
¿Por qué bautizar a un niño?
Seguramente
la pregunta más importante en el momento de bautizar un niño no es
la que busca saber cómo se desarrollará la celebración o qué símbolos y gestos
se utilizarán. Ni siquiera será imprescindible saber el significado de todos
los ritos y plegarias...
Pero quizás estas mismas palabras,
tan sintéticas y significativas para explicar el Bautismo, tengan algunos
o muchos significados oscuros para
los padres que quieren bautizar a su hijo.
Este material (acompañado por una
Guía de Preparación para los padres: ver Ficha n. 118), pretende, en lenguaje
sencillo y provocador a la vez, ofrecer algunas pistas para clarificar la importancia del Bautismo, y devolver a los
padres el rol fundamental que les corresponde en esta celebración cristiana.
No es una exposición doctrinal, ni un devocionario, ni un tratado.
San Agustín
decía que nuestro Dios, que creó el universo y el ser humano sin necesitar
nuestra colaboración, no quiere ahora redimirnos sin nuestro aporte, libre y consciente.
Es muy determinante para su vida futura
que un niño haya nacido en este país y en esta cultura... pero es también
muy determinante que sus padres decidan educarlo en una u otra forma, que
decidan desde sus primeros años de vida darle o negarle tal o cual oportunidad.
Será entonces urgente y prioritario
que los padres sepan bien si esa oportunidad será buena o simplemente algo
que estorba su camino de realización plena.
Si están convencidos que el Bautismo
es un don, algo muy bueno para su hijo, entonces tienen la obligación de dárselo. Si por el contrario,
piensan que es algo simplemente inútil, y dudan de su bondad y de su necesidad,
tendrán la obligación de no dárselo
y si los padres no saben valorar el Bautismo, es mejor que esperen a que los
hijos elijan cuando sean adultos.
1er. ENCUENTRO
TODO ES BUENO
1. ¿Cuál es la fe fundamental de cada ser humano (inclusive para un ateo)?
Todos
estamos de acuerdo que la cosa más importante que tenemos que cuidar y querer
en nosotros mismos y en nuestros seres queridos es la VIDA. No una vida cualquiera,
sino una vida bien de bien. Lo mejor posible. Ésta es la fe profunda de todos
los seres humanos, aun de los que pertenecen a otras religiones o no creen
en ningún Dios. Todos creen y desean una VIDA FELIZ.
Pero
son muy distintos y variados los caminos
que intentamos recorrer para llegar a vivir felices: sólo si descubrimos un sentido y una orientación clara en
la vida podremos llegar a la meta.
2. ¿Por qué hay personas que viven mal y son infelices?
Está todavía muy arraigada en nosotros
la falsa concepción que divide al mundo y a las personas en buenas y malas.
Para los niños que todavía no saben discernir los valores de las cosas se
necesita que los padres en forma muy simplificada les indiquen las cosas y
las personas "buenas" o "malas".
Pero desgraciadamente, aún en la edad
adulta, seguimos con esta división, y lo que es peor, atribuimos a Dios el
papel del gran discriminador. Él concedería su bondad (y sus premios) sólo
a los "buenos" y castigaría a los "malos"...
Se piensa que si uno "se porta
bien" y cumple todos los preceptos, renunciando a lo que más le apetece...
entonces Dios lo considerará como uno de los suyos, le hará favores y seguramente
lo colmará de bienes allá en el cielo (mientras que los malos "irán todos
a la perdición")...
Sin embargo, la Biblia dice claramente
que Dios es bueno con todos, que
concede sus bienes a los justos y a los injustos ("hace salir el sol...
y hace llover sobre todos"). El Señor no discrimina a nadie, ni siquiera
al pecador; al contrario, se apiada y defiende al que es débil física y moralmente.
Dios ama a cada uno de sus hijos en una forma única y exclusiva y no quiere
que ninguno se pierda o esté mal.
* (Puede ser que ya surjan algunas objeciones. Alguien puede preguntar:
¿cómo es entonces que existe tanta injusticia, y por qué a algunos les va
bien y a otros mal... etc.? Es bueno anotar todas estas dudas y seguir unos
pasos más antes de contestar estas objeciones).
3. ¿Qué hacer para vivir felices?
Si como hemos dicho toda persona busca
una VIDA FELIZ, ¿cómo lograr este importante objetivo?
Ponemos en un gráfico (ver dibujo arriba) a una persona caminando en una
gran flecha que apunte a la meta: "Vida Feliz". En la flecha dibujamos una botella de
whisky importado... y nos preguntamos, ¿es bueno o malo para llegar a vivir
felices?..... Luego ponemos un paquete de billetes verdes (los codiciados
dólares) y nos hacemos la misma pregunta. Luego ponemos un hogar feliz, luego
una bomba a punto de explotar, luego una jeringa con droga...
Las respuestas inicialmente pueden ser muy variadas entre varios componentes
de un grupo: alguien dirá bueno o muy bueno; otros dirán malo o muy malo;
otros dirán "depende...".
Si quisiéramos dar una respuesta única
y certera tendríamos que escribir en grandes letras abajo de todas estas realidades
que TODO ES BUENO PARA VIVIR FELIZ...
... Somos nosotros que, libre y responsablemente,
tenemos que saber usar bien las cosas.
Una bomba tirada al techo del vecino,
no es mala por sí misma, sino porque yo la usé mal; mientras que si la uso
para cavar una mina o derribar un edificio viejo en pocos minutos, entonces
es buena porque la uso bien. Lo mismo la droga, el whisky, el dinero... depende
de cómo, y para qué los use.
4. Todo es bueno
"Y Dios creó el cielo... la tierra
y los animales y vio que esto era bueno... y creó al ser humano a su imagen;
lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer... Y Dios miró lo que había
hecho, y vio que era muy bueno" (Gén 1,25.27.31).
La Biblia nos dice que Dios lo creó
todo bien y que el ser humano, varón y mujer, fue hecho a imagen y semejanza
suya. Dios nos amó primero. Pero
también el ser humano debe responder con confianza y libertad al proyecto
de Dios. El inquieto corazón del ser humano busca las obras maravillosas que
Dios hizo con la primera manifestación de su presencia.
Todas las cosas son buenas pero deben
ser ordenadas convenientemente para que estén en una justa relación con las
demás cosas y con nosotros.
San Pablo nos dice: Todo está permitido,
no todo es conveniente (1Cor 6,12;
10,23).
Necesitamos formarnos una ESCALA DE VALORES
* (Podemos hacer una dinámica para ver cuales son las cosas y los valores
más importantes de nuestra vida: ¿Es más importante el trabajo o el dinero?
¿el trabajador o el trabajo? ¿el dinero o la amistad? ¿la apariencia o lo
que uno es adentro?....).
5. La clave es el Amor
¿Habrá un valor-clave que nos ayude a descubrir y a ordenar los valores más
importantes para conseguir una vida
feliz?
Si preguntamos a un liceal (o también
a un licenciado) cual es ese elemento que distingue al ser humano de los animales,
dirá casi seguramente: la Razón.
Hoy nos vamos dando cuenta que no
es sólo la razón lo que nos distingue de los animales. Además
de la razón, tenemos los sentimientos
y las emociones (la Inteligencia
Emocional).
Pero el ser humano se distingue de
los animales no sólo por su Inteligencia
(racional y emotiva) sino también y sobre todo por su Libertad. El conjunto de estas características propiamente humanas
le da a cada persona una facultad determinante para su vida y su felicidad:
la facultad de ELEGIR, de optar por algo
o alguien, de discernir y de acertar o equivocarse.
Además, hay otra característica fundamental
que determina para bien o para mal nuestra facultad de Elegir. Esta característica
fundamental es lo primero que aprendimos en la vida... ya desde el vientre
materno: una capacidad de apertura o de cierre, AMOR o EGOÍSMO.
El Amor nos ayuda a descubrir el justo
valor de cada cosa; nos ayuda a ordenar nuestra vida para que seamos plenamente
felices.
La propuesta de Jesús en su testamento
de despedida a los discípulos fue ésta:
"Permanezcan en mi amor... y mi
felicidad será la de ustedes y esa felicidad será perfecta. Éste es mi mandamiento:
Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay mayor amor que dar
la vida por quien se ama" (Juan 15,9...13).
En sustancia la propuesta es: Ama y vivirás feliz.
San Agustín explicó la propuesta de
Jesús con un famoso dicho:
"AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS". Ama y usa todas las bombas que quieras:
no las usarás para destruir la casa del vecino. Ama y usa la droga o el dinero
que quieras, lo usarás para bien y no para autodestruirte.
* (Sin embargo, también estas afirmaciones contundentes de Jesús y de sus
discípulos sobre el amor pueden ser cuestionadas hoy. ¿Será verdad que el
amor nos hace felices? ¿Amar es algo que no rinde, que no paga? ¿Quien garantiza
que el amor, con sus cuotas de gratuidad, de dolor y de entrega, sea el camino
verdadero hacia la felicidad plena?
- Dejamos abiertas estas preguntas para la siguiente reflexión...)
2º ENCUENTRO
LA PROPUESTA DE CRISTO
1. ¿Qué recordamos de la vida, las obras y el mensaje de Jesús?
En rueda espontánea, con algunas buenas
preguntas orientadoras de parte del animador... se puede ir reconstruyendo
el recuerdo y la opinión de los presentes con respecto a Jesús.
También se puede utilizar la siguiente dinámica: leer y comentar este
texto (en forma personal o en grupo).
En una reunión se preguntó: ¿Quién
es Jesús?; y cada uno dio su respuesta en la forma siguiente:
María: Para
mí Jesús es un ejemplo que tenemos que imitar en nuestra vida.
Susana: No
entiendo cómo Jesús, que vivió hace miles de años, me puede servir de modelo
de vida hoy.
Carlos: Para
mí Jesús es el hombre que se jugó por la justicia y por los pobres hasta la
muerte.
Matilde: Ustedes
olvidan que Jesús es Dios...
Tomás: Jesús
fue un gran hombre, si quieren el más grande de los hombres, pero nada más
que hombre.
Aurora: No
sé qué decir; confieso que para mí Jesús es una gran nebulosa.
Ricardo: Jesús
es para mí Aquel con el cual puedo contar en los momentos difíciles.
Raquel: Jesús
está siempre con nosotros especialmente cuando lo recibimos en la comunión
de la Misa.
José: Yo pienso
que es el que está presente en los que sufren y en los pobres.
Martha: Jesús
es Aquel en quien yo creo, que vivió su vida hasta las últimas consecuencias.
Lo mataron pero resucitó y está presente entre nosotros.
Darío: Para
mí Cristo es quien sufrió con más resignación en el mundo. Nos enseña a ser
pacientes y a llevar con resignación nuestra cruz.
Alcides: Y
además, por haber muerto en la cruz, nos salva del pecado y nos hace amigos
(hijos) de Dios.
Alfredo: Para
mí Jesús fue importante cuando yo era niño y adolescente; pero a partir de
una cierta edad no me interesó más. Ahora que tengo más edad, vuelvo a necesitarlo.
2. El Dios primitivo: proyección del ideal de Felicidad
Para salvarse, para vivir feliz y
enfrentar la lucha por la supervivencia, los primitivos descubrieron reglas
de convivencia (un "consenso"). "Si quieres cosecha no pisotearás
la cosecha de tu prójimo, si quieres vida no matarás, si quieres respeto obedecerás...".
Muchos pueblos, en su organización
social y religiosa, se han propuesto un ideal común de vida feliz y plena,
representado por uno o varios dioses (tótem). Un Dios tan poderoso que hasta
garantizaba la vida después de la muerte. Sin embargo, después de "cumplir"
con ritos y preceptos, el ídolo muchas veces parecía sordo, ciego e incapaz
de salvar.
Frente a tantas adversidades, las
guerras, el hambre, la muerte de niños e inocentes; frente al Dios callado
y distante, desde siempre el ser humano ha levantado su grito: "¿Dónde está Dios?"
Sin esta pregunta clave no podemos seguir reflexionando sobre Dios.
La Biblia da cuenta de esta pregunta
provocadora en el corazón del creyente: en el conocido salmo 42 que empieza
con la imagen de la cierva que anhela las aguas del manantial, dos veces se
repite el reproche de los malvados: "¿Dónde está tu Dios?" (Sal 42,4.11).
¿Cómo contesta Dios a este grito angustioso?
3. La respuesta del Dios de Jesucristo
La respuesta del Dios de Jesucristo
es del todo inesperada y llega a ser un verdadero disparate que ninguna religión
del mundo ha osado pensar de su propio Dios.
a) Nuestro
Dios "se hizo carne y ha puesto
su morada entre nosotros" (Jn 1,14). Pero esta presencia entre nosotros
no ha sido una visita pasajera, para dar algunos buenos consejos o hacer algún
milagro portentoso, y luego regresar tranquilamente al Olimpo de los dioses.
Por el acontecimiento de la
encarnación, Dios asume nuestra condición (en todo igual a nosotros excepto
en el pecado). "Él, que era de
condición divina..., llegó a ser semejante a los hombres" (Flp 2,6-7). Vivir este acontecimiento es saber que Dios ha entrado en
la historia concreta de la humanidad y le ha dado una dimensión nueva.
Jesús, Verbo encarnado, pasó haciendo
el bien. Curó a los enfermos, perdonó a los pecadores... rescató a los excluidos,
"reconociéndolos" como hijos de Dios, con plena dignidad. El banquete
fue su signo de "reconocimiento", de fraternidad: "Comía con
pecadores y prostitutas, con zelotes y fariseos, con usureros y con pescadores..."
b) Sin embargo,
precisamente la actitud de Jesús que motivó el conflicto con las autoridades
y finalmente la condena a muerte, fue el haber unido en su práctica la
comunión con el Padre y la comunión con los excluidos. En muchas
ocasiones los dirigentes religiosos de su tiempo, le pidieron a Jesús que
justificara su actitud mostrando signos inequívocos de su origen trascendente,
"una señal del cielo". Pero Jesús no cae en la trampa. Su respuesta
fue mostrar que la trascendencia de Dios está ya presente en la vida cotidiana,
sólo que, para descubrirla, hay que escuchar el dolor de los que quedan al
margen del sistema. Él proclama el Reino
de Dios, una nueva civilización fundada en la justicia, la paz y el amor,
que incluye a todos, especialmente a los más pobres y excluidos. Así, por
abrazar la causa de los excluidos, él mismo fue excluido y condenado. Y como
disparate extremo, el Dios de la Vida y de la plenitud, encarnado en Jesús,
enfrentó la muerte y la muerte de cruz.
c) Pero fue
exaltado, y al tercer día resucitó,
completando así esa respuesta disparatada, porque de la muerte saca vida,
de la entrega y de la total aniquilación saca la victoria y la plena realización.
a) La fe del discípulo de Cristo como adhesión y encarnación
Para el discípulo de Cristo, el acontecimiento
fundamental de su vida es una persona concreta, histórica. Dios se hace hombre
y se manifiesta como el camino, de verdad, hacia la vida plena.
Ser creyente cristiano es vivir el
acontecimiento
de Jesús: vivir en plena adhesión
a él, él es la opción fundamental desde la cual se viven todas las demás
opciones. El creyente que vive su adhesión al Cristo encarnado aprende la
ley de la encarnación, es decir:
- a aceptar la realidad humana limitada,
descubriendo en ella la tensión pecado-gracia, mentira-verdad, odio-amor,
muerte-vida, esclavitud-libertad, frustración-esperanza; ver la realidad,
como Jesús, metiéndose de lleno en la historia a pesar de nuestros límites;
- a compartir los límites, el sufrimiento
y el pecado que oprime a las víctimas de las relaciones y estructuras alienantes.
No se puede creer en Cristo sin compartir todas estas cosas;
- a transformar la realidad de pecado
y de injusticia. La fe no es adhesión a verdades teóricas, sino opción por
Jesús, y por su entrega de amor. Cada
día tengo que encarnarme como Jesús.
b) La fe cristiana como entrega de amor
El cristiano vive en clave de Amor
que rompe todas las cadenas y vence incluso la de la muerte: "Cristo nos liberó para que fuéramos libres"
(Gál 5,1). El hombre que ha optado por vivir el acontecimiento de Jesús,
ha optado seriamente por vivir todas las realidades desde las exigencias del
amor total que sabe perder la vida, dándola con generosidad. Este amor por
los demás tiene que tender a ser eficaz, a realizar un servicio liberador
que dé respuestas a las verdaderas necesidades de los hermanos, aquí y ahora.
Por eso, no va con la libertad del cristiano ceder a las tentaciones del tener,
poder y placer (cfr. Lc 4,1-14). Jesús, por amor entregó su vida, se acercó
a los pobres y defendió la igualdad y la justicia. Cada día tengo que morir como Jesús.
3. La fe cristiana como opción de vida
Nuestra fe viene de la Palabra, es
vida para cada uno y para todos los que nos rodean: es Resurrección. Esta fuerza de Jesús resucitado la vivimos celebrándola como un anuncio y
como una realización aquí y ahora. Como una fiesta en la que nos unimos más
como hermanos y compartimos la fraternidad y solidaridad de nuestra historia
común. Así, cuando vivimos la pascua de Jesús en la eucaristía, no nos quedamos
en el rito cultual, sino que transformamos
nuestra vida en una"misa continua". El cristiano, al proclamar su fe, se
compromete a convertir las situaciones de injusticia en experiencias históricas
de igualdad y solidaridad. Rescata la vida de la muerte. Es resucitado y resucitador.
Cada día tengo que resucitar como Jesús.
Los signos de este Amor disparatado
Los cristianos rescatan de su vida
7 signos (sacramentos) fundamentales del
amor:
- Es una locura traer al mundo un
hijo...: es un amor verdadero, Jesús lo consagra con el Bautismo, abriendo esta apuesta de amor a toda la comunidad (la Iglesia).
- Es una locura casarse, entregarse
totalmente al otro...: es un amor verdadero, Jesús lo consagra con el Matrimonio, y lo mismo vale para el Orden Sagrado.
- Es una locura gastarse todos los
días para conseguir el pan de la mesa...: es un amor verdadero, Jesús lo consagra
con la Eucaristía, que une nuestra
entrega a su entrega de Amor.
- Es una locura perdonar...: es un
amor verdadero, Jesús lo consagra con la
Reconciliación.
- Es una locura aceptar el desafío
de crecer y de la responsabilidad...: es un amor verdadero, Jesús lo consagra
con la Confirmación.
- Es una locura luchar contra la enfermedad
y la muerte...: es un amor verdadero, Jesús lo consagra con la Unción de los Enfermos.
(No es el momento para dar una larga catequesis sobre los sacramentos
pero sí para invitar a descubrirlos, reconocerlos y vivirlos en nuestra vida).
3er. ENCUENTRO
NECESITAMOS UNA FAMILIA Y UNA COMUNIDAD
1. La lucha por el Reconocimiento
Muchos son los males que afligen a
la humanidad, pero cada época tiene su acentuación característica. También
hoy se lucha por la supervivencia, por tener el pan en la mesa, se lucha contra
la enfermedad y los desastres naturales, contra el egoísmo y la maldad del
corazón humano.
Daniel Goleman en su libro best seller "Inteligencia emocional" afirma que el siglo XX caracterizado
por el "ansia” y el estrés, en sus últimas dos décadas se
ha caracterizado por la depresión
y la angustia. Dice: "los
datos internacionales muestran lo que aparece como una moderna epidemia de
depresión, que se difunde por todas partes... No es una simple condición de
tristeza, sino apatía, abatimiento, autocompasión paralizante y desesperación
aplastante.
El corazón del ser humano está enfermo,
y no siempre es fácil encontrar la terapia adecuada.
Muchas veces uno no tiene ganas de
hacerse un camino propio porque
sólo con una mirada rápida a su alrededor se da cuenta que existen tantas
y tan variadas teorías, filosofías, sistemas de vida y espiritualidades que
todas parecen sobrar, o que "ya fueron".
De hecho, todos están convencidos
que lo suyo es lo correcto, y que todos los demás se equivocan.
Además de la lucha por la supervivencia, superando el estado primitivo de inseguridad
frente a las fuerzas de la naturaleza..., tenemos hoy que enfrentarnos a una
lucha por el reconocimiento igualmente
llena de miedos y angustias. Todos necesitamos "salvarnos", necesitamos
una seguridad frente a la existencia...
El tema de fondo que decide la felicidad
o infelicidad de cada uno de nosotros es el "Reconocimiento" recibido por alguien que nos aprecia y
nos ama.
2. ¿Para quién vivo?
Todos nosotros necesitamos una familia,
un grupo, una comunidad. Necesitamos un nombre para definir nuestra singularidad, única e irrepetible; pero
necesitamos también un apellido
que nos defina en nuestra relación fundamental con los demás. La exclusión
y la marginación es la peor condena para una persona. Cada persona se reconoce
a sí misma sólo si es reconocida por los demás.
El tema del amor forma parte de la definición misma de la persona. Si a nivel racional
o afectivo o simplemente instintivo podemos abrazar como opción de vida el
amor, en la realidad cotidiana seguimos oscilando entre amor y egoísmo, y
hasta es muy común que podamos engañarnos entreverando los tantos, hasta llegar
a un amor al revés (un amor egoísta).
AMOR-EGOÍSMO es una tensión que hace
referencia a las múltiples relaciones que establecemos o no con los demás.
Uno puede vivir sin saber plenamente el "para qué", pero no puede
vivir plenamente sin saber "para
quiénes vive". Cada persona se valora si los demás la valoran. También
afuera del ámbito familiar encontramos "otros" que refuerzan nuestra
autoestima. El amigo es la persona que nos aprecia y nos valora. Es por eso
que la amistad es indispensable en el crecimiento de una persona.
3. Todos tenemos nuestros ídolos y nuestra "iglesia secreta"
El Amor y la amistad se pueden transformar
en una actitud egoísta. Para un adolescente, la barra de amigos le sirve en
su lucha por el reconocimiento; se une a ellos simplemente para ser valorado,
ser alguien. Obedece a las reglas y gestos del grupo sólo para permanecer
integrado...
Nos creamos así nuestra "iglesia
secreta": un lugar "divino", donde nos reconocemos mutuamente
porque pensamos todos igual y actuamos en sintonía, con los mismos gestos
y actitudes...
Pero si uno busca tener de su grupo
el reconocimiento debido y luego no es capaz de dar de sí mismo para que los
demás sean reconocidos en su plenitud de personas... entonces ese grupo, esa
iglesia secreta, se transformará en "ídolo". El ídolo me proporciona
la salvación, el reconocimiento que necesito. Hay ídolos materiales como el
dinero, las propiedades..., o ídolos personales como la belleza y la fuerza...,
o ídolos sociales como el poder, la fama...
4. La Iglesia de Jesús: una familia de hermanos convocada por el Padre
Dios
Ya hemos visto que la propuesta de
Jesús se concentra en una simple palabra: AMA.
Si
todos tenemos un mismo Padre, y todos formamos un mismo Cuerpo, y vivimos
del mismo Espíritu, entonces formamos una misma familia, una misma comunidad,
un mismo pueblo... una Iglesia.
Pero
la Iglesia de Cristo no es simplemente un club, o una barra de amigos: se
fundamenta en esa presencia real y eficaz del Dios Trinidad. El Padre nos
convoca (desde antes que naciera el mundo); Cristo (con su encarnación, muerte
y resurrección), inaugura este espacio nuevo del pueblo de Dios (Nueva Alianza);
el Espíritu sigue animando a esta comunidad hasta la plena realización del
Reino. La Iglesia (palabra que viene del griego y significa: Convocación o
Asamblea) es el conjunto de todos los cristianos. "No es" un lugar,
un templo, un local, o una simple sociedad.
La
Iglesia "es" una Familia, un Pueblo, una Comunidad, el Cuerpo de
Cristo, la Viña del Señor, el Rebaño del Buen Pastor.
* Podemos compartir: ¿Qué opino de la Iglesia? ¿La integro?
(¿sí, no, cómo, por qué?...).
Por
el Bautismo, no sólo nos llamamos hijos de Dios sino que lo somos realmente,
porque recibimos una vida con un sentido pleno ("vida
sobrenatural").
Se
trata de un don gratuito (= "gracia") que comprende la liberación de todo mal (del
"pecado original") y
el nacimiento a la vida nueva por el cual somos hechos hijos adoptivos del
Padre, miembros de Cristo, templos del Espíritu...
Es el mismo Espíritu del Padre y de
Jesús resucitado, el que lleva a cabo en nosotros la obra de santificación,
ser verdaderos hijos de Dios; y construye la comunidad cristiana, Pueblo de
Dios. "Todos hemos sido bautizados en un solo
Espíritu para formar un solo Cuerpo... Ustedes son el Cuerpo de Cristo y cada
uno en particular, miembros de ese Cuerpo" (1Cor 12,13.27).
Si todos tenemos un mismo Padre, y
todos formamos un mismo Cuerpo, y vivimos del mismo Espíritu, entonces formamos
una misma familia, una misma comunidad, un mismo pueblo... una Iglesia. El
Bautismo constituye el fundamento de la comunión entre todos los cristianos
e incluso con los que todavía no están en plena comunión con la Iglesia Católica.
4to. ENCUENTRO
EL COMPROMISO DEL CRISTIANO
(Este encuentro es optativo; puede unirse a la celebración prebautismal
del compromiso; ver ficha).
La misión de la Iglesia y del cristiano
es la misma de Jesús: proponer con su vida la buena noticia del Evangelio,
es decir, TRANSMITIR los valores propuestos por Jesús a la realidad que nos
toca vivir. Todo bautizado participa de esta misión. Nadie está exento.
La participación en la vida de la
comunidad es un deber irrenunciable.
- ¿Qué futuro soñamos para nuestro hijo?
- ¿Qué oportunidades vemos para él en nuestra familia y en la sociedad
que nos rodea?
Jesús, para cumplir el Proyecto del
Padre y reunir a la familia de Dios, asume las funciones que en un tiempo
realizaron los grandes líderes del pueblo, pero les da un nuevo sentido. Jesucristo
es entonces el nuevo Sacerdote, Rey y Profeta del pueblo.
El cristiano, como Jesús, es entonces:
- Sacerdote:
capaz de ofrecer a Dios el verdadero culto que es la ofrenda de sí mismo, de su propia vida en favor de los hermanos.
Él sabe cristianizar (dar sentido cristiano) a toda la realidad que lo rodea.
- Rey: comprometido
con su pueblo para encontrar el verdadero bienestar integral del hombre en
la justicia y la hermandad. Además, como rey cuida su dignidad de hijo de Dios y no se somete
a ninguna esclavitud o poder opresor. Él es señor del mundo y de la historia
y respeta a los demás que gozan de la misma dignidad.
- Profeta:
capaz de interpretar los signos de
los tiempos, guiado por la Palabra de Dios (la Biblia) y así descubrir
horizontes nuevos para su pueblo. El profeta no es un simple adivino sino
alguien que sabe interpretar el pasado y el presente para construir un futuro
mejor (la nueva Civilización del Amor); es el que habla en nombre de Dios.
Para realizar este servicio, el cristiano cuenta con la Gracia de Dios, con
la ayuda del Espíritu Santo.
En el Bautismo, con la unción de un
óleo perfumado llamado Santo Crisma, el cristiano es consagrado y capacitado
para cumplir la misma misión de Cristo y sus mismas funciones.
Como el aceite empapa las cosas, les
da sabor y perfume... así el cristiano con esta consagración del Crisma es
empapado de Cristo para tener su mismo sabor y "perfume"; no es
un simple cristiano de nombre, sino que se compromete a vivir en plenitud
su vocación.
A los 14 o 15 años cada cristiano
está llamado a confirmar su Bautismo. La consagración con el Crisma, recibida
de las manos del obispo, constituye el sacramento de la Confirmación.
Evaluación:
Como resumen y evaluación de los encuentros de preparación al Bautismo,
es bueno retomar las motivaciones de los padres al pedir este sacramento.
Los padres eligen entre estas motivaciones dos o tres que respondan mejor
a su intención, y motivan el por qué:
1. Queremos festejar este nacimiento
y la unidad familiar.
2. Queremos manifestar nuestra fe
y agradecimiento a Dios.
3. Queremos defender la vida y la
salud de nuestro hijo.
4. Queremos que nuestro hijo sea respetado
por todos.
5. Queremos que nuestro hijo se realice
plenamente.
6. Queremos que pertenezca a la comunidad
cristiana.
7. Queremos guiar a nuestro hijo por
el camino de la vida.
El que guía el encuentro ubica en el esquema siguiente las motivaciones
de los padres (que en un primer momento podrían parecer parciales). Es importante
hacer notar la globalidad de la propuesta cristiana y su conexión con los
símbolos y las partes de la Celebración (las tres columnas del esquema).
(RECUADRO)
LAS MOTIVACIONES DE LA GENTE Y LA PROPUESTA EVANGELIZADORA
Aún antes de una apropiada catequesis,
la gente tiene varios motivos para pedir el Bautismo.
Algunas de sus motivaciones son vistas
por muchos como supersticiosas o mágicas.
Para entenderlas mejor, es necesario
profundizar en la vivencia popular del Bautismo en el contexto familiar del
nacimiento de un hijo. Estos esquemas pueden servir como punto de partida
para renovar una catequesis de "primer anuncio".
Motivaciones de la gente La
propuesta evangelizadora
Los gestos de la celebración bautismal
1. "Queremos festejar este nacimiento y la unidad de la familia"
El bebé y la mamá necesitan del cariño,
de la presencia y del cuidado de todos los familiares. Los lazos de amistad
y parentesco se fortalecen. El bebé necesita ser reconocido y aceptado por
los adultos. "La fiesta del Bautismo aumenta la unión entre parientes
y amigos".
La bienvenida en la comunidad
La bienvenida en la comunidad es un
elemento fundamental. Empieza con la anotación y sigue con los encuentros
de preparación y con la misma celebración del Bautismo. Una mala recepción
perjudica y hasta puede invalidar toda la propuesta evangelizadora.
Signo: el saludo en la puerta de la Iglesia
La presencia festiva de la comunidad
reunida, encabezada por el Ministro, es el primer signo del Bautismo. Este
elemento fundamental se expresa en la acogida en la puerta de la Iglesia (aún
antes del inicio formal de la celebración).
2. "Queremos manifestar nuestra fe y agradecimiento a Dios":
El Bautismo es vivido como una respuesta
de fidelidad y de agradecimiento a Dios: "Él nos ha dado este hijo y
nosotros queremos manifestarle nuestra fe y agradecimiento bautizándolo".
Valorar el camino de fe de los padres
Al bautizar al hijo, los padres confirman
y renuevan su fe en Dios. Que ellos puedan contar y manifestar la historia
de su fe (aún en las dudas y aspectos negativos) para confirmar y fortalecer
su fe. No apagar la mecha humeante. Una propuesta dogmática y llena de exigencias
se contrapone y anula la propuesta de una catequesis de "primer anuncio".
Signo: La señal de la Cruz
La fe de los padres puede hacerse
visible invitándolos a hacerse "ministros de la bondad de Dios"
con el gesto de la señal de la cruz en la frente de su hijo (gesto que podrán
repetir en sus casas como signo de bendición).
3. "Queremos defender la vida y la salud de nuestro hijo"
Los padres se movilizan para luchar
contra las enfermedades físicas y mentales, la miseria, la humillación y la
muerte. En el Bautismo, los padres piden a Dios que defienda la vida y dé
salud a sus hijos.
Anunciar que Dios nos libera de todo mal
Dios es el defensor de la vida y todo
lo hizo bien. Si nuestro egoísmo nos impide valorar sus dones y enfrentar
las dificultades de la vida, Él nos libera del mal y bendice a todos los que
luchan por la vida. Borrar definitivamente la imagen del Dios que castiga.
Signo: la imposición de las manos
El Bautismo es un "sacramento"
de vida. Dios nos libera del mal que amenaza la vida.
Esta certeza se expresa en la oración
de liberación (exorcismo) e imposiciones de manos.
4. "Queremos que nuestro hijo sea valorado y respetado por todos"
Nadie quiere una vida inhumana para
sus hijos. Con el Bautismo, los padres procuran que sus bebés sean reconocidos
como hijos de Dios, iguales en derechos y dignidad a todos los demás.
Proclamar nuestra dignidad plena, porque somos hijos de Dios
Presentar el Bautismo como el reconocimiento
absoluto e imborrable de nuestra dignidad de hijos de Dios y de nuestra dignidad
de personas irrepetibles y únicas.
Signo: el Bautizar
Éste es el sentido profundo del gesto
central del Bautismo en que se reconoce la dignidad de cada hijo de Dios.
Algo absoluto e imborrable. La solemnidad del gesto, el beso y el aplauso
de los presentes para cada bautizado (¡y hasta la foto recuerdo!) subrayan
la centralidad de este momento.
5. "Queremos que nuestro hijo se realice plenamente (tenga éxito)"
En la gestación y en el parto, la
vida se experimenta como sagrada. Dios es visto como dador de la vida. Bautizar
es poner al bebé en las manos de Dios, reconociendo que le pertenece.
El amor es la realización plena de la persona
La opción de seguir a Jesús por el
camino del Amor nos consagra plenamente a Él y nos realiza plenamente en la
vida.
Signo: el Crisma
Con el Bautismo estamos consagrados
al amor. Como Cristo amamos, siendo servidores, mediadores y testigos entre
Dios y la humanidad. Esta triple consagración en el amor de Cristo, se expresa
en el momento de la unción con el Crisma.
6. "Queremos que pertenezca a la comunidad cristiana"
La mayor parte del pueblo se considera
católica pero vive la fe a su manera. Sólo va a la Iglesia por algunas necesidades
para pedir o para agradecer algo.
La fe cristiana siempre se vive en comunidad
El Bautismo es un don de Dios, para
el bien de todos. La Iglesia es servidora de las cosas de Dios. Por el Bautismo,
las personas se integran al "pueblo de Dios" y a la familia de la
Iglesia.
Signo: el Padre Nuestro
La presencia de la comunidad y de
las familias alrededor del altar, rezando juntos el Padre Nuestro es el signo
de la pertenencia a la nueva Familia de Dios.
7. "Queremos guiar a nuestros hijos en el camino de la vida"
Padres y padrinos saben muy bien que
esta celebración solemne del Bautismo significa para ellos el compromiso de
ser luz y guías para su hijo.
Los padres tienen la potestad y el deber de ser guías de sus hijos
Los padres tienen la "misión"
de ayudar a sus hijos a crecer guiándolos en los momentos oscuros, de dificultad
y de crisis... La familia es una pequeña Iglesia, un hogar de Dios.
Signo: la entrega de la luz
Al finalizar la celebración, la entrega
de la vela encendida y el envío antes de la bendición final, simboliza la
"misión" de los padres hacia sus hijos.
(RECUADRO)
CRITERIOS PARA LA PASTORAL BAUTISMAL
CRITERIOS GENERALES:
• Tener
un sano realismo: hacer lo que
es factible.
• Valorizar el aspecto testimonial.
• Que sea una pastoral encarnada:
- preocupada de la realidad que vive la gente; ver dónde
está parada (su sentido de vida)
- empleando un lenguaje simbólico y promoviendo el diálogo y participación de todos.
• Que se dé una cálida acogida.
• Que esté relacionada con la comunidad (y no con pocas personas encargadas).
• Que se busque conocer experiencias de otras parroquias
o diócesis.
• Proponer una evaluación constante.
• Mantener las orientaciones de la
pastoral de conjunto.
• Que tenga un contenido Kerigmático (de primer
anuncio) y no largas charlas dogmáticas.
• Que incluya el aspecto celebrativo ya en la preparación.
1. LA ACOGIDA
Mejorar las buenas intenciones de realizar una acogida cálida,
y volverlas realidad.
La acogida es realizada en un lugar
apropiado y por el equipo que se encargará de la preparación (también junto
a algún otro miembro de la comunidad). De cualquier manera, al comenzar el
primer encuentro de preparación habrá que reservar un momento especial para
el conocimiento recíproco de todo el grupo. Es importante que la acogida deje
la imagen de que quien recibe es efectivamente una comunidad, que se interesa por saber quiénes son los que piden el
bautismo, qué situación viven, qué motivaciones y expectativas tienen, etc.
2. PREPARACIÓN
Es importante su relación con la acogida.
Es un primer anuncio kerigmático que los ayuda a descubrir el Evangelio en
relación a su vida. Tener claro el objetivo que se persigue con las "charlas"
permitirá ubicarlas en su justo valor, no pretendiendo con ellas lograr cosas
que necesitan tiempos más largos. Ser realistas y proponer lo que es factible.
Cada comunidad debe encontrar su camino
para realizar la preparación, conocer y ensayar experiencias nuevas, y no
esperar siempre directivas desde arriba. Debe adaptar el lenguaje a la cultura
de la gente; utilizar lo más posible signos sencillos ligados a la vida diaria.
Son importantes las motivaciones profundas
de los que dan este servicio (sacerdote incluido), porque a veces se tiene
la impresión de estar llenando un requisito, sin demasiada convicción, con
el peligro de caer en un formalismo estéril.
Profundizar en la dimensión testimonial. Comenzar la preparación
compartiendo las vivencias de los padres
del niño en relación a su nacimiento, la vida de esa familia, etc. Por ahí
hay una puerta abierta a un diálogo mucho más testimonial, compartido e igualitario,
que supere la tendencia a ver a los catequistas como los que enseñan a un
grupo que no sabe.
Considerar la posibilidad de una preparación
diferenciada en objetivos, contenidos, métodos, etc. ¿No habría que pensar
en una preparación más corta y
con acentos propios para quienes viven una religiosidad "tradicional",
dedicando otro tipo de atención a quienes estén dispuestos a un planteo más
exigente?
3. CELEBRACIÓN
Como en todo el proceso, pero de una
manera especial en la preparación y sobre todo en la celebración, algún modo
de presencia de la comunidad es fundamental, tanto para quienes no se plantean
ni por asomo una integración, como para quienes sí la consideran o la viven
ya. El poder sentir que sus hijos son recibidos, nacen en una comunidad que
los recibe cálida y alegremente, es una experiencia que vale más que mil charlas.
Ver la posibilidad de celebrar los
Bautismos en la Eucaristía de la comunidad.
Tratar de bautizar en grupos más reducidos, más de una vez al
mes, si es necesario, para respetar las diversas experiencias de fe.
Dar otro valor comunitario a la celebración
del bautismo para que no discurra de manera paralela a la vida y celebraciones
de la comunidad grande.
4. SEGUIMIENTO
Es importante dejar abiertas las puertas
para que las familias en otras ocasiones puedan acercarse con invitaciones
o pedidos de servicios a la comunidad:
- invitar a participar de un grupo.
- invitar a participar de la eucaristía
dominical,
- invitar a una fiesta o acontecimiento
parroquial,
- ofrecer los servicios que la comunidad
dispone.
Prestar una atención más específica
a quienes estén más abiertos a una integración comunitaria; no pretender lo mismo de todos.
CONCLUSIÓN
La Pastoral Bautismal es un espacio
significativo e importante para todas las comunidades.
La preparación al Bautismo es mucho
más antigua de lo que parece. La práctica reciente, en parte, se inspiró en
los primeros siglos de la Iglesia, cuando todavía predominaba el bautismo
de adultos y los interesados en la persona y en el mensaje de Jesús pasaban
por un proceso de iniciación en la vida cristiana. Este proceso, organizado
en las diversas iglesias locales, era llamado catecumenado,
y se enseñaba por medio de la palabra y los ritos que lo acompañaban.
El Equipo de Pastoral Bautismal, formado por personas competentes y maduras
en su fe, debe darse tiempo para preparar la recepción del sacramento, ayudando
a los padres a reconocer que la fe cristiana constituye un don y una opción
exigentes para quienes quieren aceptarla.
Pero al mismo tiempo es fundamental
una actitud de misericordia, de empatía, de encarnación en la vida y preocupaciones
de la gente... y para esto es necesario revisar las motivaciones y los objetivos,
así como los fundamentos teológico-pastorales.
Tenemos que renovar el modo de preparar
a las familias para el Bautismo de los niños.
Estos "itinerarios" catecumenales son simplemente una propuesta
para motivar la búsqueda constante en cada comunidad. No es el mensaje el
que está en crisis, somos nosotros, los mensajeros los que necesitamos convertirnos
(antes que plantear exigencias o pedidos de conversión a los que piden el
Bautismo). Que Dios nos ayude a tener siempre creatividad y caridad pastoral.
Quinto Regazzoni