P. ESTEBAN KUKULA
La pastoral misionera en Uruguay
¿Cómo se organizó la dimensión misionera sin fronteras en estos
últimos 10 años?
- Cuando en 1991 fui nombrado como
Director Nacional de las OMP, siendo a la vez Secretario Ejecutivo
del Departamento de Misiones de la Conferencia
Episcopal Uruguaya (CEU), me preocupé por formar un pequeño
equipo para la animación, la formación y la cooperación misioneras
a nivel nacional. Había que organizar un mínimo de infraestructura
que no existía hasta aquel momento. Con grandes dificultades, ya que
las diócesis carecían de una tradición en esta cuestión, los obispos
nombraron a los responsables diocesanos del área misionera: Delegados
Diocesanos Misioneros (Directores Diocesanos de las OMP). Durante
la década de los años 90, casi todas las diócesis (menos una)
han aportado e intercambiado sus experiencias, gracias a la participación
directa en todas las actividades a nivel nacional e internacional,
principalmente mediante los Equipos Diocesanos de Animación Misionera.
Algunos de estos Equipos ya tienen su pequeña infraestructura y materiales
propios para poder funcionar. A nivel nacional desde las OMP, funciona
a partir de 1992 la Secretaría Nacional de la Infancia y Adolescencia
Misionera, y a partir de 1998 la Coordinadora Nacional de Jóvenes Misioneros. Últimamente, para poder
mejorar estos servicios, se tramitó la personería jurídica de la Dirección
Nacional de las OMP, bajo el nombre de "Fundación Missio-Uruguay".
¿Cuáles son las pautas de la animación misionera en Uruguay?
- La animación misionera "sin
fronteras" a nivel eclesial en el Uruguay se limitaba a las actividades
del mes de octubre y sólo en algunas parroquias de más sensibilidad
por lo misionero. Todo el trabajo se centraba en el Domingo Mundial
de las Misiones (DOMUND). Sin embargo, en unas pocas comunidades parroquiales
y sobre todo en centros educativos (colegios y liceos católicos) se
realizaba esta tarea con más actividades y formas más creativas. Con
la designación de los responsables diocesanos, la animación misionera
se enriqueció y amplió en formas, materiales y nuevas actividades. Mucho fruto
positivo para el mejoramiento de esta tarea eclesial han dado los
cursos-talleres para los animadores, en
especial aquellos que atienden a la Infancia y Adolescencia Misionera,
así como la participación de los animadores misioneros en los Encuentros
anuales a nivel nacional y en los congresos misioneros nacionales
(COMISUR I y II) e internacionales (COMLAs). Se procuró sistemáticamente
animar con el ideal misionero "universal" a las comunidades
de todo el país que celebran la Eucaristía dominical con la inclusión
de los textos preparados especialmente para este fin, que luego fueron
publicados en el Boletín litúrgico "CLAM" editado por el
Departamento de Liturgia de la CEU. La animación misionera se ha beneficiado
también con el uso de los medios de comunicación, tanto eclesiales
(en algunos boletines parroquiales y diocesanos, revistas católicas
-"Eco de las Misiones" y "Umbrales"-), como laicos,
por ej. los diarios, las emisoras de radio o los canales de televisión,
que en los últimos años están, para sorpresa nuestra, muy abiertos
e incluso muy interesados en el tema misionero. Hay que destacar el
valor que para el despertar de la sensibilidad misionera tuvo la emisión
regular de un programa radial misionero por el Departamento de Misiones
de la CEU y la Dirección Nacional de OMP durante varios años en Montevideo.
Se sabe que también en algunos lugares del interior del país los animadores
han usado el medio radial para la animación misionera.
Últimamente se ha intensificado la formación misionera, ¿cuáles
son los logros principales en este campo?
- A partir del mes de enero de 1993
se inició a nivel nacional un programa
de formación inicial para los animadores misioneros que comenzaban
a trabajar a nivel diocesano. Así se han realizado para ellos cursos
- talleres durante cinco años. En estos cursos han participado unas
120 personas, la gran mayoría laicos. En los últimos años se enviaron
varios animadores al Centro de Misionología del Cono Sur en Buenos
Aires para participar en los cursos presenciales de Misionología.
Otros comenzaron a participar en los
mismos cursos "a distancia". Hay que destacar la presencia
del primer seminarista diocesano que participa en este tipo de cursos.
Con el nombramiento de la Secretaría Nacional de la Infancia y Adolescencia
Misionera en 1992, se inició la formación "puntual" de los
animadores, para atender a los niños y adolescentes, con los Cursos
- talleres de Introducción, como formación inicial, y luego con la
Escuela de Animadores Misioneros (ESAM), como formación permanente
de profundización. Con esta formación hasta el presente se han beneficiado
unas 540 personas de todo Uruguay. Otros signos de interés por la
formación en esta temática fueron: un curso de misionología ofrecido
en el ITUMS para los estudiantes de licenciatura; conferencias dadas
a seminaristas, a formandos de las casas de formación de los/as religiosos/as
y la participación de los jóvenes en los talleres de formación organizados
por la Coordinadora nacional de Jóvenes Misioneros.
Un punto algo controvertido es el de la cooperación misionera tanto
con respecto a las personas como a los medios materiales y económicos.
¿Qué pasos se han dado?
- A principios del año 1990 fue difícil
saber el estado exacto del compromiso misionero de las Iglesias locales
del Uruguay, porque no había ningún registro del pasado en esto. Recabando
los datos con grandes dificultades se supo que habían muchos más misioneros/as
uruguayos/as que estaban trabajando fuera del país que lo que se pensó
en el primer momento. Así hoy en día se puede decir que hay alrededor
de unos 350 uruguayos/as que han sido enviados
por alguna comunidad eclesial fuera del país como evangelizadores
- misioneros. La gran mayoría de ellos son religiosas, unos pocos
sacerdotes - religiosos y varios laicos (como voluntarios enviados
por alguna congregación religiosa, o por algún movimiento eclesial).
En esta década pasada han salido del país promedialmente de 4 a 7
misioneros/as por año.
En cuanto a la cooperación material
de las comunidades cristianas con ocasión del DOMUND (colectas misionales),
se puede ver un aumento significativo: de U$S 4.900 (año 1990) a U$S
21.737 (año 2000), llegando hasta U$S 25.286 (año 1996). Mientras
tanto, el "Fondo de Solidaridad de los Niños" de la Infancia
Misionera ha pasado de U$S 3.144 (año 1990) a U$S 7.534 (año 2000),
llegando hasta U$S 10.603 (año 1996). Los que mejor colaboran con
este "Fondo" son los niños de los colegios de las zonas
pobres. Es interesante destacar que hay varias parroquias donde los
niños también colaboran con esa colecta, como también que hay diócesis
donde la colecta de ellos supera lo que recogen las parroquias para
la colecta del DOMUND.
¿Cuáles son los desafíos misioneros para el futuro de la Iglesia
en el Uruguay?
- Se necesita más y mucho más concreto
apoyo a los Delegados Diocesanos Misioneros y sus Equipos para que
puedan desarrollar mejor su tarea. Hay que buscar a las personas idóneas
para desarrollar esta tarea, para no cumplir simplemente con "un
requisito más" en el organigrama de la diócesis. Incorporar a
los Delegados Diocesanos Misioneros en los Consejos Pastorales diocesanos
(actualmente casi ninguno de ellos está en estos Consejos), para influir
más directamente en la vida pastoral diocesana, p. ej. en la elaboración
de los planes pastorales, donde "lo misionero sin fronteras"
a veces aparece solamente como un simple "adjetivo" (y sin
mucho contenido). Aprovechar al máximo para la animación misionera
y a la vez para dar testimonio de eclesialidad en la corresponsabilidad
misionera "universal", la "celebración del envío misionero"
de los/as misioneros/as uruguayos/as que parten a la Misión Ad Gentes
hacia otros lugares del mundo. Introducir en el Seminario Interdiocesano
y en las casas de formación de los futuros religiosos/as una fuerte
formación en la espiritualidad misionera "sin fronteras",
para superar la mentalidad de "encierro eclesial" y los
"prejuicios anti-misioneros" que existen hasta ahora como
fruto de una teología carente de esta visión y de la presentación
del pasado misionero de la Iglesia muy negativa (había en esto mucho
ideologismo historicista). Hay que pedirle a los responsables de todas
las comunidades cristianas que celebren el Domingo Mundial de las
Misiones y sean de verdad más que nunca generosos en este día.