Atacar las causas de los problemas sociales

La muerte violenta de dos pobladores, las decenas de heridos y los gravísimos desórdenes en Salta, sacudieron al país en su momento pero todo parece haber vuelto a sus cauces normales. Pero la evidente falta de respuestas a los dramas sociales por parte de políticos y gobernantes, puede llevar a que cada vez más en las protestas populares. La Iglesia propone atacar las causas de los problemas para que no se introduzca la violencia.

Antes de los sucesos de Salta, los obispos del noroeste (NOA) se habían reunido con los gobernadores para plantearles la dura situación de mucha gente; les dijeron que los llamarían para otra reunión pero nunca lo hicieron. Fueron a ver entonces al presidente De la Rúa, pero tampoco obtuvieron resultados concretos. El obispo de Orán, Jorge Lugones, tuvo que esperar dos días en la parroquia de General Mosconi, uno de los focos de la violencia, para que se hiciera presente alguien del gobierno provincial o nacional, mientras lograba el repliegue de la gendarmería. Después del angustioso llamado del obispo sólo se hizo presente el joven ministro de Desarrollo Social de la Nación, Juan Pablo Cafiero. El gobierno hablaba de infiltrados armados, de sediciosos profesionales, francotiradores y guerrilleros, y mientras tanto a los piqueteros hambrientos se los dejaba en la calle. En una entrevista al diario "Clarín" (20 de junio) el obispo Lugones aclaró que la gente que protestaba era "gente pacífica que está pasando por tremendas necesidades y lo que quiere sencillamente es poder trabajar. Hay también sediciosos armados pero son un grupúsculo, una ínfima minoría que no hay que confundir con la gente que protesta por demandas sociales justas." A su vez, en un comunicado público, el equipo de Pastoral Social de la diócesis de Orán criticó duramente la falta de respuesta de las autoridades provinciales y nacionales a las gestiones de los diez obispos del NOA ante la crisis social que azota la región.
Al NOA pertenecen las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero, zonas muy pobres que no sólo padecen falta de trabajo sino todo lo que ello conlleva: necesidades básicas insatisfechas y problemas sanitarios gravísimos. Dice el comunicado de la Pastoral Social de Orán refiriéndose a los cortes de ruta: "Los incidentes han sido causados por la desesperación de enteras familias ante la indiferencia hecha burla frente a los largos reclamos y el grave tormento que sufre la gente de Mosconi y Tartagal por no ser escuchada". Se supo además que el obispo Lugones, preocupado por la necesidad de buscar soluciones al conflicto planteado, convocó a dirigentes de todas las fuerzas políticas provinciales y a la comisión diocesana de Pastoral Social para encontrar soluciones.
Por su parte, el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, difundió un mensaje titulado: "Unidos en la fe y en el dolor" en el cual entre otras cosas afirma: "Experimentamos el dolor y la impotencia ante un proceso de violencia que lleva más de cuatro años... Ciertamente nuestro norte sufre el impacto de una inequidad que hiere el corazón de los que padecen la pobreza extrema en una tierra tan rica de dones y posibilidades" y agregó: "Vemos con preocupación que la dirigencia política y social no ha crecido en el servicio del bien común y que aún no aparece integrada en el quehacer orgánico de las comunidades. La hora exige audacia, empeño y austeridad", reclamó el arzobispo.
Al hablar en la clausura de la IV Jornada de Pastoral Social de la arquidiócesis de Buenos Aires, que congregó a más de 1.200 entre políticos, empresarios, gremialistas y agentes sociales, el card. Jorge Bergoglio señaló acertadamente que el rol de los políticos "no es el de los bomberos que apagan incendios sino de los que atacan las causas de los problemas; la política no es para gerenciar las crisis sino para prevenirlas y sobre todo salir de ellas, superarlas".