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Sin estrategias Empieza
un nuevo año de este tan enigmático tercer milenio. ¿Será
otra oportunidad para soñar, para intentar renovarse? Siempre
hay que intentarlo, para que nuestro obrar, nuestra
vida entera sea cada vez más significativa. Pero
no siempre la calidad de vida logra los grados de la eficacia y
ni siquiera de la eficiencia que desearíamos. El
escritor católico japonés Shusaku
Endo titula uno de
los capítulos de su "Jesús", "Jesús, el ineficaz". Dice
Endo que una de las preguntas que Jesús no dejaba de hacerse, mientras
recorría aquellas pobres aldeas de Palestina, era: "¿Qué
podía hacer él para convertirse en el compañero eterno
de toda aquella gente infeliz?" A
pesar de los numerosos "signos de la misericordia de Dios" que
él manifestaba a aquella gente, no parece que los resultados globales de
su peregrinación dieran muestras de cambios radicales en
la realidad que lo rodeaba. A pesar de todo él seguía adelante: "Conviene que hoy y mañana y
pasado siga adelante" (Lc 13,33). "Hay que seguir andando nomás" decía 20 siglos después el obispo
mártir Angelelli. Jesús siguió hasta Jerusalén y terminó excluido del
templo y de la
ciudad, crucificado como un malhechor. En aquella hora oscura, sus discípulos
demostraron tener muy poco coraje. Pero inesperadamente, poco
después de la muerte de Jesús, aquel grupo de cobardes se convierte en
un puñado de héroes que inunda el mundo con el Mensaje de Jesús. ¿Cómo
fue posible esto?, se pregunta Endo. Es lo que él llama "el
enigma" que nadie ha sabido explicar. La
aparente "ineficiencia" de Jesús, se transforma en una propuesta nueva, explosiva. La paradoja del Sermón
de la Montaña, la
Bienaventuranza de los pobres, de los afligidos de los que luchan por
la paz
y la justicia... se transforma en la "carta magna" del cristianismo. Este
programa paradójico sigue siendo el antiprograma del triunfo de este
mundo. Ya lo decía Bismark, que de gobernar y de poderío sabía un rato: "Con
el Sermón de la Montaña no hay
modo de construir Estado moderno alguno". ¿De
qué servirá el próximo Encuentro interreligioso del Papa en Asís? ¿Será
una buena estrategia para la
Paz reunir representantes de todas las
religiones para orar? ¿Podremos notar algún cambio significativo? No
soñamos con resultados estratégicos, y sin embargo, creemos que el mundo
podrá encontrar nuevos caminos
de paz, si cada uno empieza a
construir la paz desde el pequeño e insignificante lugar que ocupa,
desde la
fe que proclama, desde la esperanza que lo anima. Con
el Sermón de la Montaña no se conquista el mundo, ni
se hace uno rico, ni se encumbra en los centros de poder, ni
logra esa "paz" falsa y engañosa que es el resultado de
un simple equilibrio de poderes. Jesús
no fue un estratega de un deteminado proyecto histórico, de
un nuevo modelo social, o de una ideología. La práctica del amor cristiano
es aparentemente estrategia de la derrota mundana. Jesús
no fue un triunfador y por eso rescató al
pobre, al pequeño, al lejano. Los
triunfadores no rescatan a nadie, sólo vencen. Lo
verdaderamente alternativo para el cristiano no
es un modelo de sociedad sino una práctica. La
práctica de hacernos recíprocamente humanos, solidarios, pacificadores. La
práctica que los testigos de distintas religiones buscarán afirmar, lejos
de las grandes estrategias de los poderosos, en
el Encuentro por la Paz, del próximo 24
de enero, en Asís. Quinto Regazzoni
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