VATICANO

Promover el diálogo y el perdón para alcanzar la paz

 

En un encuentro sobre el futuro de los cristianos en Tierra Santa, realizado el pasado 13 de diciembre, Juan Pablo II hizo un llamamiento a los líderes en Oriente Medio para que encuentren "nuevos y pacíficos caminos capaces de resolver un conflicto que dura ya desde hace demasiado tiempo". En ese sentido, el 14 de diciembre se realizó el ayuno por la Paz, propuesto por el Papa adhiriendo al ayuno y oraciones del mundo musulmán en el día conclusivo del Ramadán. Juan Pablo II ha convocado también una Cumbre de Religiones en Asís que se celebrará el 24 de enero, para orar por la paz en el mundo.

 

En el encuentro, de un día de duración, participaron líderes religiosos católicos con sede en Jerusalén y presidentes de las Conferencias episcopales de Europa, América Latina, Estados Unidos y Canadá. "Los participantes han vuelto a afirmar la voluntad de la Iglesia, en Tierra Santa y en el mundo entero, para continuar con el compromiso a favor de la reconciliación y la paz, a través del diálogo interreligioso con los hermanos judíos y musulmanes", explica el comunicado conclusivo.

En este sentido, los líderes católicos subrayaron "la necesidad de respetar el Derecho internacional y los acuerdos ya alcanzados para favorecer el regreso a la mesa de negociaciones... La involucración de la comunidad internacional ha sido considerada una iniciativa necesaria para ayudar a unos y otros (palestinos e israelíes) a renunciar al odio y al espíritu de venganza", añade el documento explicando que los obispos católicos de Europa, América Latina, Estados Unidos y Canadá intervendrán en este sentido ante sus gobiernos.

Según los participantes en el encuentro, "la paz entre dos pueblos será realizable sólo cuando se respete el derecho y la equidad en cuestiones fundamentales: la seguridad del Estado de Israel, el nacimiento de un Estado para el Pueblo palestino, la evacuación de los territorios ocupados, un Estatuto Especial internacionalmente garantizado para los lugares más sagrados de Jerusalén, una solución justa para los refugiados palestinos".

Por último, el comunicado expresa "la preocupación de toda la comunidad cristiana por la autorización concedida por el gobierno israelí a la construcción de una mezquita junto a la Basílica de la Anunciación de Nazaret... La iniciativa corre el riesgo de ser considerada como una provocación y es vista como una falta grave de respeto a los sentimientos de los cristianos y a un lugar de oración rico de profundos significados espirituales para su fe".

El p. Giovanni Battisteli, Custodio de Tierra Santa, afirmó al concluir el encuentro que "las muertes y las destrucciones no hacen más que aumentar el odio, y la única respuesta posible a la violencia está en el perdón y en el llamamiento a los políticos, que muchas veces actúan con falta de responsabilidad... Los cristianos se encuentran en grandísimas dificultades, y son muchos los que sienten la tentación de marcharse: alrededor de 470 familias ya se han ido", explica el Custodio.

En cuanto a la obra de los Frailes Menores, congregación a la que pertenece el p. Battistelli, observa que consiste en "hablar, alentar, dar esperanza, infundir confianza en el futuro. Tratamos de aportar siempre elementos que pueden constituir una solución cristiana a todo lo que está sucediendo. Pero para hablar de amor y de paz es necesario que haya también justicia. No es fácil transmitir un mensaje de amor en medio de los cañonazos, misiles y actos terroristas. Es menester que cada uno asuma sus propias responsabilidades para poder llegar a una paz en la justicia... El perdón es el único camino que lleva a la paz, aunque sea difícil de realizar."

La próxima jornada del 24 de enero en Asís para orar por la paz en el mundo, se realizará en el convencimiento de que las dos religiosas más grandes y las demás confesiones religiones puedan colaborar desde la fe común en Dios para promover el diálogo y la tolerancia, y sobre todo una paz fundada en un ordenamiento mundial más justo y solidario.