VENEZUELA:

El gran debate de la educación  

En un informe presentado al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), los obispos venezolanos advirtieron que el estilo de gobierno del presidente Hugo Chávez despierta serias dudas acerca de la existencia de una verdadera democracia en el país. Muchas organizaciones civiles y la Iglesia Católica rechazaron el aumento de las atribuciones del Estado como supervisor de los centros educativos. Desde hace siete meses el país debate sobre la educación, la calidad que debería tener, el rol del Estado en este sector y el de la sociedad.

En su informe, los obispos venezolanos criticaron además el fracaso de Chávez en cumplir con sus promesas electorales para acabar con la pobreza, el crimen y el desempleo que golpean a gran parte de la población. La concentración de la popularidad y el poder en la persona del presidente, "configuran una grave interrogante acerca de la vigencia y hasta de la existencia real de un estado de derecho democrático... La práctica desaparición o pérdida de vigencia de los partidos tradicionales y del equilibrio democrático de los poderes públicos -afirman los obispos- han provocado incertidumbre sociopolítica con manifestaciones de prepotencia del sector gubernamental".

En octubre del año pasado, el presidente Hugo Chávez había fortalecido las atribuciones del Ministerio de Educación como supervisor de la enseñanza y ahora se discute la aprobación de una próxima Ley Orgánica en ese sentido. Chávez reafirma el papel supervisor del Estado y las organizaciones civiles pronostican excesos y arbitrariedades amparadas por la ley.

Jesús Orbegozo, director nacional de "Fe y Alegría", el movimiento católico de educación popular dirigido por los jesuitas que trabaja desde hace 45 años en toda América Latina dijo: "un proyecto de educación no puede ser impuesto ni desde la prepotencia de los órganos de gobierno ni desde la lucha de calle", en referencia a una jornada de manifestación pública a favor de la ley.

Hugo Chávez fustigó últimamente a la educación privada y hasta amenazó con suprimir el subsidio que reciben del Estado las instituciones privadas; esta medida afectaría a 500 mil niños, especialmente de zonas pobres, que son atendidos fundamentalmente por redes de la Iglesia Católica. El gobierno afirma que pretende el mejoramiento de la calidad de la educación y a su juicio lo que deben hacer las instituciones privadas "es mejorar sus planteles para que funcionen con calidad" y no temer una supervisión estatal.

Según el arzobispo Baltasar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal, "es necesario un amplio diálogo para evitar equívocos, para que todos aportemos, desde la perspectiva peculiar de cada institución o sector, un grano de arena en la construcción de un buen sistema educativo". De hecho, en Venezuela hace falta una reforma. Según "Noticias Aliadas" (mayo 2001), de cada 100 niños que se inscriben en primer grado cada año, sólo 35 egresan de la escuela; 40% de los jóvenes entre 15 y 24 años son o han sido desertores del sistema escolar. De cada 100 adolescentes en edad de cursar educación media (16-18 años) sólo están inscritos 25.

Lo que pasa es que "el clima de enfrentamiento político actual dificulta el establecimiento de un diálogo sereno y en profundidad sobre los graves temas educativos pendientes", afirma el director de Fe y Alegría, Jesús Orbegozo.