Las Iglesias cristianas se unen frente a la crisis

En un novedoso gesto que habla a las claras de la grave crisis que afecta al país pero también del esfuerzo de las Iglesias cristianas para lograr un mutuo acercamiento, el 31 de julio pasado, el mismo día que los piqueteros cortaban por primera vez las rutas en todo el país, las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina y del Consejo Cristiano Evangélico se reunían para debatir la coyuntura nacional.

El encuentro se realizó en la sede central de la Iglesia Metodista en Buenos Aires, con la participación del anfitrión, el pastor Emilio Monti, del pastor bautista Ruben Proietti, del luterano Rodolfo Reinich y de los demás líderes que integran el Consejo Nacional Cristiano Evangélico, organismo que representa a las Iglesias Luterana, Metodista, Menonita, Bautista, del Río de la Plata y varias pentecostales... Por la Iglesia Católica participaron los arzobispos Estanislao Karlic y Eduardo Mirás, el card. Jorge Bergoglio y el secretario general de la Conferencia Episcopal, Guillermo Rodríguez Melgarejo. Fruto del encuentro fue un breve comunicado titulado: "Preocupación de los cristianos por la patria y su futuro" donde se coincide en la "urgencia de ser agentes de unidad entre las distintas entidades, no sólo las religiosas sino todas las que conforman el tejido social" para descomprimir la tensión social y facilitar la búsqueda de caminos que ayuden a superar la crisis.

"Ante la gran pobreza producida por la falta de trabajo -manifiestan- se dialogó sobre la posibilidad de desarrollar en común servicios tendientes a que no falten el pan y los medicamentos en ningún hogar". También se decidió alentar a las comunidades cristianas para que acudan "a la oración confiada y perseverante al Señor" y se comprometen a "continuar este diálogo avanzando en las iniciativas esbozadas para contribuir a la solidaridad y a la paz". El clima cordial y de profundas coincidencias entusiasmó a los participantes y se busca concretar ahora una agenda de trabajo en conjunto para desarrollar acciones paliativas de la pobreza y atacando a la vez sus causas.

Unos días después, las autoridades del Consejo Cristiano Evangélico fueron invitadas a analizar junto a la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal la situación actual. Los obispos católicos habían pedido "algo inédito" para esta crisis en su última asamblea general... Estos gestos de las distintas Iglesias son realmente algo "inédito" que según el periodista José Ignacio López podrían ser el estímulo para lograr "esa unidad nacional que está en la boca de todos y para la cual no parece encontrarse el modo eficaz y participativo de reconstruirla".

ANGELELLI:

Un merecido homenaje

El viernes 3 de agosto, en la vigilia de la conmemoración de los 25 años del asesinato del obispo Enrique Angelelli, en la catedral de La Rioja, con la presencia de once obispos de distintas diócesis, el actual obispo del lugar, Fabriciano Sigampa, leyó una oración escrita por Angelelli en 1971 y de gran actualidad para la Argentina de hoy en la que le pedía a la Virgen María: "No dejes solos a los argentinos... Necesitamos purificarnos de muchos pecados públicos y privados... Ayúdanos a interpretar lúcidamente los dolorosos acontecimientos actuales."

El 4 de agosto en el lugar del crimen, en Punta de los Llanos donde hay una ermita que recuerda al obispo mártir, se congregó una multitud. A las 15, hora en la que Angelelli fue asesinado, se hizo una oración en la ruta y la gente fue formando una gran cruz humana. Estuvo presente entre otros el ex sacerdote Arturo Pinto, quien era el vicario de Angelelli y lo acompañaba la tarde en la que murió. Fue el testigo principal que afirmó ante más de un juez que en aquel viaje un Peugeot los perseguía y los arrinconó produciendo el vuelco de la camioneta del obispo. Cuando despertó de su desmayo vio como el obispo -y así lo demuestran las pericias- había sido brutalmente golpeado después del accidente hasta dejarlo muerto en la carretera.

El domingo 5, desde Azul, el obispo emérito de Viedma, Miguel Hesayne, pidió que se reconociera oficialmente "el martirio" de Angelelli y criticó severamente a la jerarquía eclesiástica por negar ese reconocimiento oficial "a pesar de que el papa Juan Pablo II pidió expresamente a las Iglesias locales que hicieran memoria de sus mártires". Declaró además que "del martirio de Angelelli tenemos más pruebas que de los innumerables mártires de los primeros siglos del Cristianismo". La verdad y la fe del pueblo cristiano van imponiéndose lentamente; prueba de ello es que recientemente el card. Jorge Bergoglio de Buenos Aires se declaró favorable a la posibilidad de un proceso de beatificación de los mártires palotinos. Mientras tanto, desde aquella ruta desierta del interior del país, Angelelli sigue predicando: "Existen unos que no tienen voz, que son marginados y explotados, y existen otros que tienen privilegios y explotan a los demás. ¿Esto es lo que quiere Dios? No. Y mil veces no."