MÉXICO:
¿Qué pasa con los indígenas?

Después que el 1º de mayo los zapatistas rechazaron la ley sobre "derechos y cultura indígena" aprobada con cambios sustanciales respecto al proyecto propuesto por la Comisión por la Concordia y la Pacificación (COCOPA), el problema de Chiapas y de los indígenas volvió al punto de partida. Frente a esta situación, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Luis Morales Reyes, manifestó que la paz en Chiapas sigue siendo una de las principales preocupaciones de la Iglesia Católica.

El presidente del episcopado invitó a los sectores involucrados en la solución del conflicto a mejorar la ley indígena y abrir nuevas rondas de negociaciones. "En estos momentos quisiéramos que se lograra la paz en Chiapas -explicó Luis Morales Reyes-; que se mejore la ley de cultura y derechos indígenas, a fin de que existan las condiciones para que se inicie una nueva ronda de negociaciones y se alcance la paz en México..., una paz con gran respeto a la cultura de nuestros hermanos indígenas..."

Cientos de organizaciones y personalidades de México y otros países publicaron un documento titulado "Por el reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígena", defendiendo la ley propuesta por la COCOPA como "única salida hacia una paz justa y digna". Por otra parte, se conoció el comentario del ex obispo de San Cristóbal, Samuel Ruiz: "Algunos dicen: mejor esta ley que nada; aceptemos esta ley y veamos como mejorarla. Pero de esta manera confundimos la limosna con los derechos. Y en esa ‘confusión’ han caído varios obispos que consideran la ley aprobada como un primer paso hacia el reconocimiento de los derechos de 10 millones de indígenas de Chiapas y de todo México."

De hecho, la no concesión de una jurisdicción plena de las comunidades indígenas sobre sus recursos naturales deja abierta la puerta a los grupos económicos internacionales para que exploten esos recursos; y la falta de reconocimiento de las comunidades indígenas como "sujeto jurídico" significa seguir con el viejo esquema de querer asimilar a los indígenas en vez de reconocer y tutelar su diversidad. Es lo que piensa el p. Gonzalo Ituarte, confirmado en San Cristóbal de las Casas por el obispo Felipe Arizmendi como responsable diocesano de Justicia y Paz. "No se puede pretender que un movimiento armado que decide sustituir la guerra con la política, haga reivindicaciones blandas; se trata de incidir en profundidad sobre nuestra incipiente democracia", declaró el p. Ituarte. Desde San Cristóbal, donde el nuevo obispo se esfuerza por seguir las líneas pastorales trazadas por el Sínodo Diocesano cuyas conclusiones fueron promulgadas por don Samuel en diciembre del año pasado, Ituarte confía que también "las reivindicaciones de los indígenas serán finalmente aceptadas por el estado mexicano".