La eutanasia...

En Holanda, con la nueva ley aprobada por el Parlamento, el médico que practica la eutanasia bajo determinadas condiciones es amparado por la ley y puede aplicarla a los mayores de 16 años que la piden (y también a los menores si se da la autorización de los padres). Se trata de la primera legislación nacional sobre el tema; anteriormente uno de los estados federados de Australia había legislado en igual sentido pero poco después el Parlamento federal derogó la ley.

La "dulce muerte" está en el centro de los debates de muchas sociedades europeas y de la norteamericana. Es conocida la trayectoria de Jack Kervorkian (más conocido como "doctor Muerte"), ahora preso en Michigan, que inventó el "thanatron", un aparato para procurar el "suicidio asistido", utilizado por él en 130 casos; según una encuesta, el 75% de sus pacientes, ya eliminados por él entre 1990 y 1998, no estaban enfermos en fase terminal aunque habían sufrido un grave deterioro en su salud.

Llama la atención que según una reciente encuesta de Graciela Romer y Asociados en Capital y Gran Buenos Aires (Argentina), un 55% apoyaría la eutanasia.. En realidad, según la mayoría de los operadores sanitarios lo que reclaman ya sea los enfermos terminales como sus familiares, no es el cese de la vida sino el cese de los sufrimientos y en este sentido muchos desconocen cómo se ha desarrollado hoy la Medicina Paliativa que, gracias a los avances en el campo de los analgésicos, ofrece a los enfermos una contención eficaz para sus dolores y un acompañamiento integral, interdisciplinario y que abarca a los familiares...

A diferencia de la eutanasia, que es un asesinato que se administra con sustancias letales, la Medicina Paliativa ayuda a una "muerte digna" e implica el rechazo también de cualquier ensañamiento terapéutico desproporcionado que prolongue inútilmente la vida biológica, cuando ya la situación es irreversible. Muchos confunden estos temas. El médico, por su juramento profesional, debe sólo curar y aliviar el dolor, no administrar la muerte...

Legalizar la eutanasia por acción u omisión tal como hizo el parlamento holandés es favorecer una cultura en la que la dignidad humana y la vida pierden su valor preeminente y colocar a la humanidad en una pendiente resbaladiza... Los obispos holandeses han advertido que aumentará el número de los que considerarán normal el recurso a la eutanasia, disminuirá el respeto por la vida, los médicos serán presionados para que den su consentimiento, habrá menos dedicación y entrega para con los enfermos terminales, el enfermo y el anciano se verán obligados a pedir la eutanasia para no ser un peso para los demás; se condenará así a muchas personas a una "muerte social" en vida, y el Estado ya no estará al servicio de los más débiles...

En el debate actual sobre la eutanasia no se trata seguramente de levantar el espantapájaros de Hitler que mató a 70 mil personas entre minusválidos y enfermos mentales de los hospitales psiquiátricos; hoy se habla más bien del "derecho a morir" por parte de las personas que así lo quieran. Frente a esto, los cristianos apelamos a la inviolabilidad del "derecho a la vida" (de la que no somos dueños y que es el primero de los derechos humanos), a su "sacralidad" como don de Dios y a su trascendencia. La moral no se decide por mayoría. ¿Qué sentido tienen el progreso, la ciencia y la tecnología si en vez de proporcionar al ser humano mayor calidad de vida, se la están quitando?

Primo Corbelli