IV SÍNODO DE LA IGLESIA DE MONTEVIDEO

 

"Mar adentro... en tu palabra"

 

A más de 35 años de la conclusión del Concilio Vaticano II, la Iglesia de Montevideo fue convocada el pasado 20 de diciembre para celebrar su IV Sínodo Diocesano en el año 2005. El camino del proceso sinodal es largo y novedoso.

 

La finalidad fundamental del Sínodo consiste en el esfuerzo de delinear el rostro de la Iglesia montevideana para este inicio del tercer milenio. Según el Código de Derecho Canónico, "el Sínodo diocesano es una Asamblea de sacerdotes y de otros fieles... que prestan su ayuda al Obispo... por el bien de toda la comunidad diocesana". Cada Iglesia particular debe explicitar el reglamento, la forma y los contenidos para su propio Sínodo.

En su presentación al Consejo Presbiteral el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, dijo: "Nuestro trabajo debe servir a toda la arquidiócesis para decir: ésta es la síntesis de lo que constituye el rostro de nuestra Iglesia... Es un momento trascendente de autoconciencia de la arquidiócesis... Considero nuestro próximo Sínodo principalmente como un evento, una experiencia del Espíritu, una verdadera ocasión de renovación espiritual y pastoral para todos nosotros. Podrá darse principalmente a través de tres momentos:

La oración. El Sínodo hay que prepararlo y tendrá que ser vivido como un momento de oración comunitaria. Subrayo dos aspectos de la oración -dijo Cotugno-: en primer lugar, la alabanza de Dios por los dones que ha dado a nuestra Iglesia... Y en segundo lugar, la oración de intercesión por lo que ha confiado a nuestra responsabilidad, y por lo tanto un pedido de gracia y de perdón."

El segundo momento es el discernimiento espiritual y pastoral. El Sínodo es una oportunidad para preguntarse cuál es la voluntad de Dios sobre la Iglesia. Evidentemente cada cual se lo preguntará desde el ángulo de su propia parroquia, de su grupo, de su vida personal, de su familia, pero ensanchando la mirada a toda la vida diocesana.

Un tercer punto de la propuesta sinodal habla de la comunión. Todo lo que la Iglesia es y ha recibido es para compartir. En el misterio de la Iglesia, que por ser Una es comunión con Dios y entre los hombres nace la tarea de evangelizadora que exige corresponsabilidad en el servicio generoso de dar testimonio de Cristo en todos los ámbitos de la vida.

En la preparación del Sínodo serán fundamentales los esfuerzos realizados al elaborar los distintos planes pastorales de estos últimos años. El arzobispo de Montevideo se refirió en especial a los planes San Felipe y Santiago, y San Felipe y Santiago siglo XXI, planes que cierran un siglo y un milenio y abren un nuevo siglo y un nuevo milenio. "No se trata de repetir un trabajo ya hecho. Se quiere enfocar el trabajo sinodal desde la experiencia vivida en las asambleas diocesanas a fin de delinear con la mayor claridad posible los rasgos de ese rostro de Cristo... Me parece oportuno e importante -concluye el arzobispo- que también sobre el material que se ofrecerá a la asamblea sinodal se dé la posibilidad a todos de expresar sus deseos y propuestas; que todos puedan ser consultados y que manifiesten a los sinodales sus indicaciones y su juicio sobre el camino posconciliar."

La propuesta del itinerario sinodal es la siguiente:

2002: Preparación de los Lineamenta con sus quaestiones.

2003: Preparación del Instrumentum laboris.

2004: Preparación del Instrumentum laboris. Año Mariano.

2005: Celebración del Sínodo Arquidiocesano y Congreso Eucarístico Arquidiocesano.