RECONSTRUIR LA ESPERANZA:
LA IGLESIA QUE OPTA POR LOS POBRES
1. La situación del pobre en el actual sistema de globalización
En el actual sistema de globalización
neoliberal, la situación del pobre ha cambiado en muchos aspectos. En primer
lugar, hay más pobres que antes.
En el sistema actual de economía de libre mercado se ha multiplicado el número
de pobres. En segundo lugar, el pobre, además de pobre, es un excluido. En el pasado, el pobre
era de alguna manera necesario, como fuerza de trabajo o como consumidor.
La muerte del pobre afectaba al sistema. Hoy los pobres no cuentan ni como
mano de obra ni como consumidores. Son literalmente sobrantes y desechables.
Su muerte no sólo no afecta el sistema, sino que en cierto sentido le es favorable.
Ya no es racional invertir en ellos: ni en educación ni en salud. Son fácilmente
liquidados. En tercer lugar, llama la atención el silenciamiento de los excluidos. Quedan fuera, no existen, viven
en la oscuridad y el silencio de la historia. En cuarto lugar, las causas
de la exclusión se han diversificado: no sólo son excluidos por causas económicas
o de clase social, sino también por causa de género (las mujeres), por causa
de raza o color (indios y afroamericanos), de generación (niños y jóvenes)
o excluidos por otras razones (discapacitados, homosexuales y otros que adoptan
un estilo de vida no aceptado por la sociedad). En quinto lugar, el grito
del pobre se une al grito de la tierra. La destrucción del medio ambiente
afecta muy especialmente al pobre y la sobrevivencia del pobre afecta también
al medio ambiente. Esto se hace evidente en los terremotos y huracanes: la
destrucción de la naturaleza golpea especialmente a los pobres (en el terremoto
reciente de El Salvador una montaña deforestada cayó sobre una población que
vivía ahí por no tener otro lugar).
La exclusión social y la destrucción
de la naturaleza son las dos fallas más profundas del sistema actual de economía
global de mercado. El "banquete neoliberal" es maravilloso, pero
no todos están invitados. Además el "desarrollo" es ajeno y hostil
a nuestra madre tierra. Se agudiza cada día más la brecha entre incluidos
y excluidos, conectados y desconectados. Dicen las estadísticas que la exclusión
total afecta a un 35% de la humanidad y un 80% sufre algún tipo de exclusión.
El 20% más rico de la humanidad concentra el 82,7% del ingreso mundial y el
96% de la investigación y producción de conocimientos. Los 225 individuos
más ricos del mundo tienen una riqueza combinada equivalente a los ingresos
del 47% más pobre del mundo entero. 1.000 millones de personas ganan todavía
un dólar diario. Existen actualmente 500 millones de jóvenes desempleados.
Los europeos y norteamericanos gastan 17 mil millones de dólares en comida
para animales, cuando se necesitan 13 mil millones de dólares para solucionar
el problema de la salud y nutrición de los más pobres. Los gastos militares
del mundo son equivalentes al 45% del ingreso per cápita de la humanidad.
Las cifras sobre la destrucción de la naturaleza son igualmente aterradoras.
2. Radicalización de la opción preferencial por los pobres
La situación del pobre en este mundo
de economía de libre mercado y de globalización neoliberal hace que la opción
preferencial por los pobres no sólo siga siendo tremendamente actual, sino
que es una opción mucho más radical que antes, puesto que la Iglesia ahora
hace una opción preferencial justamente
por aquellos que el sistema excluye. La Iglesia asume en la opción preferencial
por los excluidos una racionalidad que es radicalmente contradictoria con
la "racionalidad" excluyente del sistema. Para la fe cristiana la vida es un derecho
absoluto y universal. Sólo Dios y la Vida (humana y cósmica) son absolutos.
Un cristiano sólo puede aceptar una sociedad donde quepan todos y todas y
en armonía con la naturaleza. La exclusión y la destrucción de la naturaleza
contradicen profundamente la racionalidad humana y cristiana. La vida de todos
y la integridad de la naturaleza es además un criterio ético absoluto para
discernir la legitimidad de un sistema económico, político y social. La vida
humana a la cual hacemos referencia no es sólo un valor o una idea abstracta,
sino una realidad concreta: tierra, trabajo, salud, vivienda, educación, participación,
medio ambiente, descanso y fiesta. Vida para todos significa satisfacción
de estas necesidades básicas de todos y todas.
La opción preferencial por los excluidos
y por la integridad de la naturaleza, crea en la Iglesia una conciencia más
lúcida del carácter absoluto y universal de la vida humana y una conciencia
igualmente lúcida de la ilegitimidad de un sistema excluyente y destructor
de la naturaleza. Optar por una sociedad donde quepan todos y todas y donde
se respete la integridad del cosmos, es entrar en una contradicción frontal
con el sistema actualmente dominante. La opción preferencial por los pobres
en el actual sistema de globalización, no puede ser por lo tanto una opción
sólo intelectual o sentimental, sino que implica una confrontación racional,
ética y espiritual global con la "racionalidad" y "ética"
del sistema dominante. Para el actual sistema optar por los excluidos es una
irracionalidad y una actitud humanamente equivocada, más aún es una opción
subversiva y peligrosa. Para el sistema lo más lógico y racional es optar
por el mercado y sus valores de eficiencia y ganancia; en definitiva, optar
por los ricos.
3. Dimensión teológica y espiritual de la opción por los pobres
La opción preferencial por los pobres
exige una sociedad donde haya "vida para todos" y "donde quepan
todos y todas", y constituye así el criterio ético para discernir la
ilegitimidad de un sistema excluyente y hostil a la naturaleza. Ahora bien,
a la luz de la fe, la opción por los pobres descubre también en esa lógica
o racionalidad de vida para todos, al Dios de la Vida opuesto a los ídolos
de la muerte. La opción preferencial por los pobres, por lo tanto, además
de afirmar una racionalidad contraria al sistema excluyente actual, es una
opción donde se juega radicalmente nuestro encuentro con el Dios de la Vida
y la construcción del Reino de Dios. Si aceptamos la exclusión humana y la
destrucción de la naturaleza, rechazamos la posibilidad de encontrarnos con
el Dios de la Vida. La opción por los pobres, además, no sólo nos confronta
con la racionalidad económica del sistema, sino con la idolatría y toda la
perversión "ética" y "espiritual" del sistema.
San Irineo de Lyon lo decía en forma
densa y maravillosa: "La Gloria de Dios, el ser humano vivo; la Gloria
del ser humano, la visión de Dios". Mons. Romero gustaba parafrasear
este dicho afirmando: "La Gloria de Dios es el pobre vivo". La Gloria
de Dios no es aquí la gloria externa que tributamos a Dios, sino la esencia
misma de Dios. En hebreo, la Gloria de Dios es el "kabod" de Dios,
es decir, el peso de Dios, su misterio e identidad más íntima. Este misterio
de Dios se revela en el ser humano vivo. La Gloria de Dios es que todos los seres humanos tengan vida, que
exista una sociedad donde quepan todos y todas, pero también proclamamos que
el ser humano vivo debe buscar su Gloria o realización trascendente en la
visión de Dios.
La economía de libre mercado y el
sistema de globalización neoliberal no sólo es ilegítimo sino también idolátrico.
El tema de la idolatría ha sido muy trabajado en la Teología de la Liberación.
En América Latina el problema no es el ateísmo, sino la idolatría, tanto la
idolatría por perversión, cuando se pervierte el sentido de Dios, como la
idolatría por sustitución, cuando se sustituye a Dios por otros dioses. El
problema no es si Dios existe o no, sino dónde está Dios, cómo es Dios, con
quién está Dios, contra quién está Dios y qué dioses han sustituido a Dios.
El problema no es el ateísmo de los revolucionarios, sino la idolatría de
los opresores. El sistema actual de economía global es idolátrico cuando se
considera a sí mismo como un absoluto por encima de la vida humana, cuando
el mercado, como un "dios", decide sobre la vida y la muerte de
la humanidad. La ley del mercado, la ley de los contratos y la ley de la propiedad
privada se convierten en ley absoluta por encima de la vida humana. Por eso
el cobro de la deuda externa aparece como un imperativo absoluto y divino,
aunque el pago de la deuda signifique la muerte de millones de personas en
el Tercer Mundo. El mercado y la tecnología integrada al mercado, aparecen
como un mesías divino que promete la solución de todos los problemas de la
humanidad, incluso la muerte. Los problemas del mercado, se nos dice, se solucionan
con más mercado. Lo único que se nos exige es tener fe en el mercado y en
la tecnología. El mercado pervierte así el sentido del Dios de la Vida. En
nuestra visión, sólo la vida humana es un absoluto y la ley es relativa y
tiene sentido cuando está al servicio de la vida. "El
Sábado fue hecho en función del ser humano y no el ser humano en función del
Sábado, de manera que el ser humano es Señor también del Sábado"
(Jesús, en Marcos 2,27-28). El Sábado, la ley más sagrada de los judíos, fue
instituido a causa de la vida del ser humano, que era para Jesús un absoluto
muy por encima de la ley. Toda ley puede y debe ser violada, incluso la ley
económica y mercantil, cuando está en juego la vida de la humanidad. Sólo
un sistema idolátrico puede exigir el cumplimiento de una ley, a costa del
sacrificio de millones y quizás billones de seres humanos.
El sistema de libre mercado no sólo
es idolátrico porque pervierte el sentido de Dios, sino también porque sustituye
a Dios por otros dioses: las cosas se transforman en sujetos y los sujetos
en cosas. Las mercaderías, el dinero, el capital, el mercado, la tecnología,
son vistas como sujetos, se subjetivizan y los sujetos humanos se transforman
en cosas. La consecuencia es la cosificación y aplastamiento del sujeto humano.
Una actitud humana, creyente y anti-idolátrica, nos exige reconstruir al ser humano como sujeto,
en su carácter corporal, subjetivo y comunitario. San Pablo diría: un sujeto
libre de la Ley, orientado por el Espíritu hacia la vida corporal plena. Libertad, Espíritu y Vida son los elementos
constitutivos de la fe anti-idolátrica del ser humano. Si la ley se convierte
en un absoluto, entonces cobra vida el Pecado y la Carne, que es la orientación
del ser humano hacia la Muerte.
La idolatría del mercado, en todas
sus formas, no es inocente, pues es lo que le permite oprimir, excluir y destruir
y sin límites. Si el mercado es dios y todos sus actores son dioses, entonces
los excluidos pueden ser sacrificados sin límite alguno y con buena conciencia.
En este sentido, la opción preferencial por los pobres y excluidos es una
opción radicalmente anti-idolátrica, que hace socialmente visible al Dios
de la Vida en la vida de los pobres y excluidos. Esta opción anti-idolátrica
y por el Dios de la Vida, detiene el sacrificio de los excluidos y de la naturaleza
y salva sus vidas.
4. La opción por los pobres y la búsqueda de alternativas
No basta el grito de los pobres y
el grito de la tierra. No es suficiente defender la vida de todos y la vida
de la naturaleza. Tampoco es suficiente dar un testimonio profético, ético
y anti-idolátrico en favor de la vida. Todo eso es necesario y tarea permanente.
Lo que hoy en día nos urge es reconstruir
la esperanza y proponer alternativas. Las palabras claves hoy en día entre
los pobres son esperanza y alternativas. Urge pasar de la protesta a la propuesta.
La opción preferencial por los pobres debe llenarnos de Espíritu y Libertad
en la búsqueda de alternativas concretas y creíbles para los pobres y excluidos.
La opción por los pobres que hace la Iglesia tiene sentido en un horizonte
concreto de esperanza, donde aparezca la posibilidad de una sociedad sin exclusión
y sin destrucción de la naturaleza. La posibilidad de una sociedad alternativa
en el pasado estaba relacionada con lo que llamábamos "socialismo".
El socialismo, con todas sus ambigüedades, apuntaba a la construcción de una
sociedad alternativa, como consecuencia de un triunfo revolucionario de campesinos,
obreros y de los pobres en general; este triunfo se veía como realmente creíble
y posible. Todo esto acabó violentamente.
En la confrontación del capitalismo
con el socialismo, el nuevo modelo capitalista de economía de libre mercado
y de globalización neoliberal, se propuso dos victorias: la primera fue la
derrota de los socialismos históricos, cuyo símbolo fue la caída del muro
de Berlín. La segunda victoria, no lograda todavía, es destruir toda esperanza
de una alternativa posible y futura al capitalismo, destruir toda resistencia
al sistema y toda lucha de liberación. Para lograr esta victoria el modelo
actual de capitalismo se presenta como irreversible y como el fin de la historia.
"Teólogos" neoliberales como Michel Camdessus (ex-director del FMI)
y Michael Novak, afirman que la organización actual de la economía es un instrumento
para construir el Reino de Dios y es el modelo más cercano al Evangelio. Hay
toda una corriente de pensamiento que busca reconciliar cristianismo y neoliberalismo
y en este proyecto se invierten millones de dólares y cientos de intelectuales
trabajan en universidades y otras instituciones en este sentido. Se identifica
el mercado con la sociedad civil, donde la Iglesia tendría un rol moderador,
con una doctrina social sólo reguladora del actual modelo. Se excluye así
toda posibilidad de construir alternativas al sistema y se excluye a la Iglesia
de participar en esta construcción.
Dice la historia que el legendario
Pirro después que tuvo su gran victoria dijo: "con otra victoria como
ésta estoy perdido". El sistema también quiere tener una segunda victoria
destruyendo toda esperanza de alternativas y presentando al sistema como final
e irreversible. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta segunda victoria para
el sistema mismo? ¿Hasta dónde querrá el actual modelo capitalista insistir
en lograr esta segunda victoria? El punto de resistencia de una tabla se conoce
en el momento que ésta se rompe. Si el sistema se presenta como irreversible,
estaría realmente en una carrera suicida y es imposible dialogar con un suicida
cuando éste ya ha saltado por la ventana. El mesianismo idólatra de muchos
teóricos neoliberales me parece tremendamente suicida. Decir que los problemas
del mercado se solucionan sólo con más mercado y que hay que tener una fe
ciega en el mercado, también me parece irracional y suicida. El sistema finalmente
tiene como único enemigo al sistema mismo. Inspirados en Pirro, podríamos
decir que si el sistema de economía de libre mercado consigue su segunda victoria
matando toda alternativa, el sistema está perdido. Será el final no sólo de
los pobres, sino de toda la humanidad. Esto hace que la resistencia al actual
sistema y la búsqueda de alternativas sea un problema de vida o muerte para
todos.
Una alternativa al sistema actual
no puede ser pensada como una reconstrucción de los modelos derrotados del
pasado, pero tampoco puede ser simplemente una regulación o humanización del
sistema actual, para evitar sus abusos y excesos, manteniendo la lógica neoliberal
estructural del sistema. Esta tendencia reguladora aparece en la búsqueda
social-cristiana de una "economía social de mercado". La alternativa
tiene que ser claramente postcapitalista.
La creación de alternativas es un
proceso que ya ha comenzado en las reuniones internacionales en Seattle, Washington
y Praga para protestar contra las injusticias y desastres que provocan en
todo el mundo los excesos del neoliberalismo. Ya el "consenso de Washington"
comienza a resquebrajarse. Del 21 al 30 de enero de 2001 se realizó una conferencia mundial en Porto Alegre (Brasil), donde más allá
de la mera crítica, se buscó la elaboración de un marco teórico y práctico
que permita pensar con espíritu positivo una alternativa a la globalización
neoliberal. También debemos mencionar los trabajos del "Foro mundial
de las alternativas" con sede en Senegal, pero con equipos de trabajo
en casi todos los países del mundo. Los mismos teóricos del sistema empiezan
a dudar del carácter irreversible de la economía de libre mercado: "Los
contestatarios tienen razón en decir que la cuestión moral, política y económica
más urgente en nuestra época es la pobreza del Tercer Mundo. Y ellos tienen
razón en decir que la ola de la globalización, por más poderosos que sean
sus motores, puede ser rechazada. El hecho de que estas dos cosas sean verdaderas
es lo que hace que los contestatarios sean terriblemente peligrosos y de manera
especial la corriente de opinión pública que simpatiza con ellos" (The
Economist, 23-09-2000). Pero también es cierto que algunos quieren imponer
el actual sistema con la ley de la fuerza. Thomas Friedman lo dice con toda
claridad: "Para que la mundialización funcione, los Estados Unidos no
deben tener miedo de actuar como la superpotencia invencible que es en realidad.
La mano invisible del mercado no funcionará jamás sin un puño invisible...
Es importante para la Iglesia repensar
la opción preferencial por los pobres en este contexto de construcción de
una alternativa al sistema actual de libre mercado y de globalización neoliberal.
En esta tarea no debemos olvidar que la fuerza ética, intelectual y espiritual
de los pobres es más fuerte que el poder del dinero y de las armas. La alternativa
debe nacer de la convergencia de todas las luchas actuales de resistencia
y liberación, o como dice Don Pedro
Casaldáliga, debe nacer de una
globalización de la solidaridad, una globalización alternativa desde los
pobres, desde la base, desde el sur, desde el Tercer Mundo. En la construcción
de alternativas, el cristianismo debe también entrar en diálogo con todas
las religiones del Tercer Mundo. La paz religiosa mundial, construida desde
los pobres, es más necesaria que nunca para construir un sistema alternativo
mundial donde quepan todos y todas y en armonía con la naturaleza.
5. Aportes concretos de la Iglesia a la construcción de alternativas
En primer lugar, debemos insistir
en que la construcción de alternativas desde la opción preferencial por los
pobres, debe tomar en cuenta todas
las dimensiones de la realidad: la dimensión económica, social y política,
pero también la dimensión ética, teológica y espiritual. Ya no nos sirve el
secularismo moderno, y mucho menos nos sirve la llamada "postmodernidad",
que no es sino la crisis misma de la modernidad. Hoy en día los economistas
y políticos comprometidos con los pobres, entienden perfectamente que en la
construcción de alternativas se hace indispensable la apertura a las dimensiones
éticas y espirituales. Igualmente los teólogos entienden que esta construcción
de alternativas debe tener presente el conocimiento de la economía y de la
política.
En segundo lugar, es muy importante
valorizar todos los espacios eclesiales
posibles, especialmente los espacios que nos ofrece el modelo de Iglesia
que hace una opción preferencial por los pobres. En muchos lugares la Iglesia
es la única institución que les queda a los excluidos y éstos tienen confianza
en su Iglesia y encuentran en ella espacios de participación y de vida.
La opción preferencial por los pobres
ha provocado también la opción de los
pobres por su Iglesia. El amor a los pobres y el amor a la Iglesia nos
debe llevar a la reconstrucción de un modelo de Iglesia que sea realmente
sacramento del Reino de Dios en la situación actual de la humanidad.
En la construcción de alternativas,
teniendo presente todo lo dicho hasta el momento, la Iglesia y la Teología
hacen un aporte específico en diferentes niveles: en el nivel de la utopía
y en el nivel de los objetivos creíbles y posibles a mediano plazo. Es importante
distinguir estos niveles, para no caer en el utopismo ni en el activismo estériles.
6. Alternativas al nivel de la utopía
La utopía es significativa para la
construcción de alternativas si es una utopía histórica. Esto significa dos
cosas: que la utopía orienta la historia
y que la utopía puede ser adelantada
y celebrada en experiencias parciales al interior de nuestra historia.
La utopía no es una ilusión, sino un proyecto movilizador de la humanidad
y del cosmos. Este carácter histórico de la utopía no está en contradicción
con el carácter escatológico y trascendental de toda utopía. La utopía no
es escatológica porque se realiza en otro mundo, sino porque se realiza más
allá de la muerte en nuestro mundo. La utopía es trascendental porque rompe
todos los límites de la muerte y de la opresión al interior de nuestra historia.
Utopía literalmente significa "sin lugar", es decir que la utopía
no tiene lugar dentro de los límites de la muerte y de la opresión, pero sí
dentro de la historia en ruptura con esos límites y más allá de ellos. La
utopía es trascendente, no porque exista más allá de nuestra historia, sino
más allá de la muerte al interior de nuestra historia.
La utopía cristiana por excelencia
se expresa en imágenes tales como Reino de Dios, creación de Cielos y Tierra
nuevos y Nueva Jerusalén que baja del cielo a la tierra. Como realidades escatológicas
son sucesivas y de intensidad creciente: primero se realiza el Reino de Dios,
luego viene la Nueva Creación y finalmente el descenso de la Nueva Jerusalén.
La Biblia tiene cientos de otras imágenes para expresar la utopía. Se habla
de una tierra sin males, de un mundo donde no habrá llanto ni muerte, una
sociedad sin criminales ni idólatras, un banquete donde todos y todas son
invitados, especialmente los pobres, una boda, el amor entre esposa y esposo,
un mundo donde no habrá otro diluvio, etc. Todas estas imágenes son históricas,
más aún, son tremendamente corporales e incluso sensuales. También la Biblia
formula anti-utopías, como Babilonia, la Bestia, el lago de fuego y azufre,
el reino de Satanás, etc... Hoy podríamos utilizar para la formulación de
utopías la imagen histórica de una sociedad donde todos y todas tengan un
lugar, la de una economía al servicio de la vida de todos y todas, una organización
global donde se dé la satisfacción plena de las necesidades básicas de toda
la humanidad y una economía en armonía total con la naturaleza. La utopía
no es una ilusión o una pura construcción intelectual, sino un proyecto histórico,
una lógica real que confronta y deslegitima el sistema actual de economía
de libre mercado. La utopía del Reino
de Dios tiene una enorme fuerza movilizadora entre los cristianos y puede
animar con un sentido liberador toda la ética, la espiritualidad y la teología,
y así tener un influjo real en la práctica de los cristianos y de las Iglesias
y por este camino influir con eficacia en la construcción de alternativas
al interior de la sociedad en sus niveles económicos, sociales y políticos.
En los orígenes del Cristianismo, la utopía del Reino provocó la formación
de pequeñas comunidades, donde cada cual daba según su posibilidad, recibía
según su necesidad y no había pobres entre ellos (He cap. 2-5). Fue la utopía
del Reino de Dios la que confrontó a los primeros cristianos con el Imperio
Romano.
7. Alternativas a nivel de proyectos de mediano plazo
Aquí sólo mencionamos algunos objetivos
y proyectos que tienen que ver directamente con la construcción de alternativas
al actual sistema de economía de libre mercado y de globalización neoliberal.
Recordamos lo que dijimos más arriba del carácter postcapitalista de las alternativas
y su importancia para reconstruir la esperanza que da sentido a la resistencia
y las luchas concretas de los pobres y excluidos. Aquí damos sólo algunos
ejemplos, para esbozar simplemente un cuadro histórico, visible y creíble,
de una sociedad alternativa.
En el terreno específicamente teológico,
espiritual y eclesial:
- La renovación de la Iglesia, en especial la construcción del modelo de
Iglesia cuya opción preferencial son los pobres y oprimidos. No cabe duda
que esta renovación de la Iglesia, especialmente por su carácter universal,
incide directa y eficazmente en la construcción de un mundo alternativo global.
- El fortalecimiento de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) o movimientos
afines, especialmente en el mundo de los excluidos. Estas comunidades o movimientos
son espacios privilegiados de participación, expresión y organización de los
más excluidos y silenciados de nuestros pueblos. La Iglesia que nace de las
CEBs los saca de su exclusión y silenciamiento y les permite participar en
la construcción de la sociedad civil como espacio privilegiado de construcción
de alternativas al sistema de globalización.
- La renovación de la Vida Religiosa, especialmente aquella inserta en
el mundo de los pobres, tiene la capacidad de generar una fuerza ética y espiritual
al interior del mundo de los excluidos, que es más poderosa que todo el poder
político y económico del sistema de dominación. También debemos valorar todo
el trabajo de los religiosos entre los pobres en el campo de la organización
popular, de la educación y de la salud y tantas otras obras sociales. Este
trabajo es liberador, en la medida que responde a la búsqueda de alternativas,
fuera y en contra de la racionalidad del sistema de dominación.
- La renovación y crecimiento de la
Teología de la Liberación, en diálogo
con la economía, la política y las ciencias de la naturaleza. No cabe duda
que una teología propia y específica del mundo de los oprimidos y excluidos,
a nivel de todo el continente latinoamericano y también mundial, fortalecerá
eficazmente la búsqueda de alternativas. Especialmente importante son las
teologías específicas que nacen al interior de los movimientos sociales de
liberación como la Teología de la Liberación de la Mujer, la Teología India
y Afroamericana, la Teología de los Jóvenes, la que dialoga con la ecología
y tantas otras. Estas teologías expresan directamente los sujetos emergentes
en el mundo de los excluidos, pero al mismo tiempo hacen una crítica global
al sistema desde una perspectiva concreta y específica.
- Creación de una Espiritualidad de la Vida y de la Liberación.
Hoy en día no se hace ningún cambio realmente significativo y no se construye
ninguna alternativa, sin una fuerte carga de espiritualidad.
- Proclamar con toda claridad en el
orden económico y político la ética
cristiana referente a la ley y la vida. En la tradición cristiana la vida
humana es absoluta y la ley es relativa. Como ya dijimos, el cumplimiento
de la ley es éticamente bueno, cuando está al servicio de la vida. "El sábado fue instituido en función del
ser humano y no el ser humano en función del Sábado, por eso el ser humano
es Señor del Sábado", Jesús en Mc 2,27-28. Cuando la ley del mercado,
la ley de los contratos, la ley de la propiedad privada se transforma en un
absoluto y se sacrifica la vida humana por causa de la ley, entonces el cumplimiento
de la ley es inmoral. El cobro de la deuda externa en nombre de la ley de
los contratos, sacrificando millones de vidas en los países pobres es un acto
éticamente perverso. El rescate de la ética de la vida es un aporte indispensable
en la construcción de alternativas.
- La Lectura Pastoral de la Biblia, que entrega la Biblia al Pueblo de
Dios, para que cada cristiano, en comunidad y con ayuda de la Ciencia Bíblica
y del Magisterio, sea sujeto de la interpretación de la Palabra de Dios. En
estas condiciones, el cristiano discierne la Palabra de Dios como un sujeto
que tiene autoridad, legitimidad, autonomía y seguridad. Este método bíblico
aporta desde la fe a la reconstrucción del sujeto y de la sociedad civil.
El movimiento bíblico despierta en el Pueblo de Dios toda su energía ética
y espiritual al servicio de la vida de todos. La Palabra de Dios orienta eficazmente
a la Iglesia en la búsqueda de alternativas de vida.
En el terreno económico y político
en diálogo con la Iglesia y la Teología:
- La Teología de la Vida y la Ética
cristiana exige una redefinición de
la economía y una reinserción de
la economía en la sociedad, al servicio de todos y al servicio de una
sociedad donde quepan todos y todas, en armonía con la naturaleza.
- La Teología y la Economía se unen,
desde la opción por los pobres, en la des-legitimación del sistema de globalización neoliberal por causar
la exclusión de las mayorías y la destrucción de la naturaleza.
- Economía y Teología denuncian el carácter absoluto e idolátrico del mercado
en detrimento de la vida humana y de la naturaleza. Se denuncia el carácter
"mesiánico" y "salvífico" del sistema.
- Economía y Teología se unen en la
reconstrucción del sujeto humano
aplastado en su corporeidad y subjetividad por el sistema de libre mercado.
- Economía y Teología se unen en la
lucha contra el comercio de armas,
de drogas y de vidas humanas. Se denuncia el armamentismo, la xenofobia,
el racismo y toda forma de fascismo. Se denuncia la violencia estructural,
la fragmentación y desintegración masiva de las relaciones sociales en general,
y de la familia y comunidades locales en especial.
- En el terreno político se busca
valorizar y fortalecer la sociedad
civil, definida a partir de la familia, de la ciudadanía, de las comunidades
de base y de los movimientos sociales.
- Reconstrucción de la Política a partir de la sociedad civil: de abajo
hacia arriba, desde los excluidos, construyendo nuevos poderes de base. Rechazo
de la política tradicional, basada en el poder del dinero y en el control
de los medios de comunicación.
- Valorización y fortalecimiento del Estado nacional, al servicio del bien común, con una opción preferencial
por los pobres y la defensa de la naturaleza. Resistencia a la tendencia del
mercado internacional de debilitar y finalmente sustituir a los Estados nacionales.
Fortalecer el Estado hoy empobrecido por el pago de la deuda y las políticas
militaristas y debilitado por la corrupción de las clases dirigentes.
- Reconstrucción de la cultura, de la educación, de la salud,
de los medios de comunicación y
de la tecnología al margen de la lógica del
mercado y al servicio de la comunidad.
- Globalización de la Esperanza y de la Solidaridad, desde los excluidos,
desde el Tercer Mundo, desde el Sur, que permita la convergencia y articulación
de todos los movimientos de resistencia y liberación. Reconstrucción de la
paz religiosa mundial, que permita articular todas las religiones del mundo,
especialmente del Tercer Mundo, en función de una globalización alternativa,
donde sea posible la vida de todos y todas y de la naturaleza.
Todos estos objetivos y tareas a mediano
plazo hacen posible que las utopías se hagan visibles y creíbles y que se
reconstruya la esperanza en una sociedad alternativa. Hemos buscado dibujar
un cuadro global que dé sentido a todas las luchas concretas y parciales de
resistencia y liberación. La Iglesia que hace una opción preferencial por
los pobres tiene un puesto fundamental y significativo en este contexto.
Pablo Richard
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