Proyecto Galilea
El proyecto Galilea es una experiencia original de la Pastoral Juvenil
de la Arquidiócesis de Montevideo. Umbrales conversó con el p. Richard
Arce, asesor responsable de esta experiencia que propone un acompañamiento
vocacional para los jóvenes que buscan madurar en su fe y en sus opciones
de vida.
¿Qué es lo que se busca en concreto, y cuál es el objetivo del
Proyecto?
- Generar un espacio y ofrecer elementos
para que los jóvenes puedan discernir el proyecto de Dios para sus
vidas, y definir su lugar y compromiso concreto en la comunidad
cristiana y en la sociedad para ser protagonistas de sus vidas. El proyecto
no es un curso de formación: los jóvenes necesitan algo más para seguir
a Cristo. No es un curso de Teología, o de Pastoral, aunque en él se
manejen elementos teológicos y pastorales. Tampoco es un retiro, aunque
el proceso incluya retiros. Ni es un grupo de terapia o apoyo afectivo
o psicológico. Es un espacio vocacional de discernimiento, para
vivir la fe, y el seguimiento de Jesús, apoyando al joven a que encuentre
su forma de concretar su vocación cristiana y su compromiso bautismal.
El Proyecto no intenta hacerlo todo, ni solucionar por sí solo lo que
deben hacer las parroquias, pero intenta apoyar el trabajo. Es un tiempo
suficientemente largo para que el joven pueda tener el espacio que necesita
y el apoyo que busca.
¿Qué duración tiene y a quién está dirigido?
- Dura de mayo de un año a junio
del siguiente, y se le pide a los que participan, una tarde de domingo
al mes. Tres fines de semana en el año son empleados en realizar un
retiro en cada bloque temático del proceso. Hay tres bloques temáticos,
en los cuales lo que se busca es que lo que se reflexiona y descubre,
se traiga a la vida, y se confronte con ella. El primer bloque se titula:
"Jesús de Nazaret, ¿quién eres?," en el que se revisa
la imagen de Jesús y se busca que cada joven se familiarice con él.
El segundo que se llama "Testigos del Reino en el Uruguay de
hoy" intenta que el joven se sienta parte del mundo de hoy,
su país y su sociedad, y con la responsabilidad de construir una sociedad
mejor. Y el tercero que se llama "Seguidores de Jesús en comunidad",
en el cual se ayuda a los jóvenes a descubrirse como parte de la Iglesia,
y que aprendan a valorarla y sentirse responsables de ella. En verano
se realiza una experiencia concreta de misión y servicio en alguna parroquia
de Montevideo. Le damos preferencia a las parroquias de los barrios
periféricos asumiendo la opción preferencial por los pobres.
¿Cómo surgió el proyecto?
- De dos fuentes, la Comisión Arquidiocesana
de Pastoral Vocacional y la Pastoral Juvenil Territorial de Montevideo.
Hacia 1994 se concreta el primer Proyecto Galilea. En aquel tiempo teníamos
la idea de una serie de retiros para ayudar a los jóvenes a discernir
su camino vocacional, pero los estábamos haciendo sin mucho contacto
institucional con la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis. En aquella
época cayó en nuestras manos, un libro del card. Martini, llamado "Proyecto
Samuel", que describía una experiencia con los jóvenes de Milán.
Nos pareció interesante y empezamos, no a pensar, sino a "soñar"
algo parecido a eso.
Por otro lado y paralelamente, en
la Pastoral Juvenil empezaron a notar que los jóvenes pedían otras
cosas que no eran las que hasta entonces se les ofrecían. Pedían
retiros, oración, crecer en su interioridad. En la Pastoral Juvenil
se dieron cuenta que no estaban respondiendo a la necesidad de acompañamiento
de los jóvenes de 18 para arriba, que ya habían pasado por diversas
instancias de formación, e incluso por procesos de confirmación, y en
las parroquias y movimientos brindaban siempre servicio, pero para ellos
la Arquidiócesis y sus comunidades no les aportaban nada que los orientara
para realizar su discernimiento vocacional.
La vida del joven a partir de los
18 años empieza a cambiar. Cuando aparece el trabajo, o un novio o una
novia, o la vida se complica con los desafíos de la madurez, la parroquia
pasa a ser un ámbito más, no el central de tu vida. Por eso los grupos
se desarman. No es un problema de fe, es un problema de espacios y necesidades
vitales. Y no está previsto cómo acompañar esta etapa. El proyecto Galilea
intenta ayudar a buscar respuestas a estas necesidades.
¿Fue fácil el armado del proyecto?
- Hubo algunos escollos, porque aunque
la gente de Pastoral Juvenil y la de Pastoral Vocacional, veían la necesidad
de coordinar y unir esfuerzos, existían mutuas desconfianzas, unos eran
vistos como "espiritualistas" y se creía que el único objetivo
de la Pastoral Vocacional era conseguir curas y monjas. Por otra parte,
se veía a los de la Pastoral Juvenil, como gente teórica o muy ideologizada.
Cuando empezamos a trabajar juntos, vimos que estos juicios no respondían
a la realidad. Se formó entonces un equipo de trabajo, integrado por
gente de la Pastoral Juvenil y de la Comisión de Pastoral Vocacional.
Cuando se habla de vocaciones debe
pensarse en lo que dice el Concilio. Que hay una sola vocación del cristiano,
que es la vocación a la santidad. No puede restringirse el ámbito
de la Pastoral Juvenil a la búsqueda de concretar vocaciones sacerdotales
y religiosas. Porque la opción de ser laico no es una opción de "descarte",
sino positiva y de mucha importancia en la Iglesia. Así lo afirma el
Concilio. En este sentido hemos tenido éxito. Nuestro objetivo no es
tanto encontrar las respuestas a las preguntas que se hacen los jóvenes,
sino más bien encontrar las preguntas adecuadas para ayudarlos a realizar
su búsqueda. Hoy, después de que ha concluido la 4ª edición del Proyecto
Galilea, podemos decir que se ha ido logrando lo que se había buscado.
Ustedes le piden al joven que realiza el proyecto que se busque
un acompañante que lo ayude a realizar su búsqueda vocacional a nivel
personal. ¿Qué perfil debe tener el acompañante y cuál es su tarea?
- Con el
acompañante rescatamos una antigua tradición de la Iglesia. Desde los
Padres del Desierto hasta nuestros días, siempre han habido hermanos,
de mayor madurez y experiencia que han acompañado a otros en su camino
de fe. Pero esta tarea ha quedado muchas veces, y por distintas razones
históricas, restringida a los sacerdotes y como una especie de complemento
o parte integrante del sacramento de la Reconciliación. Esto no tiene
por qué ser así. El acompañante es un cristiano, que ya ha hecho
una opción de vida y a nivel de fe, que se anima a acompañar al
joven en su búsqueda; no tanto porque ya tenga todas las respuestas,
sino como un testigo de esa búsqueda y del camino de fe. Nunca puede
ser alguien que le diga al joven qué hacer, sino el que lo acompañe
a hacer sus opciones. Muchas veces el fruto del proyecto, es que muchos
jóvenes encuentran a su término, quien los acompañe. A veces pasa que
gente de las comunidades descubre el carisma de acompañante, que nunca
creyó tener. Por supuesto, que nosotros nos reunimos con los que acompañan
para orientarlos y apoyarlos en su tarea.
¿Quiénes son los agentes pastorales que integran el proyecto Galilea?
- En este momento son siete personas.
Son gente de Iglesia, que hace años que está trabajando con los jóvenes,
que integra comunidades en sus parroquias, y está comprometida con el
trabajo pastoral; hay seminaristas, que como parte de su proceso de
formación aprenden a servir, escuchar y acompañar a los jóvenes, hay
un matrimonio que tiene la experiencia que les da la paternidad, y sobre
todo son gente que tienen una fuerte integración a su grupo base, hay
también una laica consagrada que trabaja en el ámbito educativo. Pero
sobre todo, es gente que más que dar recetas, sabe escuchar y acompañar
a los jóvenes.
Algunos pastores preguntan si esto da resultados y si se generan
vocaciones para la Iglesia.
- La pregunta que está encubierta
tras ésta, es en realidad: ¿cuántos curas y religiosos suscita el proyecto
Galilea? Nosotros no queremos plantearnos el tema en términos de resultados
cuantitativos. Apostamos a los mismos jóvenes y creemos que la Gracia
de Dios hace su trabajo. Hemos visto que todos los jóvenes que evalúan
al terminar el proyecto, dicen siempre que su vida de fe y su compromiso,
hay que medirlos antes y después del proyecto, porque la influencia
de éste ha sido decisiva en su entrega a Cristo y a la Iglesia. De hecho,
los que han salido del proyecto, han dinamizado sus comunidades, y han
terminado incluso por acompañar a otros jóvenes a descubrir su fe, y
su compromiso cristiano. Y lo que es muy importante, han salido de los
límites de su parroquia y se han comprometido en instancias diocesanas.
¿Por qué le llaman Proyecto Galilea?
- Galilea es la provincia norte de
Israel, en la que Jesús desarrolló la mayor parte de su misión. Era
un lugar periférico, alejado de la capital, como los suburbios, y los
galileos eran considerados sospechosos. Igual que lo que sucede en nuestras
ciudades. En el Evangelio hay claras alusiones al desprecio que los
de Judea sentían por los galileos a los que consideraban ignorantes
y alejados de Dios, pero Jesús, que sale de esa región, es justamente
con los galileos, con los despreciados, con los que se identifica. Pero
Galilea también alude a la experiencia más fuerte de encuentro con Jesús
que tuvieron sus discípulos, lo que los marca y les recuerda su llamado,
y es el lugar a dónde acuden en las crisis y donde el Resucitado los
envía para encontrarse con ellos. Es esa experiencia fuerte de encuentro
que está señalada y resaltada en el nombre la que deseamos que los jóvenes
puedan vivir.
Eduardo Ojeda