PASCUA 2001 Y RECONOCIMIENTO

 

Muchos son los males que afligen la humanidad,

pero cada época tiene su acentuación característica.

También hoy se lucha por la supervivencia,

se lucha por tener el pan en la mesa, se lucha contra la enfermedad

y los desastres naturales, se lucha contra el egoísmo

y la maldad del corazón humano.

Pero podríamos descubrir un hilo para desenvolver

la madeja de males que nos afligen.

Daniel Goleman en su libro best seller "Inteligencia emotiva"

afirma que el siglo 20 caracterizado por el "ansia" y el estrés,

en sus últimas dos décadas se ha caracterizado

por la depresión y la angustia.

Dice: "los datos internacionales muestran lo que aparece como una

moderna epidemia de depresión, que se difunde por todas partes...

No es una simple condición de tristeza, sino apatía, abatimiento,

autocompasión paralizante y  desesperación aplastante".

Todos los males de siempre, las injusticias, las opresiones,

las calamidades..., más la ANGUSTIA.

El espíritu, el corazón del ser humano está enfermo,

y no siempre es fácil encontrar la terapia adecuada.

La autoestima se basa sobre relaciones gratificantes

y significativas con los demás. El tema de fondo que decide

la felicidad o infelicidad de cada uno de nosotros

es el "Reconocimiento" recibido por alguien

que nos aprecia y nos ama.

El ser humano no puede prescindir de estar

en el centro de una relación significativa.

Entre las distintas relaciones de amor y amistad

hay una que vale más que las otras, una relación que vale la vida

misma, un vínculo central del que depende el "consenso

existencial", el reconocimiento sin el cual se cae en una angustia

profunda (hasta llegar a la condición extrema del suicidio).

Todos tenemos un vínculo de amor por el cual estamos

dispuestos a arriesgar la vida; es una necesidad ineludible.

La necesidad de un consenso radical es el resorte secreto

que le da sentido a todas las grandes decisiones de la persona.

Todos necesitamos "salvarnos", necesitamos

una seguridad frente a la existencia...

Esta primera Pascua del milenio, con sus celebraciones

y sus compromisos, con su "misterio" escondido

y su manifestación transformadora, ¿podrá ser para nuestras comunidades cristianas y para cada uno de sus integrantes, un

espacio de salvación y de reconocimiento?

Quinto Regazzoni

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