"Cristo en la cruz"

de Joaquín Torres García

(Pintor uruguayo 1874-1949)

La obra

Este "Cristo en la Cruz" es una de las últimas obras del maestro uruguayo Torres García. Es un óleo sobre tela (118 x 150 cm.) del Museo Torres García de Montevideo. Es una obra poco conocida porque lamentablemente no está en exposición y es conservada en los depósitos del Museo (quizás por ser una obra religiosa). El Cristo, austero y sobrio, con los brazos abiertos en la cruz y ya traspasado por la lanza del soldado, parece aun vivo. Su rostro indica una serena disponibilidad. Indudablemente el valor de esta pintura no está sólo en la obra en sí, sino en su relación con la trayectoria artística del pintor. Un año antes de su muerte el artista escribía "descubrir esa identificación final entre el mundo visible e invisible, el hombre en el universal, será la quintaesencia del humanismo en el arte... y lo demás será puro verbalismo y teoría".

El autor

Joaquín Torres García nació en Montevideo el 28 de julio de 1874. A los 14 años empieza a dibujar y hace bosquejos a lápiz de sus familiares. En 1891 se traslada con su familia a España y en casa de un tío, cerca de Barcelona. Estudia dibujo en la Escuela de Artes y Oficios y empieza a pintar paisajes con óleos. Al año siguiente se establece en Barcelona y asiste de noche a la Academia de Bellas Artes. En 1896 reacciona contra el academicismo, se retira de la Academia y comienza a trabajar solo y exhibe sus dibujos y afiches en el Salón La Vanguardia de Barcelona.

En 1909 se casa con Manolita Piña de Rubies. Elabora su propia versión de un estilo mediterráneo, a la vez moderno y clásico. En 1913 escribe su primer libro de Teoría artística y en él aboga por el retorno a la tradición Greco-Latina. En 1920 parte de España a Nueva York, vía París. En 1922 regresa a Europa y se establece en Italia y luego en 1926 en París. Después de una corta estadía en España, en 1934 vuelve a Uruguay, se radica en Montevideo y crea la Asociación del Arte Constructivo, un arte que acentúa las formas geométricas elementales, ordenándolas armónicamente y dando menor importancia a lo decorativo. En 1944 crea el Taller Torres-García, dedicándose también a la enseñanza y a la publicación de libros y revistas de teoría artística

Muere en Montevideo el 8 de agosto de 1949.

La técnica y el color

La técnica del gran pintor constructivista uruguayo pasa por una disciplina matemática que desarma y reconstruye la realidad gracias a la "media extrema razón" es decir la "medida áurea" de los clásicos, pero sin excluir la personalidad del artista. Torres sustituye los claroscuros propios de las obras clásicas, enfatizando los contornos  y agregando una suerte de falsas sombras (por ej. en el costado derecho de la figura del crucificado que parece tener una luz autónoma ).

El mensaje

El mensaje que se desprende en esta obra es sin duda conforme al sujeto representado: Jesús que entrega su vida en plena disponibilidad al Padre. El fondo oscuro y tenebroso nos habla de las "tinieblas" que envuelven la humanidad, representada también por el cráneo de Adán a los pies de la cruz, según la iconografía clásica de la crucifixión. Sobre este fondo oscuro destaca la figura clara del crucificado y en particular su rostro. Torres García, que en otro tiempo estuvo lejos del discurso de fe, en esta obra parece acercarse con respeto y admiración a Jesús. "En Cristo Jesús los que antes estábamos lejos, ahora estamos cerca, por medio de su sangre. Él es nuestra paz." (Ef 2,13-14).

Quinto Regazzoni