COLOMBIA:

CONGRESO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

 

Del 25 al 30 de noviembre se realizó en Bogotá el Congreso de los Pueblos Indígenas de Colombia, "Por la vida y dignidad para los indígenas y para los colombianos también", con la asistencia de 3.000 autoridades, shamanes y líderes indígenas, de todos los pueblos. La ceremonia de instalación contó con un encuentro de shamanes, mamus, payés, sanklas, taitas, para "que el trabajo sea bueno, la palabra verdadera, las conclusiones útiles".

 

"Estos son tiempos difíciles para todos -afirman los indígenas en la convocatoria-. Para los Embera, que vemos todos los días caer a nuestros líderes como hojas secas. Para los U‘wa, que resistimos la herida que nos hace con odio la industria petrolera para sacar nuestra sangre... Para los Nasas y Guambianos, que recibimos en el pecho el fuego asesino de quienes no quieren aceptar que somos capaces de mandar en nuestra casa. Para los Ijkun, Wiwa, Koggi y Kankuamu, que somos asesinados en grupos de a diez, como moscas, mientras el Ejército mira para otro lado o se hace el sordo. Para los Yukpas, que no tenemos donde sembrar una mata de maíz, cuando al lado hay unos que tienen toda la tierra del mundo. Para los Pastos, que por defender nuestros territorios hemos tenido que ver a los taitas asesinados, a los líderes desaparecidos y a las comunidades amenazadas. Para los pueblos indígenas de la Amazonia, que vemos llegar la guerra a nuestros ríos y selvas, que vemos la llegada de cientos de desplazados buscando donde sembrar coca o sacar madera o extraer oro, que somos invadidos por gentes armadas que quieren controlar nuestros territorios a nombre del Estado o de una nueva sociedad donde no parece que quepamos nosotros. Para todos los pueblos indígenas, a quienes nos llueve veneno del cielo, como una maldición, desde aviones manejados por gente que cobra por cada niño muerto y por cada metro de maíz quemado. Son tiempos difíciles para los colombianos. Sin derecho a ir a una escuela y sin poder trabajar para ganarse el pan... Tratados como si en el planeta Tierra sobrara gente cuando lo cierto es que falta comida y justicia. Son tiempos muy complicados para todos -continúan los indígenas-. Los que mandan sólo hacen caso al dinero y a los que tienen dinero. Son groseros con nosotros y sumisos con los poderosos. Les parece que tenemos muchos derechos, mucha Constitución y demasiadas pretensiones. Los guerrilleros parece que sólo le hacen caso al fusil, como si fuera un objeto sagrado al que hay que rendirle culto..."

El Congreso de los Pueblos Indígenas de Colombia se propuso buscar soluciones no sólo para los problemas de los indígenas sino de todos los colombianos y colombianas, porque "si no hay paz para todos los colombianos no la habrá para los pueblos indígenas, y si no hay paz para nosotros no habrá paz para nadie. No queremos la paz y la justicia sólo para nosotros, mientras el resto de la gente anda por ahí muriéndose de hambre en las calles al lado de los bancos..."

Ante la situación actual los pueblos indígenas llegaron a la conclusión de que los que hoy mandan no van a construir la paz. "No la necesitan ni la quieren -afirman-. Sin la guerra no pueden sacarnos de los territorios ni quitarnos las riquezas... La paz tenemos que hacerla nosotros..."

Por eso nació la idea del Congreso que convocó también a los campesinos, a las comunidades negras, a los trabajadores, a las organizaciones amigas de la dignidad y la justicia, a las organizaciones solidarias de Europa y América, a los amigos del Sur, a los indígenas desde Canadá hasta la Patagonia "para que el sueño sea lo más grande que pueda".

El Congreso abordó principalmente tres temas: el Estado, los territorios y los pueblos indígenas; el conflicto armado, la búsqueda de la paz y la forma de participación de los pueblos indígenas en ese proceso; la propuesta de los pueblos indígenas a los colombianos sobre un nuevo país, siempre buscando "defender la dignidad, la vida y el territorio de los pueblos indígenas y también de todos los colombianos".