![]() |
||||||
|
EL ASESINATO DEL P. ERNESTO MARTEARENA Junto a los pobres hasta la muerte
El 8 de octubre pasado el cura párroco
Ernesto Martearena fue brutalmente
apuñalado y después quemado en su parroquia de Salta. El crimen tuvo
repercusión nacional porque se trataba de un sacerdote muy querido y
conocido por su labor solidaria con los pobres. El robo o la venganza
de alguna mafia local parecerían ser la causa del hecho. El p. Ernesto
atendía 8 hogares para chicos, madres solteras y ancianos, comedores
populares, etc. También fundó una organización no gubernamental ("Programas Sociales Comunitarios") y trabajaba por los enfermos
de sida y los drogadictos. Al norte de la provincia de Salta había emprendido,
también con el aporte de la Unión Europea, varias iniciativas a favor
de los aborígenes. Ordenado cura
en 1982 a los 33 años, después de haber ejercido abogacía y haberse
licenciado en filosofía y ciencias de la comunicación, también estudió
teología en Salamanca y derecho canónico en Roma. Pero su
vocación la encontró al lado de los pobres. Fue también secretario
canciller de la curia local, pero a quien le proponía una brillante
carrera eclesial le respondía: "quiero seguir siendo un cura de
barrio", y a los políticos que le ofrecían cargos de diputado o
senador para su partido, les decía: "No, yo me debo a la Iglesia
y a todos". Martearena fue velado en la cancha de basquet del Club
San Martín, donde miles de salteños con el gobernador y el obispo a
la cabeza lo lloraron y recordaron... "Continuaré dedicándome a los más pobres hasta
la muerte", le había dicho en abril pasado a un periodista
que lo entrevistaba recorriendo algunas de sus múltiples obras sociales.
El p. Ernesto era párroco de la parroquia Nuestra Señora de Fátima,
en la zona oeste de Salta, tenía 50 años y dedicó toda su vida sacerdotal
en nombre de Jesús y del Evangelio a la atención de los más pobres y
desfavorecidos.
El nuevo fenómeno de los "barrios privados" Ya hace dos años el obispo de San
Isidro, Jorge Casaretto,
había limitado y frenado la instalación de capillas en barrios cerrados
y countries, con el argumento de que "no se debe alentar la privatización
de lo religioso". Últimamente el card.
Jorge Bergoglio y los obispos del Gran Buenos Aires, en un documento
colectivo ("La parroquia,
lugar propio para celebrar los sacramentos"), invitaron a no
celebrar bautismos, casamientos y misas especiales en los llamados "barrios
privados", por considerar que eso sería "contradecir el carácter
comunitario y público de los sacramentos". Las celebraciones cerradas,
según los obispos, "no permiten manifestar el sentido profundo
de la unidad eclesial y no benefician a toda la comunidad cristiana,
ya que la asamblea litúrgica debe ser un factor de unidad que acoja
a todos sin excepción". La celebración de los sacramentos
deberá realizarse por lo tanto en los templos parroquiales y en las
capillas públicas y abiertas, ya existentes en los alrededores de estos
nuevos barrios. De este modo, los obispos quieren contrarrestar estas
situaciones de exclusión provocadas por el nuevo
fenómeno urbano en expansión de los barrios cerrados, muchas veces
como respuesta a la creciente inseguridad. Así explica el obispo Jorge Casaretto este fenómeno: "El problema del aumento de la
brecha entre ricos y pobres (Argentina está entre los 15 países del
mundo que tienen la peor distribución de la riqueza) y la exclusión
social son tan graves, que se está configurando un nuevo modo de inserción
de los habitantes de la sociedad: barrios cerrados con fuerte custodia,
que se encuentran situados en nuestras ciudades muchas veces al lado
de villas de emergencia o barrios muy pobres, lo cual hace aún más visible
la fuerte polarización social que vivimos".
|
||||||