BRASIL:
La Iglesia defiende a los "sin tierra"
Frente a las repetidas acusaciones del gobierno y de los grandes terratenientes
en contra de la Iglesia por respaldar las ocupaciones de tierra del
Movimiento de los Sin Tierra (MST), el presidente de la Conferencia
Episcopal, Jayme Chemello, aclaró la postura de la misma. El Consejo
Indigenista de Roraima pide la ratificación de la demarcación de tierras
indígenas.
"El Papa es favorable a la reforma
agraria y los obispos de Brasil desde hace 50 años apoyan la reforma
agraria porque es una cuestión de justicia -declaró Chemello-. En
este sentido, somos solidarios
con los sin tierra. Lo que no significa que en el campo ideológico
estemos siempre de acuerdo." En Brasil, unas pocas familias poseen
casi la mitad de las tierras cultivables, mientras que 20 millones
de personas no tienen ni una parcela. El Movimiento de los Sin Tierra
organiza y dirige la ocupación de las haciendas sin cultivar, ya que
el gobierno y la policía están siempre del lado de los grandes propietarios.
La Iglesia, a través de la Comisión
Pastoral de la Tierra ha hecho propias las reivindicaciones de los
Sin Tierra. Las ocupaciones tienen una sólida base jurídica ya que
la Constitución (no aplicada por el gobierno o aplicada muy lentamente)
contempla la expropiación por intereses sociales. Brasil posee seis
veces más tierra cultivable que China. Pero ésta, sin embargo, logra
alimentar a mil quinientos millones de personas; Brasil, que tiene
sólo una décima parte de la población de China, tiene más de cuarenta
millones de personas que pasan hambre. "La ocupación de las tierras
por parte del MST -escribe el obispo Tomás Balduino, presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra- ha
sido la manera de realizar la reforma agraria en Brasil, aunque me
gustaría que ésta se diera sin recurrir a las ocupaciones. Pienso
que ni siquiera el 5% de las tomas de posesión de tierra se han hecho
por iniciativas que no sean del MST."
A los quince años de su existencia,
el MST se ha convertido en la principal organización popular del Brasil;
cerca de un millón de personas (250 mil familias) han podido ubicarse
en 1.600 asentamientos de 24 estados del país. En estos asentamientos
se promueven cooperativas y se prioriza la
educación; el proyecto educativo de los Sin Tierra ha obtenido
tal éxito que ha sido premiado por la Unesco. La Iglesia apoya este
esfuerzo que surge a nivel popular, preocupada por el grave escándalo
de un país agrícola donde el 0,83% de los propietarios tiene el 43%
de las tierras cultivables.
Para los indígenas de la Amazonia, al problema de la tierra se suma el
problema de la discriminación racial que amenaza con la extinción
de muchas poblaciones nativas. Desde Roraima,
el Consejo Indigenista
de aquel estado ha empezado una campaña nacional e internacional para
la ratificación de la demarcación de tierras indígenas en la zona
de Reposa Serra do Sol, en contra de la construcción de bases militares
en esa zona, para que se haga plena luz sobre la violencia sexual
contra las mujeres indígenas por parte de soldados y sobre la prostitución
traída por los blancos. Invitan a escribir al presidente de Brasil,
"invadiendo" al gobierno de cartas. En defensa de los indígenas
y en contra de los militares, fazendeiros y garimpeiros
(= buscadores de oro), se ha levantado la Iglesia a través del Consejo
Indigenista Misionero (CIMI) a nivel nacional. El obispo de Roraima,
Aparecido José Dias, afirmó: "No
queremos crear rupturas sociales entre indios y blancos; queremos
más bien promover una cooperación respetuosa entra
las distintas identidades históricas y culturales. Pero no podemos
no estar del lado de quien es más débil y oprimido; traicionaríamos
el Evangelio". En Brasil, según el CIMI, hay actualmente 510 mil indígenas, divididos en 225 grupos étnicos o "pueblos",
que hablan 180 idiomas distintos; 358.300 siguen viviendo en la tierra
de sus antepasados y 150.800 viven en la ciudad. Se calcula que sólo
un millar de indios están todavía aislados en los confines de Perú
y Colombia. Los estados con más población indígena son Amazonia, Mato
Grosso do Sur y Roraima.