VATICANO

Con la Paz

todo es posible

El mensaje final del Sínodo de Obispos iniciado el 30 de setiembre y concluido el 27 de octubre, expresa "la condena de modo más absoluto al terrorismo, que de ninguna manera puede ser justificado" y al mismo tiempo agrega que la situación social mundial "puede conducir a la desesperación de poblaciones enteras". Según los 300 obispos que participaron en el Sínodo "la persistencia de graves desigualdades sociales entre los pueblos amenaza la paz mundial".

El Papa y los obispos reunidos en Roma para el Sínodo Universal sobre "el perfil del obispo del tercer milenio" han concluido sus debates enfocados principalmente sobre el cuestionado centralismo romano y la necesidad de una mayor autonomía de las Iglesias locales así como de un papel más activo de los obispos en el gobierno universal de la Iglesia. Pero los acontecimientos mundiales han llamado fuertemente la atención de los pastores sobre temas como el terrorismo, la guerra y las relaciones con el Islam.

El Papa habló de paz y no de guerra. Según el card. Ratzinger: "El Papa ha sido clarísimo y ha dicho todo lo que tenía que decir. Si se quiere respetar a las víctimas inocentes estadounidenses, con la guerra todo está perdido y con la paz todo es posible" (declaraciones del 1º de octubre). Hay efectivamente una amplia base católica que está firmemente convencida que con la guerra no se extirpará el terrorismo, sino que se provocará el efecto contrario y que el uso de la fuerza con un fin de justicia debe ser controlado por una autoridad internacional y estar sujeto a un ordenamiento jurídico también internacional. En ese sentido, el 25 de setiembre la Unión de Superiores Mayores, en representación de todos los religiosos del mundo, realizó una manifestación con cantos y oraciones frente a la embajada norteamericana de Roma, en contra de la guerra y por soluciones no violentas.

Escribe el moralista Giuseppe Mattai: "Tanto en ocasión de la guerra del Golfo como en la de los Balcanes y ahora también, el Papa no invocó el derecho a la legítima defensa violenta y no justificó, ni bendijo, el recurso a las armas y a la guerra contra los terroristas sino que exhortó a una respuesta activa pero no violenta, en el espíritu de la ‘Pacem in Terris’ y del Concilio". Por otra parte, Juan Pablo II ve la urgencia de resolver de una vez por todas el problema palestino. El Vaticano pidió que se retome el proceso de paz en Medio Oriente y se constituya cuanto antes un Estado palestino que comprenda la zona árabe de Jerusalén. Dirigiéndose con una carta al director de la FAO, el Papa también apunta, como una de las causas que alimenta el fundamentalismo y la frustración, al actual modelo de globalización con sus injusticias y brechas. El obispo italiano Cosmo Ruppi (Lecce) lo dijo con mucha claridad en el Sínodo: "El verdadero atentado terrorista no ha sido sólo contra Estados Unidos sino sobre todo contra los signos del poder económico mundial que estrangula a países enteros hambreándolos a veces abiertamente y más a menudo en forma solapada". Por su parte, el card. Martini refiriéndose al integrismo y a la intolerancia al interior de cada religión y cultura, expresó: "Debemos impedir que se promueva esa dramática y falsa hipótesis del choque entre civilizaciones, buscando apagar los focos del terrorismo sin desencadenar más violencia y comprometernos en la superación de la pobreza en el mundo. Este es el momento para que los hombres, en vez de dejarse arrastrar hacia el escepticismo, el egoísmo o la defensa de los propios intereses, se abran con generosidad a los demás y busquen la paz y la justicia", concluyó.