Adhesión a la Marcha de los Pobres y Excluidos
Los obispos de Humahuaca y Jujuy, Pedro Olmedo y Marcelo Palentini, expresaron
públicamente su más firme apoyo a la Marcha de los Pobres y Excluidos,
y manifestaron su acuerdo con los reclamos, "uniendo sus voces
a las de tantos otros ciudadanaos que a lo largo y ancho del país
están reclamando su derecho de vivir en paz y con dignidad..."
En su declaración de adhesión a la
marcha, los obispos manifestaron que "durante mucho tiempo la
Iglesia y sus representantes hemos intentado ser la voz de los
sin voz, pero hoy nos da mucha alegría estar
simplemente al lado de los que van recuperando su voz y gritan
para hacer sentir sus angustiosos reclamos, tantas veces acallados.
Queremos resaltar lo imponente de este gesto. No es nada fácil caminar
300 kilómetros con niños a través de las tristes soledades de la Puna
y la Quebrada, en medio de unas condiciones climáticas tan agresivas,
con hambre, con sed, sin calzado, sin abrigo... Con este gesto tan
doloroso y a la vez tan elocuente, la gente humilde de la Puna (principalmente
de La Quiaca) y de la Quebrada está gritando hasta hacer reventar
los oídos de los sordos, que quiere seguir viviendo, que
no acepta ser excluida de la gran mesa de la historia
en que tiene derecho a sentarse, y que no está dispuesta a seguir
callando y aceptar pasivamente la exclusión y el olvido como consecuencia
del sistema.
Esta gente humilde -manifiestan los
obispos- ha querido realizar la Marcha, porque es necesario que se
escuche su voz, harta ya de tanta promesa vacía, de tanta mentira,
de tanta corrupción por parte de los que deben administrar los fondos
que son de todos, de tanta falta de equidad y desigualdad, de tanta
macroeconomía y otras palabras rimbombantes de los que manejan el
poder de turno... Nos adherimos y levantamos con ellos nuestra voz
de pastores en pro de los reclamos y propuestas de la Marcha, el Episcopado
y muchas otras voces en todo el país..."
Los principales reclamos de los manifestantes
son la conformación de un gobierno
de unidad nacional con un proyecto de país donde se revea la política
económica, la creación de un subsidio
a las familias necesitadas, la declaración de la Puna y Quebrada
como zona de emergencia, el acceso de todos a la educación y a la
salud, y la regularización de los títulos de posesión de las tierras
de toda la provincia.
Autocrítica del clero sanjuanino
Siguiendo la huella del documento
episcopal "Queremos ser Nación", el clero de San Juan, acompañado
por su obispo Alfonso Delgado
dio a conocer el 29 de agosto pasado un mensaje sobre la crisis actual
donde antes que nada invita a orar y alienta los movimientos de solidaridad
a nivel popular. "Ante las dolorosas situaciones que provoca
la dura crisis, nos conmueve ver a miles de hermanos servir
y ayudar a los más necesitados en medio de enormes dificultades
y sin ningún tipo de privilegios". Y se preguntan: "¿Hasta
qué punto vemos este ejemplo en gobernantes y dirigentes políticos
y sociales?"
Después ellos mismos hacen su autocrítica:
"También nosotros nos preguntamos lo mismo, y reconocemos que
no siempre y en todas las circunstancias hemos dado todo lo que podíamos.
Admitimos también nuestra insuficiencia, muchas veces, como guías
de comunidades y formadores
de cristianos comprometidos con el orden social... Ante la tentación
de la pasividad, de la indiferencia y de un espiritualismo desencarnado,
la Iglesia en Argentina nos recuerda que no podemos ser peregrinos
del cielo si vivimos como fugitivos o ausentes de la ciudad terrena.
Nuestras comunidades cristianas pueden y deben ser un foco de catequesis
de virtudes cívicas, y a ello nos comprometemos de corazón. Es parte
importante del Evangelio.
Terminan los sacerdotes ofreciendo
la Iglesia como "espacio de diálogo abierto para las instituciones
de la sociedad, especialmente en momentos de mayores dificultades
para el entendimiento de los argentinos. Deseamos que nuestras comunidades
cristianas sean verdaderos ámbitos de acogida cordial y de diálogo
sincero".