Compartir la responsabilidad de cada uno

El amor comienza cuando se prefiere
al otro y no a sí mismo, y cuando se reconoce
su diferencia y su imprescindible libertad.
Aceptar que en él viven otras presencias...,
no pretender creernos imprescindibles
en sus necesidades y en sus preocupaciones...
El amor es querer, ante todo,
que el otro sea fiel a sí mismo.

Nada hay más grande que ese saber compartir
la verdadera responsabilidad de cada uno.
El otro nos interpela cuando nos contraría,
e incluso si en el choque nos quebranta,
está obligándonos a renunciar
a nuestra posesiva cerrazón...

Nadie es digno de amor si no es capaz
de conquistarlo en la lucha de cada día...
Sin amor, un hombre o una sociedad
pueden funcionar, pero no existir.
Una revolución social será el triunfo del amor, no de la ciencia.

Roger Garaudy