
La Ascensión,
de Cristina de Santa María
(Pintora argentina contemporánea)
La obra
La lectura de esta obra es bastante fácil y accesible a todos. La imagen de Cristo glorioso con los brazos abiertos y que sube al cielo domina el espacio central del cuadro. Muchas nubecitas, dispuestas en semicírculo alrededor de Jesús, constituyen el primer marco de esta figura central que se destaca sobre el azul profundo del cielo.
Otro marco horizontal es dado por un sereno paisaje con unas líneas de montañas azules y otra de verdes colinas arboladas.El extremo inferior del cuadro está animado por la presencia del grupo de los apóstoles que contemplan desde abajo la Ascensión del Señor, y a la vez mirar al espectador cuya perspectiva visual se coloca en el aire, muy cerca del Señor que sube al cielo y bastante elevada con respecto al paisaje y a los apóstoles que casi se pierden de vista.
Una composición clara y ordenada que destaca el motivo central. La realización plena del resucitado (revestido con la túnica blanca) es remarcada y exaltada por su entrega generosa (el manto rojo púrpura que representa la realeza de Cristo fundamentada en el amor y la entrega). Las vestiduras, movidas por el viento le dan un dinamismo particular a la solemne estaticidad de la escena.
La autora
Cristina de Santa María es una pintora argentina contemporánea reconocida por su obra del género "naïf" (= pintura ingenua). Su temática principal es religiosa y esto hizo que en los comienzos su obra no fuera bien vista en el ambiente artístico porteño. En una de sus primeras exposiciones, después de una semana no había vendido nada porque la crítica se había mostrado dura e indiferente. Cuando alguien le hizo notar que eso era debido a que los cuadros representaban demasiado abiertamente el tema religioso, ella se rebeló porque le pareció adivinar una actitud manipuladora respecto a su persona. En una entrevista declaraba: "Era joven, recién me iniciaba, y además era mujer. Contesté a esa persona que uno pinta no lo que a otro le gusta, sino lo que uno siente interiormente. Me fui y no aparecí más por la exposición. Volví sólo para retirar mis cuadros y en ese momento me enteré que se habían vendido todos" (cfr. Umbrales, n. 3).
La técnica y el color
La técnica naïf utilizada por Cristina de Santa María fue y es practicada por distintos artistas en todas partes del mundo a partir del siglo XIX. El arte naïf se evidencia la relación con el realismo mágico y la espontaneidad del arte primitivo. No es sólo una táctica de los autodidactas y aficionados. En algunos casos, como en la obra de esta artista la técnica es muy refinada y cuidadosa, hecha de pequeñas pinceladas de colores vivos que se combinan para describir los más diminutos detalles como las hojas, las flores o los frutos de los árboles miniaturizados que aparecen en esta obra.
El mensaje
El mensaje de la Ascensión es claro: Cristo vuelve al Padre, pero se queda en sus discípulos que prolongan su obra. El gesto de apertura y disponibilidad de los brazos abiertos de Jesús (que recuerda también la entrega en la cruz) es reproducido (en miniatura) en cada uno de los apóstoles. Por otro lado, el Cristo glorioso representa al cuerpo de la Iglesia que ya entra en la gloria por medio de su "cabeza". Las dos dimensiones del "ya" y del "todavía no", de ese Reino que Jesús ha venido a inaugurar, se unen en este acontecimiento de la salvación. A los discípulos nos queda la hermosa tarea de proseguir esta obra del Maestro como muy bien cantaba el poeta peregrino León Felipe:
"Aquí vino y se fue. Vino..., nos marcó nuestra tarea y se fue".
Una tarea que es hermosa y llena de responsabilidad y de grandeza porque él no es ni amo ni patrón.
Como aclara el poeta: "...tuyo es el tiempo. El tiempo y esa gubia con que Dios comenzó la creación".
Quinto Regazzoni