AMAZONIA:

CLAMOR INDÍGENA

Desde Roraima el Consejo Indígena de aquel estado ha empezado una campaña nacional e internacional para la ratificación de la demarcación de tierras indígenas en la zona de Reposa Serra do Sol, en contra de la construcción de bases militares en esa zona, para que se haga plena luz sobre la violencia sexual contra mujeres indígenas por parte de soldados y sobre la prostitución traída por ellos. En su defensa y enfrentando a militares, fazendeiros y garimpeiros (= buscadores de oro) se ha levantado la Iglesia a través del Consejo Indigenista Misionero (CIMI). El obispo de Roraima, Aparecido José Días, afirmó claramente: "No queremos crear rupturas sociales, queremos más bien promover una cooperación respetuosa pero no podemos no estar del lado de quien es más débil y oprimido; traicionaríamos el Evangelio". En la zona de Reposa Serra do Sol, unos 20 mil indígenas Macuxi siguen resistiendo desde hace tiempo los atropellos y las amenazas de los blancos que quieren explotar el suelo y el subsuelo de toda la zona; muchos temen un conflicto sangriento como ya hubo en el pasado. En Brasil, según el CIMI, hay actualmente 510 mil indígenas de distintos pueblos e idiomas; 358.300 siguen viviendo en la tierra de sus antepasados y 150.800 han sido obligados por el hambre y la violencia de los terratenientes a emigrar a las periferias de las grandes ciudades. Los estados con más población indígena son Amazonia, Mato Grosso do Sur y Roraima donde, ayudados por los misioneros de la Iglesia Católica, los indígenas se han organizado para defender sus tierras.

SAN PABLO:

SACERDOTE DENUNCIA MAFIAS EN LAS CÁRCELES

El sacerdote Alois Ghunter es el coordinador de la Pastoral Carcelaria de San Pablo. Visita a los presos de Carandiru desde 1995. Carandiru es la estructura penitenciaria más grande de América Latina; tiene una capacidad máxima para 3.500 detenidos pero hay casi 12.000 personas viviendo en el hacinamiento más atroz. En febrero pasado partió de allí la rebelión que se difundió a 28.000 detenidos de 29 establecimientos de San Pablo. Gracias a la intervención del p. Ghunter y de otros sacerdotes, la rebelión no terminó en una masacre general si bien hubo 17 muertos y centenares de heridos. Ahora el p. Ghunter envió un informe al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunciando el abandono de los presos por parte de las autoridades y el vacío total de poder. "Los detenidos están a merced de las mafias, organizaciones ligadas al tráfico de drogas, que desde la cárcel controlan la vida en las grandes favelas. Es un 10% de presos que ejerce el derecho de vida y de muerte sobre los demás, un 10% que aterroriza al 90% de los reclusos. Son organizaciones que meten miedo al Estado", afirma el sacerdote que por otra parte también denuncia las torturas y abusos de los carceleros y en especial de los cuerpos especiales en contra de los detenidos, muchos de ellos en espera de juicio. El p. Ghunter y los demás integrantes de la Pastoral Carcelaria de San Pablo quieren llamar la atención mundial sobre la situación de las cárceles brasileñas donde todos viven y mueren en pocos centímetros cuadrados entre el terror de las mafias y el de los cuerpos especiales.