ECUADOR Y COLOMBIA:

El combate contra la droga

Los obispos de las diócesis fronterizas de Colombia y Ecuador, reunidos en Esmeraldas (Ecuador), rechazaron los proyectos antidrogas del Plan Colombia y de la Iniciativa Regional Andina (IRA), así como la imposición del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) por considerar que son parte de un mismo sistema injusto y que no solucionan los problemas de pobreza y violencia que aquejan a América Latina.

Los obispos se reunieron del 18 al 21 de junio pasado con el objetivo de avanzar en la integración de sus diócesis y así ejercer de mejor manera su misión pastoral con los pobres, los migrantes, indígenas, afrodescendientes, desplazados y refugiados. El obispo colombiano Arturo Correa, de Ipiales, declaró: "La violencia en Colombia es fruto de la pobreza y la pobreza es fruto de los sistemas que nos imponen gobiernos propios y ajenos". De esta forma los obispos decidieron hacer un llamado a los gobiernos de Colombia y Ecuador para que combatan la pobreza y no colaboren con la implementación del Plan Colombia y de la IRA, programas diseñados por Estados Unidos.

Según los obispos, estos proyectos, "lejos de resolver los problemas, agudizan la situación de injusticia y violencia, profundizando y regionalizando el conflicto interno colombiano". Los obispos manifiestan apoyar la erradicación de los cultivos de coca, "pero con procedimientos que respeten el ecosistema, la biodiversidad y especialmente la vida humana"; para esto propugnan "un plan de desarrollo económico alternativo, en función de una economía solidaria y sostenible".

Sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos y representantes de organizaciones no gubernamentales que trabajan en la frontera de Colombia le han pedido a sus obispos, según "Noticias Aliadas" (6 de agosto), pronunciarse especialmente en contra de la IRA, un plan de lucha antidrogas impulsado por el actual gobierno de Estados Unidos que involucraría a Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil, Panamá y Venezuela. Para los obispos, el Plan Colombia, el ALCA y la IRA "son parte del mismo modelo y obedecen a una nueva redistribución de las áreas de influencia que desean tener los países ricos".

El Vicario Apostólico de Putumayo, Alfonso Palacios, afirmó que las fumigaciones que se ejecutan en esa zona desde fines del año pasado, sólo han producido daños a los cultivos lícitos como la banana, porque las plantas de coca "estuvieron muy bien protegidas, ya sea con carpas plásticas, con melaza que se roció en sus hojas o cortando las raíces antes de que absorbieran los químicos. Ahora la coca se puede ver al borde de las carreteras y está más verde que nunca", añadió. Las afirmaciones de los religiosos contrastan con la versión de que el Plan Colombia ha destruido unas 30 mil hectáreas de coca con herbicidas especiales. "Lo fumigado son las 30 mil hectáreas, pero de coca no pasa de ser un 10% de lo que dicen", destaca Palacios. El mismo gobierno colombiano ha admitido que, a los seis meses de entrar en vigencia, el Plan Colombia, a pesar de las fumigaciones y la destrucción de cultivos, no ha tenido éxito ya que cayeron drásticamente los decomisos y aumentó la cantidad de sembradíos de coca. También la Unión Europea dijo "no" al Plan Colombia, colaborando por otra parte con una primera cuota de 100 millones de dólares para proyectos de reconversión agrícola alternativa a la coca que serán administrados por organizaciones no gubernamentales.