
Recuerdo de los mártires
El pasado 12 de mayo, los obispos
argentinos, al finalizar su Asamblea Plenaria, dieron a conocer una esperada
declaración a los 25 años de la muerte del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli (4 de agosto de 1976).
Para muchos y para el pueblo cristiano en general, se trató de un asesinato
por parte de la dictadura militar de aquel entonces como consta también en
el proceso judicial llevado a cabo años después y que sin embargo, no pudo
completarse debido a las leyes de punto final y obediencia debida. La versión
oficial de la época fue la de un accidente de ruta.
Los obispos, en un documento titulado:
"Monseñor Enrique Angelelli: vivió
y murió como pastor", declaran textualmente: "Queremos unirnos
a la acción de gracias por la intensidad de la vida y la fidelidad a la misión
de mons. Enrique Angelelli al cumplirse los 25 años de su muerte. Angelelli
llevó a la vida del pueblo de La Rioja las enseñanzas del Concilio Vaticano
II, de Medellín y del documento de San Miguel del episcopado argentino -siguen
afirmando los obispos-. Su acción pastoral, inspirada por estos documentos,
fue objeto de duras polémicas. Fue un hombre que se dejó tomar por el Espíritu
y apasionar por el Evangelio. Más allá de su fortaleza y limitaciones humanas,
se dejó tomar por el Espíritu que motivó en él fuertes deseos de santidad
y una gran entrega en el servicio social a los pobres. Vivió como pastor y
murió como pastor." Los obispos terminan "pidiendo al Señor poder
continuar su testimonio de entrega
y servicio a los más pobres y renovar nuestro compromiso para construir
una patria más fraterna, solidaria y reconciliada".
Por su parte, el actual obispo de
La Rioja, Fabriciano Sigampa, habló
en forma más precisa y contundente de "la sangre derramada del obispo
Angelelli, de los sacerdotes Carlos
Murías y Gabriel Longueville, y del laico Wenceslao Pedernera. Estos testigos de
la fe, supieron afrontar de manera heroica el gran desafío de traducir en
obras e iniciativas concretas el mandamiento del amor fraterno". Una
gran celebración de los Testigos de la Fe concluirá los festejos y las celebraciones
en honor a los mártires de La Rioja.
En Buenos Aires, el obispo de Morón,
Justo Laguna, recordó por su parte,
los 25 años del asesinato de los religiosos
palotinos (4 de julio), diciendo: "no debemos permitir que el tiempo
nos haga olvidar nuestra oración por ellos, que llenaron con su sangre una
página muy triste de nuestra historia".