EL SALVADOR:

"El terremoto de los pobres"

 

Los dos sismos producidos en enero y febrero han causado por lo menos 1.200 muertes en El Salvador, según cifras oficiales (cuestionadas por Cáritas)... Hubieron además 22 réplicas menores que aterrorizaron a los pobladores de las zonas más pobres del país obligándolos a emprender el éxodo. Hubieron 7 mil heridos y casi un millón y medio de damnificados en una población de poco más de seis millones de habitantes.

 

Ha sido llamado el "terremoto de los pobres" porque ha golpeado justamente a esa mitad del país que vive en la pobreza, grave o extrema. "Estos terremotos -ha escrito Jon Sobrino- son como los cementerios que revelan a la luz del día la inicua desigualdad de esta sociedad; las casas de madera y chapa de los pobres han sido barridas como por el viento... La tragedia tiene causas naturales, pero su desigual impacto no se debe a la naturaleza, sino a lo que los humanos hacemos unos con otros... Es ilusorio apelar a las normas de seguridad que se exigen en la construcción de viviendas, cuando los pobres no tienen recursos para cumplirlas."

Los sismólogos han señalado que la erosión de las montañas, atribuida a la tala indiscriminada de la foresta y la mala calidad de la vivienda de miles de pobres, agravaron las consecuencias de los terremotos. Los ecologistas han protestado durante años por la tala indiscriminada de los bosques de la cordillera de Bálsamo autorizada por los sucesivos gobiernos salvadoreños. La desprotección de la tierra ha provocado su erosión y una mayor susceptibilidad a los movimientos sísmicos. Por otro lado, la falta de recursos ha llevado desde hace años a muchas poblaciones a edificar construcciones rústicas a base de adobe y teja, de fácil derrumbamiento.

Ante la situación creada por los terremotos, el gobierno ha sido repetidamente acusado de incapacidad, burocracia y oportunismo político en la distribución de la ayuda internacional. Los obispos por su parte, invitaron a todas las parroquias a canalizar la ayuda internacional de las Iglesias funcionando activamente como centros para repartir la ayuda en víveres, medicina y ropa. "Queremos que la generosidad nacional e internacional sea eficaz y llegue donde más se necesite y sea transparente", declaró el coordinador de la ayuda social de la arquidiócesis de San Salvador, Esteban Alliet.

 

Otro tema candente en El Salvador es la búsqueda de niños desaparecidos. La organización Probúsqueda, fundada en 1994 por el sacerdote jesuita Jon Cortina, se dedica a buscar a los niños desaparecidos en la guerra civil. Ya ha localizado a 104 jóvenes que se han reintegrado a su familia biológica. Durante el mes de noviembre de cada año realiza la campaña: "¿Dónde están?". Ahora reclama la formación de una Comisión Nacional para buscar a unos 398 niños aún desaparecidos y arrebatados por la fuerza en la guerra de 1980 a 1992. Para ello hace falta un decreto legislativo pero el gobierno se opone a esta iniciativa que trata de sanar las heridas de una guerra cruel que ocasionó 75.000 muertos y 8.000 desaparecidos.

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