BOLIVIA

La Iglesia pide diálogo y concertación

 

Al término de su última Asamblea Plenaria de 2001, los obispos bolivianos se pronunciaron en contra del cultivo de coca excedentaria en el trópico de Cochabamba, por ser una actividad "dañina para la salud y el corazón de nuestro pueblo", y exhortaron a los campesinos a buscar y asegurar nuevas opciones que les permitan llevar una vida con dignidad y libertad. Asimismo, pidieron a los cocaleros y a los militares, protagonistas de violentos episodios, retomar el diálogo y la concertación.

 

"Nuestra posición es clara", afirmó el card. Julio Terrazas, presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, al pedir a los cocaleros no aferrarse a un cultivo que mella la salud del pueblo. Terrazas comprometió el mejor de los esfuerzos de la Iglesia para que "las nuevas producciones" puedan dignificar la vida de los 30.000 campesinos productores de coca excedentaria de la zona tropical del Chapare.

El card. Terrazas y la defensora del pueblo, Ana Ma. Romero, coincidieron en que el diálogo y la concertación son la única solución al enfrentamiento entre el gobierno y los cocaleros, que ha generado un clima de guerra en el trópico, desde que el gobierno envió tropas del Ejército a custodiar las carreteras para evitar bloqueos.

Por su parte, el presidente de la República, Jorge Quiroga, aseguró que "Bolivia no volverá a caer en las garras del narcotráfico" y reiteró que su administración "no negociará la producción de coca en el trópico de Cochabamba, actividad considerada ilegal". Los dirigentes de los productores de coca anunciaron nuevos bloqueos de caminos para lograr su demanda de un "cato de coca", cultivo de la hoja con una extensión de 40 x 40 m2 por familia, y el rechazo de cualquier cultivo alternativo, que según ellos no les genera los mismos ingresos económicos.

En su mensaje, los obispos plantearon que algunas cosas se han podido mejorar en el país. "Nos alegramos -dicen-, porque los bolivianos hemos dado pasos en este sentido y tales cambios nos dan esperanza para que podamos seguir por el camino recorrido".

Los obispos llaman la atención al Estado para que adecúe algunas leyes y promulgue otras que eviten una "flagrante injusticia", como cuando a los pequeños prestatarios se les despojó de sus instrumentos de trabajo y viviendas, o la reciente matanza no esclarecida de cinco campesinos "sin tierra" en el Chaco boliviano, al sur del país, a manos de grupos paramilitares financiados por terratenientes.

Varios convenios firmados por el gobierno con el aval de la Iglesia y otras instituciones, no se han cumplido; por eso "los sectores sociales deben plantear exigencias de acuerdo a las posibilidades del país, y el gobierno no contraer compromisos que no podrá cumplir", señala el documento. De todos modos, la crisis económica es la asignatura pendiente más importante. Así el mensaje estima que el gobierno dio algunos pasos, pero no los suficientes, por lo que debe atender los compromisos del Acta de Entendimiento suscrita el 20 de junio de 2001 en la que se buscaba "fortalecer la democracia y la participación ciudadana".

"Nos alegramos con la noticia de que los fondos provenientes de la condonación de parte de nuestra deuda externa serán destinados en buen porcentaje a proyectos de salud y educación, -dicen los obispos-. El mecanismo de Control Social es un instrumento indispensable para que se cumplan con honestidad y eficacia los proyectos que respondan a las reales necesidades del pueblo".

El país tiene puestas gran parte de sus esperanzas en el gas. "Es urgente el diseño de una política de Estado para el aprovechamiento pleno del gas natural como recurso estratégico para el desarrollo del país", concluye el mensaje ("Vida Nueva" n. 2.306).