
COLOMBIA:
GESTOS DE PAZEl encuentro en la selva entre el presidente Andrés Pastrana y los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con el consiguiente acuerdo entre las partes -el Acuerdo de los Pozos- ha empezado a dar algunos resultados positivos. El card. Pedro Rubiano Sáenz, arzobispo de Bogotá, pidió a los responsables del proceso de paz, que éste se concrete en hechos, empezando por el respeto a la vida y a la libertad de los colombianos.
Los guerrilleros se han comprometido a no usar más ciertas armas no convencionales como los cilindros metálicos llenos de gas, a terminar con los secuestros de personas con fines de extorsión y a no reclutar chicos menores de 18 años. Ya han entregado al gobierno un grupo de 62 chicos, de entre 12 y 17 años, reclutados por las FARC, los que con la ayuda de la Iglesia y de otras organizaciones civiles ya están siendo integrados a la sociedad y a los programas educativos. Según UNICEF la mayoría de los guerrilleros son menores.
El gobierno se comprometió por su parte, a volver a estudiar tiempos y modos del Plan Colombia, a implementar planes sociales a favor de los campesinos y en especial a luchar contra las bandas de paramilitares, responsables de las peores masacres de los últimos meses. De hecho, un tribunal militar, por primera vez, ya ha condenado a 40 meses de cárcel al general Jaime Uscategui por no haber impedido que paramilitares masacraran a 49 personas en la región donde él era comandante militar.
Hasta ahora se han dado pequeños pero significativos pasos para empezar concretamente un proceso de paz que determine el fin de un conflicto que sólo en los últimos 10 años ha causado 35 mil muertos, la mayoría civiles, sin contar los casi dos millones de desplazados de las zonas de guerra...
El card. Pedro Rubiano Sáenz, arzobispo de Bogotá, en una entrevista publicada en "Iglesia Sinfronteras", se refirió a su nombramiento como cardenal y a la situación del país: "Desde el principio he reconocido este nombramiento como un signo de la cercanía y del amor del Papa por nuestro país, tan golpeado por la violencia... porque no podemos seguir viendo la sangre derramada.
La maldición que hace el Señor a Caín, en el Génesis, se sigue viendo; es decir, es maldito el que derrama la sangre inocente, porque esa sangre clama al Señor de la vida... Es también un llamado a los colombianos, para que todos unidos, realmente, abramos el corazón a Dios, al amor del Señor". Sobre el proceso de paz, el cardenal expresó: "Lo que veo en este proceso es, en primer lugar, la generosidad del gobierno, me parece que allí hay un hecho positivo. Lo importante es que el gobierno debe dejar muy claro que su política no es una política de gobierno; es una política de Estado y permanente, en la que deben estar muy claras las condiciones, las exigencias y las metas por alcanzar. No podemos ser ilusos e ingenuos y pensar que la paz se puede lograr de la noche a la mañana. Por otra parte, la paz en este momento significa el cese al fuego, el silenciar los fusiles, el liberar a los secuestrados. Pero, realmente, la paz es mucho más que eso. La paz exige, también, que se construya sobre la verdad, la justicia y la solidaridad entre los colombianos.
Cuando hablamos de justicia, significa que cada hombre, cada mujer, cada niño, cada anciano, que es un hijo de Dios, tiene una dignidad que tiene que ser vivida por cada persona y respetada por los otros. Para eso se necesita que haya justicia social y distributiva..."
"En la situación que hoy vive el país -concluyó el card. Rubiano Saénz- yo contemplo el rostro sufriente de Cristo. Espero que, con la ayuda del Señor, pero también con la voluntad de los colombianos, podamos contemplar, con alegría, el rostro del Resucitado, de un país que resucita del pecado, de la muerte, de la violencia, para vivir, verdaderamente, como somos y como el Señor quiere: como hijos de Dios y como hermanos que nos respetamos..."