Tolerar "El gusto de los otros"

 

El gusto de los otros.

Francia, 1999.

Duración: 112 minutos.

Género: comedia.

Dirección: Agnès Jaoui.

Con: Anne Alvaro (Clara), Agnès Jaoui (Manie), Jean-Pierre Bacri (Castella).

 

Usamos la palabra "gusto" para muchas cosas. Sabemos que es algo más que uno de los cinco sentidos. Es, también, la apreciación, el deleite y el saboreo de las personas, de las cosas, de las diferentes manifestaciones del espíritu humano.

Pero hay gustos diferentes, y si bien sobre gustos no hay nada escrito, como dice el dicho, muchas veces comparamos y apostrofamos a los otros por sus gustos. Porque es experiencia cotidiana, que diferimos en los gustos, desde una comida hasta en una película.

De ese conflicto de gustos nos habla "El gusto de los otros", film que va mostrando no sólo las diferencias sino los intentos de aceptación y comprensión de los demás.

La comedia tiene una estructura coral. Un empresario, su mujer, su hermana, su chofer, su guardaespaldas; una profesora de inglés y actriz, sus amigos; una camarera, que es la que une a los personajes.

Gran parte de la transformación del empresario Castella, en parte personaje central, consiste en la búsqueda de agradar a los otros, especialmente a Clara, su profesora, a la que conoce fortuitamente. Tras muchos desprecios acerca de sus gustos (aunque muchas veces ni siquiera sospecha que se burlan de él), busca incorporar los gustos de los otros. Paradigmática resulta la decisión de quitarse su clásico bigote. En su bigote percibe, a nivel simbólico, un motivo de rechazo, de no gustar. Y en su ausencia, una posibilidad de agradar.

Clara, por su parte, también recorre un camino. Va aprendiendo a apreciar los gustos y valores del cortejante, pasando por alto cuestiones tan lejanas a su sensibilidad. En ella se une, también, un inclaudicable sentido ético, de respeto y justicia.

Los otros personajes, en general, transitan trillos similares. También en ellos aparece el conflicto de gustos, como por ejemplo en la decoración de la casa de la hermana de Castella, donde se enfrentan los gustos de las cuñadas.

También en la apreciación artística, del teatro, de la pintura especialmente, se muestra esa complejidad conflictiva del gusto y del desagrado, como dos caras de la misma moneda.

Lo original del film tiene que ver con su propuesta tolerante. No se limita la debutante directora Jaoui, coguionista del film junto a Bacri, a mostrar las diferencias sino a desplegar los acercamientos, las barreras que caen, los puentes que se alzan.

No deja de señalar el desprecio, los prejuicios, los clasismos, el mirar por encima del hombro. Pero su acento, su interés, está en indicar cómo se transforma el desprecio en aceptación. Y en esta proclama sobre la tolerancia, sostenida por lo agradable y llevadero del guión, no se abren juicios, más bien se reservan.

Ya no estamos ante la postulación de la tolerancia renacentista, que buscaba conciliar a los hombres enfrentados por las guerras de religión; ni siquiera ante la tolerancia de la Ilustración, pretendidamente original. Es la tolerancia en la sociedad pluralista, en la diversidad muchas veces aceptada pero no reconocida.

No hay nada escrito sobre gustos, mencionábamos al comienzo. Y es verdad. Ahora, sobre gustos, hay algo filmado. Se percibe nítidamente el gusto de filmar de Jaoui, y por cierto, el gusto de nosotros, sus espectadores.

Alejandro Ferrari