excluidos y éstos tienen confianza en su Iglesia y encuentran en ella espacios de participación y de vida.

La opción preferencial por los pobres ha provocado también la opción de los pobres por su Iglesia. El amor a los pobres y el amor a la Iglesia nos debe llevar a la reconstrucción de un modelo de Iglesia que sea realmente sacramento del Reino de Dios en la situación actual de la humanidad.

En la construcción de alternativas, teniendo presente todo lo dicho hasta el momento, la Iglesia y la Teología hacen un aporte específico en diferentes niveles: en el nivel de la utopía y en el nivel de los objetivos creíbles y posibles a mediano plazo. Es importante distinguir estos niveles, para no caer en el utopismo ni en el activismo estériles.

 

6. Alternativas al nivel de la utopía

La utopía es significativa para la construcción de alternativas si es una utopía histórica. Esto significa dos cosas: que la utopía orienta la historia y que la utopía puede ser adelantada y celebrada en experiencias parciales al interior de nuestra historia. La utopía no es una ilusión, sino un proyecto movilizador de la humanidad y del cosmos. Este carácter histórico de la utopía no está en contradicción con el carácter escatológico y trascendental de toda utopía. La utopía no es escatológica porque se realiza en otro mundo, sino porque se realiza más allá de la muerte en nuestro mundo. La utopía es trascendental porque rompe todos los límites de la muerte y de la opresión al interior de nuestra historia. Utopía literalmente significa "sin lugar", es decir que la utopía no tiene lugar dentro de los límites de la muerte y de la opresión, pero sí dentro de la historia en ruptura con esos límites y más allá de ellos. La utopía es trascendente, no porque exista más allá de nuestra historia, sino más allá de la muerte al interior de nuestra historia.

La utopía cristiana por excelencia se expresa en imágenes tales como Reino de Dios, creación de Cielos y Tierra nuevos y Nueva Jerusalén que baja del cielo a la tierra. Como realidades escatológicas son sucesivas y de intensidad creciente: primero se realiza el Reino de Dios, luego viene la Nueva Creación y finalmente el descenso de la Nueva Jerusalén. La Biblia tiene cientos de otras imágenes para expresar la utopía. Se habla de una tierra sin males, de un mundo donde no habrá llanto ni muerte, una sociedad sin criminales ni idólatras, un banquete donde todos y todas son invitados, especialmente los pobres, una boda, el amor entre esposa y esposo, un mundo donde no habrá otro diluvio, etc. Todas estas imágenes son históricas, más aún, son tremendamente corporales e incluso sensuales. También la Biblia formula anti-utopías, como Babilonia, la Bestia, el lago de fuego y azufre, el reino de Satanás, etc... Hoy podríamos utilizar para la formulación de utopías la imagen histórica de una sociedad donde todos y todas tengan un lugar, la de una economía al servicio de la vida de todos y todas, una organización global donde se dé la satisfacción plena de las necesidades básicas de toda la humanidad y una economía en armonía total con la naturaleza. La utopía no es una ilusión o una pura construcción intelectual, sino un proyecto histórico, una lógica real que confronta y deslegitima el sistema actual de economía de libre mercado. La utopía del Reino de Dios tiene una enorme fuerza movilizadora entre los cristianos y puede animar con un sentido liberador toda la ética, la espiritualidad y la teología, y así tener un influjo real en la práctica de los cristianos y de las Iglesias y por este camino influir con eficacia en la construcción de alternativas al interior de la sociedad en sus niveles económicos, sociales y políticos. En los orígenes del Cristianismo, la utopía del Reino provocó la formación de pequeñas comunidades, donde cada cual daba según su posibilidad, recibía según su necesidad y no había pobres entre ellos (He cap. 2-5). Fue la utopía del Reino de Dios la que confrontó a los primeros cristianos con el Imperio Romano.

 

7. Alternativas a nivel de proyectos de mediano plazo

Aquí sólo mencionamos algunos objetivos y proyectos que tienen que ver directamente con la construcción de alternativas al actual sistema de economía de libre mercado y de globalización neoliberal. Recordamos lo que dijimos más arriba del carácter postcapitalista de las alternativas y su importancia para reconstruir la esperanza que da sentido a la resistencia y las luchas concretas de los pobres y excluidos. Aquí damos sólo algunos ejemplos, para esbozar simplemente un cuadro histórico, visible y creíble, de una sociedad alternativa.

En el terreno específicamente teológico, espiritual y eclesial:

- La renovación de la Iglesia, en especial la construcción del modelo de Iglesia cuya opción preferencial son los pobres y oprimidos. No cabe duda que esta renovación de la Iglesia, especialmente por su carácter universal, incide directa y eficazmente en la construcción de un mundo alternativo global.

 

- El fortalecimiento de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) o movimientos afines, especialmente en el mundo de los excluidos. Estas comunidades o movimientos son espacios privilegiados de participación, expresión y organización de los más excluidos y silenciados de nuestros pueblos. La Iglesia que nace de las CEBs los saca de su exclusión y silenciamiento y les permite participar en la construcción de la sociedad civil como espacio privilegiado de construcción de alternativas al sistema de globalización.

 

- La renovación de la Vida Religiosa, especialmente aquella inserta en el mundo de los pobres, tiene la capacidad de generar una fuerza ética y espiritual al interior del mundo de los excluidos, que es más poderosa que todo el poder político y económico del sistema de dominación. También debemos valorar todo el trabajo de los religiosos entre los pobres en el campo de la organización popular, de la educación y de la salud y tantas otras obras sociales. Este trabajo es liberador, en la medida que responde a la búsqueda de alternativas, fuera y en contra de la racionalidad del sistema de dominación.

 

- La renovación y crecimiento de la Teología de la Liberación, en diálogo con la economía, la política y las ciencias de la naturaleza. No cabe duda que una teología propia y específica del mundo de los oprimidos y excluidos, a nivel de todo el continente latinoamericano y también mundial, fortalecerá eficazmente la búsqueda de alternativas. Especialmente importante son las teologías específicas que nacen al interior de los movimientos sociales de liberación como la Teología de la Liberación de la Mujer, la Teología India y Afroamericana, la Teología de los Jóvenes, la que dialoga con la ecología y tantas otras. Estas teologías expresan directamente los sujetos emergentes en el mundo de los excluidos, pero al mismo tiempo hacen una crítica global al sistema desde una perspectiva concreta y específica.

 

- Creación de una Espiritualidad de la Vida y de la Liberación. Hoy en día no se hace ningún cambio realmente significativo y no se construye ninguna alternativa, sin una fuerte carga de espiritualidad.

 

- Proclamar con toda claridad en el orden económico y político la ética cristiana referente a la ley y la vida. En la tradición cristiana la vida humana es absoluta y la ley es relativa. Como ya dijimos, el cumplimiento de la ley es éticamente bueno, cuando está al servicio de la vida. "El sábado fue instituido en función del ser humano y no el ser humano en función del Sábado, por eso el ser humano es Señor del Sábado", Jesús en Mc 2,27-28. Cuando la ley del mercado, la ley de los contratos, la ley de la propiedad privada se transforma en un absoluto y se sacrifica la vida humana por causa de la ley, entonces el cumplimiento de la ley es inmoral. El cobro de la deuda externa en nombre de la ley de los contratos, sacrificando millones de vidas en los países pobres es un acto éticamente perverso. El rescate de la ética de la vida es un aporte indispensable en la construcción de alternativas.

 

- La Lectura Pastoral de la Biblia, que entrega la Biblia al Pueblo de Dios, para que cada cristiano, en comunidad y con ayuda de la Ciencia Bíblica y del Magisterio, sea sujeto de la interpretación de la Palabra de Dios. En estas condiciones, el cristiano discierne la Palabra de Dios como un sujeto que tiene autoridad, legitimidad, autonomía y seguridad. Este método bíblico aporta desde la fe a la reconstrucción del sujeto y de la sociedad civil. El movimiento bíblico despierta en el Pueblo de Dios toda su energía ética y espiritual al servicio de la vida de todos. La Palabra de Dios orienta eficazmente a la Iglesia en la búsqueda de alternativas de vida.

 

 

En el terreno económico y político en diálogo con la Iglesia y la Teología:

- La Teología de la Vida y la Ética cristiana exige una redefinición de la economía y una reinserción de la economía en la sociedad, al servicio de todos y al servicio de una sociedad donde quepan todos y todas, en armonía con la naturaleza.

 

- La Teología y la Economía se unen, desde la opción por los pobres, en la des-legitimación del sistema de globalización neoliberal por causar la exclusión de las mayorías y la destrucción de la naturaleza.

 

- Economía y Teología denuncian el carácter absoluto e idolátrico del mercado en detrimento de la vida humana y de la naturaleza. Se denuncia el carácter "mesiánico" y "salvífico" del sistema.

 

- Economía y Teología se unen en la reconstrucción del sujeto humano aplastado en su corporeidad y subjetividad por el sistema de libre mercado.

 

- Economía y Teología se unen en la lucha contra el comercio de armas, de drogas y de vidas humanas. Se denuncia el armamentismo, la xenofobia, el racismo y toda forma de fascismo. Se denuncia la violencia estructural, la fragmentación y desintegración masiva de las relaciones sociales en general, y de la familia y comunidades locales en especial.

 

- En el terreno político se busca valorizar y fortalecer la sociedad civil, definida a partir de la familia, de la ciudadanía, de las comunidades de base y de los movimientos sociales.

 

- Reconstrucción de la Política a partir de la sociedad civil: de abajo hacia arriba, desde los excluidos, construyendo nuevos poderes de base. Rechazo de la política tradicional, basada en el poder del dinero y en el control de los medios de comunicación.

 

- Valorización y fortalecimiento del Estado nacional, al servicio del bien común, con una opción preferencial por los pobres y la defensa de la naturaleza. Resistencia a la tendencia del mercado internacional de debilitar y finalmente sustituir a los Estados nacionales. Fortalecer el Estado hoy empobrecido por el pago de la deuda y las políticas militaristas y debilitado por la corrupción de las clases dirigentes.

 

- Reconstrucción de la cultura, de la educación, de la salud, de los medios de comunicación y de la tecnología al margen de la lógica del mercado y al servicio de la comunidad.

 

- Globalización de la Esperanza y de la Solidaridad, desde los excluidos, desde el Tercer Mundo, desde el Sur, que permita la convergencia y articulación de todos los movimientos de resistencia y liberación. Reconstrucción de la paz religiosa mundial, que permita articular todas las religiones del mundo, especialmente del Tercer Mundo, en función de una globalización alternativa, donde sea posible la vida de todos y todas y de la naturaleza.

 

Todos estos objetivos y tareas a mediano plazo hacen posible que las utopías se hagan visibles y creíbles y que se reconstruya la esperanza en una sociedad alternativa. Hemos buscado dibujar un cuadro global que dé sentido a todas las luchas concretas y parciales de resistencia y liberación. La Iglesia que hace una opción preferencial por los pobres tiene un puesto fundamental y significativo en este contexto.

Pablo Richard

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