Cambio social y revolución
ética
En un reportaje al diario "Clarín" (25 de febrero) el presidente
de Cáritas y obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, se preguntaba cómo cambiar
este esquema económico que hace crecer la pobreza en todas partes del país.
"Nosotros en la Iglesia -afirmaba el obispo- creemos que ese cambio social
va a venir como consecuencia de una revolución ética, de una revisión de la
escala de valores".
"Si se toma conciencia de la
actual polarización puede venir el cambio. Si en la Argentina, comenzando
por la dirigencia en general, la solidaridad
y la lucha contra la corrupción, fueran valores prioritarios, se produciría
ese cambio", dijo Casaretto. Consciente de que el margen de maniobra
es muy limitado ya que actualmente el poder depende de los grandes centros
financieros que rigen la economía, el obispo insiste en que "es fundamental
el aporte que los argentinos debemos hacer para salir adelante". Casaretto
ve algunos signos de superación de la actual crisis moral, como por ejemplo,
la creación del Consejo de la Magistratura que ya empezó a controlar más el
mundo judicial y a investigar a jueces sospechosos de actos deshonestos.
Por otra parte, el obispo denuncia
a los partidos políticos por no haber hecho ninguna investigación a través
de sus comités de disciplina sobre el presunto pago de coimas en el Senado,
limitándose a esperar los resultados de la Justicia. Denuncia a los senadores,
que estando bajo sospecha de algo bien concreto, no tomaron la precaución
de investigar y esperaron que la gente se olvidara. "Pero la gente no
se olvida", dice en forma contundente el obispo de San Isidro.
Es conocida la postura de Casaretto,
y de muchos otros, en pos de una presencia eclesial cercana a las bases y
propiciando al mismo tiempo soluciones alternativas para terminar con la exclusión
en el país. Esta postura lo llevó a renunciar como miembro de la Comisión
Episcopal de Pastoral Social presidida por el anciano cardenal Raúl Primatesta, que ha optado
por las negociaciones directas con los líderes de las corporaciones y las
dirigencias políticas y sociales, "de poder a poder", para mejorar
la situación de los pobres...
También el card. Jorge Bergoglio,
hablando en una entrevista sobre la situación del país constató que "el
problema no es sólo social. El pueblo vive sometido a presiones de modelos
culturales que no le son propios... Este modelo único de globalización daña
a los pueblos. Debemos trabajar en la
defensa de la cultura de nuestro pueblo. Y en lo social hay tres prioridades
señaladas en el último documento de los obispos: fuentes de trabajo, educación,
salud". Otro tema, para Bergoglio, que demuestra la crisis moral actual
y "que tiene que ver con el capitalismo salvaje es el tema de la vida.
La vida es lo primero que hoy se descarta" en todos sus aspectos. Para
Bergoglio, "a la vida hay que aferrarse como profetas de esperanza y
la esperanza la encontramos justamente en la profunda reserva cultural, religiosa
y ética del pueblo argentino".
Los Seminarios populares de formación teológica
Con el lema "No al sacrificio de los pobres, para que sigamos naciendo"
se realizó en La Rioja el 16º Seminario de Formación Teológica para Laicos
(SFT) que reunió del 4 al 10 de febrero a unas 1.500 personas de todo el país.
El encuentro se realizó en La Rioja por cumplirse 25 años del martirio
de Angelelli.
Explica el teólogo chileno Ronaldo
Muñoz, presente en el encuentro: "Se escogió este lugar por los 25
años del asesinato del obispo Enrique Angelelli, porque él es para mucha gente
no sólo de Argentina, sino de toda América Latina, una de las grandes figuras
que estuvo cerca de los pobres y se puso del lado de los débiles".
También estuvieron presentes el obispo
de Humahuaca Pedro Olmedo, el obispo
metodista Federico Pagura y el
rabino Daniel Goldman, ya que todos
los años este encuentro mantiene una fuerte acentuación ecuménica. La iniciativa, que impulsa una renovada reflexión
teológica y pastoral sobre la opción por los pobres, dirigida en especial
a los laicos comprometidos en lo social, empezó en 1986 en la diócesis de
Quilmes a instancias del fallecido p.
Orlando Yorio y todos los años recorre distintas partes del país.
El lema de este año profundizaba,
a la luz del martirio de Angelelli, el tema del significado teológico del
sacrificio y del Dios liberador que no quiere el sufrimiento de sus hijos
y enfrenta, en palabras del pastor metodista Néstor
Miguez, al mercado visto como el gran "becerro de oro" responsable
de la situación que atraviesan los más humildes. Estos encuentros reflejan
como pocos la experiencia de los cristianos que luchan en proyectos solidarios
y comunitarios a lo largo y a lo ancho del país en favor de los niños de la
calle, de los ancianos, de los enfermos y drogadictos, de las víctimas de
cualquier tipo de violencia, pero no con espíritu asistencialista sino conscientes
de que es el mismo sistema el que crea tantos excluidos.
El alimento de la Palabra de Dios,
el conocimiento recíproco y el intercambio de experiencias son una gran fuerza
para estos promotores populares pero son enormes también los sacrificios para
moverse de un lado al otro del país. Y ya se empezó a hablar de regionalizar
esta iniciativa para que también las comunidades más pobres puedan participar.
Suele ser muy fuerte el impacto de estos encuentros a nivel de Iglesia y sociedad
local. Declara Estela Carlotto,
de las Abuelas de Plaza de Mayo, una asidua participante de estos encuentros:
"Lo que siento cada vez que participo es como un fluir de sangre nueva
que me renueva. Me encuentro con personas que vienen de todos lados, que se
entregan y se solidarizan; es la imagen de lo que tendría que ser la nueva
sociedad que todos soñamos".