Dr. Alfredo Salibián, biólogo

 

Alfredo es un hombre apacible y sencillo, pero su competencia profesional como biólogo investigador y compromiso con la ecología resultan clara y evidentes en

 

• ¿Cómo nace tu compromiso con la ecología?

- El compromiso empieza con el trabajo profesional. Mi trabajo se orienta al estudio del estado de deterioro de cursos de agua urbanos, de ríos urbanos. Además desarrollo una intensa actividad en la docencia de pre-grado y pos-grado en la Universidad Nacional de Luján y en la carrera de investigador de la provincia de Buenos Aires.

A partir del trabajo científico empiezo a tomar contacto con la realidad ecológica y empiezo a preguntarme cuál es mi solución frente a la realidad que estaba viendo, palpando y determinando con mi propio trabajo. Entonces empecé a preocuparme por descubrir cuál sería la responsabilidad de cada uno frente a desastres que están ante nuestros ojos. Es decir, ¿cómo estamos cuidando la Creación? ¿Qué deberíamos hacer para restaurar las cosas que hemos hecho y que estamos haciendo?

• ¿Tu compromiso con la ecología parte de un conocimiento científico?

- Yo soy un científico que trabaja en el ámbito de la ecología desde hace 40 años. Así que mi punto de partida es el conocimiento científico real de los problemas ecológicos. La ecología es una rama de la biología, es una disciplina que recurre a los elementos de otras muchas disciplinas y al progreso de muchísimos años, ha sido fundamental gracias al avance tecnológico. Esto significa que podemos determinar, medir, hacer análisis que 10 o 15 años atrás no podíamos hacer, porque no teníamos los instrumentos.

­• Mientras tanto, ¿han evolucionado los problemas ecológicos? ¿Hoy tenemos problemas más grandes?

- La globalización de la que tanto se está hablando también se da con la ecología a través de las alteraciones ambientales. Hoy en día nos preocupan quizás más los problemas ambientales globales que los locales. El efecto del deterioro ecológico es mucho mayor y más global. Cuando la explotación se hace irracionalmente, cuando la explotación de los recursos es ilegítima, estamos frente a un caso en que una determinación económica produce efectos en el ambiente.

• ¿Entonces ecología y economía estás relacionadas?

- Sí, es evidente que todo problema ecológico está por un lado ligado a la economía en la medida que requiere recursos para el logro de las soluciones que se buscan. Pero por otro lado muchos de esos problemas globales son consecuencia directa de la ejecución de programas económicos, es decir que hay proyectos o programas económicos que directa o indirectamente afectan la estabilidad de los ecosistemas.

De manera que lo económico está necesariamente ligado a lo ecológico. Es muy interesante que las dos palabras tienen la misma raíz griega: oikos, casa, cuidado de la casa.

La otra vertiente del análisis de esta situación es importante: la economía parte de un supuesto que es falso y es que los recursos para la producción son infinitos y que el espacio en la biosfera es infinito. Los dos principios son falsos y anti-científicos.

Los recursos en la naturaleza son fijos, son finitos y la acción del hombre lo que puede hacer es reducir la disponibilidad de los recursos, pero no aumentarlos porque tienen un ritmo particular para cada especie y cada grupo, que no se puede alterar.

• La gran economía globalizada, ¿no sabe hacer buena economía de su ambiente?

- Exactamente, y agregaría que el medio ambiente sano ha devenido en un derecho humano más. Esto es una novedad. Ahora la gente exige el medio ambiente sano como parte de sus derechos.

• Como cristiano, ¿en qué se inspira tu compromiso ecológico?

- Como cristiano estoy acostumbrado a recurrir a las Escrituras para descubrir cuál es el mensaje de Dios en estos temas. Yo soy miembro de la Iglesia Bautista, del Barrio Flores en Buenos Aires. No soy teólogo, soy un laico activo en mi congregación.

Estoy acostumbrado a estudiar la Biblia y tratar de descubrir en ella la orientación a tantos problemas de la vida. Y uno de los problemas para los que busqué orientación, fue el de la ecología. A lo largo de todas las Escrituras hay numerosas referencias a los temas ecológicos.

En resumen, algunos puntos que son importantes puntualizar:

La Creación es obra de Dios. El hombre es criatura y no creador. El hombre es parte de la naturaleza creada por Dios pero no es dueño de la naturaleza. Dios lo ha puesto en la naturaleza vinculado con otras especies, o sea que no está nunca por encima -arriba o afuera- sino que está dentro de la naturaleza y además tiene un claro mandato de administrar la naturaleza y eso implica que en algún momento tendrá que dar cuenta de lo que ha hecho con la Creación. ¿Cómo hemos preservado la integridad de la Creación? ¿Cómo hemos dejado en herencia a los que nos siguen lo que hemos recibido como un don de Dios?

En la Biblia, la admiración por la Creación y por su creador, se expresa con sugerencias muy concretas, como dejar descansar la tierra cada cierto número de años; medidas que hoy en día a la luz de la ciencia, nos damos cuenta que tienen oculta una gran sabiduría.

­• ¿Es posible una colaboración ecuménica entre distintas Iglesias?

- Yo creo que no es que sea posible sino que es obligatorio. Deberíamos explorar todas las posibilidades y de hecho eso se da en numerosos lugares. Creo que esto es importante porque debe ser parte del testimonio cristiano; me parece que el primer lugar donde la relación entre los seres humanos y la naturaleza, se realice conforme a la demanda de Dios, debería ser en una comunidad cristiana.

En nuestras Iglesias, en nuestras comunidades, deberíamos dar el ejemplo de cómo relacionarse de manera apropiada con la Creación y con los recursos.

• ¿Qué balance harías de todo este compromiso de años?

- Creo que el balance ha sido positivo porque hemos partido prácticamente de cero. Hemos comenzado un camino difícil y lento, que se hizo a fuerza de voluntad y de una fuerte vocación de servicio. Hubo muchas oposiciones, por incomprensión o por estar en desacuerdo con esta propuesta.

A pesar de todo el balance es positivo. Me parece que nuestra tarea fundamental estuvo orientada hasta ahora a la concientización de las bases y esto es muy importante porque tiene un efecto multiplicador. Esos elementos de nuestra congregación que están concientizados van a ser a su vez multiplicadores de conciencia.

Y como felizmente nuestro trabajo se completa a nivel educativo en las escuelas agrarias o de ecología, creemos que el futuro va a ser mucho más rico que el que nosotros hemos vivido.

Ese es un poco el balance; el mensaje es de esperanza.

Éste es un camino difícil donde estamos frente a fuerzas muy poderosas, y la incomprensión y otros elementos como la corrupción, hacen que estos temas no sean abordados con la importancia que se merecen.

Como cristianos no nos podemos borrar y la fe cristiana tiene mucho para decir y aportar.